Artículos escritos por "Eduardo - Pág. 1 - Japonismo - Cultura japonesa y viajes por Japón "
nov
16
2011

La importancia del oyakata en el sumo

En uno de nuestros artículos anteriores hablábamos sobre la heya, y decíamos que su traducción literal (“habitación”) no era aplicable a este caso, ya que una heya de sumo es muchísimo más que eso. Hoy nos encontramos con otra palabra que nos lleva de nuevo a engaño, la palabra oyakata. Y es que si bien la traducción literal es la de “maestro”, las labores de esta persona van mucho más allá que las de un simple entrenador o profesor de sumo.

Nishikido oyakata realizando tareas de juez de dohyo

Nishikido Oyakata realizando tareas de juez de dohyō

Los oyakata son, sin duda, los personajes más importantes de la Asociación y los que se encargan de tomar todas las decisiones que afectan al mundo del sumo. Son los miembros de la Junta Directiva, encargados de seguridad en los torneos, responsables de la planificación de los mismos, entrenadores, dirigentes de su propia heya (los que tienen una en propiedad), relaciones públicas de sus luchadores… como vemos, sus tareas van mucho más allá que las de un simple entrenador.

Una de las cosas que a uno se le vienen a la cabeza al hablar de los oyakatas es si no se estará cargando sobre los hombros de estas personas demasiadas responsabilidades, algunas de ellas para las que a lo mejor no están lo suficientemente preparados. El mundo del sumo, ya lo sabemos, es muy cerrado y es realmente difícil que cualquier persona ajena al mismo pueda entrar. Eso hace que los destinos de un deporte que mueve cientos de millones de yenes al año quede en manos de personas sin prácticamente ninguna preparación académica superior y cuyo curriculum se basa simplemente en los éxitos deportivos durante su etapa de luchador en activo. De hecho, desde hace tiempo se viene abogando por la entrada de personas ajenas a la Asociación en la Junta Directiva de la misma, y tan sólo los recientes escándalos de amaño de combates y de apuestas ilegales han hecho que el propio Ministerio de Cultura y Deportes tomara cartas en el asunto y prácticamente impusiera la presencia de varios directivos externos en la junta rectora.

Para conseguir llegar a ser oyakata una persona tiene que haber sido luchador de sumo y, además, haber conseguido durante su carrera en activo el dinero y los apoyos suficientes como para poder optar a conseguir uno de los 105 nombres existentes que le permitirán seguir ligado al mundo del sumo hasta su jubilación a los 65 años. También ha de tener la nacionalidad japonesa, por lo que los luchadores extranjeros que desean permanecer en el mundo del sumo se apresuran a solicitarla en cuanto la ley se lo permite. Asimismo un aspirante a oyakata ha de cumplir al menos una de estas tres condiciones:

  • Haber llegado 1 vez hasta el San’yaku.
  • Haber competido durante 20 torneos en Makuuchi.
  • Haber competido durante 30 torneos como sekitori.

Hay una excepción a esta norma y es que los que heredan una heya tan sólo necesitan haber competido 12 torneos en Makuuchi o 20 como sekitori.

Izutsu Oyakata en plena deliberación sobre un resultado ajustado

Izutsu Oyakata en plena deliberación sobre un resultado ajustado

Evidentemente hay nombres con más tradición y prestigio que otros. Algunos como Futagoyama, Takasago, Kokonoe, Tokitsukaze, Sadogatake, etc., tienen un prestigio acumulado en años de servicio a la Asociación y no pueden ser adquiridos por cualquier luchador, de tal forma que casi siempre son los Yokozunas u Ōzeki los que los consiguen.

