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Castillo de Himeji y alrededores

El castillo de Himeji y sus alrededores, una visita imprescindible

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El castillo de Himeji o Himeji-jō (姫路城), también llamado «castillo de la garza blanca», es uno de los castillos más espectaculares de todo Japón, uno de esos castillos que merece la pena ver en directo. Sus blancos muros, su arquitectura, sus caminos serpenteantes… Todo ello hacen de este castillo una visita imprescindible en Japón.

Además, es fácil de llegar, ya que encuentra en la ciudad de Himeji, en la región de Kansai. Es decir, está muy cerca de Kioto, Osaka y Kobe y por ello es una perfecta excursión desde cualquiera de estas ciudades.

Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993 y Tesoro Nacional, el castillo de Himeji es uno de los tres castillos más famosos o populares de Japón, junto al castillo de Matsumoto y el castillo de Kumamoto (del que os debemos un post, todavía).

Es, además, una de las estructuras más antiguas del Japón del periodo Edo y uno de los 12 castillos originales que aún quedan en Japón.

El castillo de Himeji, apodado "la garza blanca", desde un foso interior
El castillo de Himeji, apodado «la garza blanca», desde un foso interior

El castillo de Himeji recibe el apodo de «la Garza Blanca» (Hakuro-jō o Shirasagi-jō, 白鷺城), como ya decíamos. Hay varias teorías que intentan explicar el origen del apodo, algunas hacen referencia al monte Sagiyama (literalmente «monte de la garza») donde se encuentra el castillo o a las garzas blancas que viven en la zona.

Sin embargo, la teoría que tiene más peso es, sin duda alguna, el color blanco del yeso exterior. Un yeso que, además, no es sólo decorativo sino también ignífugo, algo muy importante si tenemos en cuenta que el castillo fue construido con madera.

Como curiosidad, el castillo desapareció casi por completo de las rutas y guías turísticas hace unos años cuando comenzaron las obras de rehabilitación que lo cubrieron completamente de andamios.

El castillo de Himeji, totalmente restaurado
El castillo de Himeji, totalmente restaurado

Ahora, con las obras ya terminadas (el castillo reabrió el 27 de marzo de 2015), el castillo de Himeji ha vuelto a encontrar su lugar en los mapas turísticos; un lugar que por derecho propio le pertenece.

A continuación compartimos todo lo que podéis ver en una visita al castillo de Himeji, os presentamos algunos sitios desde los que hacer fotos diferentes y espectaculares del castillo y os damos muchos más detalles para terminar de disfrutar de la visita a la ciudad.

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El castillo de Himeji, historia viva de Japón

Una de las particularidades del castillo de Himeji es que la construcción que vemos en la actualidad es el edificio original, ya que sus muros nunca fueron destruidos por incendios, terremotos o guerras. Y esto es algo que, además de por su belleza, lo hace extremadamente popular.

De hecho, durante la Guerra del Pacífico en plena Segunda Guerra Mundial, cayeron varias bombas sobre la torre principal del castillo. Milagrosamente no llegaron a explotar, dejando el castillo intacto hasta nuestros días.

Detalles de la torre principal del castillo de Himeji
Detalles de la torre principal del castillo de Himeji

El origen del castillo lo encontramos en 1333, cuando el señor del distrito de Harima (actual región de Himeji) construyó un fuerte en la zona. En 1581, Toyotomi Hideyoshi construyó un castillo de tres pisos para defender la región de los conflictos.

Más tarde, en 1601, Ikeda Terumasa (yerno del shogun Tokugawa Ieyasu) desmanteló la torre principal para construir una nueva de cinco pisos y usó los materiales sobrantes para construir las torres menores.

A partir de ahí, el castillo pasó a ser una importante sede del gobierno feudal durante el periodo Edo. Y no sólo esto, sino que también fue cuartel del ejército imperial durante el periodo Meiji, momento en el que estuvo a punto de ser demolido. Pero por suerte para nosotros, esto no llegó a ocurrir.

El castillo de Himeji es un castillo del tipo hirayama-jiro, es decir, un castillo situado sobre una colina rodeada de llanuras y es un ejemplo perfecto de arquitectura de los castillos japoneses.

Es famoso, además de por su espectacular torre principal o tenshu, por su complicadísimo diseño defensivo lleno de puertas, pasadizos, cuartos secretos, muros y murallas. Todo este diseño, junto con otros elementos defensivos como el laberinto que llevaba hasta la torre principal, pretendían confundir a los invasores en su entrada al castillo y así poder atacarlos con más facilidad y rapidez.

Caminos de acceso al castillo entre muros, con los agujeros sama
Caminos de acceso al castillo entre muros, con los agujeros sama

De hecho, hoy en día, a pesar de que la ruta está claramente señalizada, muchos turistas todavía podrían perderse entre sus recovecos hasta llegar a la torre principal.

Una particularidad del castillo de Himeji son los 997 sama o agujeros que hay en las murallas y muros de todo el complejo. Estos agujeros servían para disparar flechas o para usar armas de fuego y los hay de cuatro formas diferentes: rectangulares, para el uso de arcos y luego redondos, triangulares y cuadrados, que se utilizaban con armas de fuego.

