por Laura Tomàs
En todas las culturas existen artículos y costumbres que se supone traen buena suerte y ahuyentan las desgracias y los malos espíritus. En Japón, uno puede ver amuletos de la buena suerte por todas partes: en los bolsos, en las entradas de las casas, en las tiendas, en los templos, etc. Los engi-mono, o amuletos de la buena suerte, se encuentran por doquier y por ello en este artículo queremos hacer un breve repaso a los más conocidos e importantes.
Paseando por Japón podemos ver por las calles gatos con la pata levantada, búhos, muñecos daruma, mapaches con grandes órganos sexuales, siete dioses en un barco… Y en los templos, colgantes hechos de tela, tablones de madera con deseos escritos, pequeños papeles blancos atados a los árboles, etc. Son muchos los artículos y amuletos que en Japón otorgan la buena suerte y ahuyentan las desgracias; veamos a continuación los más conocidos.
Omamori proviene del verbo mamoru que significa proteger, cuidar, defender. Así pues, este es el nombre que recibe una especie de colgante hecho de tela que se vende, sobre todo, en los templos japoneses y que según la creencia, evita los accidentes, mejora la salud, ayuda en el amor, ayuda a aprobar los exámenes, etc. Los japoneses llevan los omamori en muchos sitios, desde en el bolsillo, al bolso, en el coche o hasta en el móvil.
La bolsa, llamada omamori-bukuro, es normalmente de colores vivos y lleva bordado el nombre del templo donde se ha comprado. En su interior, cerrado a la vista, encontraríamos un pequeño papel con el nombre del dios protector para la ocasión y una oración escrita por un monje, que nos conecta con el dios del que obtendremos no sólo protección y compañía. Si la bolsa del omamori se abre y su interior se expone al exterior, se supone que la protección se pierde y habrá que comprarse otro omamori para estar protegidos. En teoría, un omamori dura toda la vida, aunque es común comprarse uno nuevo al acudir al templo en Año Nuevo, ya sea porque es tradición o porque el omamori anterior está muy deteriorado ya. En estos casos, hay que quemar el omamori antiguo, para pasar la protección al nuevo.
Según la religión sintoísta, hay dioses, llamados kami, en cualquier cosa. Por ello, si bien hay omamori generales, que sirven para una protección general, también hay omamori específicos, con su dios específico que cumple una protección específica. Por ejemplo, para las mujeres embarazadas existe el anzan-omamori (anzan significa parto fácil
). La tradición rige a las mujeres que compren este artículo a colocarlo cerca del vientre, para que también esté en contacto con el feto. Para el amor tenemos el enmusubi-omamori, un amuleto específico para aquellas personas que quieren encontrar el amor, que quieren mantener la pareja que tienen o tener éxito en el matrimonio. El dios que les protege es el dios de las parejas, llamado Enmusubi. Es común que la pareja se compre dos omamori de este tipo iguales, rojo para ella y blanco para él. Tammbién existe un omamori para los estudiantes, que los proteje y ayuda sobre todo durante la época de exámenes. El dios que les protege es el de la escitura, la poesía y los estudios. Otros omamori específicos son los dedicados a las personas que están enfermas, ayudándolas a superar su enfermedad, los específicos para los conductores (o viajeros que tienen un largo recorrido por delante) y los dedicados a los negocios y el dinero, que sirven para pedir éxito, prosperidad, dinero, etc.
Asimismo, en la actualidad hay algunos omamori modernos, con personajes como Hello Kitty, por ejemplo, que están muy de moda entre los más jóvenes.
A la izquierda, varios
gato que invita a entrar
, el maneki-neko es un divertido gato blanco con una de sus patas, normalmente la izquierda, levantada a la altura de la oreja y con la palma hacia delante. En la otra mano tiene agarrada una moneda llamada koban y del cuello le cuelga un pequeño cascabel. La clave del maneki-neko es saber que el gesto que hace el gato es el gesto japonés para llamar a alguien y pedirle que se acerque a nosotros. Por ello, este gato es muy querido por los japoneses y es normal verlo en cualquier establecimiento o casa japonesa, ya que se cree que el gato llama a la prosperidad, la felicidad, el éxito, el dinero, mientras que el cascabel del cuello ahuyenta a los malos espíritus.
Es importante recalcar que existen gatos que saludan con la pata derecha, ya que en Japón se cree que esta es a pata que atrae el dinero y la fortuna, mientras que la izquierda atrae a los clientes y a la gente.
El origen del maneki-neko no es claro y existen muchas versiones de la historia. Alguna dice que el dulce gatito fue creado durante la restauración de Meiji imitando el gesto que hacían las prostitutas para llamar a sus clientes en la calle. Otra dice que una vez, un hombre rico tuvo que refugiarse bajo un árbol ante una tormenta y vio como un gato le hacía señas con su pata para que se acercara a un templo cercano. Justo cuando el hombre hizo caso al gato, cayó un rayo en el árbol. Cuando el gato murió, se creó el maneki-neko en su honor.
Actualmente, hay varios tipos de maneki-neko, aunque el original sigue siendo el más popular. Por ejemplo, el maneki-neko negro es especialmente bueno contra los malos espíritus, mientras que otros colores pueden ayudar a una persona enferma a sanarse.
En occidente, el maneki-neko ha llegado sobre todo desde Estados Unidos, donde lo han adaptado a sus costumbres, cambiando la forma en que el gato mueve la pata. Mientras que el japonés lo hace con la palma mirando hacia abajo (gesto típico de los japoneses), el estadounidense lo hace con la palma mirando hacia arriba, gesto típico de los occidentales.
