El verano pasado pude ir a cenar al café de mayordomos Swallowtail, uno de los cafés de mayordomos más conocidos de Tokio.

Si bien los maid cafes o cafés de sirvientas son muy populares entre los aficionados a Japón (hayan ido a uno de ellos o no) los shitsuji cafe (執事喫茶) o cafés de mayordomos no lo son tanto, aunque sí gozan de cierta popularidad entre las japonesas (pero son más o menos desconocidos entre el turista general).

Uno de los cafés de mayordomos más antiguos y más populares de Tokio es sin duda el café de mayordomos Swallowtail, situado debajo del edificio de K-Books dedicado a dōjinshi (tomos de manga hechos por aficionados), en plena Otome Road, en Ikebukuro. Esta zona es conocida por ser la “Akihabara de las mujeres“, una calle llena de tiendas de manga, dōjinshi y artículos de grupos idol dedicadas casi en exclusiva al público femenino. Así pues, la localización del café de mayordomos Swallowtail es perfecta, puesto que su público es también mayoritariamente femenino.

café de mayordomos Swallowtail

La entrada del Swallowtail en Ikebukuro

El concepto del café de mayordomos es claro: crear una ilusión en la que la mujer que visita el restaurante sienta que es una rica heredera que vuelve a su casa y es servida por su mayordomo. Aunque de buenas a primeras pueda sorprendernos, los más metidos en manga sabrán que éste es un tema bastante popular en manga para chicas (mirad si no las adaptaciones en dorama de Mei-chan no Shitsuji o Nazotoki wa dinner no ato de por poner algunos ejemplos). Así, desde que entras al Swallowtail hasta que sales, eres la ojōsama o señora, la protagonista de una de estas historias de grandes fortunas y atentos mayordomos.

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Y te gustará más o menos, pero ciertamente consiguen que te sientas como la rica heredera de un manga de mayordomos, la verdad: te acompañan hasta la mesa, te ayudan a sentarte, colocan tu bolso en una bonita cesta en el suelo al lado de la mesa, te colocan la servilleta sobre las piernas, repasan el menú contigo, te dan conversación (en perfecto japonés de estilo formal) durante toda la velada, te sirven el té o la bebida, hacen reverencias cada vez que se acercan y se alejan de la mesa, te acompañan hasta la puerta del baño y te recogen allí para volverte a llevar a la mesa… en fin, de todo. De hecho, una vez que tu mayordomo te acompaña y te sienta en tu mesa y revisa el menú contigo, te indica que siempre que le necesites toques la campanilla que hay encima de la mesa, ¡demasiado! ¿Sinceramente? A mí me dio un poco de corte tocar la campanilla. Y también me dio corte que me acompañaran a la mesa después de ir al baño XD

café de mayordomos Swallowtail

El café de mayordomos Swallowtail ofrece almuerzos y cenas además de sets de postres o sets para tomar el té, dependiendo de la hora de tu reserva. Los menús y los platos van cambiando según la temporada y aunque disponen de menús en inglés, lo cierto es que todos los mayordomos hablan exclusivamente en japonés, y en japonés formal, claro. De hecho, yo le pedí a mi mayordomo que, aunque le costara, no me hablara en un japonés tan formal, porque me costaba entenderlo. Al principio al pobre le costaba, porque estaba acostumbrado a ello, pero sin duda lo intentó y cuando se relajó pudimos ir teniendo conversaciones durante el servicio. Naturalmente hablamos de España, de por qué estábamos en Japón, de cómo es que sabía hablar japonés, él me contó que le gustaba mucho el fútbol… en fin, pequeñas conversaciones mientras esperas entre plato y plato o mientras te sirven la bebida.

café de mayordomos Swallowtail

Para entrar al Swallowtail, hay que bajar unas escaleras hasta la entrada, donde se encuentra el primer mayordomo, encargado de revisar las reservas. En mi caso, le costó un poco encontrarme y eso que mi nombre, largo y en katakana, debería haberle llamado la atención :D Desde ahí, pasas a una primera ‘sala de espera’, ya decorada como una mansión, con bonitos jarrones con flores y espejos de estilo rococó y a continuación cruzas una puerta de cristal donde dos mayordomos te dan la bienvenida: un mayordomo de rango superior y el mayordomo asignado a tu mesa. En esa entrada, recogen abrigos y cualquier bolsa que no necesites y la guardan en los armarios dispuestos para ello.

