Los love hotel (ラブホテル) son la solución perfecta para el problema de muchas parejas japonesas a la hora de consumar sus relaciones sexuales, en una sociedad en la que a menudo varias generaciones conviven bajo un mismo techo, con los consiguientes problemas de falta de privacidad y discreción que ello supone. Y es que no hay nada mejor que un lugar donde poder reservar habitaciones por horas. Aunque en realidad, un love hotel puede ser mucho más que la excusa perfecta para un rato de pasión y desenfreno.

¿Qué es exactamente un love hotel?

Antes de profundizar más acerca de estos establecimientos conviene definir con claridad qué es un love hotel. En realidad, un love hotel no es ni más ni menos que un hotel en el que las habitaciones se pagan por fracciones de tiempo, en lugar de por noches completas como estamos acostumbrados en otros países.

Estos hoteles además suelen estar altamente automatizados y sus clientes más típicos suelen ser parejas jóvenes que todavía viven con sus respectivas familias y, por tanto, no disponen de casa propia para poder tener intimidad y practicar sexo. Otro tipo de clientes que se suelen ver en los love hotels son parejas ya casadas para quieren darle a su intimidad un toque más exótico y sobre todo, teniendo en cuenta lo finas que son las paredes de las casas japonesas, poder hacer lo que les venga en gana sin que los vecinos, o sus propios familiares, tengan que escuchar nada, como comenta Keasler en su libro de 2006 Love Hotels: The Hidden Fantasy Rooms of Japan.

En otros casos, los love hotels son utilizados por hombres ya maduros y casados que quedan con jovencitas colegialas que esperan sacarse unos cuantos miles de yenes para comprarse sus caprichos. A esto se le conoce como enjo kōsai o cita compensada. Por supuesto, los love hotels también se utilizan para tener aventuras extra-matrimoniales, y de hecho, es un tema que podemos ver en varias series de televisión japonesa o dorama.

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Love hotel en la “colina de los love hotels” en Shibuya (Tokio).

Uno de los aspectos más importantes de un love hotel, sea cual sea el perfil de sus usuarios, es que el anonimato está asegurado, algo que se valora enormemente en un país en el que el sexo, como ya vimos cuando hablábamos de lo variado de la industria del sexo en Japón, es una de las industrias más punteras y que más beneficios genera.

La gran mayoría de estos hoteles son fácilmente identificables, porque casi todos suelen tener unos nombres bastante peculiares y una estética exterior de lo más exagerada y recargada, con grandes letreros de neón y decoraciones que harían sonrojar a cualquier decorador con un mínimo de dignidad. En cualquier caso, se puede hacer una distinción entre los hoteles destinados a una clientela más joven, que son los de decoraciones más extravagantes y los que intentan atraer a una clientela más madura, que suelen ser algo menos recargados.

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Love hotel en la “colina de los love hotel” en Shibuya.

Si no se conoce el fenómeno de los love hotel, es posible pensar que se exagera al decir que muchos son como pequeños parques temáticos, quizás por la ausencia de un marco de referencia occidental con el que compararlos. Pero la realidad es que estos hoteles son tan interesantes como atracción que hay parejas que acuden simplemente a disfrutar de todas las comodidades que ofrece la habitación, e incluso se pueden ver hasta grupos de amigos o familias yendo a estos hoteles con el mero objetivo de disfrutar de las habitaciones, ya que muchas cuentan con videoconsolas, sistemas de vídeo bajo demanda, o incluso karaoke, con lo que son perfectos para una despedida de soltero, para una fiesta de cumpleaños o, simplemente, como fin de fiesta tras haber estado tomando algo con los amigos.

Haciendo un poco de historia sobre los love hotel

Tendríamos que remontarnos al periodo Edo para encontrar los orígenes de estos hoteles, cuando se crearon establecimientos junto a algunos templos budistas y a santuarios sintoístas para ofrecer así un respiro carnal a las místicas y ascéticas vidas de monjes y peregrinos, o para ofrecer un lugar de encuentro para amantes. En aquellos momentos se hablaba de otebiki-chaya o de deai-chaya (casa de té de encuentros, literalmente).

Tras la Segunda Guerra Mundial comenzaron a aparecer hostales familiares con un número reducido de habitaciones que se utilizaban para el sexo. Estos establecimientos recibieron el nombre de hoteles de citas (tsurekomi yado, en japonés), aunque eran más parecidos a prostíbulos que a los love hotel actuales. Este tipo de hoteles de citas tuvieron su mayor esplendor tras la promulgación de la Ley Anti-Prostitución japonesa.

Sin embargo, el término love hotel que tan popular es hoy en día no se acuñó hasta la aparición, en la década de 1970, de un establecimiento de este tipo en Osaka llamado Hotel Love. Este lugar tenía un anuncio giratorio en su azotea, con las palabras love y hotel, y de la lectura en el orden equivocado de los dos términos surgió el nombre para definir este concepto de hotel.

