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Juguetes tradicionales

Un paseo por la historia del juguete tradicional japonés

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Aunque actualmente los juegos tradicionales aparecen poco más que en museos del juguete, como objetos de regalo o souvenir y en algunas casas por Año Nuevo, Japón es un país de gran tradición juguetera.

Si bien los robots, los videojuegos y las figuras de tipo manga son los objetos más conocidos en el mundo del juguete nipón actual, merece la pena destacar los juguetes más clásicos y tradicionales con los que han disfrutado y reído muchas generaciones.

Absolutamente todas las culturas tienen o han tenido objetos que se han convertido en juguetes y que nos abren una ventana al pasado, a su historia. Sin embargo, comúnmente la línea divisoria entre qué es juguete y qué es objeto cultural es a veces muy difícil de delimitar. Este artículo pretende ser una pequeña introducción aalgunos de los más comunes y conocidos, aunque quedarán muchos en el tintero, seguro.

Daruma-otoshi: muñeco daruma desmontable

Si sabemos japonés, del nombre de este juego podemos extraer una idea de su propósito, ya que otoshi significa “tirar al suelo” y daruma es el nombre del personaje a quien da forma el juguete (ver artículo de Engi-mono), una recreación de la imagen del monje budista Bodhidharma. El muñeco daruma, cuando aparece como amuleto de la buena suerte, suele estar representado con una cara amable, sonriente, afable. Sin embargo, la cara que aparece en el daruma-otoshi puede tener una actitud un poco más agresiva, como de lucha, como si el daruma estuviera enfadado. No hay una explicación concreta del porqué de este cambio, aunque todo indica que es para darle más realidad al juego: el daruma está enfadado porque le van a golpear, desmontar y tirar al suelo.

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Daruma-otoshi
Daruma-otoshi, listo para caer.

Sin embargo, sí que existe una razón para la elección del muñeco daruma para este juego. El daruma es perfecto, porque siempre se representa sin brazos ni piernas. Para el juego, la cabeza del daruma se sitúa encima de una serie de piezas apilables que dan forma a su cuerpo alargado. Para empezar a jugar, se disponen las piezas apilables de madera una encima de la otra, de abajo a arriba pieza roja, amarilla, verde y azul, terminando con la cabeza del muñeco daruma en la cima. La idea es golpear con un pequeño martillo cada una de las piezas apilables, una por una de abajo a arriba, e intentar quitar una pieza sin que se caiga la cabeza o se desmonte el muñeco. Las reglas son sencillas, pero el juego es realmente complicado: conseguir golpear con la fuerza y la precisión suficientes para tirar al suelo sólo una de las piezas redondas del cuerpo cada vez sin que se caiga la cabeza o las otras partes.

El juego se presenta con el martillo incorporado, que sirve tanto para tirar las piezas como para volver a colocarlas todas juntas una encima de la otra, pues todas las piezas apilables tienen un agujero en el centro en el que se puede introducir el martillo y así asegurarnos de que todas las piezas están bien colocadas y apiladas. Este juego puede encontrarse frecuentemente en las tiendas de 100 yenes y sirve de perfecto recuerdo o regalo –tradicional, cultural y barato- al volver a nuestro país después de un viaje por Japón.

Podemos ver un vídeo, a cámara lenta, de este juego aquí.

Fukuwarai: la cara de la risa

El propósito del fukuwarai, tal como indica su propio nombre, es simple: hacer reír. Y la manera de conseguirlo también es bastante simple, pues el juego se basa en la estructura de una cara sin ojos, cejas, boca o nariz, piezas que vienen en recortables. FukuwaraiEn su origen, tan sólo se utilizaba la cara cómica y redonda de una mujer, pero actualmente, en un afán de popularizar de nuevo este juego tradicional, pueden utilizarse varios tipos de caras, como las de actores populares de series de TV, cantantes de moda o personajes de comics.