Las licencias de oyakata son conocidas con el nombre de toshiyori (anciano), myoseki (nombre) o kabu (acción), así como toshiyori-myoseki o toshiyori-kabu. Aparte de las 105 licencias comentadas, existen también nombres de toshiyori otorgados de forma especial por la Asociación de sumo a determinados sekitori que tuvieron un excelente rendimiento durante su vida como luchador en activo. Reciben el nombre de ichidai-toshiyori y coinciden con el shikona o “nombre de guerra” utilizado por el agraciado durante su época en activo. Tienen la particularidad de que se extinguen en el momento de la jubilación o fallecimiento de su poseedor, no pudiendo traspasarse ni darse en herencia. Actualmente los grandes Yokozunas Kitanoumi y Takanohana poseen uno de estos nombres. También el gran Taiho tuvo el honor de mantener su shikona durante su época de oyakata hasta su jubilación.

Evidentemente no todos los oyakatas tienen su propia heya, ya que en la actualidad existen sólo 49, por lo que el resto de los oyakatas desarrollan labores de entrenamiento y apoyo en cualquiera de estas heyas, normalmente en la que estuvieron como luchadores en activo. El prestigio que da tener una heya propia es mayor que el ser simplemente oyakata ayudante y además le permite optar a los puestos directivos de la Asociación. La Junta Directiva de la Nihon Sumō Kyōkai está formada por un Rijichō o Presidente y 12 directores más. Cada dos años y siempre tras el Hatsu Basho se realizan elecciones para renovar esta Junta, siendo las próximas elecciones en enero de 2012.

El Ozeki Harumafuji celebrando su victoria con su oyakata

El Ozeki Harumafuji celebrando su victoria con su oyakata

Evidentemente los sueldos de los oyakata varían en función de la categoría o el puesto que ocupan dentro de la estructura de la Nihon Sumō Kyōkai, pudiendo oscilar entre los casi 21 millones de yenes anuales que recibe el Presidente o Rijichō hasta los poco más de 12 millones anuales que reciben los oyakatas sin cargo específico en la Asociación.

Por último no podemos olvidarnos de otros asistentes inferiores que reciben el nombre de wakaimonogashira y sewanin. Son asistentes por debajo del rango de un oyakata y realizan tareas de organización. Normalmente estos puestos son ocupados por antiguos luchadores de la parte baja de Makuuchi, de Jūryō o de Makushita.

jul
28
2011

Retirada del Ozeki Kaio

Se esperaba con muchísimo interés el inicio del Nagoya Basho, el cuarto torneo oficial de sumo del año que esta vez se había convertido en el segundo, tras la histórica anulación del Haru Basho en marzo y la disputa de un torneo semi-oficial en mayo en Tokio. Poco a poco las aguas volvían a su cauce y a pesar de que aún habrá mucha gente que siga mirando con suspicacia lo que ocurre dentro del mundo del sumo, lo cierto es que todo parece indicar que el escándalo del amaño de combates que sacudió los cimientos de este deporte (y del que ya hablamos en Japonismo.com) parece ir remitiendo, entre otras cosas gracias a las medidas tomadas por los actuales rectores de la Asociación Japonesa de Sumo.

Si bien la victoria final en este torneo del Ōzeki Harumafuji y la posibilidad de que en caso de obtener un nuevo triunfo en septiembre pueda ser promovido al rango de Yokozuna, a priori uno de los alicientes de este torneo era el ver si el Ōzeki Kaio era capaz de batir el registro de 1045 victorias que hasta ese momento ostentaba el gran Yokozuna Chiyonofuji y para el que sólo necesitaba dos victorias. Tras un inicio un tanto errático con tres derrotas seguidas, Kaio conseguía la victoria en la cuarta jornada para igualar el récord y al día siguiente conseguía superarlo para ser el luchador con más victorias en toda su carrera. Incluso dos días después conseguía una nueva victoria para dejar el registro en 1047.

Kaio

Eduardo con el Ōzeki Kaio

A los casi 39 años (los cumplió el pasado día 24 de julio) a Kaio ya no le quedaban objetivos por cumplir. No sólo había sobrepasado a Chiyonofuji como el luchador con más victorias en toda su carrera sino que además había igualado a Chiyotaikai como el luchador con más torneos disputados ostentando el rango de Ōzeki, con un total de 66. Quizás por eso y tras encadenar otras tres derrotas seguidas, el bravo y veterano luchador de Fukuoka decía basta y anunciaba su retirada del mundo del sumo.