Chapel Christmas

Love hotel Chapel Christmas, uno de los más famosos de Osaka. Foto de jpellgen en Flickr.

Por lo general, estos hoteles han proliferado por todo Japón, aunque existen ciertos distritos o zonas en cada ciudad especialmente abarratodas de ellos. En Tokio, por ejemplo, existe una zona cerca de la estación de la línea Yamanote de Shibuya que recibe el nombre de “la colina de los love hotels, cerca de la calle Dōgenzaka, que por supuesto visitamos en uno de nuestros viajes a Japón. Esta zona está absolutamente llena de este tipo de hoteles, uno detrás de otro, con decoraciones más o menos extravagantes, con neones por doquier y con letreros informando de los precios. Merece la pena pasearse por allí aunque sea para dar una vuelta y dejarnos sorprender. Osaka es otra de las ciudades japonesas donde más love hotel encontraremos y donde sus estilos y diseños más nos impactarán, alrededor de las zonas de Umeda, Namba, Ikutamateramachi (en Tennoji) y Sakuranomiya.

Hoy en día, sin embargo, también podemos encontrar estos hoteles cerca de autopistas en las afueras de las grandes ciudades o en los distritos financieros. Normalmente los japoneses no quieren un establecimiento de este tipo cerca de sus vecindarios y suelen oponerse a que las zonas residenciales cuenten con este tipo de servicios.

Los love hotel en la actualidad

Según palabras de Vitamin Miura, director de la Love Hotel Total Research Office, se estimaba que en 2004 que había unos 37.000 love hotel en Japón y que alrededor de 500 millones de parejas los visitaban cada año, realizando un gasto medio de unos 8.000 yenes por visita. Esto suponía una cantidad de visitas diarias superior a los visitantes combinados de Tokyo Disneyland y Tokyo Disney Sea, aunque cifras más actuales mencionadas por la BBC, de 2009, hablan de 25.000 love hotels en todo el país. Teniendo en cuenta la importante crisis mundial, estas cifras no está nada mal, aunque el descenso haya sido notorio. Según Chaplin en su libro de 2007 Japanese Love Hotels: A Cultural History 1,4 millones de parejas visitan un love hotel cada día. Impresionante, ¿verdad?

Aunque hemos dicho que en el pasado muchos de los establecimientos precursores comenzaron como negocios familiares, hoy en día regentar un love hotel es un negocio a gran escala. No en vano, construir un hotel de este tipo, con todas las comodidades posibles, no baja de una inversión mínima aproximada de 500 millones de yenes.

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Letreros que informan de love hotel cercanos. Foto del usuario de Flickr jsteph.

Pero con la promulgación en 1985 de la reforma de la Ley de Regulación de Negocios que Afectan a la Moral Pública, que regula la industria del sexo en general y estos hoteles en particular, se obligó a todos aquellos hoteles que vendieran preservativos a entrar en la categoría de negocios relacionados con el sexo. Así, y según la ley, sólo podían tener sus locales en ciertas zonas especialmente designadas, causándoles además problemas para conseguir financiación bancaria, ya que adquirieron un estatus diferente que hizo que los bancos se mostrasen reacios a conceder créditos a este tipo de negocios.

Todo esto, junto con los elevados intereses que muchos hoteles tienen que devolver a los bancos por los elevados préstamos iniciales en tiempos de la burbuja económica japonesa, ha motivado que luchen unos contra otros para atraer clientela y conseguir unos ingresos que les permitan poder pagar esos créditos antiguos y subsistir.

El término love hotel se acuñó en la década de 1970, tras la aparición de un establecimiento de este tipo en Osaka llamado Hotel Love.

No es de extrañar que la tendencia actual esté yendo hacia la construcción de grandes centros hoteleros en las afueras de las ciudades, como si de centros comerciales se trataran, dado que los costes de levantar estos grandes centros son mucho más asequibles que mantener muchos pequeños hoteles en el centro de las ciudades.

Todos estos cambios promovidos por las nuevas leyes han alcanzado incluso a la nomenclatura de estos establecimientos. Por supuesto, siguen siendo un love hotel y hay japoneses que todavía utilizan rabuho para referirse a ellos (mezcla de love y la primera sílba de hotel, pronunciados a la japonesa), pero hoy en día es más normal escuchar a un japonés hablando de un hotel temático, de un fashion hotel o de un couple hotel o incluso de un boutique hotel.

Y es que la sociedad japonesa siempre ha asociado el concepto de love hotel con prácticas no muy bien vistas, así que los empresarios prefieren llamar a sus hoteles de otras formas para evitar esta asociación de ideas. Lo que ocurre es que todo el mundo es consciente de que estos nuevos nombres se siguen refiriendo al concepto tradicional de love hotel, así que es cuestión de tiempo que los dueños de estos establecimientos vuelvan a buscar otros nombres para sus hoteles.

