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Los hoteles del amor

Habitaciones por horas para algo más que dormir

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Los love hotel son la solución perfecta para el problema que tienen muchas parejas japonesas a la hora de consumar sus relaciones, en una sociedad en la que a menudo varias generaciones conviven bajo un mismo techo, con los consiguientes problemas de falta de privacidad y discreción.

¿Qué es un love hotel?

Antes de profundizar más acerca de estos establecimientos conviene definir con claridad qué es un love hotel. En realidad, un love hotel no es ni más ni menos que un hotel en el que las habitaciones se pagan por fracciones de tiempo, en lugar de por noches completas, que suele estar altamente automatizado y que suele ser utilizado por parejas jóvenes sin casa propia para poder tener intimidad y practicar el sexo. A veces, incluso, acuden parejas ya casadas para darle a su intimidad un toque más exótico y sobre todo, teniendo en cuenta lo finas que son las paredes de las casas japonesas, para poder hacer lo que quieran sin que los vecinos, o sus propios familiares, escuchen absolutamente nada.

La definición que hemos hecho, aunque perfectamente válida, es la más genérica posible. Sin embargo, no todos los usuarios de estos hoteles son parejas jóvenes sin casa propia, ya que existen otros subgrupos que son ávidos usuarios de estos servicios. Entre ellos podemos hablar de hombres de mediana edad que tienen aventuras extra-matrimoniales y aprovechan la existencia de estos lugares para no tener que reservar una habitación en un hotel estándar y mantener así el anonimato. Otro grupo de usuarios frecuentes son los hombres que acuden con muchachas menores de edad, en lo que se conoce como enjo kōsai o cita compensada, o grupos de amigos, o incluso familias. Pero hablaremos de esto más adelante.

Uno de los aspectos más importantes de un love hotel, sea cual sea el perfil de sus usuarios, es que el anonimato está asegurado, y eso se valora enormemente en un país en el que el sexo, como ya vimos en el primer artículo de esta sección, es una de las industrias más punteras.

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Selección de habitación
Selección de habitaciones mediante paneles iluminados, para mantener el anonimato.

La gran mayoría de estos hoteles son fácilmente identificables, porque casi todos suelen tener unos nombres bastante peculiares, y una estética exterior de lo más exagerada y recargada, con grandes letreros de neón y decoraciones que harían sonrojar a cualquier decorador con un mínimo de dignidad. En cualquier caso, se puede hacer una distinción entre los hoteles destinados a una clientela más joven, que son los de decoraciones más extravagantes, casi como si fueran parques temáticos, y los que intentan atraer a una clientela más madura, que suelen ser un poco menos recargados.

Si no se conoce el fenómeno de los love hotel, es posible pensar que se exagera al decir que muchos son como pequeños parques temáticos, quizás por la ausencia de un marco de referencia occidental con el que compararlos. Pero la realidad es que estos hoteles son tan interesantes como atracción que hay parejas que acuden simplemente a disfrutar de todas las comodidades que ofrece la habitación, e incluso se pueden ver hasta grupos de amigos o familias yendo a estos hoteles con el mero objetivo de disfrutar de las habitaciones.

Haciendo un poco de historia

Tendríamos que remontarnos al período Edo para encontrar los orígenes de estos hoteles, cuando se crearon establecimientos junto a algunos templos budistas y a santuarios sintoístas para ofrecer así un respiro carnal a las místicas y ascéticas vidas de los monjes y peregrinos, o para ofrecer un lugar de encuentro para amantes. En aquellos momentos, se hablaba de otebiki-chaya o de deai-chaya (casa de té de encuentros, literalmente).

Tras la Segunda Guerra Mundial, comenzaron a aparecer hostales familiares con un número reducido de habitaciones, que se utilizaban para el sexo. Estos establecimientos recibieron el nombre de hoteles de citas (tsurekomi yado, en japonés), aunque eran más parecidos a prostíbulos que a los love hotel actuales. Este tipo de hoteles de citas tuvieron su mayor esplendor tras la promulgación de la ley anti-prostitución en 1958. Sin embargo, el término love hotel que tan popular es hoy en día no se acuñó hasta la aparición, en la década de 1970, de un establecimiento de este tipo en Osaka llamado Hotel Love. Este lugar tenía un anuncio giratorio en su azotea, con las palabras love y hotel, y de la lectura en el orden equivocado de los dos términos surgió el nombre para definir este concepto de hotel.