Para mi no solamente se retira uno de mis luchadores favoritos sino que probablemente Kaio fuera el último luchador en activo de una época gloriosa del sumo. Fue a mediados de los años 90 cuando yo empecé a seguir el sumo con asiduidad, cuando Kaio aún era un joven luchador que peleaba por abrirse un hueco entre los entonces favoritos Akebono, Musashimaru, los hermanos Takanohana y Wakanohana y todo un grupo de grandes luchadores de la Futagoyama beya como Takanonami, Akinoshima o Takatoriki. Le he seguido y animado desde entonces y cuando estuve en Japón tuve la enorme suerte de ser invitado a asistir a la fiesta de fin de torneo que organizaba la Tomozuna beya (a la cual pertenece el luchador), en donde pude hablar un momento con él para desearle toda la suerte del mundo y sacarme una foto con él, sin duda uno de los mejores recuerdos que tengo de aquel fascinante viaje que espero repetir muy pronto.

Eduardo con los brasileños Kaishin (izquierda) y Kaisei (derecha)

Eduardo con los brasileños Kaishin (izquierda) y Kaisei (derecha)

Es curioso que justo en aquella época (septiembre de 2006) se iniciaba en el sumo un joven luchador brasileño llamado Ricardo Sugano pero que pelea bajo el nombre de Kaisei. De la misma heya que Kaio, en estos cinco años ha pasado de debutar en el sumo a estar ahora mismo en la parte alta de Makuuchi, la división principal. Ya en aquel entonces pude ofrecerle todo mi apoyo (bendito “portuñol”) y le sigo desde entonces, como hice en su momento con Kaio. Y así seguiré haciendolo. Además, con la retirada de Kaio el brasileño es ya el luchador mejor clasificado de su heya y un modelo a seguir por parte de sus compañeros de entrenamiento. Quizás por eso me queda la sensación de que se ha terminado una época bellísima del sumo para que, probablemente, una nueva se abra camino. Ojalá sea tan fascinante como la que se acaba de cerrar.

jun
21
2011

Un día en una heya

Si buscamos en un diccionario la palabra heya nos encontraremos con que la traducción literal es la de habitación. Así que cualquiera que se inicie en el sumo pensará que vamos a hablar de lo que cada luchador hace diariamente en su habitación privada ¿verdad? Pues me temo que no va a ser así. Y es que el nombre de heya se utiliza, en el mundo del sumo, para referirse al “gimnasio” de entrenamiento de los luchadores. Y ponemos la palabras entre comillas porque una heya es algo más que eso, es un edificio en el que los luchadores no solamente entrenan, sino que comen, duermen y pasan sus horas de asueto… cuando las tienen.

Entrenamiento en la Tomozuna beya bajo la supervisión del oyakata (Foto: Eduardo de Paz)

Entrenamiento en la Tomozunabeya bajo la supervisión del oyakata (Foto: Eduardo de Paz)

Como ya hemos comentado en entradas anteriores, sólo las dos categorías principales (Makuuchi y Jūryō) son asalariadas y los integrantes de alguno de los rangos que las integran son conocidos como sekitori. Cobran un salario mensual bastante elevado, tienen asistentes (tsukebito) que les ayudan con todo, son los primeros en sentarse a comer y están exentos de cualquier tarea dentro de la heya, ya sea cocinar, limpiar, asistir al oyakata, etc. Todo esto lo tienen que realizar los luchadores de las categorías inferiores, cuyo máximo anhelo en el mundo del sumo es el de alcanzar la categoría de Jūryō para verse liberados de este estilo de vida.

La entrada no acaba aquí…

jun
14
2011

Un día de competición en el sumo

En la entrada anterior vimos cómo estaba organizado el mundo del sumo, con las diferentes divisiones en las que se integran los luchadores. En una entrada que escribiremos más adelante os contaremos cómo ese rango influye no sólo deportivamente sino también en el día a día de una heya. Pero hoy vamos a centrarnos en la competición. Vamos a pasar un día entero en el pabellón de sumo.