El negocio de los love hotel, aunque muy importante y con un gran volumen de ingresos totales, como hemos visto, no está exento de problemas. Gran parte de ellos surgieron en los dorados años 80 del siglo pasado, en plena burbuja económica, cuando construir y acondicionar una sola habitación podía costar alrededor de 75 millones de yenes de la época y, por ello, las pequeñas cadenas de hoteles y propietarios se vieron con graves problemas financieros para subsistir y hacer frente a los pagos de esas inversiones millonarias cuando la burbuja explotó en la década de 1990. ¿Qué opciones tenían estas pequeñas cadenas? No muchas: hacer una reestructuración profunda del hotel, o cerrarlo y venderlo a algún fondo de inversión.

Pero debido a la naturaleza de estos negocios, hay pocos fondos de inversión inmobiliaria en Japón que estén dispuestos a arriesgarse a invertir en ellos y en lo referente a fondos de inversión extranjeros, generalmente más decididos, normalmente se han mantenido al margen de la industria sexual japonesa, pese a los grandes beneficios que se podrían obtener. De hecho, de los poquísimos fondos extranjeros que cuentan con propiedades de este tipo entre sus negocios de éxito, ninguno de ellos hace publicidad al respecto.

Está situación económica empezó a cambiar en 2004, cuando tres inversores extranjeros se asociaron para lanzar el primer fondo de inversión especializado en love hotel de todo Japón, llamado MHS Capital Partners. Este fondo nació con un capital de 10 millones de dólares obtenido de instituciones públicas europeas y de inversores privados, con el objeto de comprar love hotel que no fueran rentables, de un tamaño medio-pequeño y con un precio entre dos o tres millones de dólares, para reformarlos y volver a ponerlos en marcha.

En cualquier caso, resulta complicado obtener información fidedigna de esta industria, ya que ninguna bolsa del país lista entre sus empresas a las cadenas de love hotel, como por ejemplo Aine System Co., que gestiona 150 hoteles, o Kato Pleasure Group, que gestiona 50 hoteles.

MHS estimaba en 2004 que un love hotel tenía, de media, 78,8 estancias por habitación y por mes, es decir, alrededor de 2,6 parejas cada noche, todos los días del mes, y que los ingresos medios por habitación y por mes se situaban alrededor de los 530.000 yenes (alrededor de 3.700 euros al cambio actual), es decir, unos 6.600 yenes por pareja (unos 47 euros). Según cálculos de MHS, una vez descontados los costes, las empresas propietarias de estos hoteles tenían entonces unas ganancias antes de impuestos de 270.000 yenes por habitación y por mes (esta cifra hoy corresondería a unos 2.000 euros).

Pero a pesar de estas cifras, como es complicado conseguir préstamos para continuar las actividades, muchas de estas empresas se encuentran atadas de pies y manos por las deudas asociadas a los precios originales del suelo sobre el que se levantan sus hoteles, por lo que muchas están cerrando los negocios para poder sanear sus cuentas.

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Todo lo que nos ofrece un love hotel. Imagen de Kirai en Flickr.

Sin embargo, pese a que existe un número importante de love hotels con problemas, la industria, en general, sigue siendo una de las más exitosas. Según Leisure Hotel, la única publicación que se centra en esta industria, los love hotel son los negocios que pagan más impuestos de todo Japón, y con la introducción de innovaciones tales como la inclusión de karaoke en las habitaciones, mesas de billar, consolas de videojuegos, etc., la demanda de estos hoteles entre los jóvenes de 18 a 25 años sigue creciendo. Pero este grupo de edad se compone de personas que buscan siempre lo más moderno y actualizado, por lo que los hoteles que no actualizan sus instalaciones son descartados sin miramientos por este público y entonces, cuando los beneficios bajan, es cuando comienzan los problemas para pagar los intereses bancarios sobre los antiguos préstamos.

¿Qué podemos encontrar en un love hotel?

Como hemos comentado, la mayoría de hoteles modernos que han sobrevivido a la recesión y que se mantienen en el negocio pese a la feroz competencia tienen habitaciones que cuentan con un sinfín de comodidades. Normalmente todas las habitaciones tienen una serie de características en común, dejando de lado que cada una pueda tener una temática de decoración diferente, por supuesto.

En primer lugar, las habitaciones están muy bien aisladas, por lo que no se escucharán ruidos provenientes de habitaciones contiguas. Y es que los gritos de cuando juegas a la videoconsola pueden ser tremendos. Los otros, también.

