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El pasado miércoles, en una sesión en la Asamblea Metropolitana de Tokio, una de las asamblearias tuvo que escuchar comentarios sexistas de algunos de sus colegas que la increparon y ridiculizaron por estar soltera y no tener hijos.

shiomura-ayaka-your-party-sexist-jeers-assemblyAyaka Shiomura Ayaka, del partido Minna no To (lit. ‘el partido de todos’) y en representación del distrito de Setagaya (al oeste de Tokio), se puso a hablar el miércoles del problema que supone para el país que las parejas japonesas cada vez se casen más tarde y tengan hijos más tarde.

Shiomura reflexionó sobre lo complicado que es tener y criar hijos en Tokio, haciendo hincapié en los problemas de infertilidad, la imposibilidad de compaginar la vida profesional con ser madre y la falta de ayudas públicas y solicitando al gobierno metropolitano un mayor esfuerzo en este aspecto.

Pero su discurso se vio interrumpido cuando desde el público alguien gritó: “antes de acusar de esta manera, deberías darte prisa y casarte”, seguido de otro comentario también muy desagradable: “¿y tú? ¿o es que tú ya no puedes tener hijos, eh?” Especialmente el primer comentario se pudo escuchar perfectamente a través del sonido de las cámaras de televisión que grababan la sesión (grabación que enlazamos al final de esta noticia).

Shiomura se quedó tan sorprendida que esbozó una media sonrisa, como quitándole hierro al asunto y prosiguió su discurso, entre carcajadas sonoramente masculinas y pequeños comentarios marcadamente sexistas aquí y allá. Al final, sin embargo, la realidad de lo que estaba viviendo pareció golpearla y Shiomura tuvo serios problemas para finalizar su discurso (y de hecho acabó llorando, ya fuera del estrado).

Al día siguiente, Shiomura reflexionaba sobre lo que había pasado, afirmando que este tipo de comentarios demuestran que los hombres creen que una mujer sólo puede levantar la voz para mejorar la situación de las madres (trabajadoras) sólo si ella misma ha pasado por esa misma situación: “si no tiene esa experiencia, la mujer tan sólo tiene la mitad de valor que la madre, parecen decir.”

La Asamblea de Tokio tiene 127 miembros, 25 de los cuales son mujeres, mientras que en la Dieta nacional tan sólo hay 78 mujeres de entre los 722 miembros de las dos cámaras. Japón tiene un grave problema de participación de la mujer en el mercado laboral, especialmente cuando se casa y tiene hijos, ya que las ayudas para la crianza son casi inexistentes y la mujer se ve forzada a interrumpir su carrera laboral y quedarse en casa a cuidar de su familia, una de las razones por las que las mujeres retrasan su decisión de casarse o tener hijos.

La Asamblea Metropolitana de Tokio no ha identificado quién lanzó tales comentarios sexistas y dado que no existe registro formal de los comentarios (aunque sí quedaron registrados en vídeo), no dispone de directrices específicas para estos casos y no sabe muy bien cómo afrontar el tema. Sea como sea, creo que los comentarios son suficientemente graves como para que la Asamblea, con la ayuda de todos sus miembros, sean del partido que sean, tomen cartas en el asunto lo antes posible.

Todo parece indicar que los comentarios surgieron de entre los miembros del Partido Liberal Democrático (PLD), partido del primer ministro Shinzo Abe, cuya  “tercera flecha” del paquete de reformas y medidas aboga justamente por una mayor participación de la mujer en el entorno corporativo japonés. Así pues, a pesar de los (supuestos) esfuerzos de Abe por conseguir que las empresas sean más accesibles para las mujeres, el primer ministro quizá debería comenzar primero por la educación de los políticos de su propio partido y la reforma de ciertas actitudes y estructuras sociales que son todavía claramente sexistas y colocan al hombre por encima de la mujer. Hace falta un cambio de mentalidad para conseguir que ciertas medidas tengan éxito y los políticos son los primeros que deberían ejemplificar este cambio de mentalidad, este cambio de tendencia, este deseo de igualdad para hacer de Japón un país mejor.

Os dejo con el vergonzoso vídeo. Podéis ver y oír en directo los comentarios a partir del minuto 8:45 y notar como a Shiomura se le empieza a cortar la voz a partir del minuto 9:15 (después recupera la compostura y termina su discurso, aunque rápidamente).

ACTUALIZACIÓN: Una vez escrita esta entrada, me he topado con una entrevista que The Wall Street Journal hizo a Ayaka Shiomura después del incidente, así que la añado aquí para terminar de rematar la información.