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Piscina de habitación
Piscina de una habitación de un love hotel

Por lo general, estos hoteles han proliferado por todo Japón, aunque existen ciertos distritos o zonas en cada ciudad especialmente abarratodas de estos hoteles. En Tokio, por ejemplo, tenemos el distrito de Maruyama-cho, en el barrio de Shibuya. Esta zona está especialmente llena de estos hoteles puesto que, tras la ruptura de un dique en el pueblo de Shirakawa en 1945, los supervivientes de la catástrofe se establecieron en esta zona de la capital, abriendo tabernas y hostales, que posteriormente se convertirían en love hotel. También situado en el ya mencionado barrio de Shibuya es especialmente importante la calle Dogenzaka, uno de los centros tokiotas más importantes del negocio del agua (ver introducción de la sección).

Hoy en día, sin embargo, también podemos encontrar estos hoteles cerca de autopistas en las afueras de las grandes ciudades, o en los distritos financieros. Normalmente los japoneses no quieren un establecimiento de este tipo cerca de sus vecindarios, y suelen oponerse a que las zonas residenciales cuenten con este tipo de servicios.

Los love hotel en la actualidad

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Entrada de hotel
Entrada de hotel con decoración navideña.

Según palabras de Vitamin Miura, director de la Love Hotel Total Research Office, se estima que existen unos 37.000 love hotel en Japón, y que alrededor de 500 millones de parejas los visitan cada año. Esto supone una cantidad de visitas diarias superior a los visitantes combinados de Tokyo Disneyland y Tokyo Disney Sea. Según sus datos, además, el gasto medio de cada pareja por visita es de unos 8000 yenes, lo que en total supone 4 billones de yenes en ventas (algo más de 27.000 millones de euros). Sin embargo, a pesar de la magnitud de estas cifras, antes de la recesión económica que asoló el país los ingresos y el resto de cifras eran aún mayores.

Aunque hemos dicho que en el pasado muchos de los establecimientos precursores comenzaron como negocios familiares, hoy en día regentar un love hotel es un negocio a gran escala. No en vano, construir un hotel de este tipo, con todas las comodidades posibles, no baja de una inversión mínima de 500 millones de yenes.

Pero con la promulgación en 1985 del Acta de Moral Pública, que regula la industria del sexo en general, y estos hoteles en particular, se obligó a todos aquellos hoteles que vendieran preservativos a entrar en la categoría de negocios relacionados con el sexo, con lo que, según la ley, sólo podían tener sus locales en ciertas zonas especialmente designadas, causándoles además problemas para conseguir financiación bancaria, ya que adquirieron un estatus diferente que hizo que los bancos se mostrasen reacios a conceder créditos a este tipo de negocios.

Todo esto, junto con los elevados intereses que muchos hoteles tienen que devolver a los bancos por los elevados préstamos iniciales en tiempos de la burbuja económica japonesa, ha motivado que los hoteles luchen unos contra otros para atraer clientela y conseguir así unos ingresos mínimos de medio millón de yenes por habitación y por mes, para poder pagar esos créditos antiguos y subsistir. No es de extrañar que la tendencia actual esté yendo hacia la construcción de grandes centros hoteleros en las afueras de las ciudades, como si de centros comerciales se trataran, dado que los costes de levantar estos grandes centros hoteleros son mucho más asequibles que mantener muchos pequeños hoteles en el centro de las ciudades.

Todos estos cambios promovidos por las nuevas leyes han alcanzado incluso a la nomenclatura de estos establecimientos. Por supuesto siguen siendo love hotel, y hay japoneses que todavía utilizan la abreviatura rabuho para referirse a ellos, pero hoy en día es más normal escuchar a un japonés hablando de un hotel temático, de un fashion hotel o de un couple hotel o incluso de un boutique hotel. Y es que la sociedad japonesa siempre ha asociado el concepto de love hotel con prácticas no muy bien vistas, así que los empresarios prefieren llamar a sus hoteles de otras formas para evitar esta asociación de ideas. Lo que ocurre es que todo el mundo es consciente de que estos nuevos nombres se siguen refiriendo al concepto tradicional de love hotel, así que es cuestión de tiempo que los dueños de estos establecimientos vuelvan a buscar otros nombres para sus hoteles.

