Está claro que ninguno de los que formamos parte de Japonismo nos vamos a sorprender si una de las primeras preguntas que se hace un neófito en el mundo del sumo es la de cómo consiguen los luchadores alcanzar esos volúmenes a veces desmesurados que algunos llegan a tener. Yo mismo me lo pregunté cuando me estaba iniciando en este apasionante mundo, y la respuesta tiene nombre propio: Chanko nabe o ちゃんこ鍋 en japonés, si preferís.

Aunque no se sabe con exactitud cuando comenzó a popularizarse este nombre para referirse a la comida típica de los luchadores de sumo, la teoría más aceptada proviene de finales del siglo XIX, cuando un luchador que ya estaba retirado comenzó a encargarse de la cocina en una de las heyas o gimnasios de sumo de la capital de Japón. Como la palabra en el argot de Tokio para decir “papá” es chan, la comida que realizaba aquel viejo luchador recibió el nombre de chanko nabe, algo así como el guiso de papá, y acabó popularizándose en todas las heyas.

Luchadores de sumo sirviendo el chanko (foto: BBC Sports)

Luchadores de sumo sirviendo el chanko (foto: BBC Sports)

Sin embargo la dieta de un sumotori no se parece en nada a la dieta a la que solemos estar acostumbrados. Un luchador de sumo no ingiere ningún alimento desde que se levanta (los de más baja categoría lo hacen a eso de las 6)  hasta casi el mediodía, ya que para ellos es fundamental aprovechar al máximo todas las calorías que se ingieren y comer algo justo antes de realizar un duro ejercicio es considerado una pérdida de aprovechamiento de ese potencial calórico recién ingerido. Sólo tras el entrenamiento matutino y el baño refrescante llega la hora de comer, uno de los momentos más importantes en la vida diaria de un luchador.

El rango es una de las características principales del sumo. Un luchador de alto rango tiene muchos más derechos que uno de grado medio y no digamos que uno de grado bajo, que apenas tiene ninguno. La hora de la comida no es una excepción. Los primeros en sentarse a comer son los de mayor graduación, y por lo tanto los mejores pedazos de chanko serán para ellos. Cuando acaban, otro grupo de luchadores ocupará su lugar, y así hasta que les llega el turno a los de inferior rango. A veces estos luchadores se encuentran con que apenas queda ya nada de los ingredientes principales utilizados para hacer el chanko nabe, por lo que es el momento de utilizar fideos udon o arroz para elaborar una sopa espesa con el caldo que resta en la olla y alimentarse con ello. Nada debe desperdiciarse de lo que se ha cocinado.

Los luchadores de sumo no realizan ningún tipo de ejercicio nada más comer, sino que por el contrario lo que hacen es dormir una buena siesta de un mínimo de un par de horas para tratar de aumentar de volumen lo más rápidamente posible, algo muy beneficioso a la hora de enfrentarse a sus rivales en un combate. Y es que en el mundo del sumo la comida es tan importante como un buen entrenamiento, por lo que los oyakatas o entrenadores ponen mucho énfasis en este asunto. Es muy común que un joven luchador recién iniciado en el mundo del sumo apenas llegue a los 75 kilos, e incluso puede que pierda algunos kilos durante sus primeros meses de entrenamiento. Los entrenadores han de estar muy vigilantes en este aspecto para evitar que esto se produzca y hacer que el joven luchador empiece cuanto antes a ganar peso para poder combatir en mejores condiciones en los torneos oficiales.

El chanko nabe siempre es elaborado por los luchadores de las categorías inferiores. La mayoría de ellos jamás llegarán a tener un nivel que les permita competir con los mejores, por lo que puede que durante muchos años sigan encargándose de la comida casi diariamente y con el tiempo se acaben convirtiendo en auténticos expertos en cocinar este plato. Por ello es muy habitual ver que muchos antiguos luchadores al retirarse de la competición abren un restaurante de chanko nabe para ofrecer al público la especialidad que ellos han estado tantos años preparando para sus compañeros.

Chanko Tomoegata, uno de los restaurantes de la zona de Ryogoku (foto: Tomoegata)

Chanko Tomoegata, uno de los restaurantes de la zona de Ryogoku (foto: Tomoegata)

El primer restaurante especializado en este plato típico de los luchadores de sumo se abrió al público en Tokio en 1937, pero no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando empezaron a proliferar y a hacerse tremendamente populares. En la actualidad hay restaurantes de este tipo por todo Japón, aunque los más conocidos están situados en el área de Ryogoku, zona por excelencia para el sumo en Japón. Yo mismo tuve la oportunidad de probar la típica comida de los sumotori en el Chanko Tomoegata, uno de los restaurantes más cercanos al Kokugikan, el estadio de sumo de Tokio. Y cuando se acude a uno de estos restaurantes en Japón a degustar un buen plato de chanko, uno realmente se da cuenta de por qué los luchadores de sumo ganan tanto peso con tanta rapidez.