Según la localización de los agujeros, reciben el nombre de tachi-zama (o agujero para estar de pie), i-sama (agujero para estar de rodillas) o ne-sama (agujero para estar tendido en el suelo).

Otra de las particularidades de la construcción del castillo de Himeji es que las ventanas son en realidad celosías protectoras, aunque hay alguna de ataque, algo más saliente, perfecta para lanzar flechas.

Ventanas de todo tipo en el castillo de Himeji
Ventanas de todo tipo en el castillo de Himeji

Estas ventanas dificultaban la entrada de balas o flechas enemigas, pero en cambio permitían tanto la entrada de aire y luz como la posibilidad de disparar desde ellas.

Las ventanas de las dos torres secundarias, situadas al oeste y noroeste de la torre principal, son ventanas con forma de campana o katōmado. Este tipo de ventanas es típico de la arquitectura zen que podemos encontrar en muchos templos y edificaciones tradicionales.

Ventanas con forma de campana o katomado
Ventanas con forma de campana o katomado

Estas ventanas están decoradas con laca negra y papel de oro y ofrecen una vista preciosa de ambas torres secundarias.

También podemos fijarnos en los techos de toda la estructura, con tejas planas y rejas redondas, además de revoque o yeso blanco para cubrir las junturas y que le da a todo el conjunto ese diseño tan característico.

Otro aspecto a tener en cuenta son los amuletos shachihoko de los que también os hablaremos a continuación. Por supuesto, si vamos con prismáticos o con una cámara que tenga un buen zoom, mejor que mejor para disfrutar de todo esto.

Shachihoko en un extremo de un techo enyesado, típico del castillo de Himeji
Shachihoko en un extremo de un techo enyesado, típico del castillo de Himeji

Si nos fijamos en las tejas de los extremos del caballete principal, el de bajada y el esquinero, llamadas tejas del diablo u onigawara, veremos que están decoradas con el emblema de la familia.

Estas tejas reciben este nombre porque originalmente se colocaba una máscara de demonio u oni para decorarlas, pero en el castillo de Himeji están decoradas con el emblema de la familia del castillo. De hecho, podemos encontrar hasta ocho emblemas diferentes, que muestran las obras de reparación y construcción que hizo cada señor del castillo en el pasado.

Shachihoko, tejas redondas y onigawara
Shachihoko, tejas redondas y onigawara

El castillo se construyó en el actual monte Himeyama, a 45,6 metros sobre el nivel del mar. La torre principal, símbolo del castillo, mide 46,4 metros de alto, lo que significa que está a 92 metros sobre el nivel del mar, ¡impresionante!

Gracias a su espectacularidad y a su parecido con el antiguo castillo de Edo, el castillo de Himeji se ha usado de escenario en muchos doramas históricos jidaigeki y en muchas películas que narran historias de los períodos Sengoku y Edo. Aunque también fue un campo de entrenamiento para ninjas en la película de James Bond «Sólo se vive dos veces».

El castillo de Himeji desde el Sannomaru
El castillo de Himeji desde el Sannomaru

En el pasado, antes de la restauración de la era Heisei (que se realizó entre 2009 y 2015), en el interior del castillo encontrábamos recreaciones que nos permitían imaginar cómo era la vida de los habitantes del castillo y de la Himeji del periodo Edo, dejándonos entrever, además, los diferentes usos de las estancias y torres.

Además, también había exposiciones de artículos originales y explicaciones varias sobre una de las épocas más importantes y famosas de la historia de Japón y una colección de las diferentes tejas con blasones que podíamos encontrar en el castillo.

Blasones en piedra en el castillo de Himeji (antes de la restauración)
Blasones en piedra en el castillo de Himeji (antes de la restauración)

Sin embargo, después de la restauración, el interior del castillo se vació, suponemos que como medida de seguridad para controlar el flujo de gente y evitar aglomeraciones. Ahora, todas esas exposiciones se encuentran en la zona de Nishi-no-Maru, al oeste del complejo principal.

Entendemos la medida, aunque lo que se consigue es que el interior del castillo pierda interés: uno no hace más que subir escaleras, sin apenas ver nada más; llega a la última planta, se hace fotos con el santuario que hay allí y del exterior y a bajar otra vez.

El castillo es, sin duda alguna, espectacular, pero al vaciarlo de exposiciones en su interior ha perdido algo de interés, sinceramente. Y es una pena porque el interior está maravillosamente conservado y en pocos castillos podremos ver interiores tan espaciosos originales del periodo Edo.

Finalmente, tened en cuenta que vamos a necesitar un mínimo de 4 horas para dar la vuelta al castillo, pasear por los jardines Koko-en y visitar el castillo de Himeji, para que lo tengáis en cuenta en vuestra planificación.

Si no queréis verlo todo, podéis ahorrar tiempo pero, sinceramente, os recomendamos la visita completa de castillo, alrededores y jardines, que os detallamos a continuación.

Qué ver en la visita por el castillo de Himeji

A continuación compartimos con vosotros la visita al castillo de Himeji, centrándonos en aquellos lugares de interés o puntos fotográficos recomendables.

Puente Sakuramon y puerta Otemon

Para entrar a los terrenos del castillo de Himeji, tendremos que cruzar el puente Sakuramon y la puerta principal Otemon, dos reconstrucciones modernas.