¿Cómo se sintió después del incidente?

Estaba hablando de los problemas que tienen las mujeres trabajadoras cuando un miembro del consejo gritó “¡tú eres la que deberías casarte cuanto antes!” En vez de condenar su conducta, otros miembros de la asamblea hicieron comentarios parecidos entre risas jocosas. Me quedé en blanco. Fue una ofensa tan a la antigua,  tan evidente, que hasta un niño de primaria sabe que está mal. Cuando continué mi discurso y hablé de ayudas a mujeres con problemas de fertilidad, otro hombre gritó “¿y tú? ¿o es que tú ya no puedes tener hijos?” y de nuevo la asamblea se rió con ganas. 

Me sentí marginada en un entorno anticuado en el que nadie parecía pensar que estos comentarios estaban fuera de lugar. Me pareció alarmante que tantos políticos hombres no supieran comprender los sentimientos y las necesidades de las mujeres de las que estaba hablando.

Un antiguo profesor de escuela, presente en la asamblea, me dijo que el abuso verbal al que me habían sometido era parecido al abuso escolar: “nadie para el acoso, aunque se sepa que está mal”. Es muy desafortunado que un incidente tan infantil haya tenido lugar en una asamblea oficial. 

¿Cuáles son sus políticas para ayudar a las mujeres en la sociedad?

Quiero mejorar las condiciones de vida de las mujeres de varias maneras. Específicamente, creo que es necesario privatizar guarderías y centros infantiles y relajar las restricciones del sector. 

¿Cuál es su opinión sobre la estrategia de crecimiento de la administración Abe en lo que se refiere a la promoción de los roles sociales de las mujeres?

En términos generales, apoyo sus políticas. Sin embargo, en cuanto a este incidente en concreto, creo que los políticos debemos escuchar y comprender las voces de aquellas mujeres hacia quienes van dirigidas dichas políticas. Los comentarios ofensivos de los miembros de la asamblea indican que las mujeres que no están casadas o no pueden tener hijos no merecen ser escuchadas. Para estos políticos, comprender y llevar a cabo políticas para mujeres que quieren pero no pueden casarse o tener hijos es complicado. 

¿Sabe quién hizo los comentarios ofensivos?

El jaleo y las risas provenían de la sección del Partido Liberal Democrático. He solicitado formalmente que se especifique quiénes fueron y se les castigue aen consecuencia, pero nadie ha admitido nada. El partido no negó el incidente, pero comentó que no tenían suficientes pruebas para castigar a nadie.

¿Quiere dar un mensaje a las mujeres japonesas?

Para cambiar la realidad de las mujeres en Japón hacen faltan más mujeres en política. Además, cualquier puede asistir de público a la Asamblea Metropolitana de Tokio, así que les invito a venir para asegurarse de que los políticos a los que han votado se comportan de manera adecuada en el foro político. 

El autor de los hechos

Suzuki Akihiro, del Partido Liberal Democrático, ha admitido ser el autor de uno de los comentarios sexistas que interrumpieron el discurso de Shiomura Ayaka, del partido Minna no To, la semana pasada en la Asamblea Metropolitana de Tokio.

Suzuki, de 51 años de edad, ha admitido, cinco días después del incidente, ser el autor del primer grito sexista que generó todo el revuelo posterior, aunque ha negado ser el autor de gritos y comentarios posteriores. Por ello, se ha disculpado con Shiomura y se ha ofrecido a dejar las filas del partido.

Para el secretario general del partido Minna no To, Morozumi Minoru, habría al menos dos hombres involucrados, aunque el jaleo posterior demostró que quizá sólo dos hicieron comentarios a viva voz, pero más aplaudieron o les rieron las gracias.

Resolución

La Asamblea Metropolitana de Tokio adoptó una resolución en la que se  toman medidas preventivas después de que varios asamblearios hicieran comentarios sexistas durante el discurso de Shiomura Ayaka la semana pasada.

La resolución, firmada por distintos partidos (entre los que están dos de los partidos involucrados en el incidente) incluye una repulsa formal por parte de la Asamblea ante los comentarios “inapropiados” hechos por algunos asamblearios. Recodemos que a comienzos de semana Suzuki Akihiro, del Partido Liberal Democrático, confesó ser el autor del primero de los comentarios y ofreció sus disculpas a la señora Shiomura.

Según la resolución, la Asamblea trabajará para prevenir incidentes similares y restaurar la confianza del electorado y el cuerpo político en su funcionamiento.

Antes de votar, el presidente de la Asamblea Yoshino Toshiaki pidió a todos los miembros que mantuvieran un ambiente de “decencia y orden”.

