19
2011
El obi
Para vestir al estilo tradicional, es decir, en kimono, no es necesario sólo un kimono, entre otras cosas necesitaremos también un cinturón especial llamado obi. Luis es el más experto en kimonos, como ya ha demostrado con su entrada del kimono de tipo tomesode, así que será él quien os vaya contando los diferentes tipos de kimono, cuándo se lleva uno u otro, etc, mientras yo (con su ayuda, que él es el experto) me voy a dedicar a hablar del obi. Y es que hay muchos tipos de obi, muchos patrones, muchos tipos de lazos… iremos hablando de ello en varias entradas, pero hoy vamos a hacer una breve introducción de esta prenda que tanto ayuda a realzar la belleza del kimono.
El obi (帯) es el equivalente japonés de un cinturón, usado tanto para el kimono como para el yukata, el llamado kimono de verano. Su función es la de mantener el kimono en su sitio y cerrar correctamente la parte delantera. Además, como elemento estético, es impensable concebir la vestimenta tradicional japonesa sin tener en cuenta el obi, y no en vano, la elección de kimono influye automáticamente en el obi que se utilizará.
Pareja paseando por la calle Shijo, en Kioto, vistiendo sendos yukata o kimonos de verano con coloridos obi y lazos diferentes:
Historia del obi
La historia del obi como un elemento decorativo a la hora de vestir el kimono data de principios del Período Edo (1603-1867). Hasta finales del Período Momoyama, en 1603, el obi fue un cordón fino sin más, una tela que se enrollaba alrededor del kimono y cuya única función era más bien práctica: evitar que éste se abriera. Entonces, tanto hombres como mujeres ataban sus obi al frente, a la espalda, o incluso a un lado, según el gusto personal de cada uno y según las modas de la época. Sin embargo, a partir de mediados del Período Edo (1603-1867), cuando el kosode tomó la forma que tiene la vestimenta tradicional japonesa hoy en día y el obi empezó a ensancharse, y con ello su importancia como un elemento estético dentro del conjunto empezó a hacerse más vital. Entonces la moda cambió y el obi pasó a ser atado al frente, como aquellos que se mostraban en los dibujos ukiyo-e.
La leyenda dice que el motivo por el que el obi se ensanchó tanto durante ese período fue porque hubo un famoso onnagata (actor de kabuki especializado en interpretar papeles femeninos) que, al ser muy alto, necesitaba un obi muy ancho para parecer más bajo de lo que realmente era. Otra de las explicaciones que se dan fue que al crecer la longitud de las mangas y colgar casi hasta los tobillos, el obi estrecho que se utilizaba entonces quedaba ridículo con un quimono así, por lo que tuvo que ensancharse para que el conjunto siguiera manteniendo la estética y la proporción.
Asimismo, fue a finales del Período Edo cuando el estilo de atar el obi volvió a cambiar y empezó a ser común que las mujeres solteras lo ataran a la espalda y las casadas al frente, aunque poco después, todas las mujeres pasarían a atárselo a la espalda. Estos cambios se debieron a la incomodidad que suponía llevar obi y lazos cada vez más anchos atados al frente. A finales del siglo XVII casi todos los obi ya se ataban a la espalda, aunque no fue hasta principios del siglo pasado cuando se logró la completa estandarización de la posición trasera del lazo.
El obi hoy en día
El obi, al igual que el kimono, puede ser de dos tipos, de tela blanca posteriormente teñida o de tela confeccionada con hilos de color. Y de nuevo al igual que el kimono, un obi puede llevar forro o no, siendo de tipo awase en el primer caso o de tipo hitoe en el segundo (exactamente la misma terminología que para el kimono).
Dos geishas, de paseo diurno por Kioto, luciendo tipos de obi diferentes:
La gran mayoría de los obi producidos hoy en día en Japón provienen del distrito de Kyoto Nishijin, situado en pleno centro de la ciudad, que desde el siglo XV es el centro de la industria textil japonesa. Los bordados de alta calidad producidos allí se conocen como nishiki, que significa “bella combinación de color” y se caracterizan por el uso de hilos de oro y plata para realizar figuras de flores, pájaros u otros diseños geométricos tradicionales. Además del obi de tipo nishiki, otro estilo de obi producido en Nishijin es el tsuzure o tapiz. Estos dos tipos de obi son los más decorados y caros que existen.