La puerta original era impresionante y no tenía comparación con ninguna otra puerta del castillo en su momento. Desgraciadamente, lo que vemos hoy es una reconstrucción de 1938 siguiendo el estilo de triple techado y totalmente diferente a la puerta original del periodo Edo.

El puente Sakuramon, por su parte, es una reconstrucción de 2007 siguiendo el estilo de los típicos puentes de madera del periodo Edo.

Acceso al castillo de Himeji desde el puente Sakuramon y la puerta Otemon
Acceso al castillo de Himeji desde el puente Sakuramon y la puerta Otemon

Sannomaru

Al cruzar la puerta Otemon llegaremos a la explanada del Sannomaru, desde donde podemos ver el castillo desde abajo, en todo su esplendor.

El Sannomaru era la tercera muralla o línea de defensa de los castillos japoneses. En el caso del castillo de Himeji, esta zona funciona en la actualidad como parque y punto fotográfico ideal para todos los visitantes. En primavera, cuando florecen los cerezos, la zona está más espectacular si cabe.

Allí encontramos una piedra tallada con el nombre del castillo y la enseña de Patrimonio de la Humanidad.

El castillo de Himeji desde el Sannomaru
El castillo de Himeji desde el Sannomaru

Puerta Hishi-no-mon

La puerta Hishi-no-mon es la puerta situada entre el Sannomaru y el Ninomaru, es decir, entre la tercera y la segunda muralla o línea defensiva del castillo.

La puerta Hishi-no-mon tiene motivos y decoraciones del periodo Azuchi-Momoyama y es la mayor puerta del castillo en la actualidad. La puerta tiene ventanas de campana kato-mado y algunas celosías con decoraciones en lacado negro y papel de oro.

Como nota curiosa, también encontramos estas mismas decoraciones en las ventanas de campana de las torres secundarias, aunque las celosías de estas torres no llevan ninguna decoración, sin embargo.

Puerta Hishi-no-mon
Puerta Hishi-no-mon

Foso Sangoku-bori

Pasada la puerta Hishi-no-mon llegamos al antiguo foso Sangoku-bori, situado estratégicamente entre el paseo principal del Ninomaru o segunda línea de defensa y los pasadizos secretos situados entre las puertas I-no-mon y Ru-no-mon.

Aquí encontramos hoy el estanque Mikuni, desde el cual podemos tomar unas fotos espectaculares del castillo.

El castillo visto desde el foso Sangoku-bori
El castillo visto desde el foso Sangoku-bori

Pozo Ikiku

Una de los aspectos más importantes a tener en cuenta a la hora de construir un castillo era asegurar una fuente de agua potable. Si la fuente se encontraba fuera del castillo, existía el peligro de que los atacantes se hicieran con ella o la contaminaran. Por ello, era importante disponer de pozos dentro del propio castillo.

En el castillo de Himeji había 33 pozos, de los cuales todavía permanecen 11 de ellos. La profundidad varía según el pozo, habiendo algunos de hasta 20 metros de profundidad.

El pozo Ikiku es un ejemplo de estos pozos que mencionamos dentro del recinto del castillo. Tiene 8,8 metros de profundidad y el nivel del agua es de 2,7 metros de profundidad.

Pozo Ikiku en el castillo de Himeji
Pozo Ikiku en el castillo de Himeji

Puertas I-no-mon, Ro-no-mon y Ha-no-Mon

Si seguimos avanzando, pasaremos tres puertas diferentes entre sí. La primera de ellas es la puerta I-no-mon, de madera y con una puerta más pequeña a un lado.

Puerta I-no-mon
Puerta I-no-mon

A continuación encontramos la puerta Ro-no-mon, hecha en madera con decoraciones de varios tipos, una puerta más pequeña a un lado y muralla al otro.

Si nos fijamos en la muralla, veremos que las piedras tienen pequeños huecos entre sí. Estos huecos permitían atacar a los asaltantes del castillo sin ser vistos y sin que pudieran hacer gran cosa.

Puerta Ro-no-mon
Puerta Ro-no-mon

Finalmente, llegamos a la puerta Ha-no-mon, una típica puerta defensiva que por su diseño resultaba muy complicada de atacar. El interior de esta puerta se podía bloquear con piedras, haciendo casi imposible que el atacante pudiera abrirla.

Puerta Ha-no-mon
Puerta Ha-no-mon

Puerta Ni-no-mon

A continuación llegamos a la puerta Ni-no-mon. Si nos fijamos en la zona superior del tejado con gabletes de estilo chino, justo en uno de los caballetes del extremo, veremos la teja jujimon-gawara o teja con una cruz. El origen de la cruz no está claro, aunque muchos lo relacionan con Kuroda Kambei, que era cristiano.

Pero de hecho, todo el techo es bastante curioso, con las tejas onigawara o «tejas del demonio» tanto en la zona sur como en la zona este de la puerta con diseños de olas del océano, un patrón que se colocó con la esperanza de evitar incendios.

Acceso a la puerta Ni no mon
Acceso a la puerta Ni no mon

Muro Abura-kabe

Pasada la puerta Ni-no-mon, podremos ver todo lo que queda de las murallas techadas construidas por Hashiba Hideyoshi. Es el llamado muro Abura-kabe.