Supongo, y esto es mi opinión personal, que todo el revuelo que ha habido después del incidente (tanto a nivel nacional como a nivel internacional) ha forzado a la Asamblea a reaccionar y a comenzar a dar pequeños pasos para luchar contra el sexismo entre sus paredes. Veremos en qué queda todo esto.

Más sexismo en la Dieta

El escándalo sexista que tuvo lugar en la Asamblea Metropolitana de Tokio tuvo una gran repercusión mediática, tanto a nivel nacional como a nivel internacional. Gracias a ello se han puesto sobre la mesa otros casos de sexismo, como el de una asamblearia en la ciudad de Osaka o ahora el que relata Uenishi Sayuri, legisladora de la Dieta o parlamento japonés.

Uenishi, legisladora de la Dieta japonesa o parlamento de JapónUenishi Sayuri ha hecho público ahora un hecho que ocurrió el 17 de abril de 2014 durante una reunión de un comité de la cámara baja, en la mismísima Dieta. Uenishi, de 31 años, le estaba preguntando al ministro de Asuntos Internos, Shindo Yoshitaka, sobre los planes del gobierno para hacer frente a la disminución de la población.

Fue entonces cuando fue interrumpida por otro legislador que le gritó: “Será mejor que te des prisa, te cases y tengas hijos”. En ese momento, Uenishi sonrió y soltó un ganabrimasu” (es decir, haré todo lo posible para hacerlo), pero después se dio cuenta de la gravedad del comentario. Según Uenishi, el comentario sexista vino de las filas del Partido Liberal Demócrata (igual que en el caso de la Asamblea Metropolitana de Tokio) y fue seguido de algunas risas. El presidente del comité intervino entonces para aplacar rápidamente la burla y advertir a los presentes de que no se permitían este tipo de comentarios.

“Será mejor que te des prisa, te cases y tengas hijos”

Uenishi, sorprendida especialmente por la cantidad de compañeros que se rieron con el comentario, no pide ni conocer quién dijo tal despropósito ni siquiera un perdón, pero sí espera que al hacerse público éste y otros casos de sexismo en la política japonesa, tanto quien lanzó el comentario como especialmente el resto de legisladores que aplaudieron sus ‘gracias’ reconsideren su manera de pensar y se den cuenta de que este tipo de comentarios están totalmente fuera de lugar.

Podéis ver el momento en este vídeo:

http://www.youtube.com/watch?v=SgsAFmqNr80#t=37

Y también en Osaka

La semana pasada os estuvimos contando los vergonzosos comentarios sexistas que recibió Shiomura Ayaka, miembro de la Asamblea Metropolitana de Tokio, durante su discurso sobre medidas para incrementar la tasa de natalidad en Japón, pero desgraciadamente el de Shiomura no es el único caso de sexismo en la esfera política japonesa.

murakami y sexismoGracias a la polémica generada la semana pasada con el caso de la Asamblea Metropolitana de Tokio, cada vez más políticas japonesas que comienzan a hablar de lo que describen como un defecto estructural en la política local que va contra las mujeres que intentan equilibrar su maternidad con su carrera política y que puede conllevar situaciones incesantes de acoso: la inexistencia de un sistema de baja por maternidad para las miembros de las asambleas locales.

La Ley de Normas de Trabajo estipula que las trabajadoras pueden disfrutar de una baja por maternidad de 14 semanas de duración: 6 semanas antes de dar a luz y 8 semanas después de dar a luz. A su vez, las legisladoras de las dos cámaras sí pueden disfrutar de una baja ‘por crianza’, un permiso que consiguió la miembro de la Cámara Alta Hashimoto Seiko cuando dio a luz a su hijo en en el año 2000. Hasta ahora, ocho legisladoras han disfrutado de bajas por crianza, incluida Obuchi Yuko, exministra de estado a cargo de medidas para hacer frente al declive de la natalidad y Noda Seiko, presidenta del Consejo General del Partido Liberal Democrático.

Sin embargo, dicha estipulación no cubre a los miembros de las asambleas y el término “crianza” sigue sin estar en la lista de posibles razones para ausentarse del trabajo en las asambleas locales y esto, naturalmente, comienza a generar situaciones problemáticas, como las que comenta Murakami Mayu, la primera asamblearia en tener un hijo mientras mantenía su puesto en la asamblea de la ciudad de Osaka y que tuvo que aguantar todo tipo de comentarios y críticas por parte de sus colegas, que la llamaron de todo, desde “rompe-reglas egoísta” a “ladrona de sueldo” o “traidora del público”.

