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Cementerio de Aoyama y tumba de Hachiko
Cementerio de Aoyama y tumba de Hachiko

El cementerio de Aoyama y la tumba de Hachiko

El cementerio de Aoyama (青山霊園, Aoyama Reien), en Tokio, fue el primer cementerio público de todo Japón. Abrió sus puertas en septiembre de 1874 en los antiguos terrenos de la familia Aoyama del clan Gujo (de la actual Gujo-Hachiman, prefectura de Gifu). Y durante el periodo Meiji, un momento de grandes cambios en el país, fue el principal cementerio para extranjeros en la zona de Tokio.

En la actualidad se encuentran en este cementerio los restos de 130 000 personas, con algunos nombres importantes en la historia japonesa. Es por ello que pasear por las calles del cementerio de Aoyama es viajar por la historia y la cultura de la ciudad y hasta del país. Además, el cementerio, que ocupa una enorme superficie de 263 564m2 , ofrece un ambiente tranquilo y relajado. Es, por tanto, el lugar ideal para descansar del bullicio de Tokio y disfrutar del silencio.

Cementerio de Aoyama, con la torre Mori de Roppongi al fondo
Cementerio de Aoyama, con la torre Mori de Roppongi al fondo

Lugares destacados del cementerio de Aoyama

El cementerio de Aoyama es mayor cementerio de la ciudad de Tokio, pero a pesar de ello es un lugar tranquilo y sereno por el que puedes escapar de la vorágine de la cercana Harajuku. Eso sí, en primavera, cuando florecen los cerezos, se vuelve especialmente popular. Y es que muchos tokiotas acuden a pasear y a disfrutar de la tranquilidad y la belleza (efímera) del sakura. De hecho, es uno de los lugares que destacamos en nuestros itinerarios para ver cerezos en flor en Tokio.

Aunque en primavera el ambiente en el cementerio es precioso, lo cierto es que es agradable pasear por aquí en cualquier época del año. Nosotros sólo lo hemos visto con el intenso verde del verano, por lo que nos morimos de ganas de verlo todo rosa con los cerezos en flor… ¡a ver si en 2022!

Imagina todo esto florido...
Imagina todo esto florido…
Paisajes del cementerio
Paisajes del cementerio

Además de los cerezos, es bonito pasear por el cementerio para ver las distintas tumbas entre árboles, arbustos y rascacielos a lo lejos. Aquí hay todo tipo de elementos, desde las típicas lámparas de piedra japonesas a cruces cristianas y tumbas de estilo occidental. Pero también hay grandes monolitos de piedra, planchas de madera toba, puertas torii, pequeños monumentos gorinto de piedra. Y, por si fuera poco, todo tipo de esculturas de animales guardianes, especialmente komainu, unos perros-leones de la tradición sintoísta.

Quizás una de las cosas que más puede sorprenderte es la convivencia en armonía de religiones muy diferentes en el cementerio de Aoyama. Así, verás elementos cristianos como la cruz, pero también elementos sintoístas como las puertas torii o budistas como las planchas de madera toba.

Komainu en el cementerio de Aoyama
Komainu en el cementerio de Aoyama

Las toba son una de las imágenes budistas más recurrentes de los cementerios japoneses y quizás una de las más desconocidas para los turistas. Se trata de unas planchas alargadas y estrechas que se colocan en las tumbas budistas (a excepción de las de la secta Jodo Shinshu).

En ellas, hay inscripciones en sánscrito, normalmente de los cinco elementos o deidades budistas. Además de esto, en estas planchas también se escribe el nombre del fallecido en kanji, además de algún fragmento de un sutra, un aforismo budista.

Planchas de madera "toba"
Planchas de madera «toba»

Si te gusta la fotografía, te encantará pasear por aquí. Y si te además te gusta la historia, ¡más si cabe! Al igual que sucede con los cementerios de Yanaka o Zoshigaya, el cementerio de Aoyama esconde muchas historias personales que sólo un relajado paseo te permitirá descubrir. Te contamos algunas, aunque te animamos a descubrir muchas más por tu cuenta.