Para empezar a jugar, debemos disponer de un papel o una cartulina con el diseño de una cara sin rasgos identificativos, es decir, sin ojos, nariz, boca, cejas, etc. A continuación, hay que tapar los ojos a uno de los jugadores, entregarle las piezas recortables de ojos, cejas, boca y nariz e intentar que vaya colocándolas en su sitio con la ayuda de los demás jugadores (que darán instrucciones del tipo: más arriba, a la derecha, etc.) Al finalizar, al descubrirle los ojos del jugador para que pueda ver su trabajo, el resultado suele hacer reír a pequeños y mayores: una ceja por aquí, un ojo por allá…

Este juego se hizo muy popular durante el periodo de Edo (1603-1868), aunque con el tiempo fue perdiendo fuerza. A partir del periodo de Taisho (1912-1926) empezó a formar parte de las costumbres japonesas de Año Nuevo y actualmente tan sólo se juega en algunas casas el primer día del año.

Hanafuda: juego de cartas florales

Hanafuda es el nombre que recibe un juego de cartas con detalles florales, muy popular todavía hoy en día en Japón (lo demuestran las distintas páginas web donde uno puede jugar partidas en tiempo real de hanafuda). El origen de este juego se encuentra en las cartas que llevaron a Japón y con las que jugaron los marineros portugueses que llegaron a la isla en la época de San Francisco Javier. Por aquel entonces, jugar a cartas se popularizó y ni la época de cerrazón del país ni las siguientes prohibiciones para eliminar las apuestas consiguieron erradicar los juegos de cartas del país. Aunque lo cierto es que perdieron popularidad con el tiempo, en 1889 Fusajiro Yamauchi, el creador de Nintendo, las recuperó y empezó a vender un juego de cartas hechas a mano con detalles florales.

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Hanafuda
Juego de cartas florales hanafuda

Las cartas hanafuda consisten en una baraja de 48 cartas, agrupadas en 12 juegos diferentes de 4 cartas cada uno. Cada juego de 4 cartas representa una estación del año y muestra la flor típica del mes y algún otro elemento, como algún animal más estacional u objetos varios (normalmente típicos de la estación). Depende de lo que haya en la carta, ésta valdrá más o menos puntos. Por ejemplo, las cartas en las que sólo aparece la flor o árbol de la estación dan 1 punto; las que muestran la flor o árbol con un lazo (tenga éste poesía o sea de color rojo o violeta, tienen el mismo valor) valen 5 puntos; y finalmente las que tienen algún tipo de animal u objeto, que valen 10 o 20 puntos, dependiendo de la carta. El ruiseñor, el cuco, el muelle, la mariposa, el jabalí, el ganso, la taza de sake, el ciervo o la golondrina son las 9 cartas que valen 10 puntos, mientras que la grulla y el sol, la cortina, la luna llena, el hombre de la lluvia y el fénix son las únicas cinco cartas que valen 20 puntos.

Por meses, los elementos florales de las 24 cartas de flores son los siguientes: en enero, el pino; en febrero, la flor del ciruelo; en marzo, la flor del cerezo; en abril, la glicina; en mayo, el lirio; en junio, la peonía; en julio, el trébol; en agosto, el pampas; en septiembre, el crisantemo; en octubre, el arce; en noviembre, el sauce; y en diciembre, la paulonia.

Existen varios juegos de reglas bien diferentes, pero básicamente la idea del juego es recopilar cartas del mismo juego temático y conseguir el máximo de puntos posible.

Hanetsuki: bádminton de estilo japonés

Éste es el nombre que recibe una especie de bádminton a la japonesa que se juega sin red. Tiene varios tipos de juegos diferentes, pero la idea básica es mantener el volante (hane) sin tocar el suelo el máximo de tiempo posible. Puede jugar una única persona (entonces el juego recibe el nombre de tsukibane) o pasándose el volante entre dos jugadores (entonces se llama oibane). Sea cual sea el tipo de juego, la tradición dice que cuanto más tiempo esté el volante en el aire, más protegidos estarán los jugadores contra los mosquitos.

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Hanetsuki
Hagoita decorativa.

En el pasado, para hacer el juego un poco más divertido, cuando se jugaba entre dos, se pintaba una raya negra en la cara de la persona que fallaba el tiro y se seguía jugando hasta que uno de los jugadores tuviera toda la cara cubierta de tinta. Aunque todavía hoy en día es un juego bastante típico entre las chicas durante las festividades de Año Nuevo, lo cierto es que está perdiendo popularidad. Sin embargo, las palas (llamadas hagoita) con las que se golpea el volante son muy apreciadas entre los coleccionistas, que las compran no tanto para utilizarlas sino por su belleza artística.