La limpieza de las habitaciones, además, es perfecta. Yukatas (una especie de kimono de algodón que se utiliza como bata y albornoz), zapatillas de baño, toallas, secadores de pelo, productos de cuidado facial, cepillos, cuchillas de afeitar, cepillos de dientes, etc., son comunes en todas las habitaciones y el cliente puede llevárselo todo, si así lo desea. Esto, eso sí, está al nivel de los mejores hoteles occidentales aunque a un coste menor, al menos en las habitaciones más básicas, porque algunos love hotel cuentan con suites gigantescas con sistemas de cine en casa y hasta piscina en la habitación que tienen precios de nivel similar a los de cualquier hotel normal y a veces, incluso más caros.

Máquina de venta de dildos en un love hotel

Máquina de venta de dildos en el Hotel Adonis de Osaka. Foto de hellofish en Flickr.

Por otra parte, además de las máquinas dispensadoras de preservativos y hasta de juguetes sexuales que se pueden encontrar en los vestíbulos, las habitaciones pueden contar, además de con grandes bañeras de hidromasaje o incluso jacuzzis, con neveras y hornos microondas y, por supuesto, una extensa colección de DVDs de temática pornográfica en su mayoría, aunque en la actualidad también se pueden encontrar las últimas novedades cinematográficas porque como ya decía, no toda la gente que va a un hotel de estos tiene el sexo en mente, aunque nos cueste creerlo.

En estas habitaciones también es habitual encontrar sistemas de karaoke, consolas de videojuegos, y enormes televisores. Por otra parte, en las cabeceras de la camas se suelen encontrar cuadros de mandos con controles para todas las luces de la habitación, para la televisión, el karaoke, el aire acondicionado o calefacción, y la música, de forma que no tengamos que levantarnos de la cama si no queremos para poder controlar y disfrutar de todas las comodidades de la habitación.

Lo que hemos expuesto es la dotación estándar del grueso de love hotel, pero existen algunos que se esfuerzan todavía más para conseguir la ambientación perfecta. Así, podemos llegar a encontrar templos romanos alrededor de la cama, o un baño y una ducha que parecen un arroyo de montaña, o incluso camas que están en el maletero de un coche y, para los más atrevidos, habitaciones de temática S&M, que harían palidecer de envidia al mismísimo marqués de Sade, con sillas específicamente diseñadas para probar posturas de lo más atípicas y con barras y arneses para atar a tu pareja. A lo largo del artículo os he puesto alguna foto de todo esto, para que lo veáis con vuestros propios ojos.

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Silla con cadenas para hacer el amor en el love hotel Gang Snowman de Osaka, antes de su rediseño. En la pared, en verde, con instrucciones de uso. Foto del usuario de Flickr fckedupjapan.

¿Cuánto cuestan todos estos servicios?

Por supuesto, ninguna de estas cosas es gratis pero, ¿de cuánto dinero estamos hablando? Lo normal es que haya tres tarifas diferentes. La primera tarifa se suele llamar de estancia o shukuhaku (宿泊) y es la correspondiente a pasar la noche completa, por lo que es la más cara de todas, sobre todo porque estos hoteles no están pensados para pasar noches completas, sino únicamente unas horas. Algunos hoteles lo escriben, además de en japonés, en inglés: overnight.

Además, hay que tener cuidado porque la habitación no suele estar disponible hasta bastante tarde (sobre las 22 horas), así que si el cliente quiere la habitación antes de esa hora, lo normal es pagar un extra por cada media hora de antelación con respecto al horario normal de entrada en la habitación.

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Tarifas y horarios de un love hotel, de arriba a abajo: oferta, descanso y toda la noche.

Existe una segunda tarifa, normalmente llamada de descanso o kyūkei (休憩) que a veces veremos escrito en inglés: rest, que es para disfrutar de una estancia breve, normalmente de unas tres horas máximo y que puede conseguirse en cualquier momento del día –las urgencias de la carne no tienen horario– aunque si se acude pasadas las 22 horas es posible que no se encuentre ninguna habitación disponible.

Finalmente, la tercera tarifa o de tiempo libre, que normalmente veremos escrita tanto como service time o サービス・タイム, se suele ofrecer durante el día con descuentos agresivos sobre la tarifa de estancia breve o descanso, porque es cuando el hotel tiene una menor ocupación. Con esta tarifa el cliente puede disfrutar de todos los servicios o curiosidades que ofrece la habitación durante una cantidad de tiempo previamente marcada. En caso de duda, en las entradas de todos los love hotel se muestra la lista de precios, para conocer antes de entrar a qué nos enfrentamos en el plano monetario.

En estas listas de precios casi siempre aparece el carácter “˜” tras los precios en yenes, que significa que el precio mostrado es válido para la habitación más barata y a menudo ocurre que ya está ocupada. Por eso, no es de extrañar que la tarifa real que el cliente tenga que pagar sea superior a la marcada en la lista de precios.