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Pequeña sección del muro techado Abura-kabe

Kotenshu o torres secundarias

Justo al lado de la torre principal, al oeste y noroeste de ésta, encontramos dos torreones o kotenshu, último lugar desde donde contraatacar y evitar que los enemigos llegasen a la torre principal.

Torres secundarias del castillo de Himeji
Torres secundarias del castillo de Himeji

Tenshu o torre principal

La torre principal o tenshu es la imagen más conocida del castillo de Himeji. Con 30 metros de alto, a primera vista, parece que tuviera 5 plantas, pero en realidad tiene 6 plantas, pues una de ellas es subterránea.

Al entrar, tendremos que quitarnos los zapatos y llevarlos con nosotros en una bolsa de plástico durante todo el recorrido.

Interior del castillo de Himeji
Interior del castillo de Himeji

Dentro del castillo veremos poca información, pues como os comentábamos, tras la reforma de 2015 el interior se ha mantenido despejado para evitar aglomeraciones de turistas y manejar de forma más rápida la entrada y salida de visitantes.

Sí podemos fijarnos en los pequeños detalles de construcción o decoración, como los rokuyō kugikakushi. Estos cubreclavos de seis pétalos, por ejemplo, se ponían para cubrir los clavos de los travesaños que conectaban pilares.

Cubreclavos de seis pétalos en los pilares y travesaños del primer piso
Cubreclavos de seis pétalos en los pilares y travesaños del primer piso
Pequeña puerta doble en el primer piso del castillo de Himeji
Pequeña puerta doble en el primer piso del castillo de Himeji

En tres esquinas del primer piso también podemos ver las pequeñas ventanas para tirar piedras (típicas de los castillos japoneses) y dos de las cuatro puertas dobles del castillo, protegidas con dos puertas para evitar incursiones no deseadas.

En el segundo piso, podemos ver la sala Hafu-no-ma, una especie de buhardilla que sobresale y se distingue por una ventana de celosía que se abre hacia afuera. Aquí podemos ver también muchos estantes de armas en las paredes, señal de que el castillo se usaba como almacén de armas.

Estantes de armas en las paredes del castillo de Himeji
Estantes de armas en las paredes del castillo
Pilar oriental visto desde el quinto piso
Pilar oriental visto desde el quinto piso

En el quinto piso, podemos fijarnos en los dos pilares que sujetaban el castillo desde la planta subsuelo hasta el quinto piso. Se cree que a comienzos del periodo Edo el pilar oriental comenzó a torcerse y el castillo también, razón por la cual se añadieron más puntos de sujeción a la estructura.

Finalmente, llegaremos hasta la última planta desde la que podemos disfrutar de bonitas vistas de la ciudad. Eso sí, no se trata de un mirador abierto, como en otros castillos, sino que simplemente podremos mirar por las ventanas del último piso.

Observando la ciudad desde la última planta del castillo de Himeji
Observando la ciudad desde la última planta del castillo de Himeji

Desde aquí, por cierto, podemos ver de cerca dos shachihoko, un animal del folclore japonés con cabeza de tigre y cuerpo de carpa que antiguamente se creía que atraía la lluvia. Se colocaba comúnmente en castillos, templos y otras edificaciones de madera como amuleto, para intentar luchar contra los incendios.

En el centro de la planta, veremos el santuario dedicado a Osakabe-myōjin, la deidad guardiana del castillo y también del clan Osakabe. Además, cuenta la leyenda que todavía podemos encontrarnos con el fantasmagórico yōkai o «fantasma japonés» exterminado por Miyamoto Musashi en la torre principal, así que… ¡atentos!

Santuario Osakabe en la última planta del castillo de Himeji
Santuario Osakabe en la última planta del castillo de Himeji

Galería de conexión

Al final del camino de bajada, llegaremos a la Ro-no-Watari-Yagura o galería de conexión donde sí hay una pequeña exposición con información sobre el castillo, su restauración de hace unos años y otros artículos de interés relacionados.

Exposiciones de la galería de conexión a la salida de la torre principal
Exposiciones de la galería de conexión a la salida de la torre principal

Aquí, por ejemplo, podemos aprender más de las tejas onigawara o «tejas del demonio». Estas tejas se situaban en los extremos del caballete principal, el de bajada y el esquinero, como os hemos explicado más arriba.

En su origen, se colocaba una máscara de demonio u oni para decorarlas, de ahí su nombre, pero en los castillos se decidió que era más apropiado usar el emblema o blasón de la familia del castillo.

Teja onigawara con el emblema de la paulownia de tres hojas
Teja onigawara con el emblema de la paulownia de tres hojas
Maqueta del castillo de Himeji y la ciudad que surgió a su alrededor
Maqueta del castillo de Himeji y la ciudad que surgió a su alrededor

Aquí también podemos ver, a través de una maqueta, cómo el castillo de Himeji estaba protegido por un foso exterior rodeado por una especie de muralla llamada sogamae.

Los que vivían entro del sogamae tenían casa según su estatus social. Así, los mercaderes vivían en la zona exterior llamada soto guruwa; los samuráis vivían en la zona central llamada naka guruwa; y la gente del pueblo vivía en la zona interior llamada uchi guruwa.