Es visita obligada el mercado de Hagoita que se celebra desde hace unos 350 años a mediados de diciembre en el templo Sensoji del barrio de Asakusa, en Tokio. Ahí, uno puede encontrar multitud de palas hagoita de todos los estilos, tamaños, ornamentaciones y precios. Una pala puede tener desde 18 a 180 centímetros de largo y costar desde mil yenes hasta centenares de miles de yenes, dependiendo de la pieza.

Los dibujos de cada hagoita normalmente están hechos de papel japonés washi o de tela y posteriormente enganchados a la pala, para que tengan más presencia. Aunque la decoración más tradicional incluye retratos de famosos actores de kabuki o copias de las bellezas del pasado, también podremos encontrar palas más “modernas” que nos muestran a jugadores de fútbol nacionales e internacionales, personajes de ficción como Harry Potter, políticos de la talla de Koizumi o los típicos dibujos como Kitty-chan. Además de los coleccionistas, son muchos los japoneses que acuden al mercado a comprar hagoita en Año Nuevo para decorar sus casas o para regalar a las niñas nacidas ese año y desearles así buena suerte en el futuro.

El 15 de enero, el día que marca el paso a la edad adulta (en inglés, coming of age) podemos disfrutar de este juego en el templo Hachimangu de Mito (en la prefectura de Ibaraki), celebración que tradicionalmente sirve para predecir la cosecha de arroz del año que entra. Si gana la sacerdotisa, habrá buena cosecha; si gana la doncella del templo, al revés.

La primera referencia histórica sobre el hanetsuki la encontramos en unos escritos del periodo Muromachi, en el que se habla de príncipes, princesas y nobles de la corte bien acompañados jugando a este juego. Sin embargo, con los siglos los hombres dejaron de jugar al hanetsuki, que se convirtió en un juego totalmente femenino y actualmente sólo los niños muy de vez en cuando lo disfrutan.

Karuta: juego ‘memory’ con texto

Éste es quizá uno de los juegos japoneses más populares que podemos encontrar en la actualidad. El nombre, que derivada de la palabra portuguesa “carta”, nos indica de qué trata: es un juego de cartas tipo memory, pero en vez de utilizar dos cartas iguales, se utiliza una carta con imagen y otra carta con texto.

Las llamadas yomifuda, o cartas de lectura, son las cartas que contienen la información de texto, mientras que las llamadas torifuda, o cartas para coger, son las que contienen la información visual. La idea básica para jugar es leer la carta de lectura y rápidamente, antes que cualquier otro jugador, identificar cuál es la carta con dibujo que le corresponde.

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Karuta
Ejemplo de un par de cartas de karuta.

Naturalmente, podemos encontrar muchas temáticas de karuta, pero entre las más populares están las uta-karuta y las iroha-karuta. En el primer juego de cartas, los jugadores intentan encontrar los últimos dos versos de un poema tanka después de haber leído los tres primeros versos. El segundo juego de cartas es apto para cualquier persona que sepa leer el silabario hiragana y consiste de cartas para coger con una sílaba kana y un dibujo de algo que empieza con esa sílaba y cartas para leer con un proverbio que tiene que ver con el dibujo del kana.

Además, muchos municipios y zonas de Japón fabrican sus propias versiones de karuta mostrando hechos históricos propios de la región, edificios significativos, etc. Asimismo, en el periodo Edo se creó un tipo de cartas llamado obake-karuta que mostraba criaturas de la mitología japonesa. Este juego, pues, se sigue utilizando mucho en la actualidad para fines educativos, pues resulta una muy buena manera de enseñar poesías tradicionales, hitos históricos, personajes de la actualidad y cualquier otro detalle que se quiera inculcar a los más jóvenes.

Podemos ver un vídeo, a cámara lenta, aquí.

Kendama: martillo de habilidad

Éste es otro de los juguetes tradicionales japoneses más conocidos y aunque pueda parecer un juego simple, el kendama tiene más de mil técnicas diferentes para jugar. Gracias a ello, este juego actualmente se está convirtiendo en un deporte competitivo para muchos hombres y mujeres, de todas las edades, por todo Japón.

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Kendama
Martillo de habilidad

El kendama no es más que una especie de martillo de madera con una copa en cada extremo y un hilo con una bola en el extremo. La idea más básica del juego es mover el martillo de tal manera que se consiga posar la bola en una de las copas.