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Máquina dispensadora
Máquina dispensadora de preservativos y otros juguetes sexuales

El negocio de los love hotel, aunque muy importante y con un gran volumen de ingresos totales, como hemos visto, no está exento de problemas. Gran parte de ellos surgieron en los dorados años 80 y 90, en plena burbuja económica, cuando construir y acondicionar una sola habitación costaba más de 100 millones de yenes (alrededor de 680.000 euros), y por ello, hay pequeñas cadenas de hoteles y propietarios que se ven con graves problemas financieros para subsistir y hacer frente a los pagos de esas inversiones millonarias. ¿Qué opciones tienen estas pequeñas cadenas? No muchas: hacer una re-estructuración profunda del hotel, o cerrarlo y venderlo a algún fondo de inversión.

Pero debido a la naturaleza de estos negocios, hay pocos fondos de inversión inmobiliaria en Japón que estén dispuestos a arriesgarse a invertir en ellos, y en lo referente a fondos de inversión extranjeros, generalmente más decididos, normalmente se han mantenido al margen de la industria sexual japonesa, pese a los grandes beneficios que se podrían obtener. De hecho, de los poquísimos fondos extranjeros que cuentan con propiedades de este tipo entre sus negocios de éxito, ninguno de ellos hace ninguna publicidad al respecto.

Está situación económica empezó a cambiar en 2004, cuando tres inversores extranjeros se asociaron para lanzar el primer fondo de inversión especializado en love hotel de todo Japón, llamado MHS Capital Partners. Este fondo nació con un capital de 10 millones de dólares obtenido de instituciones públicas europeas y de inversores privados, con el objeto de comprar love hotel que no fueran rentables, de un tamaño medio-pequeño y con un precio entre dos o tres millones de dólares, reformarlos, y volver a ponerlos en marcha.

En cualquier caso, resulta complicado obtener información fidedigna de esta industria, ya que ninguna bolsa del país lista entre sus empresas a las cadenas de love hotel, como por ejemplo Aine System Co., que gestiona 150 hoteles, o Kato Pleasure Group, con 50 hoteles.

MHS estima que un love hotel tiene, de media, 78,8 estancias por habitación y por mes, es decir, alrededor de 2,6 parejas cada noche, todos los días del mes, y que los ingresos medios por habitación y por mes se sitúan alrededor de los 530.000 yenes (alrededor de 3600 euros), es decir, unos 6600 yenes por pareja (unos 45 euros). Según cálculos de MHS, una vez descontados los costes, las empresas propietarias de estos hoteles tienen unas ganancias antes de impuestos de 270.000 yenes por habitación y por mes (alrededor de 1800 euros). Pero a pesar de estas cifras, como es complicado conseguir préstamos para continuar las actividades, muchas de estas empresas se encuentran atadas de pies y manos por las deudas asociadas a los precios originales del suelo sobre el que se levantan sus hoteles, por lo que muchas están cerrando los negocios para poder sanear sus cuentas.

Sin embargo, pese a que existe un número importante de love hotels con problemas, la industria, en general, sigue siendo una de las más exitosas. Según Leisure Hotel, la única publicación que se centra en esta industria, los love hotel son los negocios que pagan más impuestos de todo Japón, y con la introducción de innovaciones tales como la inclusión de karaoke en las habitaciones, mesas de billar, consolas de videojuegos, etc., la demanda de estos hoteles entre los jóvenes de 18 a 25 años sigue creciendo. Pero este grupo de edad se compone de personas que buscan siempre lo más moderno y actualizado, por lo que los hoteles que no actualizan sus instalaciones son fácilmente dejados de lado, y entonces, cuando los beneficios bajan, es cuando comienzan los problemas para pagar los intereses bancarios sobre los antiguos préstamos.

¿Qué podemos encontrar en un love hotel?

Como hemos comentado, la mayoría de hoteles modernos que han sobrevivido a la recesión y que se mantienen en el negocio pese a la feroz competencia tienen habitaciones que cuentan con un sinfín de comodidades, sin parangón con ningún concepto occidental conocido de hotel. Normalmente todas las habitaciones tienen una serie de características en común, dejando de lado que cada una pueda tener una temática de decoración diferente, por supuesto.

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Sala de proyecciones
Sala de proyecciones con sillones de masajes dentro de la habitación.