La zona de los mercaderes solía recibir el nombre de Himejimachi o «villa de Himeji» y luego surgieron otras villas como Tatsunomachi o Nozotomachi fuera de la muralla sogamae. Hoy en día todavía perduran algunos de esos nombres de antaño como nombres de barrios de la ciudad.

Pozo Okiku

Una vez que salimos de la galería anterior, volveremos a estar en la calle y en el camino de bajada nos encontraremos con el pozo Okiku. Este pozo es conocido entre los japoneses por ser el que aparece en la historia de fantasmas Banshu Sarayashiki.

En el siglo XVI, Aoyama Tetsuzan conspiró junto con Chonotsubo Danshiro para matar al señor del castillo Kodera Norimoto. Kinugasa Motonobu, leal a Norimoto, colocó a una joven llamada Okiku como sirvienta en casa de Aoyama para así poder descubrir sus intenciones.

Okiku confirmó los planes a Motonobu, por lo que Norimoto pudo escapar a la isla de Ieshima y evitar su asesinato. Sin embargo, Aoyama se hizo con el control del castillo y al enterarse de la traición de Okiku, la forzó a casarse con Danshiro.

Sin embargo, Okiku estaba enamorada de Motonobu, así que se negó. Danshiro, muerto de rabia y celos, intentó tenderle una trampa y acusarla de robo de uno de los diez platos preferidos del señor Aoyama, pero al no conseguir el favor de la chica, al final la mató y la tiró por un pozo.

Cuenta la leyenda que todavía hoy podemos oír la voz de Okiku desde el pozo contar los platos del señor: «un plato, dos platos, tres platos…»

Pozo Okiku en el castillo de Himeji
Pozo Okiku en el castillo de Himeji. ¿Cuántos platos hay?

Ri-no-ichi Watari Yagura

En la torre Ri-no-ichi Watari Yagura, situada en el camino de salida del castillo, podemos encontrar hoy una exposición de los tres diseños de shachihoko que ha habido en el castillo de Himeji: uno del periodo Meiji, uno del periodo Showa y otro del periodo Heisei.

Aquí podemos ver que la escala de estas esculturas sorprende, porque al verlas desde lejos nos parecen siempre más pequeñas de lo que realmente son.

El shachihoko del periodo Meiji, de 1910, es de quinta generación y se usó en la torre principal del castillo, concretamente en el caballete oriental de la torre principal, hasta que fue reemplazado por uno más nuevo.

Shachihoko en la torre Ri-no-ichi Watari Yagura (de izquierda a derecha, del periodo Meiji, del Showa y del Heisei)
Shachihoko en la torre Ri-no-ichi Watari Yagura (de izquierda a derecha, del periodo Meiji, del Showa y del Heisei)

Por otro lado, el shachihoko del periodo Showa es de sexta generación y también se encontraba en la torre principal. Durante las grandes obras de restauración del periodo Showa se encontró uno más pequeño, de 1687 y por lo tanto el más antiguo de todos los del castillo, en la cima del doble techado del castillo.

Este shachihoko fue usado como modelo para la restauración de once shachihoko, entre los que se incluyen el mayor de ellos en la cima de la torre principal.

El shachihoko del periodo Heisei es una séptima generación, también de la torre principal. Durante las obras de restauración de 2009-2015, dos shachihoko de la cima se reemplazaron por otros iguales donados por la empresa Yamamoto Kawara Kogyo.

El moldeado comenzó en noviembre de 2011 y los shachihoko se completaron en febrero de 2012. Su forma es idéntica a la de los ornamentos del periodo Showa.

Muros de abanico

Al salir, también podemos fijarnos en los muros de abanico que encontramos en el camino bajo, el camino que conecta la puerta I-no-mon con la puerta Nu-no-mon.

Debido a su contorno, la forma de los muros recuerda precisamente a la de un abanico, que es el origen de su nombre. La inclinación de este tipo de muros se hace más vertical cuanto más alto es el muro, dificultando así pudieran ser escalados.

Muros de abanico en el castillo de Himeji
Muros de abanico en el castillo de Himeji

El jardín de la torre principal

Si terminamos de salir, llegaremos justo al jardín situado enfrente de la entrada al castillo. En este jardín podemos ver algunas piedras de los cimientos del castillo que sobraron durante las obras de restauración del periodo Showa (1956-1964) y que se han colocado aquí como huella de cómo eran los cimientos del castillo de Himeji.

Y es que cuando se construyó, los pilares del castillo estaban situados sobre unas piedras que conformaban los cimientos. Sin embargo, con el peso del castillo, la tierra sobre la que estaban situadas estas piedras se había movido y esto estaba causando que el castillo se estaba torciendo e inclinando.

Durante las obras de restauración del periodo Showa se excavó hasta esos cimientos y esas piedras que conformaban los cimientos se retiraron y se sustituyeron por cimientos reforzados de hormigón sobre los que hoy descansan los pilares del castillo. Estas piedras originales que habían sido los cimientos del castillo perdieron su razón de ser y por eso hoy se exponen en este punto.

Piedras de los cimientos originales del castillo de Himeji
Piedras de los cimientos originales del castillo de Himeji

En este punto, podemos acercarnos al Nishi-no-maru para ver las exposiciones que antiguamente teníamos dentro del castillo o salir por el mismo lugar por el que entramos y dejar el complejo del castillo definitivamente atrás.