El origen de este juego no lo encontramos en Japón, y aunque la historia no está clara y hay varias teorías, todo parece indicar que el kendama se originó en Francia en el siglo XVI donde recibía el nombre de bilboquet. Parece ser que el juego llegó a Japón a través del puerto de Nagasaki, en plena ruta de la seda, durante el periodo de Edo (1603-1868). En esa época, era muy popular entre los adultos del puerto que lo utilizaban como el típico juego para beber.

Durante el periodo Meiji (1868-1912), el Ministerio de Educación japonés introdujo el kendama en su informe escolar, así que poco a poco el juego empezó a hacer mella entre los niños. Su popularidad fue en aumento hasta que en 1975 el escritor Fujiwara Issei fundó la “Asociación japonesa de Kendama” que creó las normas básicas tanto para jugar como para competir. Esto ayudó a este juego a convertirse en algo más que un “juego”: pasó a ser un deporte que actualmente goza de gran popularidad tanto entre los escolares como entre los más mayores, que participan en varias competiciones de kendama.

Aunque el tamaño y uso del kendama oficial está normalizado, lo cierto es que se fabrican muchos tipos de kendama diferentes, sobre todo hechos a mano, con el objetivo de poder ser coleccionados y mostrar detalles especiales del lugar, así como acontecimientos históricos. Otedama: bolas malabares

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Otedama
En la actualidad, las otedama se han convertido en artículos de artesanía.

Éste es el nombre que reciben unas bolas malabares que se pusieron muy de moda durante la II Guerra Mundial entre las niñas japonesas. Esa era una época de penurias, las familias japonesas no podían comprar juguetes a sus hijos, por lo que la aparición de este juego fue sólo cuestión de tiempo.

Estas bolas, llamadas ojimi, están rellenas de judías azuki y envueltas con telas tradicionales de varios colores y diseños. En su momento, había varios tipos de combinaciones malabares que iban acompañadas de diferentes canciones. Por desgracia, todas las canciones se han perdido y el juego ha quedado reducido hoy en día a un recuerdo, a un artículo tradicional japonés que muy comúnmente se vende en las tiendas de recuerdos tradicionales.

Sólo las niñas de entre 5 y 18 años jugaban a este juego, que no era nada popular entre los niños. El juego, asimismo, era un acto social y no tanto una actividad competitiva. Naturalmente, como cualquier otro tipo de malabar, la práctica era importante para conseguir la excelencia. Quizá por ello, el juego ha ido desapareciendo: los niños tienen cada vez menos paciencia y acaban aburriéndose de que se les caigan las bolas ojimi al suelo.

A pesar de todo, Japón sigue intentando mantener esta tradición malabar viva. Comúnmente, aparecen en televisión los hermanos Osame, Sometarô y Somenosuke: mientras uno habla, el otro hace todo tipo de malabares. Pero lo cierto es que esa pareja de actores cada vez tiene menos presencia y popularidad entre los jóvenes.

Temari: bolas de hilo

Las temari, unas preciosas bolas hechas de hilo, probablemente surgieron como un juego más de malabares. La primera mención que se hace a este juego se remota a 644 en la corte imperial, y se sabe que el juego alcanzó su popularidad a mediados del siglo V hasta el siglo XIV. En esa época, las bolas probablemente tenían una forma menos uniforme y estaban rellenas de pelo de caballo y quizá también estaban hechas de cuero. Muchos son los que afirman que el origen de la temari (sobre todo por sus colores dorados y plateados) se encuentra en las típicas perlas que sujetan los dragones chinos en su boca, un símbolo de perfección, como el ying y el yang.

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Temari
Diseños geográficos e hilos de colores llamativos para las tenmari

El juego se jugaba en un campo de unos 10 pies cuadrados, en el cual se ponían en círculo entre cuatro y ocho jugadores. Uno de ellos lanzaba con su pie la bola al aire, bien alto, aunque siempre manteniéndose dentro del círculo, y seguía dándole a la bola evitando que se cayera al suelo (como hacen los jugadores de fútbol a veces, hoy en día). Existían unos 70 tipos de lanzamientos distintos, aunque la puntuación de juego no tenía demasiada importancia: era más un juego social, para mostrar las habilidades de uno, que una competición.