Tumba de Hachiko

Una de las tumbas más curiosas o diferentes del cementerio de Aoyama es la tumba de Hachiko, probablemente el perro más famoso de Japón. Su historia es bastante triste porque, a pesar de que su amo Hidesaburo Ueno había fallecido, Hachiko siguió esperándole nueve años frente a la estación de Shibuya, donde le recogía todos los días.

Hachiko demostró tal lealtad y fidelidad que hoy Hachiko es conocido en japonés como «el perro fiel Hachiko» (Chūken Hachikō, 忠犬ハチ公). Su estatua es uno de los puntos de encuentro más famosos de Tokio y se encuentra en la salida de la estación de Shibuya.

Pero Hachiko se encuentra enterrado junto a sus amos, el profesor Hidesaburo Ueno y su mujer Yaeko Sakano justamente aquí, en el cementerio de Aoyama. Reconocerás su tumba fácilmente, porque está decorada con muchas ofrendas curiosas como juguetes para perros, muñequitos, huesos, etc.

Eso sí, hay que recordar que la piel del fiel perro se encuentra disecada y expuesta en el Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia de Ueno.

Tumba de Hachiko en el cementerio de Aoyama
Tumba de Hachiko en el cementerio de Aoyama
Tumbas de Hachiko y sus amos
Tumbas de Hachiko y sus amos

Otras tumbas de interés

Otra de las tumbas más destacadas del cementerio es la de Toshimichi Okubo, un samurái del antiguo dominio de Satsuma (actual Kagoshima). Okubo contribuyó a hacer realidad la restauración de Meiji y se convirtió en uno de los principales miembros del gobierno Meiji.

De hecho, Okubo implementó grandes reformas como ministro de economía. La más destacada fue en 1871 cuando prohibió llevar armas en público y puso fin a la discriminación contra la minoría social de los burakumin. Su importancia no pasa desapercibida en el cementerio, donde parece casi tener un santuario para él sólo.

Tumba del samurái Okubo Toshimichi
Tumba del samurái Toshimichi Okubo

Otra tumba de especial interés es la de Taneomi Soejima, un diplomático de comienzos del periodo Meiji. Soejima fue enviado a Nagasaki en 1866 a estudiar inglés con el misionero neerlandés Guido Verbeck, cuya tumba también encontrarás en el cementerio (te hablamos de él un poco más adelante en este post).

Durante la Guerra Boshin, Soejima lideró las fuerzas del dominio de Saga para derrocar el shogunato Tokugawa y dar inicio a la restauración de Meiji.

Tumba de Taneomi Soejima
Tumba de Taneomi Soejima

Otra tumba destacada es la de Akimasa Yoshikawa, un burócrata y ministro durante los periodos Meiji y Taisho. Además de ministro de justicia, Yoshikawa también fue ministro del interior y chambelán de la casa imperial japonesa.

También destaca la tumba de Tomosaburo Kato, antiguo primer ministro entre 1922 y 1923.

Tumba de Akimasa Yoshikawa
Tumba de Akimasa Yoshikawa

Otro lugar de interés en el cementerio de Aoyama es el relacionado con el buque Hitachi Maru. Este buque es conocido por el llamado «incidente Hitachi Maru» (常陸丸事件Hitachimaru jiken), un trágico incidente marítimo durante la guerra ruso-japonesa de 1904-1905.

El buque Hitachi Maru transportaba a 1238 personas, entre los que se encontraban 727 hombres del primer regimiento de reserva de la guardia imperial japonesa y 359 hombres de 10ª división de infantería del ejército imperial. El buque llevaba importantes suministros para el Tercer Ejército del ejército imperial, una milicia que tenía que atacar las fortificaciones rusas en Port Arthur (actual Lushun).

No obstante, el buque, junto a otros dos transportes más, fue atacado y hundido por un escuadrón de la armada imperial rusa, en un ataque que resultó un duro golpe para la moral pública japonesa. De hecho, se irguió un memorial en el parque del foso Chidorigafuchi, así como un monumento al buque Sado Maru en el parque Shiba (aunque en 1964 el monumento se trasladó al santuario Yasukuni).

