13
2011
Juguetes tradicionales: temari o bolas de hilo
Una semana más, seguimos con nuestras entradas dedicadas a los juguetes tradicionales japoneses. Después de hablar del daruma-otoshi, del fukuwarai, del kendama, del hanetsuki, del koma o peonza japonesa, del tako o cometa japonesa y del juego de cartas tipo ‘memory’ llamado karuta, hoy queremos hablar de las temari, unas preciosas bolas hechas de hilo, que probablemente surgieron como un juego más de malabares.
La primera mención que se hace a las temari se remonta al año 644 d.C. en la corte imperial, y se sabe que el juego alcanzó su popularidad a mediados del siglo V hasta el siglo XIV. En esa época, las bolas probablemente tenían una forma menos uniforme y estaban rellenas de pelo de caballo y quizá también estaban hechas de cuero. Muchos son los que afirman que el origen de las temari (sobre todo por sus colores dorados y plateados) se encuentra en las típicas perlas que sujetan los dragones chinos en su boca, un símbolo de perfección, como el ying y el yang.

El juego se jugaba en un campo donde se ponían en círculo entre cuatro y ocho jugadores. Uno de ellos lanzaba con su pie la bola al aire, bien alto, aunque siempre manteniéndose dentro del círculo, y seguía dándole a la bola evitando que se cayera al suelo (como hacen los jugadores de fútbol a veces, hoy en día). Existían unos 70 tipos de lanzamientos distintos, aunque la puntuación de juego no tenía demasiada importancia: era más un juego social, para mostrar las habilidades propias, que una competición.
Con el tiempo, la vistosidad de las bolas fue ganando importancia y a principios del siglo XVII, las mujeres de la corte imperial organizaban competiciones para decidir qué bola era la más trabajada, la más opulenta, la más llamativa o la de colores más bonitos. Por ello, no sólo los materiales fueron evolucionando, pues se empezaron a utilizar sedas finísimas e hilos de colores metálicos como el dorado o el plateado, sino que los diseños empezaron a ser cada vez más detallados, mostrando escenas de jardines, flores, árboles y no sólo los diseños geométricos típicos que conocemos hoy en día. Un ejemplo de ello se puede encontrar en la serie “Shogun”, donde nos presentan a mujeres de la corte del shogun Tokugawa en el siglo XVII.
Actualmente, las temari tienen un centro de papel, se recubren de preciosas telas y se cosen con llamativos diseños geométricos, pues ya no se utilizan para jugar, sino que son un ejemplo de artesanía más, o mingei. Son un perfecto regalo conmemorativo, para una ocasión importante y formal. Para este tipo de ocasiones, las temari se presentan con un lazo de libélula y grandes borlas, aunque también siguen conservando su tradición “familiar”, pues son muchos los niños que se despiertan, en Año Nuevo, y se encuentran una preciosa temari hecha por su madre o su abuela sobre su cojín, que se convertirá en su primera visión del año.
Así pues, la temari se ha ido desarrollando durante casi 1.400 años, pasando de ser bolas de cuero para jugar, a convertirse en un regalo de gran esplendor visual.
Imagen de temarikai.com.
15
2011
Juguetes tradicionales: hanetsuki
Una semana más, seguimos con nuestra ronda de juguetes tradicionales japoneses. Después de hablar del daruma-otoshi, del fukuwarai y del kendama, hoy nos toca hablar del hanetsuki, una especie de bádminton a la japonesa que se juega sin red.
El hanetsuki tiene varios tipos de juegos diferentes, pero la idea básica es mantener el volante (hane) sin tocar el suelo el máximo de tiempo posible. Puede jugar una única persona (entonces el juego recibe el nombre de tsukibane) o pasándose el volante entre dos jugadores (entonces se llama oibane). Sea cual sea el tipo de juego, la tradición dice que cuanto más tiempo esté el volante en el aire, más protegidos estarán los jugadores contra los mosquitos, ¿curioso, verdad? :)
En el pasado, para hacer el juego un poco más divertido, cuando se jugaba entre dos se pintaba una raya negra en la cara de la persona que fallaba el tiro y se seguía jugando hasta que uno de los jugadores tuviera toda la cara cubierta de tinta. Aunque todavía hoy en día es un juego bastante típico entre las chicas durante las festividades de Año Nuevo, lo cierto es que está perdiendo muchísima popularidad. Sin embargo, las palas (llamadas hagoita) con las que se golpea el volante son muy apreciadas entre los coleccionistas, que las compran no tanto para utilizarlas sino por su belleza artística.