Con el tiempo, la vistosidad de las bolas fue ganando importancia y a principios del siglo XVII, las mujeres de la corte imperial organizaban competiciones para decidir qué bola era la más trabajada, la más opulenta, la más llamativa o la de colores más bonitos. Por ello, no sólo los materiales fueron evolucionando, pues se empezaron a utilizar sedas finísimas e hilos de colores metálicos como el dorado o el plateado, sino que los diseños empezaron a ser cada vez más detallados, mostrando escenas de jardines, flores, árboles y no sólo los diseños geométricos típicos que conocemos hoy en día. Un ejemplo de ello se puede encontrar en la película “Shogun”, donde nos presentan a mujeres de la corte del shogun Tokugawa en el siglo XVII.

Actualmente, las temari tienen un centro de papel, se recubren de preciosas telas y se cosen con llamativos diseños geométricos, pues ya no se utilizan para jugar, sino que son un ejemplo de artesanía más, o mingei. Son un perfecto regalo conmemorativo, para una ocasión importante y formal. Para este tipo de ocasiones, las temari se presentan con un lazo de libélula y grandes borlas, aunque también siguen conservando su tradición “familiar”, pues son muchos los niños que se despiertan, en Año Nuevo, y se encuentran una preciosa temari hecha por su madre o su abuela sobre su cojín, que se convertirá en su primera visión del año.

Así pues, la temari se ha ido desarrollando durante casi 1400 años, pasando de ser bolas de cuero para jugar, a convertirse en un regalo de gran esplendor visual.

Koma: peonza japonesa

Éste es otro juego típico de las festividades de Año Nuevo, un momento en que los japoneses abrazan las tradiciones perdidas en la modernidad del día a día. El origen de la koma, similar a la peonza, no está claro. Tradicionalmente, se ha dicho que las peonzas llegaron a Japón procedentes de China (a través de Corea) hace unos 1200 años, aunque últimos descubrimientos arqueológicos empiezan a poner en duda esta teoría. Sea cual sea su origien, en sus comienzos era un juego para la gente de la corte y los nobles, pero a partir del periodo Edo se popularizó y poco a poco fue utilizado sólo por los niños.

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Koma
Aunque muy parecidas a las occidentales, las peonzas japonesas tienen un diseño distintivo.

El koma se popularizó especialmente durante el Periodo Genroku (1688-1704) y fue tal su éxito que se intentó regular el juego y sobre todo, las apuestas, por lo que a finales del periodo Tokugawa (1603- 1866) se había convertido ya en un juego casi únicamente para niños.

Normalmente las koma están hechas de madera y son de colores muy vivos y decorativos, aunque a veces se pueden encontrar koma hechas de bambú, de conchas o de hierro. Asimismo, se han ido incorporando varias mejoras a las koma más tradicionales para hacerlas más atractivas a las nuevas generaciones, añadiendo sonidos, luces y varios tipos de mecanismos más.

En Japón, como en muchos otros países, existen varios tipos de peonzas, aparte de la tradicional, dependiendo del material utilizado, la forma y el modo de juego.

Tako: cometa japonesa

Se cree que la cometa llegó a Japón a través de los misioneros budistas que viajaron desde China en el periodo Nara (649-794AD) y que se utilizaban en ceremonias religiosas y de agradecimiento. Sin embargo, tanto los diseños como el uso sufrieron modificaciones en suelo japonés y empezaron a utilizarse cometas en la construcción de templos, para trasladar los materiales necesarios. A finales del siglo X ya aparece una entrada en un primer diccionario de lengua japonesa que se refiere a cometa, kami-tobi, que literalmente significa halcón de papel, lo que sugiere que los primeros cometas japoneses tenían forma de pájaro.

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Tako
Ejemplo de uno de los diseños más típicos de cometas japonesas.

Sin embargo, no fue hasta el periodo de Edo (1603-1867) cuando las cometas realmente se popularizaron. Existen unos 130 estilos diferentes de cometas, muchos de los cuales representan a regiones específicas del país nipón. Entre las familias de mercaderes, el tipo de cometa llamado yakko-dako fue muy popular en el pasado: cometas representando a figuras humanas con los brazos estirados posando de forma graciosa. La gracia de estos cometas era que las figuras humanas se parecían mucho a los sirvientes de la familia.

La cometa japonesa se caracterizaba por estar hecha de papel tradicional japonés, papel tradicional washi pintado con tinta natural, sumi, y con el soporte de bambú, aunque también se utiliza madera de ciprés.