Cómo preparar el chanko nabe

No existe una única receta para preparar el chanko nabe, sino que depende de cada gimnasio el realizarlo de una u otra forma. Muchas veces su preparación depende de lo que haya ese día en la cocina. Otras veces se hacen ligeras variaciones para evitar comer siempre el mismo tipo de chanko, algo que llegaría a ser muy monótono para los luchadores.

La palabra nabe significa olla o pote en japonés, y precisamente a esa olla puede ir a parar cualquier tipo de alimento. Su poder calórico es muy alto y no sólo no omite ningún alimento sino que los puede mezclar todos. Hay muchas formas diferentes de prepararlo y cada heya tiene su receta favorita, pero básicamente podemos decir que se compone de los siguientes ingredientes:

  • Carne de ternera, buey, cerdo y pollo cortado en trozos.
  • Todo tipo de pescado también cortado en trozos.
  • Algas kombu
  • Caldo de pollo
  • Huevos
  • Tofu y Miso
  • Todo tipo de verduras
  • Arroz como acompañamiento
  • Cerveza o sake

Al contrario que con otras recetas japonesas, en el chanko nabe todos los ingredientes se echan a la vez en la olla, comenzando con los que más tiempo tardan en cocerse. Los luchadores acompañan la ingesta del chanko con varios tazones de arroz y con bastante bebida, principalmente cerveza.

Chanko-nabe, listo para servir (foto: Nipponia)

Chanko nabe, listo para servir (foto: Nipponia)

Seguramente a muchos de nosotros nos gustaría probar la típica comida de los luchadores de sumo y ver si en efecto es de tan alto poder calórico como dicen. Pues bien, nada más fácil que meterse entre los fogones y ponerse manos a la obra. Para ello aquí tenéis esta receta para que os vayáis poniendo manos a la obra.

Chanko nabe de pollo (para cuatro personas)

Ingredientes

  • 1 pollo tamaño medio
  • 2 cebollas
  • 3 o 4 zanahorias
  • 2 o 3 cebollas negi (o en su defecto puerros grandes)
  • 1 rábano daikon
  • 1 patata grande
  • De 10 a 12 setas shiitake (pueden usarse shiitake secas reconstituidas con agua y escurridas)
  • 1 col mediana
  • 1 o 2 porciones de aburage (tofu frito)
  • 1 koyadofu (tofu seco) o tofu fresco
  • 1/2 taza de salsa de soja
  • 1/2 taza de mirin (sake dulce) o 1/2 taza de sake con una cucharada de azucar
  • 1/2 cucharada de sal
  • 1 o 2 paquetes de udon (fideos de trigo; pueden sustituirse por fideos de huevo)

Preparación

  1. Deshuesar el pollo y cortar la carne en tacos de unos 5 centímetros. Cortar todos los negi (o los puerros) y las zanahorias (salvo una) en trozos no demasiado grandes para que se puedan comer.
  2. Llenar una cazuela grande con agua y ponerla a fuego medio.
  3. Añadir el pollo con los negi y las zanahorias cortadas y dejar hervir a fuego lento  para hacer la sopa.
  4. Se pueden añadir también otras porciones de pescado u otro tipo de carne, empezando por los trozos que tarden más en cocer.
  5. Cortar el rábano daikon y la patata y hervirlos a fuego lento en una cazuela aparte, aunque sin dejar que cuezan del todo.
  6. Cortar la cebolla y las setas shiitake en cuadrados, picar en pequeños trozos la col, cortar los trozos de tofu y la zanahoria restante en trozos no demasiado grandes para que se puedan comer.
  7. Añadir estos últimos ingredientes junto con la salsa de soja a la cazuela principal y hervir a fuego lento hasta que las verduras frescas estén cocidas.
  8. Añadir entonces las verduras medio cocidas de la otra cazuela.
  9. Sazonar al gusto con mirin o su equivalente y con sal.
  10. Dejarlo hervir unos pocos minutos más y servir caliente.
  11. Tras finalizar el chanko, recalentar la sopa con los fideos udon y servirlo en tazones hondos para sopa.

Pues nada, si alguno se anima a hacerlo ya nos contaréis el resultado. Eso sí, si notáis que poco a poco empezáis a ganar peso no nos echéis la culpa a nosotros sino al “guiso de papá”.