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Tarifas en inglés de un love hotel en Shibuya.

Aunque a priori los precios no parecen excesivos, antes de acudir a uno de estos hoteles hay que tener claro que el precio total siempre se verá aumentado con una serie de tarifas especiales, como el 10 por ciento extra que se cobra en concepto de servicio y otro 10 por ciento extra si se va en viernes, sábado o fiesta nacional, además del impuesto sobre el consumo –que además subió en 2014– además de lo ya comentado sobre la falta de disponibilidad de la tarifa más barata.

Y además de estos recargos, en muchos hoteles existen otros servicios adicionales, como el alquiler de uniformes escolares o de disfraces que pueden llegar a suponer otro incremento importante en la cuenta final. Si el cliente tiene ganas de gastarse todavía más dinero, existen en algunos casos habitaciones VIP en plantas superiores con bañeras de fondos transparentes, de forma que quienes se encuentran en la habitación de la planta inmediatamente inferior pueden ver todo lo que ocurre durante ese baño, aunque esto sólo es para los más adinerados y, sobre todo, atrevidos. Y por supuesto, no es algo que encontremos en todos los hoteles, ni mucho menos.

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Pantallazo de la web del hotel Colorful P&A en Shinjuku. Las habitaciones de la planta VIP cuestan 27.500 yenes por noche completa.

Pese a todas las tarifas adicionales que he comentado que se pueden acabar pagando en un hotel de este tipo, si comparamos la tarifa básica con la de un hotel estándar, un love hotel sigue mereciendo la pena porque resulta bastante más barato, ya que un hotel con habitaciones de un buen tamaño, con buenas televisiones, productos de belleza en el baño y otras comodidades, nos puede costar fácilmente alrededor de 30.000 yenes la noche. Eso sí, todo esto es comparando las habitaciones más baratas, porque algunos hoteles como el Colorful P&A Plaza en Shinjuku tienen unas suites en su última planta que cuestan 27.500 yenes la noche.

¿Cómo se reserva la habitación?

La forma de reservar una habitación es de una sencillez ejemplar. Al entrar en el hotel el cliente ve una máquina o una pared con imágenes de cada habitación. Además de la imagen también encontrará los precios para cada tipo de uso y una serie de botones para seleccionar lo que se desee.

Cuando una habitación está disponible, la imagen se encuentra iluminada mientras que si la habitación está ocupada, la imagen aparece oscurecida. El cliente, entonces, pulsa el botón de la habitación que desea –lo que hace que se apague la iluminación de esa habitación– y entonces va a un mostrador o ventana que tiene una abertura a través de la cual se realiza el pago. Otras veces el pago se realiza a través de conductos de aire comprimido desde la propia habitación y en, algunos otros casos, el pago se realiza en la propia máquina.

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Las habitaciones disponibles en un love hotel aparecen iluminadas. Las oscurecidas ya están ocupadas.

Para asegurar el anonimato y la discreción, no hay registro, y a veces ni siquiera llaves, ni ninguna otra persona con la que interactuar. Tras reservar la habitación, el cliente se suele dirigir a un pequeño ascensor que le lleva a la planta donde está la habitación seleccionada, sin otras paradas intermedias. Al salir del ascensor se ve que la luz de la habitación parpadea y que la puerta se encuentra abierta, en el caso de que no haya recibido llaves. Nada más sencillo.

Lo de la ausencia de registro, por cierto, es un tema que no deja de estar sobre la mesa de los legisladores japoneses como comenta Carroll en Sexuality Now: Embracing Diversity, porque cualquier otro hotel japonés está obligado a recopilar información personal sobre sus huéspedes con lo que es posible que antes o después el gobierno japonés acabe obligando también a los love hotels a hacer lo propio.

¿Cómo está evolucionando este negocio?

Como en todo negocio, uno no se puede quedar anclado en el pasado y menos si hablamos de love hotel. De hecho, hay quien dice que un hotel de este tipo necesita una renovación a fondo cada tres años, para no quedarse anticuado.

Ya he hablado de que en muchos casos los dueños están optando por abrir grandes centros de entretenimiento en las afueras de las ciudades, porque el precio del terreno es un factor muy importante, además de evitar las restricciones sobre el tipo de decoración del hotel; también se están añadiendo restaurantes y cafeterías para que tanto antes como después de la visita los clientes puedan reponer fuerzas y, sobre todo, para que se gasten algo más de dinero.

En otro orden de cosas, todas las dificultades que han tenido y siguen teniendo estos hoteles para sobrevivir han motivado que los gestores de estos establecimientos se esfuercen sobremanera en atraer y conservar clientes. Lo que se hizo, que se sigue haciendo hoy en día, es intentar cuidar al cliente un poco más que de costumbre.