Tradicionalmente, los cometas japoneses vuelan el día de los niños, el 5 de mayo, así como durante festivales religiosos, distintas festividades y Año Nuevo, aunque uno de los festivales de cometas más importantes es el de Hamamatsu, en el que participan 2 millones de espectadores.

Todavía hoy en día es tradición regalar un cometa al hijo primogénito de cualquier pareja, y sus diseños de héroes locales o dioses de la zona protegen al niño hasta su edad adulta. Entre los diseños más populares está Fukusuke, un enano de gran cabeza que da buena suerte, la grulla o la tortuga, que desde siempre han sido símbolos de larga vida, y Kinorta, un chico abandonado por sus padres en un bosque que creció con una familia de osos. Kinorta suele aparecer con la compañía de una carpa, otro símbolo de fuerza y valentía (ya que la carpa debe nadar contracorriente para poner huevos).

Kami-fusen: globos de papel

Encontramos los orígenes de este juego japonés en los comienzos del periodo Edo (1603-1868), cuando algunos samuráis empezaron a crear globos de papel de arroz cubierto con cera con una pequeña apertura. Una vez inflado, el globo mantiene su forma sin tener que hacer un nudo o cubrir el agujero. Para guardarlo, simplemente se aprieta para hacer salir todo el aire y se dobla.

Actualmente, uno puede encontrar kami-fusen en las tiendas tradicionales de dulces, llamadas dagashiya, así como en las tiendas de 100 yenes, lo que lo convierte en un recuerdo perfecto al volver a nuestro país. Estos globos son particularmente populares entre las niñas y son perfectos para un día de lluvia, ya que son tan suaves y ligeros, que es imposible que se rompa nada al jugar en el interior de la casa.

Kokeshi: muñecas de madera

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Kokeshi
Ejemplo de kokeshi

Las kokeshi son muñecas de madera sin brazos ni piernas, originarias del norte de Japón, que se popularizaron durante el periodo de Edo en las zonas de baños termales de la región de Tôhoku. Están hechas a mano, de madera y siempre tienen un mismo diseño: el cuerpo siempre es floral de distintos colores y está encerado.

Aunque actualmente han pasado a ser piezas de coleccionista, todavía hoy en día muchos padres les regalan a sus hijas una muñeca kokeshi, un hecho que demuestra la relación que los japoneses todavía hoy sienten hacia su pasado. Existen dos tipos diferentes de kokeshi: las más tradicionales, que pueden clasificarse en once tipos según su forma y diseño y que suelen ser específicas de ciudades o regiones, y las más creativas, que no son específicas de ninguna región, sino que son creaciones libres de los artistas. Las kokeshi más conocidas, sin emargo, son las que se fabrican en la zona de baños termales de Naruko, donde hay una calle dedicada exclusivamente a las kokeshi en la que los viandantes pueden observar desde la calle la creación de estas muñecas.

La madera utilizada para la creación de estas muñecas puede ser de cerezo (por su oscuridad), de cornejo (por su suavidad), de arce japonés… aunque siempre la madera debe dejarse durante un periodo de uno a cinco años en el exterior antes de utilizarse para crear kokeshi.

Menko: tazos japoneses

En España, cualquier niño o niña ha coleccionado tazos alguna vez, la versión japonesa y más tradicional de las cuales son los menko, unos cromos, que pueden ser o circulares o cuadrados, y que llevaban en su origen imágenes de ninja o samurai.

Durante la II Guerra Mundial, las imágenes más populares eran las relacionadas con el ejército y las operaciones militares, como aviones de combate o acorazados. En la era moderna, son muy populares los tazos de dibujos animados del manga y el anime, jugadores de béisbol, actores y cantantes, etc. Los menko existen desde el periodo de Edo y son muy populares entre los chavales, por sus pocas y simples reglas de juego. El juego consiste en tirar un menko encima de otros tazos de tu oponente y así ganárselos El que tenga más tazos al final es el que gana.

Podemos ver un vídeo, a cámara lenta, aquí.

Otros juguetes tradicionales japoneses

El término origami se ha popularizado muchísimo en Occidente para referirnos al arte asiático de la papiroflexia y es probablemente uno de los términos más conocidos del mundo de los juguetes en Japón. El origami nació con la llegada del papel a Japón en el siglo VIII. En su origen, se utilizaba para adornar ceremonias religiosas, pero poco a poco se fue popularizando entre la población y hasta en la restauración de Meiji se enseñaba a hacer origami en la escuela. En la actualidad, todavía se utiliza esta técnica para enseñar geometría y matemáticas.