También podemos tomar un barco tradicional por el foso del castillo de Himeji para ver el castillo desde otra perspectiva. El paseo en barca cuesta 1000 yenes y podéis encontrar más información en la página web oficial de la empresa encargada de los cruceros

El castillo de Himeji antes de la última restauración

Como hemos comentado más arriba, la última restauración del castillo de Himeji, llamada «restauración de Heisei» se llevó a cabo entre 2009 y 2015. Durante estos años, el castillo desapareció por completo debajo de unos enormes andamios y fueron muchos los turistas que dejaron de visitarlo.

Actualmente, la visita al castillo es bastante diferente a cómo era antes de esta restauración. Nosotros lo visitamos en múltiples ocasiones entre los años 2000 y 2003, por lo que podemos comparar fácilmente las experiencias y una de las cosas que más nos sorprendió de nuestra última visita en 2017 fue lo vacío que estaba ahora el interior del castillo.

Juegos del periodo Edo en el castillo de Himeji (exposición antes de la restauración)
Juegos del periodo Edo en el castillo de Himeji (exposición antes de la restauración)

Antes de la restauración, en el interior del castillo, podíamos ver mientras íbamos subiendo y cruzando plantas y salas, recreaciones de la vida en el castillo durante el periodo Edo y exposiciones de armaduras de samuráis y armas típicas de la época.

En cuanto al resto de la visita, era muy parecida a como es en la actualidad, con la gran diferencia de que ahora el castillo está la mar de reluciente y todas las tejas muy cuidadas… ¡es una maravilla! Y aunque en el pasado estuviera más gris y todo menos resplandeciente, también nos encantaba hacer fotos a todos esos detalles que hacen tan único el castillo de Himeji.

Teja onigawara del castillo de Himeji sucia antes de la restauración
Teja onigawara del castillo de Himeji sucia antes de la restauración

Ruta a pie para fotografiar el castillo de Himeji

¿Sois de los que buscáis la foto perfecta? ¿O tal vez deseáis una foto preciosa para Instagram? ¿O para el fondo del móvil, la tablet o el ordenador? A continuación compartimos varios lugares desde los que hacer fotos bonitas y diferentes del castillo de Himeji, para terminar de completar vuestra excursión.

Comenzamos ya casi nada más salir del tren. Desde la plaza de la estación podemos hacer una preciosa foto de la avenida principal de Himeji con el castillo al fondo, alzándose imponente ante los coches.

Es una vista que impacta la primera vez que se visita Himeji y que sigue impactando aunque volvamos en más ocasiones.

El castillo de Himeji desde la avenida principal al salir de la estación de tren
El castillo de Himeji desde la avenida principal al salir de la estación de tren

Si nos acercamos al castillo pero en lugar de entrar giramos a la derecha, llegaremos hasta el parque Shiromidai. Allí encontraremos una plataforma ligeramente elevada a la que podemos subir para disfrutar de vistas espectaculares del castillo. Además, podemos hacer una preciosa foto del castillo entre dos shachihoko.

Como os hemos contado antes, el shachihoko es un animal del folclore japonés con cabeza de tigre y cuerpo de carpa. Este animal mitológico suele adornar los tejados de los castillos japoneses porque se creía que tenía el poder de provocar lluvias y, por lo tanto, de proteger las edificaciones de madera ante los incendios.

Castillo de Himeji entre dos shachihoko en el parque Shiromidai
Castillo de Himeji entre dos shachihoko en el parque Shiromidai

Otro punto fotográfico destacable es desde el patio del Museo de arte de Himeji, donde podemos ver las obras de arte expuestas en los jardines del exterior y de paso ver también el castillo al fondo.

Si no queremos entrar, podemos hacer la foto desde fuera, combinando el estilo tradicional del castillo con el ladrillo rojo típico del periodo Meiji del museo.

Museo de arte de Himeji, con el castillo al fondo
Museo de arte de Himeji, con el castillo al fondo

Un poco más allá encontramos el Museo de historia de la prefectura de Hyogo, desde el que tenemos dos vistas preciosas del castillo.

Por un lado, podemos tomar algo en su cafetería y disfrutar de espectaculares vistas al castillo. Pero si queremos una foto más creativa, podemos ir al jardín y andar por las piedras en el suelo que nos indican el lugar exacto desde donde hacer una foto espectacular viendo el castillo reflejado en la cristalera de la cafetería… ¡una maravilla!

Observando el reflejo del castillo de Himeji en la cristalera de la cafetería del Museo de Historia de la Prefectura de Hyogo
El miembro más joven de Japonismo observando el reflejo del castillo de Himeji en la cristalera de la cafetería del Museo de Historia de la Prefectura de Hyogo

Al lado, además, tenemos un enorme parque lleno de cerezos en el que podemos hacer hanami con vistas al castillo, ¡simplemente espectacular! O, si no estamos en la época, podemos hacer un picnic tranquilamente, con mucha menos gente que en el resto de la ciudad.

Y si viajamos con niños, también podemos acercarnos hasta el parque infantil que hay para que ellos jueguen, mientras nosotros disfrutamos de las vistas sentados en uno de los bancos.

