Antiguamente la palabra setsubun aludía a la víspera de cualquiera de los cuatro cambios de estación: risshun (4 ó 5 de febrero), rikka (5 de mayo), risshū (7 de agosto) y rittō (7 de noviembre) del calendario lunar, pero en la actualidad se refiere específicamente al 3 ó 4 de febrero, la víspera del comienzo de la primavera (risshun) y que coincidía con la víspera del Año nuevo según el antiguo calendario.
Según el antiguo calendario japonés, el mes de febrero recibía el nombre de kisaragi, el mes en el que hay que llevar mucha ropa de abrigo
, coincidiendo con el período en el que el invierno se presenta en toda su dureza.
Otros nombres que recibe este mes son kusakiharizuki, el mes en el que brotan las yemas de las plantas
, o umemizuki, el mes de la contemplación de los ciruelos
.
El rito de cazar espíritus malignos (oni-yarai o tsuina) al comienzo de la primavera es una costumbre que data del período Nara (710-794). Durante el período Heian (794-1185) se desarrolló la tradición según la cual los diablos podían ser expulsados mediante el olor producido al quemar cabezas de sardinas secas, el humo de madera quemada y el sonido de tambores. Aunque ha caído en desuso, todavía algunas casas japonesas cuelgan a la entrada cabezas secas de sardinas en ramas de acebo durante el anochecer del setsubun para evitar que los malos espíritus entren en sus casas.
También es popular el gritar Oni wa soto, Fuku wa uchi (fuera los demonios, que entre la fortuna
) mientras se arrojan semillas de soja tostadas dentro de la casa (mame-maki). Existe la creencia de que las semillas de soja son efectivas contra los espíritus malignos.
En la zona de Kansai (Osaka y alrededores) existe la costumbre de comer ehō-maki (el futo-maki de la dirección afortunada
) durante la noche del setsubun. Para ello, primero hay que situarse en la dirección en la que será la fortuna favorable durante ese año (sur-sureste para el año 2006) y después comerse -sin hablar- el ehō-maki entero, para que a uno le envuelva la fortuna
, y sin cortar, para que no se rompan los lazos
, mientras se pide un deseo. La dirección afortunada la determina el calendario japonés (de influencia china). Para no complicar las cosas hablando de las particularidades de este calendario, existe una correlación entre la última cifra del año según el calendario occidental y la dirección afortunada.
| Año | Dirección |
|---|---|
| 4, 9 | este-noreste |
| 0, 5 | oeste-suroeste |
| 1, 3, 6, 8 | sur-sureste |
| 2, 7 | nor-noroeste |
En realidad, se trata de un invento relativamente reciente (1977) de los comerciantes de nori de Osaka para promover las ventas de esta alga y que luego se extendió por todo Japón. Profundizando poco más en esta tradición moderna
descubrimos que el ehō-maki incluye siete ingredientes (kanpyō, un tipo de calabaza; pepino; datemaki o tortilla dulce japonesa; anguila; zanahoria; setas shiitake y oboro tōfu, un tipo de cuajada de soja especialmente famoso en Kioto por su calidad) que se relacionan con los siete dioses de la fortuna (algunos ingredientes pueden variar, aunque no el color que simbolizan). Y es que en Japón, como en otros lugares del mundo, con un poco de ingeniería social todo lo que esté relacionado con la buena suerte y la fortuna vende.
La tradición frente a modernidad, una de las constantes de la cultura japonesa, se puede apreciar en las tradicionales ramas de acebo con cabezas de sardina a las entradas de las casas (izquierda) y la tradición moderna del ehō-maki (derecha).
Haciendo un símil cultural, sería el equivalente a las uvas de la suerte que se comen durante las campanadas de fin de año en España y que fue un invento de los viticultores para deshacerse del excedente de uva después de que la cosecha de 1909 fuera excepcional.
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