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Una de las cuestiones más demandadas por muchas personas que van a visitar Japón y quieren acercarse al mundo del sumo es sobre la posibilidad de visitar una heya y ver los entrenamientos de sumo en directo. Vamos a ver unas nociones básicas sobre cómo comportarse una vez que estemos allí.

Elegir una heya

Antes de nada recomendamos la lectura de otro de nuestros artículos en el que hablábamos sobre la vida diaria en una heya, para que tengamos claro lo que nos vamos a encontrar una vez que crucemos las puertas de la misma.

Pero claro, antes de nada hay que escoger cuál es la heya que vamos a visitar para ver el entrenamiento de sumo. Para eso lo primero que hay que saber es que todas se encuentran situadas en Tokio o en su zona metropolitana y que una gran mayoría están ubicadas en los alrededores del barrio de Ryogoku. Aquí os dejamos el enlace a un mapa de Google que os indicará la localización de cada una de ellas.

La mejor forma de acceder al barrio de Ryogokuo es a través de la estación del mismo nombre, en la línea JR Sobu

La mejor forma de acceder al barrio de Ryogoku es a través de la estación del mismo nombre, en la línea JR Sobu y a escasos metros de la entrada al Kokugikan (Estadio de Sumo)

A la hora de elegir la heya que vamos a visitar es conveniente saber que hay algunas que son muy cerradas a la hora de admitir extranjeros en los entrenamientos, pero otras en cambio son muy receptivas y no ponen ningún problema. Entre estas últimas podríamos citar a la Kise-beya, Oguruma-beya, Onomatsu-beya, Kokonoe-beya, Tomozuna-beya o Sadogatake-beya, aunque esta última se encuentra bastante más alejada de Ryogoku.

De todas formas vayamos a la que vayamos es fundamental llamar el día anterior por teléfono y adelantarles nuestro interés en visitarles al día siguiente, para que nos confirmen que efectivamente no hay ningún problema. Como en la mayoría sólo se habla japonés, si no domináis el idioma es muy recomendable solicitar en el hotel en el que estemos alojados que llamen por nosotros y nos hagan esa gestión. Así sabremos con certeza el horario en el que podemos ir y si vamos a ser bien recibidos. En el caso de que la heya elegida nos ponga algún impedimento o no tenga previsto entrenamiento al día siguiente, escogeremos otra y repetiremos la misma operación.

Unas normas básicas en un entrenamiento de sumo

Por supuesto todos hemos acudido alguna vez de visita al domicilio de otra persona y sabemos cómo comportarnos correctamente, pero aparte de las tradicionales de cortesía y buena educación, hay una serie de normas básicas que deberemos seguir a la hora de visitar una heya y que son las siguientes:

  • Puntualidad: Hay que tener en cuenta que el keiko (entrenamiento) empieza entre las 6 y las 7 de la mañana (de ahí la importancia de confirmar el día anterior por teléfono la hora a la que podemos ir) y que a eso de las 9 y media o 10 ya suele acabar, así que nos va a tocar madrugar para llegar a tiempo de ver la sesión. Los japoneses son muy estrictos con la puntualidad y no daremos muy buena impresión si aparecemos media hora más tarde de lo esperado.
  • Respeto: No olvidemos que vamos a presenciar una sesión de entrenamiento realizada por luchadores profesionales de sumo y que estos se toman su profesión con gran seriedad, por lo que deberemos mostrar respeto ante su esfuerzo y dedicación. Realizar al llegar una ligera inclinación de cabeza ante los oyakata (entrenadores) presentes o hacia los luchadores dará de nosotros una excelente primera impresión.

Vista de la heya desde la zona para visitantes

Vista de la heya desde la zona para visitantes en uno de los entrenamientos de sumo matutinos.

  • Fotografías: Está permitido sacar fotos, pero siempre sin flash y sin movernos de nuestro sitio. Intentemos llevar una cámara que no haga mucho ruido. Las réflex a veces son muy escandalosas, a no ser que tenga un modo de disparo silencioso. Si no sabéis si lo tiene la vuestra, leed las instrucciones antes de ir :)
  • Silencio: Es recomendable estar en silencio durante el entrenamiento. Se puede cuchichear alguna cosilla entre nosotros en voz baja, pero recomendamos que sea lo menos posible. Los luchadores necesitan concentrarse.
  • Comida: Nada de comer ni de beber durante el entrenamiento. Por supuesto podemos llevar agua en una botella y beber de vez en cuando, especialmente durante los tórridos meses del verano japonés, pero estaría muy mal visto aparecer con el desayuno completo para tomarlo allí.
  • Tabaco: Por supuesto no debemos fumar en la heya aunque los entrenadores lo hagan, ni tampoco debemos salir un rato a “echar un pitillo” por mucho que nos apetezca hacerlo. Y evidentemente tampoco podemos pedirle a un oyakata que no fume aunque a nosotros nos moleste el humo. Recordemos que es él el que está en su casa y que nosotros no somos más que unos invitados.
  • Posición: Salvo excepciones, vamos a sentarnos sobre el suelo o sobre unos cojines. Deberemos hacerlo al estilo japonés, bien sea con las piernas hacia atrás, hacia un lado o cruzadas, pero nunca con las piernas estiradas hacia delante en dirección al dohyo.
  • Agradecimiento: Esto no es obligatorio, pero si al acabar le damos las gracias al oyakata que esté presente (si no se ha ido ya) con un simple “arigato gozaimashita” y una ligera reverencia de cabeza, lo verán como un gesto de cortesía muy agradable de nuestra parte.

Tras acabar el entrenamiento es fácil poder sacarse fotos con los luchadores e incluso charlar un rato con ellos

Tras acabar el entrenamiento es fácil poder sacarse fotos con los luchadores e incluso charlar un rato con ellos si hablamos algo de japonés.

Como veis, estas normas no son nada complicadas de seguir y harán que vuestra estancia en la heya sea muy placentera y muy valorada tanto por los dueños de la misma como por los propios luchadores. Además si demostráis conocer y respetar el sistema de vida y el duro entrenamiento de los sumotori, daréis muy buena impresión y de esa forma ayudaréis a que cada vez más y más heya se vayan abriendo al público extranjero.

Si queréis ver cómo es la vida en una heya, para saber de antemano qué os vais a encontrar, en el vídeo que os mostramos a continuación podéis ver un reportaje de poco más de cinco minutos de la cadena de televisión NHK World en la Otake-beya.

Sin duda la visita a una heya para ver un entrenamiento de sumo es una de las experiencias más interesantes que os podéis encontrar en Tokio, y que no se puede hacer fuera de Japón.

Si os da vergüenza ir solos, si no queréis o podéis organizarlo vosotros o no queréis ir solos, podéis uniros a esta visita guiada en la que un guía os acompañará hasta la heya y os explicará algunas cosas interesantes sobre el entrenamiento y el sumo en general (eso sí, en inglés únicamente).


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