Artículos con etiqueta "Sexo - Pág. 1 - Japonismo - Cultura japonesa y viajes por Japón"
ene
20
2012

Tokyo Vice, un libro sobre lo más sórdido de Japón

An American Reporter on the Police Beat in Japan

O haces desaparecer la historia, o nosotros te haremos desaparecer a ti. Y tal vez también a tu familia. Pero se lo haremos primero a ellos, para que aprendas la lección antes de morir.

Tokyo Vice (Pantheon, octubre de 2009) es un libro escrito por Jake Adelstein en el que narra su experiencia cubriendo casos relacionados con la yakuza, con la prostitución y el tráfico humano, entre otros, para el Yomiuri Shinbun. Adelsteins fue el único no japonés en conseguir un empleo como redactor en el que es el periódico más importante y de mayor tirada en Japón.

Tokyo Vice, de Jake Adelstein

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oct
5
2011

Love hotels o sexo por horas en Japón

Los love hotel (ラブホテル) son la solución perfecta para el problema de muchas parejas japonesas a la hora de consumar sus relaciones, en una sociedad en la que a menudo varias generaciones conviven bajo un mismo techo, con los consiguientes problemas de falta de privacidad y discreción que ello supone.

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Love hotel en la "colina de los love hotels" en Shibuya

¿Qué es exactamente un love hotel?

Antes de profundizar más acerca de estos establecimientos conviene definir con claridad qué es un love hotel. En realidad, un love hotel no es ni más ni menos que un hotel en el que las habitaciones se pagan por fracciones de tiempo, en lugar de por noches completas como estamos acostumbrados en otros sitios.

El término love hotel se acuñó en la década de 1970, tras la aparición de un establecimiento de este tipo en Osaka llamado Hotel Love.

Estos hoteles además suelen estar altamente automatizados y sus clientes más típicos suelen ser parejas jóvenes que todavía viven con sus respectivas familias y, por tanto, no disponen de casa propia para poder tener intimidad y practicar el sexo. Otro tipo de clientes que se suelen ver en los love hotels son parejas ya casadas para quieren darle a su intimidad un toque más exótico y sobre todo, teniendo en cuenta lo finas que son las paredes de las casas japonesas, poder hacer lo que les venga en gana sin que los vecinos, o sus propios familiares, tengan que escuchar nada. En otros casos, los love hotels son utilizados por hombres ya maduros y casados que quedan con jovencitas colegialas que esperan sacarse unos cuantos miles de yenes para comprarse sus caprichos. A esto se le conoce como enjo kōsai o cita compensada. Por supuesto, los love hotels también se utilizan para tener aventuras extra-matrimoniales, con algún compañero de trabajo o similar.

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jul
2
2011

El terekura cumple 25 años

Portada del Shukan Jitsuwa del 9 de junio sobre Terekura.Ya os había hablado un poco por encima del terekura (también escrito a veces como telekura) o los clubes telefónicos en aquella entrada sobre la industria sexual japonesa y lo variada que es, pero hoy quería incidir un poco más en este tipo de clubs.

El tabloide japonés Shukan Jitsuwa comentaba la semana pasada, con motivo del 25 cumpleaños del terekura (más o menos, porque surgieron alrededor de 1985), que esta práctica había cambiado la forma de relacionarse tanto para hombres como para mujeres.

Ya comentamos que estos clubes no son más que lugares con habitaciones o cubículos que cuentan con un teléfono, y los hombres pagan dinero por acceder a estas habitaciones y recibir llamadas de mujeres interesadas en verse con ellos, siempre y cuando las condiciones que se acuerden sean beneficiosas para la mujer. Lo único es que las chicas que llaman a estos clubes suelen ser colegialas…

Las chicas, para saber a qué teléfonos llamar, no tienen más que fijarse en las pegatinas que suele haber en las cabinas telefónicas, o incluso en los anuncios que incluyen los paquetes de pañuelos que se reparten de forma gratuita por todo Japón, que aunque generalmente tienen publicidad comercial de temas no relacionados con el sexo, a veces contienen teléfonos de este tipo de clubes.

De hecho, en el popular dorama GTO o Great Teacher Onizuka, en el episodio 7 el protagonista se deja convencer por su amigo policía de ir a uno de estos clubes, y el amigo le intenta quitar de la cabeza que sea algo malo. “No es prostitución”, le dice, “es más como un servicio de citas”. Luego, la chica que llama es una de sus alumnas y ahí comienzan los quebraderos de cabeza para el protagonista.

Otra muestra de estos clubes en la gran pantalla la podéis encontrar en la película Eat the Schoolgirl (Kogyaru-gui: Osaka terekura hen, en su título original), que no recomiendo para estómagos sensibles y en la que los dos protagonistas son adictos al sexo y uno de ellos, en concreto, al sexo telefónico, con lo que es cliente habitual de estos terekura.

Si queréis otra serie o dorama japonés donde se muestren estos clubes, podéis apuntaros IWGP o Ikebukuro West Gate Park, donde se habla de la mafia, de los problemas sociales y de la cultura sexual japonesa, como las citas compensadas o los terekura.

Onizuka en un terekura, imagen del dorama Great Teacher Onizuka (GTO).

En este tabloide, tal y como nos cuenta Tokyo Reporter, entrevistaron a algunas mujeres en la cuarentena que se iniciaron en este mundo sobre los 17 años, y que cuentan como, en su experiencia personal, la “regla principal es dejar que los hombres flirteen”, mientras que otra comentaba que su primera experiencia fue con un hombre de unos 40 años y que le convenció con su labia de perder la virginidad, ya que le contó “que sabía hacerlo sin dolor”.