Es visita obligada el mercado de hagoita que se celebra desde hace unos 350 años a mediados de diciembre en el templo Sensoji del barrio de Asakusa, en Tokio. Ahí, uno puede encontrar multitud de palas hagoita de todos los estilos, tamaños, ornamentaciones y precios. Una pala puede tener desde 18 a 180 centímetros de largo y costar desde mil yenes hasta centenares de miles de yenes, dependiendo de la pieza.
Los dibujos de cada hagoita suelen están hechos de papel japonés washi o de tela y posteriormente enganchados a la pala, para que tengan más presencia. Aunque la decoración más tradicional incluye retratos de famosos actores de kabuki o copias de las bellezas del pasado, también podremos encontrar palas más “modernas” que nos muestran a jugadores de fútbol nacionales e internacionales, personajes de ficción como Harry Potter, políticos actuales y pasados (Koizumi, el ex Primer Ministro, es de los más típicos) o los típicos dibujos como Kitty-chan (Hello Kitty). Además de los coleccionistas, son muchos los japoneses que acuden al mercado a comprar hagoita en Año Nuevo para decorar sus casas o para regalar a las niñas nacidas ese año y desearles así buena suerte en el futuro. Asimismo, el 15 de enero, el día que marca el paso a la edad adulta (en inglés, coming of age) podemos disfrutar de este juego en el templo Hachimangu de Mito (en la prefectura de Ibaraki), celebración que tradicionalmente sirve para predecir la cosecha de arroz del año que entra. Si gana la sacerdotisa, habrá buena cosecha; si gana la doncella del templo, al revés.
La primera referencia histórica sobre el hanetsuki la encontramos en unos escritos del periodo Muromachi, en el que se habla de príncipes, princesas y nobles de la corte bien acompañados jugando a este juego. Sin embargo, con los siglos los hombres dejaron de jugar al hanetsuki, que se convirtió en un juego totalmente femenino y actualmente sólo los niños muy de vez en cuando lo disfrutan.
Imagen de Kunisan.jp
25
2011
Juguetes tradicionales: fukuwarai
Seguimos con la ronda de entradas sobre juguetes tradicionales japoneses. La semana pasada hablamos del daruma-otoshi y esta semana queremos hablar de otro de los juegos tradicionales más conocidos en la actualidad en Japón: el fukuwarai o la “cara de la risa”.
El propósito del fukuwarai, tal como indica su propio nombre, es simple: hacer reír. Y la manera de conseguirlo también es bastante simple, pues el juego se basa en la estructura de una cara sin ojos, cejas, boca o nariz, piezas que vienen en recortables. En su origen, tan sólo se utilizaba la cara cómica y redonda de una mujer, pero actualmente, en un afán de popularizar de nuevo este juego tradicional, pueden utilizarse varios tipos de caras, como las de actores populares de series de televisión, cantantes de moda o personajes de cómics.

Para empezar a jugar, debemos disponer de un papel o una cartulina con el diseño de una cara sin rasgos identificativos, es decir, sin ojos, nariz, boca, cejas, etc. A continuación, hay que tapar los ojos a uno de los jugadores, entregarle las piezas recortables de ojos, cejas, boca y nariz e intentar que vaya colocándolas en su sitio con la ayuda de los demás jugadores (que darán instrucciones del tipo: más arriba, a la derecha, etc.) Al finalizar, al descubrirle los ojos al jugador para que pueda ver su trabajo, el resultado suele hacer reír a pequeños y mayores: una ceja por aquí, un ojo por allá, etc.
Este juego se hizo muy popular durante el periodo Edo (1603-1868), aunque con el tiempo fue perdiendo fuerza. A partir del periodo Taishō (1912-1926) empezó a formar parte de las costumbres japonesas de Año Nuevo y actualmente tan sólo se juega en algunas casas el primer día del año. De todos modos, existen en YouTube gran variedad de vídeos, de TVs y caseros, en los que podemos ver a adultos y niños jugando al fukuwarai.
Imagen de tokyokitsch.com
18
2011
Juguetes tradicionales: daruma-otoshi
Hace unos días listábamos una serie de juguetes tradicionales japoneses y hoy empezamos con la ronda de entradas sobre cada uno de ellos. Y comenzamos con uno de los juguetes que más fácilmente podemos encontrar en las tiendas de 100 yenes y que nos sirven como regalo perfecto para traer de vuelta a nuestro país después de un viaje turístico a Japón: el daruma otoshi.
Si sabemos japonés, del nombre de este juego podemos extraer una idea de su propósito, ya que otoshi significa “tirar al suelo” y daruma es el nombre del personaje a quien da forma el juguete, una recreación de la imagen del monje budista Bodhidharma. El muñeco daruma, cuando aparece como amuleto de la buena suerte, suele estar representado con una cara amable y sonriente. Sin embargo, la cara que aparece en el daruma otoshi puede tener una actitud un poco más agresiva, como de lucha, como si el daruma estuviera enfadado. No hay una explicación concreta del porqué de este cambio, aunque todo indica que es para darle más realidad al juego: el daruma está enfadado porque le van a golpear, desmontar y tirar al suelo.
Daruma-otoshi preparado para jugar
Sin embargo, sí que existe una razón para la elección del muñeco daruma para este juego. El daruma es perfecto, porque siempre se representa sin brazos ni piernas. Para el juego, la cabeza del daruma se sitúa encima de una serie de piezas apilables que dan forma a su cuerpo alargado. Para empezar a jugar, se disponen las piezas de madera una encima de la otra, de abajo a arriba pieza roja, amarilla, verde y azul, terminando con la cabeza del muñeco daruma en la cima. La idea es golpear con un pequeño martillo cada una de las piezas apilables, una por una de abajo a arriba, e intentar quitar una pieza sin que se caiga la cabeza o se desmonte el muñeco. Las reglas son sencillas, pero el juego es realmente complicado: conseguir golpear con la fuerza y la precisión suficientes para tirar al suelo sólo una de las piezas redondas del cuerpo cada vez sin que se caiga la cabeza o las otras partes.
El juego se presenta con el martillo incorporado, que sirve tanto para tirar las piezas como para volver a colocarlas todas juntas una encima de la otra, pues todas las piezas apilables tienen un agujero en el centro en el que se puede introducir el martillo y así asegurarnos de que todas las piezas están bien colocadas y apiladas.
Os dejo con un interesante vídeo en el cual podéis ver, a cámara lenta, cómo se juega a este juego tradicional.
Imagen de ju-janaito.com
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