El obi, por si fuera poco, tiene que ser de un color que encaje con el resto del kimono, aunque este efecto de encaje puede venir de la mano de colores completamente diferentes al del kimono, y es que esta prenda resulta una parte importantísima en el vestido, al cubrir prácticamente todo el abdomen. El patrón o diseño del obi también tiene que ir en consonancia con el kimono escogido (aunque sean diseños completamente diferentes). Atarse un obi es también una tarea complicada, casi más que vestir un kimono, y desde luego, es algo que en muchos casos no puede hacerse en solitario. Además, para que el obi tenga una apariencia perfecta, muchas mujeres utilizan accesorios que ayudan a que se vea en perfecto estado, lo que complica aún más todo el proceso de vestirse.
Maiko paseando de día por el distrito de Gion Kobu. Se puede apreciar perfectamente el interior del obi, los complementos para que éste coja forma y cómo está sujeto:
Tipos de obi
Como sucede con cualquier tipo de vestimenta, no todos los kimonos aceptan el mismo tipo de obi, ya que no todas las combinaciones son igualmente válidas. Así pues, en Japón existe una gran variedad de obi, tanto masculinos como femeninos, para diferentes grados de formalidad y para acompañar diferentes tipos de kimonos. A continuación, veremos los más importantes en la actualidad.
La siguiente tabla resume los tipos más comunes e importantes de obi y las ocasiones en las que se visten. Las anchuras son genéricas, aunque a veces pueden variar un centímetro o incluso dos:
| Tipo | Anchura | Longitud | Ocasión |
| Darari | 30 cm. | 6 metros | Sólo lo utilizan las maikos |
| Odori | 31 cm. | 4,50 metros | Ceremonial, para bailes japoneses |
| Maru | 30-32 cm., ya doblado | 4,20 metros | Ceremonial, bodas |
| Fukuro | 30-31 cm. | 4,20 metros | Ceremonial, formal |
| Nagoya | 30 cm. | 3,60 metros | Informal, para salir a la calle |
| Fukuro-Nagoya | 30 cm. | 3,60 metros | Para viajar, informal |
| Chūya (haraawase) | 31 cm. | 4,20 metros | Cualquier ocasión menos aquellas que sean ceremoniales o formales |
| Hitoe | 30 cm.23 cm.15 cm. | 3,90 metros3,20 metros3,20 metros | Para viajar, para festivales de verano, informal |
| Hanhaba | 15 cm. | 3,20-3,60 metros | Informal, para niños |
Hay muchísima información sobre cada tipo de obi, cada tipo de lazo, cada patrón… iremos desglosándola en próximas entradas así que estad atentos :)
18
2011
Jornada de puertas abiertas de JR Central en Hamamatsu
Los próximos días 23 y 24 de julio, como viene siendo habitual y como nos cuentan en Shinkansen Timetable, serán las jornadas de puertas abiertas del depósito de shinkansen en Hamamatsu, gestionado por JR Central, para que niños y mayores puedan ver de primera mano los shinkansen que sirven a la línea Tōkaidō y como todos los años, el acceso es gratuito.

Serie N700 de shinkasen suspendido de una grúa en una jornada de puertas abiertas en Hamamatsu. Imagen de JR Tours.
El día de puertas abiertas del depósito de Hamamatsu se viene realizando desde 1994, y aunque no estaba muy claro si se iba a seguir realizando, al menos este año si estáis por Japón no dejéis pasar la oportunidad, y es que el depósito está sufriendo unas importantes obras de remodelación y no está muy claro de si en próximos años podrá hacerse este día de puertas abiertas.
En estas jornadas los visitantes pueden ver bien de cerca muchos coches de shinkansen, incluso algunos de los prototipos utilizados para probar nuevas tecnologías y materiales, se pueden ver coches siendo colocados en vías con grandes grúas, se ve el Doctor Yellow (shinkansen de diagnóstico) y hasta pueden pasar a la cabina de shinkansen de las series N700 y 700, con lo que como podéis imaginar, este evento se convierte todo los años en algo muy, muy popular, que atrae a unas 20.000 personas.

Niño en la cabina de serie 700 en las jornadas de puertas abiertas en Hamamatsu en 2010. Imagen de skao.net/kids
Si os estáis planteando ir, no necesitáis reserva por anticipado salvo para visitar la cabina, que requiere de solicitud previa aunque me temo que ya se ha cerrado el plazo (¡A ver si el próximo año os aviso con más tiempo!). Eso sí, JR Tours, que son muy cucos ellos, te venden unos packs para visitar el depósito, y claro, diréis, “si es gratis”. Sí, pero estos packs incluyen la posibilidad de acceder a las cabinas de los trenes.