Cerezos en el parque situado detrás del castillo de Himeji
Cerezos en el parque situado detrás del castillo de Himeji

Finalmente, podemos tomar el camino Senhime no Komichi o la callejuela de la princesa Senhime, un precioso paseo al oeste del castillo dedicado a Senhime o princesa Sen, la hija del segundo shogun Tokugawa y nieta de Tokugawa Ieyasu.

Con siete años, Sen se casó con Toyotomi Hideyori y vivía en el castillo de Osaka cuando su abuelo lo atacó en 1615. La princesa fue rescatada (su marido se realizó el seppuku o suicidio ritual) y a los veinte años de edad ella se volvió a casar con Honda Tadatoki, hijo del señor del castillo de Himeji.

La princesa vivió feliz durante diez años en el castillo de Himeji hasta que su hijo murió de una enfermedad con tres años de edad y su marido con 31. Fue entonces cuando la princesa Sen volvió a Edo para convertirse en monja budista y dedicó su vida a llorar la muerte de su hijo y su marido hasta que murió a los 70 años de edad.

Senhime no Komichi, bonito camino en un lateral del castillo de Himeji
Senhime no Komichi, bonito camino en un lateral del castillo de Himeji

Los jardines Koko-en

Los jardines Koko-en fueron construidos en 1992 en el lugar exacto donde se encontraba la residencia Nishi-Oyashiki o residencia del oeste, justo al lado del castillo de Himeji.

Los jardines, de 3,5 hectáreas de superficie, están formados por nueve jardines tradicionales japoneses distintos, todos del estilo chisen-kaiyu o jardines paisajísticos para pasear que se diseñaron siguiendo las técnicas de jardinería del periodo Edo.

Hoy, los jardines Koko-en son el lugar ideal en el que pasear y disfrutar de preciosas vistas del astillo de Himeji.

Jardines Koko-en del castillo de Himeji
Jardines Koko-en del castillo de Himeji

Excursiones adicionales desde Himeji

Son muchos los viajeros que visitan Himeji de camino a Hiroshima y Miyajima, pero para aquellos que tengan más tiempo y quieran terminar de completar el día, os proponemos dos planes muy interesantes y diferentes entre sí: subir hasta el monte Shosha o navegar hasta la isla de Ieshima, en pleno mar Interior de Seto.

El monte Shosha

El monte Shosha (書写山) se encuentra al oeste de la ciudad de Himeji; en transporte público tardamos tan sólo unos 30 minutos en llegar desde la estación de Himeji, lo que lo convierte en un lugar ideal para visitar después de ver el castillo.

El monte Shosha es especialmente conocido por ser donde se encuentra el templo Engyoji, un precioso templo de madera de más de 1000 años de antigüedad situado en plena naturaleza. Los diferentes edificios del templo están repartidos por toda la montaña y por su localización y tradición el templo se usa frecuentemente como localización de películas y series de televisión, entre las que destacan «El último samurái», por ejemplo, protagonizada por Tom Cruise, Ken Watanabe y Koyuki.

Salón principal del templo Engyoji en el monte Shosha
Salón principal del templo Engyoji en el monte Shosha (Imagen Tupungato/Shutterstock.com)

Para llegar, podemos tomar el autobús número 8 desde el andén 10 de la salida norte de la estación de Himeji hasta la última parada, Shoshazan Ropeway  (書写山ロープウェイ, 30 min, 270 yenes) y desde allí tomar el teleférico hasta la cima del monte (600 yenes ida/1000 yenes ida y vuelta).

Si vamos en transporte público, es recomendable comprar el ticket especial Shoshazan Ropeway que incluye el billete de ida y vuelta en bus entre la estación de Himeji y la parada más cercana al teleférico y el viaje de ida y vuelta en teleférico. Podéis comprarlo en la oficina de la empresa Shinki Bus situada enfrente de la estación de Himeji.

La isla de Ieshima

La isla de Ieshima (家島) es una pequeña isla situada a 20 minutos del puerto de Himeji que nos muestra cómo es la vida en una isla cualquiera del mar Interior de Seto, con callejuelas estrechas creando auténticos laberintos y casas tradicionales que nos recordarán al Japón rural de antaño.

Aparte de pasear por la isla (o alquilar una bici para verla entera), uno de los atractivos turísticos de la isla de Ieshima es la roca Dongamessan, con forma de tortuga. Cuenta la leyenda de la isla que si le damos 100 golpecitos en la cabeza, nuestros deseos se harán realidad.

Asimismo, también podemos visitar el santuario de Ieshima, de gran antigüedad e importancia en toda la región o podemos hacer todo tipo de deportes acuáticos como windsurf, canoa, pesca, etc.

Puerto de la isla de Ieshima, cerca de Himeji
Puerto de la isla de Ieshima, cerca de Himeji (Imagen: Alon Adika/Shutterstock.com)

Para llegar a Ieshima tenemos que tomar un autobús número 37 o cualquiera en dirección al puerto de Himeji (debería poner 姫路港行き) desde la salida norte de la estación de Himeji hasta el puerto de Himeji (姫路港, 20 min, 270 yenes) y desde allí tomar un barco hasta Ieshima (20 min, 1000 yenes).

