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Tal día como hoy, un 6 de agosto de hace 67 años, a las 8:15 hora local, caía sobre Hiroshima una bomba atómica. Gran parte de la ciudad fue arrasada y en más de un kilómetro y medio a la redonda no quedó prácticamente nada en pie.

Murieron alrededor de 80.000 personas por la explosión, con unos 70.000 heridos, aunque esto fue casi poco teniendo en cuenta los devastadores efectos de la radiación a posteriori. 3 días después, el 9 de agosto de 1945, caería la segunda bomba atómica sobre territorio japonés, en la ciudad de Nagasaki.

Hiroshima antes y después de la bomba atómica

En pie quedó la estructura del Salón para la Promoción Industrial, hoy llamado simplemente el Memorial de la Paz, un edificio situado a escasos 150 metros del punto sobre el que el Enola Gay lanzó Little Boy, que sirve como recordatorio constante de lo ocurrido. Verlo en ruinas y saber que 600 metros por encima explotó una bomba atómica pone los pelos de punta.

Enola Gay

Enola Gay, expuesto en el Steve F. Udvar-Hazy Center en Washington DC.

Esta estructura forma parte del Parque Memorial de la Paz, una visita obligada si viajamos a Hiroshima aunque dura, a no ser que estemos hechos de piedra. En este parque podremos ver también el Monumento a la Paz de los niños, el Cenotafio con las cenizas de algunas de las víctimas, el sobrecogedor Museo Memorial de la Paz, y muchas otras cosas. Os hablaremos de todo esto con detenimiento en Japonismo más adelante.

Contando esto, podríais pensar que Hiroshima es una ciudad triste, pero todo lo contrario. La ciudad bulle de vida, aunque es verdad que cuando llegan estas fechas, si paseamos alrededor de estos símbolos, el ambiente es solemne, especialmente si acudimos al tōrō nagashi (灯籠流し), cuando se sueltan en el río cientos de farolillos de papel para recordar a los muertos.

Toro Nagashi en Hiroshima en el aniversario de la bomba atómica

Toro Nagashi en Hiroshima en el aniversario de la bomba atómica.