café de mayordomos swallowtail

A continuación, tu mayordomo coge tu bolso, se lo cuelga elegantemente del brazo y te acompaña, pasando por una alfombra roja, hasta la sala principal, donde todo el resto de los mayordomos camareros te dan la bienvenida a tu paso, haciendo una pequeña reverencia. No te dicen “bienvenida” (irasshaimase!) sino que te dicen “bienvenida de vuelta (a casa)” (okaerinasaimase!) lo cual ayuda a meterte en la ilusión de esa rica heredera que vuelve a casa de la que os hablaba al comienzo.

café de mayordomos swallowtail

La sala del restaurante del Swallowtail es espectacular, tanto si os gusta el estilo rococó como si no. Armarios lustrosos llenos de decorada porcelana, grandes tapices, flores y velas en todas las mesas, candelabros…  En las paredes laterales hay mesas privadas, con cortinas de puntilla blanca o tapices a juego con los sofás, donde la comensal puede tener algo más de privacidad, mientras que en el centro hay varias mesas situadas bajo dos enormes lámparas chandelier.

café de mayordomos swallowtail

Todas las reservas tienen un tiempo estipulado de duración, normalmente 80 minutos (120 minutos para las cenas). Unos minutos antes de que termine tu tiempo, el mayordomo te traerá la cuenta y te pedirá que por favor no te muevas, que él ya te vendrá a recoger cuando sea la hora de partir. Y así es, al rato viene a buscarte con cualquier excusa (“ojōsama, tiene usted su clase de equitación en breve” por ejemplo ^^) y te acompaña hasta la puerta, donde te ayuda a recoger todas tus cosas y se despide hasta tu vuelta. De esta manera, una no tiene que estar pendiente del reloj, ya lo están ellos por ti. De hecho, el servicio está perfectamente estudiando para que todo vaya acorde al horario.

café de mayordomos swallowtail

El café de mayordomos Swallowtail es bastante popular entre las japonesas, por lo que hay que reservar con dos semanas de antelación o es muy probable que no encontremos ningún hueco libre cuando queramos reservar para ir (y siempre hay que reservar, no se puede ir sin reserva y esperar que haya un hueco libre y nos dejen pasar). Si os interesa, tenéis todas las instrucciones, en inglés, en su página web aquí. Aunque ya lo intuía, cuando yo fui a cenar el restaurante estaba completamente lleno. Me sorprendió ver a algunas mujeres cenando solas y otras que demostraban claramente que no era la primera ni la segunda vez que estaban allí y que casi fangirleaban a alguno de los mayordomos.

café de mayordomos swallowtail

Por cierto, los mayordomos del Swallowtail son ya conocidos hasta fuera del restaurante, tienen su propio grupo de música, sacan discos y hacen giras… vamos, son unas estrellas. De hecho, podemos ver pósters suyos anunciando sus discos y sus giras por las calles de Japón, especialmente cerca de las tiendas de manga y dōjinshi.

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Desgraciadamente, no se permite hace fotografías dentro, así que os dejo con el vídeo promocional Cinderella Moon que regalaron durante el Comiket de invierno de 2012, en el que podéis escuchar a los mayordomos cantar, primero y después disfrutar de una visita guiada por el restaurante después (y os aseguro que la experiencia es tal cual, dicen lo mismo, etc). Os aviso, es… gracioso :)

Información adicional

  • Imprescindible reserva a través de la web. Especialmente durante los fines de semana, se recomienda reservar con 14 días de antelación. En la página podemos ver los horarios y mesas disponibles.
  • El precio del menú de cena ronda los 4500 yenes mientras que el menú de té cuesta aproximadamente unos de 1500 yenes. Podéis ver la carta aquí.
  • El Swallowtail dispone de una tarjeta de membresía que se te entrega al salir, con la que puedes ir consiguiendo puntos y con ellos, premios (como un mensaje de tu mayordomo, un tipo especial de té o algún artículo de coleccionista del Swallowtail).

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En fin, visitar el café de mayordomos es toda una experiencia… y he de confesar que a mí me encantó, disfruté como una enana. Naturalmente no es algo para hacer todos los fines de semana, ni mucho menos, pero sí es una manera divertida y curiosona de pasar el rato. Y si has leído algún manga de mayordomos o has visto algún dorama inspirado en ellos… ¡te sentirás como la protagonista sin duda, ojōsama!