Hotel Koma, "Love Hotel", Osaka

Silla para facilitar posturas raras en el love hotel Koma de Osaka. Foto del usuario de Flickr sillypucci.

Ejemplos de estos cuidados especiales hacia los clientes incluyen helados gratis, desayuno incluido si se pernocta, pijamas gratis con motivos de Hello Kitty al pasar una noche completa, etc. Hasta las tarjetas de fidelización han llegado a este mundo, permitiendo a los usuarios frecuentes sumar puntos que luego se pueden canjear por servicios en el hotel. Además, a la vista de los usos que mencionaba que muchos clientes le dan a las habitaciones –fiestas, cumpleaños y cosas parecidas– hay hoteles que están habilitando habitaciones especiales para este tipo de situaciones, para hacer la vida cada vez más fácil al cliente.

Como también comentaba, hay parejas estables que acuden a estos hoteles para poder tener más intimidad que en sus pequeños hogares y para probar, además, cosas nuevas que no tienen en sus casas. Sin embargo, todas estas ventajas han sido tradicionalmente una de las explicaciones de que a estos hoteles les costara tanto retener a sus clientes, porque cuando una pareja quiere experimentar con diversas habitaciones temáticas, irá cambiando de hotel cada vez que quiera probar un nuevo ambiente o disfrutar de una nueva decoración.

Para superar esta desventaja, algunos love hotel han empezado a ofrecer un nuevo servicio: alquiler de taquillas, que las parejas pueden utilizar para guardar juguetes sexuales u otro tipo de cosas que se prefieren mantener fuera del hogar, para alejarlos de la familia, niños o amigos. Gracias a esto los índices de retención de clientes de estos hoteles han aumentado considerablemente.

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La infame habitación bondage con estilo Helly Kitty del ya cerrado hotel Adonis. Foto del usuario de Flickr hellofish.

En los últimos tiempos, además, y con el doble afán, por un lado, de librarse del aura pecaminosa que acarreaban desde la promulgación de la ley de 1985 y, por otro, de tener más en cuenta los gustos de las mujeres, las decoraciones de las habitaciones han empezado a cambiar y a hacerse más del gusto femenino.

Esto es así porque los gestores de estos hoteles consideran que el colectivo femenino es, hoy por hoy, más susceptible de gastar dinero en estos establecimientos y que arrastrarán a los hombres tras de ellas. Por eso consideran que es necesario adaptar las decoraciones de estos hoteles a los gustos más refinados de las mujeres, dejando de lado aquellas habitaciones de los años 80 con camas giratorias, espejos en los techos, murales con imágenes de Cupido por toda la habitación y colores chillones por todas partes, que aunque populares entre los hombres, ahora han dejado de estar de moda, pues según el colectivo femenino carecían de gusto.

Sin embargo, este afán por redecorar los interiores del hotel ha convertido a estos establecimientos en lugares mucho más ordinarios, ya que han perdido el encanto erótico y la extravagancia que los caracterizaba en el pasado, aunque por supuesto el negocio manda.

Otra tendencia moderna y que ya hemos repetido es que los love hotel no sirven solo para el sexo. Por eso, en muchos casos, las habitaciones tienen atmósferas más relajantes, con baños tan grandes como el dormitorio, jacuzzi, karaoke, grandes televisores, sillones de masajes, etc. Y con la feroz competencia que hay, un hotel no puede quedarse atrás a la hora de ofrecer comodidades adicionales a sus clientes, si no quiere acabar en quiebra.

Normalmente las parejas que acuden a estos hoteles buscando sexo suelen ir los fines de semana o bien en fechas vacacionales. El resto de los días, los usuarios más normales de estos hoteles son familias u hombres de negocios que simplemente desean un baño y un descanso, o incluso grupos de amigos.

Algunas webs donde encontrar love hotels

Buscar love hotels es tan sencillo como poner estas mismas palabras en el buscador, pero existen algunas páginas que se dedican a recopilar información acerca de ellos que nos pueden ser de utilidad. Además de estas páginas específicas, en páginas de reseñas sobre locales, como SunnyPages –que sólo incluye Tokio, podemos buscar “love hotel” dentro de las categorías de hoteles.