Asimismo, se construyó una tumba en el cementerio de Aoyama para conmemorar las almas de todos los militares fallecidos en el incidente.

Tumba de los fallecidos en el Hitachi Maru
Tumba de los fallecidos en el Hitachi Maru

Aunque también hay otras tumbas algo más polémicas, como la tumba de Thomas Baty (conocido también como Irene Clyde). Clyde fue un abogado transgénero británico experto en legislación internacional que colaboró estrechamente con el gobierno imperial, defendiendo la posición de Japón tras la invasión del norte de China y la formación de Manchukuo en 1932.

Polémica también es la tumba de Maresuke Nogi, un general del ejército imperial y gobernador-general de Taiwan. Nogi tuvo un papel fundamental en la captura de Port Arthur (actual Lushun) y en la guerra ruso-japonesa de 1904-1905

Asimismo, otros puntos de interés son las tumbas de los oficiales y soldados de la Segunda Guerra Mundial, que reconocerás fácilmente por tener proyectiles de artillería decorativos. También son polémicos el memorial en honor a los buques Unebi y Chishima, que sufrieron sendos trágicos sucesos. 

Distintos elementos en el cementerio de Aoyama
Distintos elementos en el cementerio de Aoyama

Gaijin Botchi: el cementerio de extranjeros

El cementerio de Aoyama destaca también por su zona dedicada a dar sepultura a los extranjeros que llegaron a Japón a finales del siglo XIX. Hoy el cementerio es un recuerdo de las vidas de muchos extranjeros que ayudaron a Japón en su rápido camino hacia la modernización, en una zona llamada Gaijin Botchi (literalmente, «cementerio de extranjeros»).

Curiosamente, en 2005 el gobierno se propuso quitar algunas de las tumbas por impago de las cuotas, pero gracias a la creación de una protección especial en 2007 pudo paralizarse el proyecto. Gracias a ello, actualmente podemos encontrar aquí las tumbas de muchos extranjeros que dieron forma al Japón actual.

Como, por ejemplo, las de varios misioneros, diplomáticos, ingenieros, doctores, químicos, profesores de universidad, etc. Gente que dejó su país de origen y se trasladó a Japón en un momento de grandes cambios, cuando Japón comenzaba a abrirse al extranjero y necesitaba modernizarse a marchas forzadas.

En el cementerio hay todo tipo de tumbas
En el cementerio hay todo tipo de tumbas

De entre todos ellos, destacamos algunos, como por ejemplo el matrimonio Harris. Merriman Colbert Harris fue un misionero y pastor metodista que llegó a Japón junto a su mujer Flora en 1873. Vivió durante 20 años en Hakodate con su mujer y sus dos hijas donde convirtió a figuras tan conocidas como Inazo Nitobe o Kanzo Uchimura.

Su mujer, Flora, se dedicó a la enseñanza, fundando por ejemplo la academia femenina Iai, la escuela femenina más antigua de Japón. En esta escuela, que todavía puedes ver en el barrio de Motomachi de Hakodate, Flora, además de la Biblia, también enseñó a sus alumnas inglés, etiqueta y costura.

En 1892, Harris volvió brevemente a Estados Unidos, donde se encargó de las misiones japonesas en la costa del Pacífico. No obstante, volvió a Japón a comienzos del siglo XX, donde fue condecorado con la Orden del Tesoro Sagrado por el propio emperador hasta en dos ocasiones. Harris falleció en su hogar en Aoyama en 1921 y su tumba puede encontrarse en el cementerio de Aoyama.

Tumbas y rascacielos de paseo por el cementerio de Aoyama
Tumbas y rascacielos de paseo por el cementerio de Aoyama

Otro destacado en esta sección para extranjeros es Julius Karl Scriba, un cirujano alemán nacido en 1848. En 1881, Scriba fue invitado por el gobierno japonés y trabajó durante el periodo Meiji como consejero, además de como profesor de cirugía, dermatología, oftalmología y ginecología en la facultad de medicina de la Universidad Imperial de Tokio.