En primer lugar, las habitaciones suelen ser muy calurosas y con mucha humedad, lo que se presta a despojarse de la ropa con rapidez y a utilizar el jacuzzi a menudo. Todas ellas están muy bien aisladas, por lo que no se escucharán ruidos provenientes de habitaciones contiguas. La limpieza, además, es perfecta. Yukatas (albornoces japoneses), zapatillas de baño, toallas, secadores de pelo, productos de cuidado facial, cepillos, cuchillas de afeitar, cepillos de dientes, etc., son comunes en todas las habitaciones, y el cliente puede llevárselo todo, si así lo desea.

Por otra parte, además de las máquinas dispensadoras de preservativos, y a veces, hasta de juguetes sexuales que se pueden encontrar en los vestíbulos, como la de la imagen superior, las habitaciones suelen contar, además de con grandes bañeras de hidromasaje, o incluso jacuzzis, con neveras y hornos microondas, y por supuesto, una extensa colección de DVDs de temática pornográfica en su mayoría, aunque en la actualidad también se pueden encontrar las últimas novedades cinematográficas.

Silla SMEn estas habitaciones también es habitual encontrar sistemas de karaoke, consolas de videojuegos, y enormes televisores de plasma. Por otra parte, en las cabeceras de la camas se suelen encontrar cuadros de mandos con controles para todas las luces de la habitación, para la televisión, el karaoke, el aire acondicionado o calefacción, y la música, muy a menudo más de 100 selecciones diferentes.

De hecho, la edad media de la gente que va a estos hoteles está bajando, y no es raro ver hoy en día a jóvenes que no van a hacer el amor, sino a probar la última videoconsola que ha salido al mercado, como comentábamos al principio.

Lo que hemos expuesto es la dotación estándar del grueso de love hotel, pero existen algunos que se esfuerzan todavía más para conseguir la ambientación perfecta, y podemos llegar a encontrar templos romanos alrededor de la cama, o un baño y una ducha que parecen un arroyo de montaña, o incluso camas que están en el maletero de un coche, y para los más atrevidos, habitaciones de temática sadomasoquista, que harían palidecer de envidia al mismísimo marqués de Sade, con sillas específicamente diseñadas para probar posturas de lo más atípicas, y con barras y arneses en los que encadenar a tu pareja, como la que podemos ver en la imagen de la izquierda.

¿Cuánto cuestan todos estos servicios?

Por supuesto, ninguna de estas cosas es gratis, pero, ¿de cuánto dinero estamos hablando? Lo normal es que haya tres tarifas diferentes. La primera se suele llamar de estancia, y es para pasar la noche completa y, por tanto, es la más cara de todas. Además, hay que tener cuidado porque la habitación no suele estar disponible hasta bastante tarde (sobre las 22 horas), así que si el cliente quiere la habitación antes de esa hora, lo normal es pagar un extra por cada media hora de antelación con respecto al horario normal de entrada en la habitación.

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Listado de precios
Listado de precios a la entrada de un love hotel

Existe una segunda tarifa, normalmente llamada de descanso, para pasar una estancia breve, de una a tres horas, y que puede reservarse en cualquier momento, aunque si se acude pasadas las 22 horas es posible que no se encuentre ninguna habitación disponible.

Finalmente, la tercera tarifa o de tiempo libre se suele ofrecer durante el día, pues es cuando hay menos clientela, y supone unos descuentos muy fuertes sobre la tarifa de estancia breve o descanso. Con esta tarifa el cliente puede disfrutar de todos los servicios o curiosidades que ofrece la habitación durante una cantidad de tiempo previamente marcada. Si hubiere alguna duda, en las entradas de todos los love hotel se muestra la lista de precios, como se puede apreciar en la imagen que acompaña a este párrafo.

En estas listas de precios casi siempre aparece el carácter “˜” tras los precios en yenes, que significa que el precio mostrado es válido para la habitación más barata, y a menudo ocurre que ya está ocupada, por lo que no es de extrañar que la tarifa real que el cliente tenga que pagar sea superior a la marcada en la lista de precios.

Aunque a priori los precios no parecen excesivos, antes de acudir a uno de estos hoteles hay que tener claro que el precio total siempre se verá aumentado con una serie de tarifas especiales, como el 10 por ciento extra que se cobra en concepto de servicio, y otro 10 por ciento extra si se va en viernes, sábado o fiesta nacional, además del consabido 5 por ciento de impuestos sobre el valor añadido, además de lo ya comentado sobre la falta de disponibilidad de la tarifa más barata.