Festivales y festividades

Hay varios festivales, festividades y eventos a tener en cuenta tanto en el castillo de Himeji como en el resto de la ciudad, de los que destacamos los siguientes:

  • Durante los fines de semana y festivos, en la explanada del castillo de Himeji, podemos encontrar al guardián del castillo así como un ejército de samuráis y también un grupo de ninjas lanzando shuriken, todo un espectáculo para los turistas.
  • Festival Kanokai o fiesta de contemplación de los cerezos en flor. Se celebra el primer domingo de abril para disfrutar de la belleza de los cerezos en flor en los alrededores del castillo de Himeji.
  • Festival de fuegos artificiales de Himeji. Se celebra todos los años el último sábado de julio en la zona del puerto de Himeji.
  • Festival del castillo de Himeji. Se celebra durante los diez primeros días de agosto y hay representaciones de teatro nō y desfiles de carácter histórico.
  • Festival de la lucha Nada no Kenka Matsuri. Muy cerca de Himeji se celebra todos los 14 y 15 de octubre el festival de la lucha Nada Kenka Matsuri. En el enlace que os hemos puesto os contamos nuestra experiencia en él, así que si estáis por la zona en estos días, ¡no os lo perdáis!
Uno de los mikoshi o altares portátiles del festival de la lucha de Himeji
Uno de los mikoshi o altares portátiles del festival de la lucha de Himeji

Información adicional

  • El castillo está abierto todos los días de 9:00 a 16:00 horas (hasta las 17:00 horas de abril a agosto), aunque cierra el 29 y 30 de diciembre.
  • La entrada cuesta 1000 yenes aunque por 50 yenes más podemos comprar el billete combinado que incluye la entrada a los jardines Koko-en, altamente recomendables. De hecho, si vamos a visitar los jardines, es recomendable empezar por ahí y comprar la entrada combinada en los propios jardines, pues hay mucha menos gente haciendo cola.
  • En toda la zona del castillo existen varios lugares donde podemos utilizar una aplicación móvil de realidad aumentada y gráficos por ordenador llamada Himeji-jo Daikai que nos permite ver cómo era la vida en el castillo de Himeji en su época. Lamentablemente, la app sólo está disponible en la App Store y Google Play de Japón, parece ser.

Cómo moverse por Himeji

La mejor manera de moverse por Himeji y de llegar al castillo de Himeji y los jardines Koko-en es andando por la avenida principal.

Alternativamente, podemos tomar el autobús turístico circular Himeji-jo Loop Bus (姫路城ループバス). El autobús sale de la dársena 6 de la estación de Himeji y nos lleva al castillo de Himeji, al museo de arte de Himeji, al museo de historia de la prefectura de Hyogo, al Museo de literatura de la ciudad de Himeji y a los jardines Koko-en antes de volver a la estación de Himeji.

Autobús turístico Himeji-jo Loop Bus
Autobús turístico Himeji-jo Loop Bus

Cómo llegar al castillo de Himeji

El castillo de Himeji está a 15 minutos andando desde la estación de Himeji, por lo que es un paseo bonito, especialmente si vamos por la calle principal Otemae, no tiene pérdida.

Para llegar a Himeji, podemos tomar un shinkansen de la línea Sanyo Shinkansen desde Osaka o Kioto hasta la estación de Himeji (entre 30 y 40 min, incluido en el JR Pass, salvo servicios Nozomi). Desde otras ubicaciones, os recomendamos que consultéis Google Maps e Hyperdia para ver el camino más adecuado.

Toda la información la tenéis también en nuestro mapa de Himeji. Este mapa podéis usarlo mientras estáis de viaje, como os contamos en nuestra página de Mapas para viajar a Japón.

Mapas para viajar a Japón creados por Japonismo

Mapa turístico de Himeji

El castillo de HImeji se encuentran incluido en nuestro mapa de Himeji, con muchas más cosas de interés, como los jardines Koko-en y los puntos desde los que admirarlo.

Consulta nuestro mapa de Himeji

¡Disfrutad de Himeji!

Entrada publicada el 10 de noviembre de 2014. Última actualización: 27 de mayo de 2019

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Laura

Licenciada en Traducción e Interpretación con inglés y japonés (UAB) con estudios especializados en la Universidad de Estudios Extranjeros de Kioto (KUFS) y Máster en Estudios de Asia Oriental (UOC). En la actualidad es cofundadora y directora de Japonismo, medio especializado en Japón líder en español donde escribe artículos sobre Japón y copresenta los pódcasts "Japón a Fondo" y "Japonesamente" centrados en cultura japonesa y viajes a Japón. Además, ha publicado dos libros "Japonismo. Un delicioso viaje gastronómico por Japón" y "Japón en imágenes" (Anaya Touring). Laura imparte clases de literatura japonesa, turismo, gastronomía japonesa, business en Japón y arte japonés en el Curso de Especialización en Estudios Japoneses (CEEJ) y ha impartido varios cursos en distintas organizaciones como el curso "Japón y las cuatro estaciones" en Casa Asia, la masterclass sobre "Protocolo japonés" en la Universitat Ramon Llull (Blanquerna) o el curso de digitalización de competencias para el grado de Estudios de Asia Oriental de la Universidad de Málaga.

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