El depósito de Hamamatsu es el único lugar capaz de revisar los vehículos del shinkansen que dan servicio a la línea Tōkaidō. Y es que cada vehículo debe ser comprobado a los 36 meses de entrar en servicio o tras haber recorrido 1,2 millones de kilómetros, por lo que el servicio del shinkansen realmente depende mucho del buen funcionamiento de este depósito.

Doctor Yellow en el depósito de Hamamatsu en 2010. Imagen de Takefumi.
Lo que se quiere intentar con las obras es mejorar los procesos y ahorrar energía, además de asegurar los edificios contra terremotos, para que incluso aunque haya un terromoto importante en la zona, el servicio de shinkansen se pueda seguir prestando. Eso sí, las revisiones de los coches se seguirán haciendo mientras duran las obras, porque atención al dato, hasta marzo de 2019 no se espera que acaben (!).
Qué: Jornada de puertas abiertas del depósito de JR Central en Hamamatsu.
Cuándo: 23 y 24 de julio de 2011, de 10 a 15 horas. La última hora a la que se deja pasar a visitantes es a las 14:30 horas.
Dónde: Depósito de Hamamatsu situado en Hamamatsu City. Habrá lanzaderas gratuitas desde la estación de Hamamatsu.
5
2011
El kimono de tipo tomesode
Hace ya unos días que os debo una entrada sobre la historia del kimono, pero me está llevando más tiempo de lo que pensaba, y no quería dejar pasar mucho más tiempo sin volver a hablar de la prenda japonesa por excelencia.
En realidad aunque el kimono es una prenda con una forma más o menos fija, hay bastantes variantes, y no todas ellas son válidas para todas las ocasiones, así que hay bastante de lo que hablar en este sentido y hoy voy a centrar la entrada en el tomesode, el kimono más formal que pueden vestir las mujeres casadas.

Kimono de tipo kurotomesode extendido (con cinco blasones). Imagen de Tomesodeyasan.com
2
2011
El terekura cumple 25 años
Ya os había hablado un poco por encima del terekura (también escrito a veces como telekura) o los clubes telefónicos en aquella entrada sobre la industria sexual japonesa y lo variada que es, pero hoy quería incidir un poco más en este tipo de clubs.
El tabloide japonés Shukan Jitsuwa comentaba la semana pasada, con motivo del 25 cumpleaños del terekura (más o menos, porque surgieron alrededor de 1985), que esta práctica había cambiado la forma de relacionarse tanto para hombres como para mujeres.
Ya comentamos que estos clubes no son más que lugares con habitaciones o cubículos que cuentan con un teléfono, y los hombres pagan dinero por acceder a estas habitaciones y recibir llamadas de mujeres interesadas en verse con ellos, siempre y cuando las condiciones que se acuerden sean beneficiosas para la mujer. Lo único es que las chicas que llaman a estos clubes suelen ser colegialas…
Las chicas, para saber a qué teléfonos llamar, no tienen más que fijarse en las pegatinas que suele haber en las cabinas telefónicas, o incluso en los anuncios que incluyen los paquetes de pañuelos que se reparten de forma gratuita por todo Japón, que aunque generalmente tienen publicidad comercial de temas no relacionados con el sexo, a veces contienen teléfonos de este tipo de clubes.
De hecho, en el popular dorama GTO o Great Teacher Onizuka, en el episodio 7 el protagonista se deja convencer por su amigo policía de ir a uno de estos clubes, y el amigo le intenta quitar de la cabeza que sea algo malo. “No es prostitución”, le dice, “es más como un servicio de citas”. Luego, la chica que llama es una de sus alumnas y ahí comienzan los quebraderos de cabeza para el protagonista.
Otra muestra de estos clubes en la gran pantalla la podéis encontrar en la película Eat the Schoolgirl (Kogyaru-gui: Osaka terekura hen, en su título original), que no recomiendo para estómagos sensibles y en la que los dos protagonistas son adictos al sexo y uno de ellos, en concreto, al sexo telefónico, con lo que es cliente habitual de estos terekura.
Si queréis otra serie o dorama japonés donde se muestren estos clubes, podéis apuntaros IWGP o Ikebukuro West Gate Park, donde se habla de la mafia, de los problemas sociales y de la cultura sexual japonesa, como las citas compensadas o los terekura.

Onizuka en un terekura, imagen del dorama Great Teacher Onizuka (GTO).