El muñeco daruma es otro de los amuletos japoneses más conocidos. Es un muñeco rojo, sin brazos ni pies, con una cara masculina que tampoco tiene ojos, solo dos círculos blancos. Al ser redondeado, aunque se balancea, nunca se cae, de manera que representa la perseverancia y el esfuerzo. El daruma representa a un antiguo monje budista indio llamado Bodhidharma, que fue el fundador del budismo zen y el responsable de que la doctrina de Buda llegara a China. Dice la leyenda que el monje no alcanzó la iluminación hasta 9 años después de meditar a solas en una cueva y que por ello, después de tanto tiempo sin moverse, no sólo se le cayeron los brazos y piernas, sino que el propio monje se arrancó los ojos para concentrarse mejor.
Normalmente los japoneses regalan muñecos daruma para ofrecerle la oportunidad a alguien de conseguir cumplir un deseo, por ejemplo en su cumpleaños, en Año Nuevo o ante un nuevo proyecto. Cuando se quiere pedir un deseo, se hace pintándole uno de los ojos. Si el deseo se cumple, habrá que pintarle el otro ojo en señal de agradecimiento.
En los primeros días del año, se celebran varias ferias en muchos lugares de Japón dedicadas al muñeco daruma. Una de las más conocidas es la que se celebra en el Daruma-dera (literalmente, templo de daruma
) de Takasaki (prefectura de Gunma), los días 6 y 7 de enero de cada año.
El tanuki es básicamente un mapache, una criatura que los japoneses siempre han considerado extraña y sobrenatural y que por ello es popular en muchos cuentos antiguos, donde siempre aparece engañando a los protagonistas. Actualmente, sin embargo, el tanuki tiene más una imagen cómica que asustadiza, ya que se caracteriza por una gran barriga y unos testículos enormes. Lleva un sombrero de paja, que le preotege de la mala suerte, y un libro de cuentas y una botella de sake en las manos, símbolos de prosperidad en los negocios.
La leyenda dice que quien se encuentre con una figura de tanuki deseará tomar alcohol. Por ello, es común encontrar figuras de tanuki en las entradas de restaurantes y tiendas de bebidas alcohólicas, ya que otorgan buena suerte a este tipo de negocios, aunque cada vez es más frecuente su presencia en las propias casas japonesas, por su divertido aspecto, muy querido por los niños.

El dios
La única mujer entre los siete, la diosa
El dios
La tradición dice que en Nochevieja, los siete dioses llegan juntos a tierra a bordo de su barco del tesoro (llamado takarabune en japonés) para compartir con todos su felicidad y riqueza. Se dice que si el día 2 de enero uno coloca un dibujo de los siete dioses en su barco bajo la almohada tendrá suerte durante todo el año, siempre que el sueño que tenga sea bueno. Durante las celebraciones de Año Nuevo, es tradición también el shichifukujin meguro, peregrinar a diferentes templos dedicados a los shichifukujin para conseguir buena suerte y prosperidad para el año que entra. Cabe recalcar que existen unos 81 caminos de peregrinaje por todo Japón. Otra tradición es acariciar la cabeza y los hombros de las estatuas del dios Daikoku (el dios de la riqueza y la prosperidad) o la barriga del dios Hotei que hay en los templos japoneses; hacerlo llevará riqueza y prosperidad laboral. Asimismo, es muy famoso el Ebisu matsuri (festival del dios Ebisu) que se celebra en muchos templos japoneses a principios de año. Los japoneses acuden en masa a comprar hojas de bambú con amuletos, que se cree otorgan buena vida a los negocios.
A la izquierda, un muñeco hecho por los niños, el
Imagen típica en un templo japonés: papeles
muy buena suerte o gran suerte
) a daikyō (muy mala suerte
), pasando por una gran variedad de estados intermedios: suerte media (chūkichi); pequeña suerte (shōkichi); suerte (kichi); media suerte (hankichi); casi suerte (suekichi); suerte casi pequeña (sueshōkichi); mala suerte (kyō); pequeña mala suerte (shōkyō); media mala suerte (hankyō)y casi mala suerte (suekyō). La creencia popular dice que si te toca un omikuji de mala suerte es recomendable atarlo en los árboles del templo, para que esa mala suerte se la lleven los dioses consigo.
El kumade, o rastrillo de bambú, es un utensilio muy utilizado todavía hoy en día en la sociedad japonesa, ya sea para plantar o para limpiar el suelo de hojas. Al parecer, los rastrillos de bambú se empezaron a vender en los templos durante las fiestas y festividades y los dedicados a los dioses de los negocios se hicieron especialmente populares. Durante el periodo Edo, se empezó a decorar los rastrillos con otros símbolos de la suerte, como monedas de oro, imágenes de los shichifukujin, réplicas del takarabune (barco del tesoro), etc. proporcionando a los rastrillos una nueva identidad, no sólo como objeto del día a día, sino la de amuleto de la buena suerte. Hoy en día, la creencia es que el rastrillo, en vez de recoger hojas del suelo, recoge felicidad y buena suerte para su propietario.
ahuyentar la mala suerte
. Es muy famosa la imagen de los tres monos sabios que representan tres maneras de vivir en este mundo: mizaru (no ver maldades), iwazaru (no decir maldades) y kikazaru (no oír maldades). La terminación del verbo en –zaru recuerda al término japonés para mono, saru.

Japón es, pues, un país repleto de amuletos y artículos para obtener buena suerte. Existen muchísimos más, aquí tan sólo hemos hecho una breve introducción, pero todos ellos nos ofrecen pequeños detalles de la cultura japonesa, nos acercan un poco más a Japón.