Y además de estos recargos, en muchos hoteles existen otros servicios adicionales, como el alquiler de uniformes escolares o de disfraces que pueden llegar a suponer otro 10 por ciento más en la cuenta final. Si el cliente tiene ganas de gastarse todavía más dinero, existen habitaciones VIP en la planta superior que en muchos casos tienen bañeras en las azoteas con fondos transparentes, de forma que quienes se encuentran en la habitación de la planta inmediatamente inferior pueden ver todo lo que ocurre durante ese baño, aunque esto sólo es para los más adinerados y, sobre todo, atrevidos.

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Servicio de disfraces
Publicidad del servicio de disfraces de un love hotel encontrada en Internet

La forma de reservar una habitación es de una simpleza ejemplar. Al entrar en el hotel el cliente verá una máquina o una pared con imágenes de cada habitación. Además de la imagen también encontrará los precios para cada tipo de uso, y una serie de botones para seleccionar lo que se desee. Cuando una habitación está disponible, la imagen se encuentra iluminada, y si no lo está, la imagen aparece oscurecida. El cliente, entonces, pulsa el botón de la habitación que desea, lo que hace que se apague la iluminación de esa habitación, y entonces va a un mostrador o ventana que tiene una abertura a través de la cual se realiza el pago. Otras veces el pago se realiza a través de conductos de aire comprimido desde la propia habitación, y en algunos otros casos, el pago se realiza en la propia máquina al finalizar la estancia, de forma que hasta que no se realiza las puertas para salir del hotel no se desbloquean.

Para asegurar el anonimato y la discreción, no hay registro, y a veces ni siquiera llaves, ni ninguna otra persona con la que interactuar. Tras reservar la habitación, el cliente se suele dirigir a un ascensor para dos personas que le lleva a la planta donde está la habitación seleccionada, sin otras paradas intermedias. Al salir del ascensor se ve que la luz de la habitación parpadea, y que la puerta se encuentra abierta, en el caso de que no haya recibido llaves. Nada más sencillo.

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Pago desde la habitación
Explicación del pago a través de conductos de aire comprimido.

Pese a todas las tarifas adicionales que se pueden acabar pagando en un hotel de este tipo, si comparamos la tarifa básica con la de un hotel de estilo estándar, veremos que un love hotel es bastante más barato. Normalmente, por una estancia de tres horas se suele pagar de media unos 4500 yenes, aumentando hasta los 7500 yenes en el caso de pasar la noche completa.

¿Cómo está evolucionando este negocio?

Como en todo negocio, uno no se puede quedar anclado en el pasado, y menos si hablamos de love hotel. De hecho, hay quien dice que un hotel de este tipo necesita una renovación a fondo cada tres años, para no quedarse anticuado. Ya hemos dicho que en muchos casos los dueños están optando por abrir grandes centros de entretenimiento en las afueras de las ciudades, ya que el precio del terreno es un factor muy importante, además de evitar las restricciones sobre el tipo de decoración del hotel; también se están añadiendo restaurantes y cafeterías para que tanto antes como después de la visita los clientes puedan reponer fuerzas, etc.

En otro orden de cosas, todas las dificultades que han tenido y siguen teniendo estos hoteles para sobrevivir han motivado que los gestores de estos establecimientos se esfuercen sobremanera en atraer y conservar clientes. Lo que se hizo, y que se sigue haciendo hoy en día, es intentar cuidar al cliente un poco más que de costumbre.

Ejemplos de estos cuidados especiales hacia los clientes incluyen helados gratis, desayuno incluido si se pernocta, pijamas gratis con motivos de Hello Kitty al pasar una noche completa, etc. Incluso las tarjetas de fidelización han llegado a este mundo, permitiendo a los usuarios frecuentes sumar puntos que luego se pueden canjear por servicios en el hotel. Además, muchos hoteles están habilitando habitaciones grandísimas para organizar fiestas, como cumpleaños, despedidas de solteros, etc., sin que el cliente tenga que preocuparse de ensuciar su casa.

