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Hoy se cumplen 20 años de los ataques con gas sarín en el metro de Tokio por parte de la secta Aum Shinrikyo (オウム真理教) o secta de la Verdad Suprema, que dejaron 13 muertos y más de 6.000 personas heridas.

El 20 de marzo de 1995, en plena hora punta matinal y cuando muchísimos japoneses toman el metro para desplazarse a sus lugares de trabajo, varios miembros de esta secta liderada por Asahara Shoko perpetraron un atentado que dejó marcados a los japoneses.

metro tokio gas sarín

Personal del metro de Tokio guarda un momento de silencio en la estación de Kasumigaseki para recordar a las víctimas de los ataques con gas sarín. Foto de Kyodo.

En varios trenes de las líneas Chiyoda, Marunouchi y Hibiya, que atraviesan el centro de Tokio y pasan por el barrio de Kasumigaseki, donde se concentra el poder, 5 miembros de esta secta hicieron un ataque coordinado. Llevaban sarín en estado líquido en bolsas que iban cubiertas en papel de periódico y, con las puntas de paraguas, las agujerearon, dejándolas en el suelo de los trenes tras lo que salieron de los mismos y escaparon gracias a varios cómplices que les estaban esperando con un coche en marcha fuera de las estaciones.

El sarín es muy volátil y en contacto con el aire el líquido, que se extendió por el suelo de los trenes y de las estaciones, comenzó a evaporarse afectando tanto a pasajeros como a personas que esperaban en los andenes y a personal de las estaciones. Además, al ser inodoro e incoloro, la gran mayoría de afectados no sabía qué estaba pasando. Los efectos iniciales iban desde dificultad para respirar, nauseas, ceguera y la pérdida del control de las funciones corporales, antes de que sobrevenga la muerte.

Hoy, los japoneses todavía no se explican cómo pudo ocurrir algo así y el día siguiente del ataque, el periódico Yomiuri Shimbun en su editorial declaraba que los ataques habían sido un “desafío a la estabilidad social del país”. Ciertamente, estos ataques sacudieron la sensación de seguridad que tenían los japoneses

Por ello, hoy mismo en la estación de Kasumigaseki ha habido un homenaje con unos momentos de silencio a las 8 de la mañana para recordar a todos los fallecidos en el ataque.

En la actualidad y tras la finalización de los juicios en noviembre de 2004 contra 189 miembros de la secta Aum Shinrikyo, 13 de ellos incluyendo a su fundador Asahara Shoko, están en el corredor de la muerte esperando a ser ahorcados y 5 más están condenados a cadena perpetua. El resto, fueron condenados a diferentes penas de prisión que, en algunos casos, fueron suspendidas y solamente uno de los imputados fue declarado no culpable.

El famoso escritor Haruki Murakami escribió un libro sobre estos ataques titulado アンダーグラウンド o Underground. En él, se centra en las historias de las víctimas y no tanto en los perfiles de los atacantes, algo que Murakami criticó mucho de los medios japoneses por considerarlos sensacionalistas.