El escritor Yukio Murakami, que está especializado en todo lo que rodea a la industria sexual, cuenta que en los primeros años de existencia de estos clubes el dinero no era lo importante, sino que simplemente se entregaba como agradecimiento por haber escuchado, y entonces había incluso mujeres adultas que se desahogaban contando sus penas matrimoniales y sí, a veces había sexo, pero sin dinero de por medio, hasta que las colegialas empezaron a copar los terekura y a pedir dinero por las citas.

Algunas de las historias que se pueden leer en este artículo sobre el terekura son espeluzantes, como la de Hanayo, que gracias a sus habilidades al teléfono (era la encargada del teléfono en su empresa), cuando la burbuja explotó encontró una forma sencilla de hacer dinero en estos clubes, ya que en aquellos momentos también hubo un gran aumento del número de hombres que buscaban sexo barato. Más tarde, con 30 años, tuvo un matrimonio concertado y tuvo dos hijos, y cuenta que cuando los hijos ya habían crecido, volvió al negocio a buscar clientes, aunque dejando ya de lado los terekura, y sin bajar de los 20.000 yenes, aunque cuenta que a veces puede llegar a obtener 100.000 yenes por una cita.

Clubes telefónicos en Japón

Clubes telefónicos (terekura) en Japón. Imagen de Japan Community.

Los terekura son uno de los negocios utilizados por las chicas más usados para conseguir dinero fácil, pero lógicamente, como hay que citarse con un cliente, y a menudo la cita conlleva una relación sexual, hay quienes no se atreven a dar ese paso y entonces se deciden simplemente por vender su ropa interior, aunque del negocio del burusera ya os daré más detalles en otro momento.

El artículo cuenta la historia de muchas mujeres casadas y con hijos que, en los primeros días del terekura, aprovechaban para sacarse un dinero extra o incluso para satisfacer los deseos de experimentación, como una chica que cuenta que llamaba a los terekura para tener sexo todos los días con alguien diferente, y que en algún caso incluso se citó con tres hombres a la vez. Muchas de ellas, pocos años después, seguían prefiriendo este mundillo al de un trabajo a tiempo parcial ya que consideraban que de esta forma conseguían más dinero.

Imágenes de Tokyo Reporter, Fuji TV y Japan Community.

may
21
2011

JR West extiende los vagones sólo para mujeres en Kobe

Pegatina de vagón sólo para mujeres, imagen de Kobe ShimbunSi recordáis la entrada de Japón y el sexo allí os contaba, entre muchas otras cosas, que para evitar ciertos tocamientos y dar más seguridad a las mujeres, varias ciudades japonesas habían creado los vagones “sólo para mujeres”, en las horas punta del día que es cuando más gente se acumula y, por lo tanto, más fácil es realizar estos tocamientos.

En Kobe, por ejemplo, que es una de las ciudades que habían apostado por esta idea, los vagones sólo para mujeres se podían encontrar en los trenes locales de la línea Kobe y en los trenes locales y rápidos de la línea Takarazuka, entre otras, pero como solía ocurrir en otras ciudades con servicios similares, estaban restringidos a los días laborables desde el comienzo del servicio hasta las 9 de la mañana, y luego desde las 17:00 horas hasta las 21:00 horas.

Sin embargo, tras denunciarse numerosos casos de tocamientos (llamado chikan en japonés, ちかん, aunque también se puede ver escrito con kanji y con katakana) fuera de los periodos de alta ocupación y también en fines de semana, a JR West no le ha quedado más remedio que extender el funcionamiento de estos vagones sólo para mujeres a toda la semana, durante todo el periodo de servicio. Esto ha entrado en vigor desde el pasado 18 de abril, como nos cuenta el Kobe Shimbun en su edición online.

Como podéis ver en la imagen que acompaña a la entrada, de la estación JR Kobe, hay pegatinas en el suelo en la zona donde paran los vagones sólo para mujeres, para que quede claro qué vagones son y nadie se confunda.

abr
16
2011

La variadísima industria del sexo en Japón

En la primera entrada en la que hablamos en líneas generales de Japón y el sexo ya decíamos que esta industria mueve una cantidad ingente de dinero (2,37 billones de yenes cada año o 20.000 millones de euros, y no, no me he equivocado con las unidades). Pero es que en la década de 1990 esta industrial movía únicamente 1,7 billones de yenes, es decir, que a pesar de burbujas, inflación, crisis, etc., el sexo en Japón sigue vendiendo, y de qué manera, aunque por supuesto ha habido negocios que han tenido que cerrar, hay grandes ofertas y se están buscando maneras de ofrecer nuevos servicios que aporten un valor añadido para seguir atrayendo clientes en estos difíciles momentos.

Además estas cifras no incluyen todos los ingresos relacionados con el sexo “en solitario”, es decir, con la venta de revistas para adultos, la venta y alquiler de vídeos y DVD porno, o la pornografía por Internet. De hecho, las cifras tampoco recogen los ingresos de los 25.000 love hotels repartidos por todo Japón (pero esto de los merecerá otra entrada más adelante).

Un 40 por ciento de los japoneses reconoce haber pagado para obtener sexo al menos una vez en su vida.

En Japón, como vemos, la industrial del sexo o  fūzoku (que literalmente significa “moral pública”) es un gran negocio. De hecho, un estudio japonés de principios de la década de 2000 decía que más de un 10 por ciento de los hombres japoneses utilizaban servicios de índole sexual, cifra que crecía hasta el 20 por ciento en los jóvenes, pero según estudios más recientes de Procon.org, hasta un 37% de japoneses habrían pagado al menos una vez por obtener servicios de carácter sexual.

Kabukicho

Una de las entradas a Kabukichō, el barrio rojo más famoso de Tokio. Imagen de Wikipedia.

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