  • Rabuho: era una de mis preferidas, que dejaron de actualizar en 2007 y en 2014 ya ni siquiera está visible. Incluía enlace a la web del hotel, sus precios, el teléfono y hasta ofertas especiales que pudiera haber, con fotos y con un enlace a la localización del hotel en Google Maps.
  • Japan Love Hotels: un directorio de love hotels por regiones. Sólo tenemos que decidir la región que visitaremos y se nos mostrará un listado de los principales love hotels que hay, con enlace a un mapa de situación, a la web del hotel y con el teléfono. Se echa de menos que haya más fotos del interior del propio hotel o comentarios a título personal de cada uno de ellos, pero no es más que un directorio, no le pidamos peras al olmo.
  • Japan’s Love Hotels: otro directorio montado por una pareja de extranjeros que, en un viaje a Japón, quedaron fascinados por este mundillo tras alojarse en varios love hotels por las ciudades que visitaron. Como normalmente las guías de viaje no suelen prestar mucha atención a este tipo de hoteles, decidieron abrir la web, en la que cualquier pueda añadir recomendaciones propias para hacerla crecer y hasta dejar comentarios sobre los hoteles que hay (previo registro).
  • Lovehomap: una página con mapas zonales de Tokio con todos los love hotel que podemos encontrar. El mapa está hecho como si estuviéramos en un videojuego de tipo Sim City –hasta salen trenes y coches moviéndose por las calles– y nos indica todo lo que hay en el barrio (tiendas de conveniencia incluidas). Si pulsamos en el edificio de un love hotel, nos muestra los detalles de ese hotel (nombre, dirección, teléfono, precios y  página web). No todos los barrios de Tokio que aparecen en la portada contienen información, eso sí.
Ejemplo de lovehomap

Ejemplo de información de hotel en Lovehomap.

Conclusión

Como hemos podido ver, estamos ante uno de los negocios relacionados con el sexo más exitosos de todo Japón, pero el futuro para estos hoteles se presenta con dudas, por las deudas que muchos de ellos siguen manteniendo, bastante complicadas de pagar. De hecho, pese al éxito de su modelo de negocio, la realidad es que su número ha bajado considerablemente en los últimos años, aunque las cifras de asistencia siguen siendo altísimas.

Además, la extravagancia y exageración que caracterizaba a estos hoteles se ha ido perdiendo poco a poco, con el fin de atraer a una clientela femenina poco dispuesta en el pasado a utilizar estos establecimientos.

Por supuesto, dado que ahora el público femenino utiliza estos hoteles más que antes, es complicado que este negocio desaparezca, pero sí es posible que en un futuro no demasiado lejano los love hotel tal como eran en su época de esplendor, en la década de 1980, no sean más que un recuerdo del pasado.

29 Respuestas

  1. Luis

    Gracias, voy a llorar de la emoción :D Pero vaya, es demasiado larga y da demasiados datos para que sea carne de Menéame (incluso para que sea carne de redes sociales). Pero ya lo sabía de antemano, cuando la escribí, pero decidí no cortarla porque entonces quedaría todo mucho más disperso. Me alegro de que te guste!

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  2. Bitacoras.com

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Los love hotel (ラブホテル) son la solución perfecta para el problema de muchas parejas japonesas a la hora de consumar sus relaciones, en una sociedad en la que a menudo varias generaciones conviven bajo un mismo tech……

    Responder
  3. Javi A.

    Uhmmm…
    Hay bastante información de copia/pega y poca experiencia.
    He estado en varios Love Hotels y no es cierto todo lo que cuentas.

    Responder
    • Luis

      Gracias por el comentario, aunque si nos dijeras qué es lo que no es cierto podríamos mejorar el artículo. Eso sí, copia/pega nada, otra cosa es que las fuentes no sean fiables, pero hay varias mencionadas a lo largo del artículo, y en ningún sitio he encontrado un artículo con esta estructura, así que aunque reconozco que se puede mejorar, pero no estoy de acuerdo con que sea un copia/pega! :D

      Responder
  4. Javi A.

    Por ejemplo, salvo contadísimas excepciones, NO son temáticos, aunque lo parezca por fuera.
    Y eso de que hay calor húmedo… en fin.

    Perdón si te he molestado

    Responder
    • Luis

      No, ningún problema Javi, no molestas, te agradezco la info. Decía que son como parques temáticos, no porque sean de un mismo tema, sino porque tienen de todo, y se pueden disfrutar desde muchos puntos de vista (quizás debería haber dicho “parque de atracciones” o algo similar para que quedara más claro). Lo otro, quizás suena raro, tienes razón (lo modifico).

      Responder
  5. Javi A.

    Por cierto, los hoteles más “rarunos” son los de Osaka o algunos que hay a las afueras de ciudades. Los de Dougenzaka son super normales.

    Responder
    • Luis

      Sí, eso digo en el artículo, que aunque en la colina de los love hotels hay muchos, es solamente el segundo sitio más importante de Japón, porque la meca es Osaka. Lo que pasa es que fotos de los de Osaka no tengo en digital, y de los de Tokio sí (aunque he puesto una del chapel christmas, que es uno de los primeros que vi, a las pocas horas de llegar, y me impactó).

      Responder
  6. Javi A.

    Te hablaría de los pocos que hay en Shinjuku pero, por desgracia, para gaijines el acceso está muy chungo.