En este tabloide, tal y como nos cuenta Tokyo Reporter, entrevistaron a algunas mujeres en la cuarentena que se iniciaron en este mundo sobre los 17 años, y que cuentan como, en su experiencia personal, la “regla principal es dejar que los hombres flirteen”, mientras que otra comentaba que su primera experiencia fue con un hombre de unos 40 años y que le convenció con su labia de perder la virginidad, ya que le contó “que sabía hacerlo sin dolor”.
El escritor Yukio Murakami, que está especializado en todo lo que rodea a la industria sexual, cuenta que en los primeros años de existencia de estos clubes el dinero no era lo importante, sino que simplemente se entregaba como agradecimiento por haber escuchado, y entonces había incluso mujeres adultas que se desahogaban contando sus penas matrimoniales y sí, a veces había sexo, pero sin dinero de por medio, hasta que las colegialas empezaron a copar los terekura y a pedir dinero por las citas.
Algunas de las historias que se pueden leer en este artículo sobre el terekura son espeluzantes, como la de Hanayo, que gracias a sus habilidades al teléfono (era la encargada del teléfono en su empresa), cuando la burbuja explotó encontró una forma sencilla de hacer dinero en estos clubes, ya que en aquellos momentos también hubo un gran aumento del número de hombres que buscaban sexo barato. Más tarde, con 30 años, tuvo un matrimonio concertado y tuvo dos hijos, y cuenta que cuando los hijos ya habían crecido, volvió al negocio a buscar clientes, aunque dejando ya de lado los terekura, y sin bajar de los 20.000 yenes, aunque cuenta que a veces puede llegar a obtener 100.000 yenes por una cita.

Clubes telefónicos (terekura) en Japón. Imagen de Japan Community.
Los terekura son uno de los negocios utilizados por las chicas más usados para conseguir dinero fácil, pero lógicamente, como hay que citarse con un cliente, y a menudo la cita conlleva una relación sexual, hay quienes no se atreven a dar ese paso y entonces se deciden simplemente por vender su ropa interior, aunque del negocio del burusera ya os daré más detalles en otro momento.
El artículo cuenta la historia de muchas mujeres casadas y con hijos que, en los primeros días del terekura, aprovechaban para sacarse un dinero extra o incluso para satisfacer los deseos de experimentación, como una chica que cuenta que llamaba a los terekura para tener sexo todos los días con alguien diferente, y que en algún caso incluso se citó con tres hombres a la vez. Muchas de ellas, pocos años después, seguían prefiriendo este mundillo al de un trabajo a tiempo parcial ya que consideraban que de esta forma conseguían más dinero.
Imágenes de Tokyo Reporter, Fuji TV y Japan Community.
1
2011
Julio, el mes del tanabata o fiesta de las estrellas
El 7 de julio se celebra el tanabata, la cuarta de las cinco festividades estacionales (gosekku). Se trata de una tradición importada de China que empezó a celebrarse conjuntamente con otra festividad japonesa, tanabatatsume, a partir del periodo Nara (710-794) y se popularizó durante el periodo Edo (1600-1868).
Según el antiguo calendario japonés, el mes de julio recibía el nombre de fumizuki, “el mes de las letras” porque durante el tanabata había la constumbre de ofrendar poemas y escritos. También con la misma lectura, pero con una transcripción diferente, otra versión sostiene que es “el mes en que las espigas de arroz se hacen visibles” porque en este mes madura el arroz.
Otros nombres que recibe este mes son akihatsuki, “el mes en el que comienza el otoño”, tanabatatsuki, el mes del tanabata
, o medeaizuki, “el mes de los enamorados”, en referencia a Orihime y Hikoboshi, los protagonistas del tanabata.
¿Y cuál es la historia detrás del tanabata? Hace mucho, mucho tiempo vivió una hermosa joven llamada Orihime, hija del rey del Cielo. Cuenta la leyenda que Orihime disfrutaba tejiendo vestidos para su padre y encontraba en esta actividad todo lo que podía desear para ser feliz. Así pasaba plácidamente los días en la Llanura Alta del Cielo, absorbida en su trabajo y al ritmo del monótono sonido de la lanzadera del telar. Pero una mañana, al dirigirse al telar, Orihime vio a un joven y apuesto pastor de bueyes llamado Hikoboshi y se enamoró perdidamente de él. Aunque mantuvieron el romance en secreto, el rey del Cielo advirtió en su hija el amor que sentía por Hikoboshi y les unió en matrimonio. La entrada no acaba aquí…
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