Su papel fue vital en el desarrollo de la medicina occidental en Japón. De hecho, en 1892 fue el primero en realizar una craniectomía por fractura de cráneo en Japón. Entre sus estudiantes destaca Miyake Hayari, quien se convertiría en el primer neurocirujano de Japón.

Scriba también fue doctor en la embajada alemana en Tokio, profesor honorario en la Universidad de Tokio, miembro de la Sociedad Japonesa de Cirugía  y cirujano jefe en el hospital St. Luke de Tokio hasta 1905, cuando falleció. Scriba también fue condecorado con la Orden del Tesoro Sagrado de manos del emperador Meiji.

Cerezos en el cementerio de Aoyama
Cerezos en el cementerio de Aoyama

Finalmente, otro extranjero que ya hemos mencionado anteriormente fue el misionero neerlandés Guido Verbeck, un consejero político, educador y misionero de los Países Bajos durante el fin del periodo Edo y comienzos del periodo Meiji. Fue uno de los consejeros extranjeros más importantes del gobierno Meiji y de hecho contribuyó a muchas de las grandes decisiones políticas del emperador Meiji hasta su muerte en 1898.

Verbeck llegó a Nagasaki en 1859 como misionero de la iglesia reformada neerlandesa. Fue uno de los pioneros y, de hecho, los alojamientos del asentamiento de extranjeros de Nagasaki todavía no se habían terminado de construir. Así que Verbeck se alojó durante un tiempo en el templo Sofukuji de Nagasaki.

Verbeck tuvo una relación bastante estrecha con el último daimyo del clan Saga y fue profesor de inglés y alemán, política y ciencia. Por su vida y labor en Japón, Verbeck fue condecorado con la Orden del Sol Naciente.

Grandes tumbas en el cementerio de Aoyama
Grandes tumbas en el cementerio de Aoyama

Cerca del cementerio de Aoyama

El cementeri es bastante grande, como ya has podido comprobar, así que es posible que, según la hora a la que lo visites, salgas con hambre. Si fuera así, al salir del cementerio puedes tomar un ramen en el clásico restaurante de ramen Kaotan Ramen Entotsu-ya Minami-Aoyama. Aunque el local parezca algo destartalado, el ramen aquí es uno de los favoritos de los tokiotas.

Curiosamente, el restaurante está situado al lado de la base militar estadounidense en Roppongi, en un extremo del cementerio.

Restaurante de ramen Kaotan Ramen Entotsu-ya Minami-Aoyama
Restaurante de ramen Kaotan Ramen Entotsu-ya Minami-Aoyama

Además, puedes combinar tu visita al cementerio de Aoyama con los siguientes lugares, más o menos cercanos:

Información adicional

  • El cementerio de Aoyama está abierto 24 horas al día, aunque la oficina de administración abre de 8:30 a 17:oo horas.
  • La entrada es totalmente libre y gratuita.
  • Ten en cuenta que, pese a que los tokiotas lo usan para pasear y evadirse del bullicio, estás en un cementerio. Sé respetuoso.

Cómo llegar al cementerio de Aoyama

El cementerio de Aoyama se encuentra a 10 minutos andando de la estación Gaienmae de la línea de metro Ginza de Tokyo Metro (salida 1B). Alternativamente, también puedes llegar desde la estación Nogizaka de la línea de metro Chiyoda, que está a unos 15 minutos andando.

De todos modos, te dejamos con el mapa del distrito de Minato donde se encuentra el cementerio. Recuerda que puedes usarlo durante tu viaje cómodamente desde el móvil, te contamos cómo en la página de Mapas.

Pincha sobre la imagen para acceder al mapa
Pincha sobre la imagen para acceder al mapa del distrito de Minato

Esperamos que disfrutes de tu paseo por la historia japonesa en el cementerio de Aoyama.

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