Como ya hemos dicho, hay parejas estables que acuden a estos hoteles para poder tener más intimidad que en sus pequeños hogares, y para probar, además, cosas nuevas que no tienen en sus casas. Sin embargo, todas estas ventajas han sido tradicionalmente una de las explicaciones de que a estos hoteles les costara tanto retener a sus clientes, porque cuando una pareja quiere experimentar con diversas habitaciones temáticas, irá cambiando de hotel cada vez que quiera probar un nuevo ambiente o disfrutar de una nueva decoración. Para superar esta desventaja, algunos love hotel han empezado a ofrecer un nuevo servicio: alquiler de taquillas, que las parejas pueden utilizar para guardar juguetes sexuales u otro tipo de cosas que se prefieren mantener fuera del hogar, para alejarlos de la familia, niños o amigos. Gracias a esto, los índices de retención de clientes de estos hoteles han aumentado considerablemente.

En los últimos tiempos, además, y con el doble afán, por un lado, de librarse del aura pecaminosa que acarreaban desde la promulgación de la ley de 1985, y, por otro, de tener más en cuenta los gustos de las mujeres, las decoraciones de las habitaciones han empezado a cambiar.

Esto es así porque los gestores de estos hoteles consideran que el colectivo femenino es, hoy por hoy, más susceptible de gastar dinero en estos establecimientos, y que arrastrarán a los hombres tras de ellas, por lo que es necesario adaptar las decoraciones de estos hoteles a los gustos más reminados de las mujeres, dejando de lado aquellas habitaciones de los años 80 con camas giratorias, espejos en los techos, murales con imágenes de Cupido por toda la habitación y colores chillones por todas partes, que aunque populares entre los hombres, ahora han dejado de estar de moda, pues según el colectivo femenino carecían de gusto.

Decoración Hello Kitty Decoración clásica

Dos ejemplos de decoración. A la izquierda, decoración extravagante con motivos Hello Kitty. A la derecha, decoración más clásica y romántica, preferida por las mujeres.

Sin embargo, este afán por redecorar los interiores del hotel ha convertido a estos establecimientos en lugares mucho más ordinarios, ya que han perdido el encanto erótico y la extravagancia que los caracterizaba en el pasado, aunque por supuesto el negocio manda.

Otra tendencia moderna es que los love hotel no sirven solo para el sexo. Por eso, en muchos casos, las habitaciones tienen atmósferas más relajantes, con baños tan grandes como el dormitorio, jacuzzi, karaoke, grandes televisores de plasma, sillones de masajes, etc. Y con la feroz competencia que hay, un hotel no puede quedarse atrás a la hora de ofrecer comodidades adicionales a sus clientes, si no quiere acabar en quiebra.

Normalmente las parejas que acuden a estos hoteles buscando sexo suelen ir los fines de semana, y en fechas vacacionales. El resto de los días, los usuarios más normales de estos hoteles son familias, u hombres de negocios que simplemente desean un baño y un descanso, o incluso grupos de amigos.

Conclusión

Como hemos podido ver a lo largo del artículo, estamos ante uno de los negocios relacionados con el sexo más exitosos de todo Japón, y más típicos, que difícilmente encontraremos fuera del país nipón.

Sin embargo, el futuro para estos hoteles se presenta con dudas, puesto que muchos de los propietarios incurrieron en grandes deudas para poder ponerlos en marcha, deudas que hoy en día son muy complicadas de pagar.

Por otro lado, la extravagancia y exageración que caracterizaba a estos hoteles se ha ido perdiendo poco a poco, con el fin de atraer a una clientela femenina poco dispuesta en el pasado a utilizar estos establecimientos.

Por supuesto, dado que ahora el público femenino utiliza estos hoteles más que antes, es complicado que este negocio desaparezca, pero sí es posible que en un futuro no demasiado lejano los love hotel tal como eran en su época de esplendor, en los años 80, no sean más que un recuerdo del pasado.

Referencias

Love Hotel (wikipedia)
Artículo de la wikipedia sobre estos hoteles.
Love Hotel Information Guide
Blog con información sobre estos hoteles.
Love hotel, between fantasy and desire
Lockers lower churn for Japanese love hotels
The Wonderful World of Japanese Love Hotels
Osaka Love Hotels: The Room Menu
John DoddLove Hotel Fund Gets Started: MHS injects foreign cash into taboo tills.
Blayne Haggart. A Night in a Japanese Love Hotel.
Tim Kelly. A Love for Sale.
Quicky Hotels everywhere like Starbucks.
Andreas Stuhlmann. Love Hotels: Between a Rock and a Soft Place.
Monthly JREI Report, Junio 2004

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