A pesar de que durante todo el año los luchadores pueden realizar diferentes torneos de exhibición por todo Japón, tan sólo existen 6 torneos oficiales de sumo al año, llamados hon-basho y que se disputan durante los meses impares. Son los siguientes:

  • Enero – Hatsu Basho o torneo de año nuevo – Tokio
  • Marzo – Haru Basho o torneo de primavera – Osaka
  • Mayo – Natsu Basho o torneo de verano – Tokio
  • Julio – Nagoya Basho o torneo de Nagoya – Nagoya
  • Septiembre – Aki Basho o torneo de otoño – Tokio
  • Noviembre – Kyushu Basho o torneo de Kyushu – Fukuoka
Exteriores del Kokugikan de Tokyo (Foto: Martina Lunau)

Exteriores del Kokugikan de Tokyo (Foto: Martina Lunau)

Las reglas del sumo son extremadamente sencillas. El objetivo de cada luchador es enviar a su oponente fuera del ring (dohyō) o conseguir que cualquier parte de su cuerpo (excepto las plantas de los pies) toque el suelo. Los luchadores no pueden tirar del pelo, atacar a los ojos o golpear con el puño cerrado, aunque sí con la mano abierta. Como ya sabemos, si al finalizar un torneo un luchador consigue más victorias que derrotas ascenderá puestos en la siguiente clasificación (banzuke) y si no los bajará.

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may
31
2011

Las categorías del sumo

El sumo es uno de los deportes más igualitarios que existen. Los luchadores se enfrentan entre ellos sin distinción de altura ni peso ni edad, y sólo sus méritos deportivos son los que les hacen subir o bajar puestos en el banzuke, que así es como se llama a la clasificación general de los luchadores de sumo. El que gana más combates de los que pierde ascenderá puestos en la siguiente clasificación y el que pierde más que gana los perderá. Y, por supuesto, cuantas más victorias se consigan mayor será la subida… pero lo mismo es válido si te derrotan en muchas ocasiones, claro.

No hay un número fijo de luchadores en el Ozumo (sumo profesional), pero suele rondar alrededor de los 700 sumotori. Estos se dividen en seis categorías, siendo fijo el número de integrantes en las cuatro primeras y variable en las dos inferiores. También hay otras tres categorías con luchadores que no están incluidos en el banzuke. Vamos a echarle un vistazo a todas ellas, empezando por las inferiores.

Y por cierto, no estaría de más que tuvierais a mano las dos partes del glosario, de la a a la k y de la m a la z, porque como podéis sospechar, hay muchos términos específicos.

Un banzuke con los nombres de todos los luchadores en kanji

Un banzuke con los nombres de todos los luchadores en kanji

Los nuevos rikishi

Desde que un luchador se une a una heya ha de pasar un mínimo de un torneo hasta que pueda ser incluido en la categoría de mae-zumo, de la que hablaremos un poco más adelante. En ese tiempo los nuevos sumotori han de prepararse para la competición no solo físicamente sino también estudiando cultura e historia del sumo, anatomía, caligrafía y shigin, una antigua forma de poesía cantada. Para los luchadores extranjeros este tiempo de preparación es aún mayor, ya que han de pasar dos torneos antes de que puedan empezar a competir. La razón es que, aparte de las asignaturas antes mencionadas, han de recibir también clases de japonés y de cultura japonesa para que su adaptación y compenetración con sus compañeros sea lo más rápida posible y se adapten a la vida japonesa cuanto antes. De todas formas la escuela de sumo dura unos seis meses, lo que quiere decir que los luchadores más novatos han de seguir acudiendo a clase aunque estén ya compitiendo mientras finalizan su periodo de aprendizaje.

Los requerimientos mínimos para entrar en el mundo del sumo son 170 cm de altura y 75 kilos de peso. Si no consiguen superar estos requisitos a la primera, pueden volver a presentarse más adelante.

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