    Responder
  7. Luis

    Es verdad que hay pocos, y no de los típicos (el P&A Plaza tiene habitaciones en el piso superior de casi 30.000 yenes, que es telita). La pena con todas estas cosas (y eso que los love hotels no son las peores) es que siendo gaijin, muchas veces te quedas fuera de todo (porque anda que no me gustaría hablar del resto del mizu shôbai, pero en fin, ni voy a poder entrar a la gran mayoría de sitios :D)

    Responder
  8. Xavi_kun

    Joder, peazo explicación :)

    Yo vivo justo en frente de una zona de Love Hotels, y no es una zona de fiesta tipo Shibuya, por lo que los que los frecuentan no son en su mayoría jovencitos, sinó salary man que trabajan hasta tarde etc… además siempre hay bares pequeñitos en las callejuelas y me he ido a tomar una copa con algun amigo, y los personajes que pasan me hacen pensar que las novelas de Murakami no son tan surrealistas :P

    Hablando en plan temático los de Shibuya y Shinjuku son bastante normalitos, los de Osaka por fuera tienen buena pinta (como el de Sta Claus) y lo que me dijeron hace poco lo que comentais, que los mas currados y tal son los de las afueras o aupistas… no lo sabía y me resultó curioso.

    A mi me parece un negocio genial, pero los japoneses tienen un rollo un poco raro con el sexo…

    Como curiosidad una amiga coreana me comentó que allí tambien tienen y que cerca de algunas unversidades te puedes encontrar algunos xD yo me iba a jugar al poker y a tomar unas cañas, pero cada uno a lo suyo, jeje

    Lo dicho, vaya currada de post :)

    Responder
    • Luis

      Hombre Xavi, qué gusto leerte por aquí!

      Gracias por el comentario, y joer, vaya telita eso de vivir justo cerca de varios de estos love hotels, sobre todo si son frecuentados por salaryman (van mucho con jovencitas o van con compañeras de trabajo?).

      Al final, en las afueras tienes más espacio, puedes hacerlos más grandes, más a lo bestia, y te salen más baratos además :D Ah, y estoy totalmente de acuerdo contigo, el rollo de los japoneses con el sexo es un poco enfermizo (algunas cosas ya las he hablado en otros posts, y otras me gustaría hablarlas, pero es que son un poco viciosillos, pero desde un punto de vista un poco raro, además…).

      En Corea también? Oye, no está mal, sales de clase estresado porque el profesor es lo peor, y te desfogas un poco (yo también era de los tuyos, cañas y timbas de mus o de pocha). Está claro que algo hemos hecho mal jajaja.

      Gracias de nuevo!

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      • Xavi_kun

        Pues no sabria decirte si son compañeras de trabajo o amantes o que, lo que no son muy jovencitas…. y la edad de los tipos es de 40 para arriba… es curioso, aquí no hay muchas parejas jóvenes (es que no hay nada a parte de los Love Hotels, tengo que averiguar porque hay tantos en una zona tan “sosa”, Uguisudani se llama la zona).

        Lo que hay mucho tambien es el “servicio a domicilio”, llega un coche sale una chica (normalmente china y estas si son monillas) y se meten en un hotel, luego sale la chica hay otro coche tintado esperando se la llevan y al cavo de 2-3 minutos sale un salary man en dirección opuesta a coger el tren.

        Curioso curioso este mundillo :P

        Salu2

      • Luis

        Vaya con los salaryman! Anda que no están salidos!!!

        Oche, si hay tantos love hotels, esto se merece una visita, mira que no tenía esa zona en mi lista de sitios a ver (queremos volver a Japón este enero, que ya hace 4 años que no vamos y se echa de menos). Así que apuntado queda jajaja

        Lo otro que dices tiene toda la pinta de ser un deriheru, un delivery health. Si es que lo que no inventen los japoneses para echar una canita al aire, no lo inventa nadie! Menudo ojo tienes, por cierto, no te pierdes una!

        Saludos!

  9. Enepi

    Muy bueno y enormemente currado, no solo contando la habitual parte friki sino adentrandose en temas de negocio del sector. Enhorabuena. Saludos

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    • Luis

      No puedo ver la foto! Gracias por aportar la información de las “cabañas”, más conocimiento para todos jejeje

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  10. Mónica

    En Argentina hay una larga tradición de este tipo de hoteles que se los conoce como “hotel alojamiento” o “telo” en el habla más popular porteña (la lectura en reversa de las palabras es muy común: “hotel” = “telho” = “telo”). Por eso no me sorprendieron cuando los vi en Japón, aunque seguro la diferencia estética es notable entre el estilo occidental y el oriental.

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    • Luis

      Anda, pues no sabía nada de los argentinos. Siempre se aprende algo nuevo :) Y el uso en Argentina es sólo para parejas o también tienen otras comodidades como para que, al igual que Japón, vayan grupos de amigos? :D

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