El denden-daiko es uno de los muchos tipos de taiko que existen en Japón. Este pequeño tambor es uno de los juguetes tradicionales japoneses más populares, que puede hasta emplearse como sonajero. Se trata de un pequeño tambor de dos caras con dos hilos que tienen dos bolas en los extremos que pueden tocar las membranas del tambor al hacer un juego de muñeca y hacer girar el tambor, para conseguir hacer ruido.

Las ohajiki son una especie de canicas japonesas de tamaño y forma de una moneda de 100 yenes que, al igual que las españolas, están actualmente hechas de cristal y muestran multitud de colores y diseños. El juego consiste en empujarlas ligeramente con los dedos para golpear al resto de piezas. Si se tiene éxito, el jugador retiene las ohajiki que haya golpeado, siendo el ganador el que tenga finalmente más canicas. Podemos ver un vídeo, a cámara lenta, aquí.

El taketonbo es una libélula de bambú. El juego consiste en dar vueltas con las manos al palo que sostiene la libélula para finalmente lanzarla al aire. La que llegue más lejos será la ganadora. Podemos ver un vídeo, acámara lenta, aquí.

El pata-pata es un juguete de madera que podríamos traducir como plegable.

Referencias

Nipponia. Juguetes tradicionales japoneses. Número 23, 15 de septiembre de 2003.
Extenso artículo con información, dibujos y fotografías acerca de juguetes tradicionales y juegos típicos de Japón.
Vandervoort, Diana. Temari: How to make Japanese thread balls. Japan Publications, 1992.
Este libro, no sólo nos enseña a crear nuestras propias temari, sino también nos explica su origen, su historia, etc.
Batten, Lea. Japanese Folk Toys: The Playful Arts. Tuttle Publishing, 1992.
Este libro, en inglés, repasa algunos de los juguetes tradicionales más comunes.
Onishi, Denichiro. Japanese Otedama: Traditional Japanese Juggling Toys and Games. Heian Internacional, 2003.
Libro en inglés dedicado exclusivamente al juego con otedama.
Gallagher, William. Japanese Toys: Amusing Playthings from the Past. Schiffer Publishing, 2000.
Este libro, en inglés, repasa algunos de los juguetes tradicionales más comunes.
Seton, Alistair. Collecting Japanese Antiques. Tuttle Publishing, 2005.
Este libro, en inglés, repasa algunos de los artículos japonesas que más comúnmente se coleccionan como antigüedades.
Sudo, Kumiko. Omiyage: Handmade Gifts from Fabric in the Japanese Tradition. McGraw-Hill, 2000.
Este libro, en inglés, repasa los artículos hechos de tela japonesa que más comúnmente se utilizan como regalo.
List of Fukuwarai.http://web-japan.org/kidsweb/virtual/fukuwarai/toys.html
Página en inglés con información sobre el juego fukuwarai, así como ejemplos y juegos que pueden imprimirse.
Consulate General of Japan, Boston. Teaching Resources: Traditional Toys . http://www.boston.us.emb-japan.go.jp/eng/teaching/trad_toys.html
Página en inglés del consuldado de Japón en Boston (EEUU) con extensa y variada información sobre distintos tipos de juguetes japoneses tradicionales.
Japanese Spinning http://sandstrum.com/japantops.html
Página en inglés dedicada a la historia, evolución, diseños y juegos de peonzas japonesas.
Japanese Toys. Traditional Toys http://web.mit.edu/21f.066/www/theisen/toys/traditional.html
Amplia página dedicada al mundo del juguete en Japón, desde sus orígenes hasta la actualidad.
Temari. History of temari. http://www.temari.com/history.htm
Página en inglés, dedicada a la historia de los temari.
El juego de la carta japonesa Hanafuda. http://www.terra.es/personal5/xpadne2q/hanafuda.es1.htm.
Extensa información, en español, acerca del origen y juego del hanafuda. Se muestran modos de juegos, cartas, puntuaciones, etc.
Otedama. A fading Japanese Juggling Tradition. http://www.juggling.org/jw/91/4/otedama.html
Estudio, en inglés, acerca del pasado y el futuro del juego otedama.

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