“Deberías disculparte ante los votantes por haber tenido un hijo”

Según Murakami, de 29 años y miembro del partido Ishin no Kai, un partido regional afiliado al Partido de la Restauración de Japón, “el desprecio de las asambleas hacia las mujeres viene de lejos. Espero que cada vez más miembros de las asambleas luchen para cambiar la situación.”

Murakami fue elegida para la asamblea de la ciudad de Osaka en abril de 2011. Justo después se casó y cuatro meses más tarde se quedó embarazada, momento en el que se dio cuenta de que las directrices de la asamblea no mencionaban nada sobre una posible baja por maternidad. Fue entonces cuando Murakami propuso al resto de asamblearios, tanto de su partido como del resto, que se hicieran cambios al respecto, pero tan sólo recibió críticas. Uno de sus colegas fue claro: “(dar a luz) es una elección personal”, mientras otro le sugirió que fingiera una enfermedad para así no saltarse las reglas: “puedes cogerte una baja si estás enferma, ¿no?”.

Murakami decidió tomarse un tiempo de vacaciones para cuidar de su bebé, pero dado que no existe un sistema de bajas por maternidad en la asamblea, siguió cobrando su sueldo como asamblearia. Fue entonces cuando varios miembros de la asamblea la acusaron de “robar” el sueldo, mientras que otros cuestionaron el momento en que se quedó embarazada, acusándola de sólo pensar en sí misma. Para poner freno a todos estos comentarios y acusaciones de que se estaba saltando sus obligaciones laborales, Murakami volvió a la asamblea seis semanas después de dar a luz, pero naturalmente toda esta oleada de críticas ya había hecho mella en la asamblea.

Durante una fiesta de contemplación de los cerezos en flor o hanami, un hombre borracho le preguntó, de malas maneras, qué era más importante para ella, si sus responsabilidades en la asamblea o su hijo. Murakami no pudo evitar las lágrimas al intentar razonar su respuesta y al recordarlo afirma que muchas veces ha tenido que callarse y aguantar las críticas para no montar un espectáculo. Para Murakami, las normas de la asamblea de Osaka desaniman a las mujeres en edad de tener hijos de convertirse en miembros de la asamblea y de tener hijos a la vez.

Murakami planea proponer un sistema a través del cual se reduzca el suelo a aquellas asamblearias que disfruten de una baja por maternidad (o se ausenten de su trabajo por crianza, vamos). A comienzos de este año fiscal, se convirtió en miembro del comité de educación e infancia de la asamblea y planea tener un segundo hijo en breve.

Al final, es con casos como estos cuando se consiguen cambiar las cosas. Por ejemplo, en la cercana ciudad de Sakai, gracias a los esfuerzos de varias mujeres asamblearias, como por ejemplo Kobayashi Yoshika, el término “crianza” ya aparece en la lista de razones por las que un trabajador puede ausentarse de su trabajo, aunque dado que no hay ningún tipo de regulación sobre bajas por maternidad, las asamblearias no tienen ni idea de cuánto tiempo pueden ausentarse de su trabajo para criar de sus hijos.

Durante una de las últimas campañas electorales, en julio de 2013, la miembro de la asamblea Kobayashi Yoshika siguió dando mítines para su partido. Le faltaba poco para dar a luz, pero se sentía obligada a seguir trabajando: “si me hubiese ausentado (por mi embarazo), quizás me hubiesen dicho que las mujeres no somos últiles. Sentí una gran presión para evitarlo.” Es por eso que Yoshika propuso que las asambleas siguieran el ejemplo de las compañías del sector privado y que las mujeres asamblearias pudieran cogerse una baja por maternidad de un tiempo concreto, aunque fuera sin cobrar, para reducir la presión sobre las mujeres embarazadas trabajadoras.

Según Ito Kimio, profesor de sociología en la Ecuela de Graduados de la Universidad de Kioto, las normas internacionales actuales para la igualdad de género prohiben cualquier discriminación sexual basada en diferencias en las funciones fisiológicas entre hombres y mujeres: “las burlas en la asamblea metropolitana de Tokio y el acoso recibido por una asamblearia que ha dado a luz en Osaka son iguales porque básicamente son una falta de igualdad de género en ambos casos.”

“Las asambleas japonesas deberían garantizar derechos de crianza para sus miembros si quieren evitar que la tasa de natalidad siga bajando. Deberían implementar inmediatamente un sistema de bajas por maternidad” – Ito Kimio.

Japón tiene todavía mucho camino por recorrer en cuestión de igualdad de género, sin duda alguna.