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Curiosidades de Japón
Curiosidades de Japón

Curiosidades de Japón que (quizás) te sorprendan

Última actualización:

Japón es un destino turístico que no deja indiferente. Todo el que visita el país vuelve encantado y con una buena cantidad de imágenes curiosas en la retina. Y es que, sobre todo si es tu primer viaje a Japón, encontrarás muchas cosas que te van a sorprender. Todas estas curiosidades de Japón son las que ayudan a que el viaje sea más especial, si cabe.

Incluso si ya has estado en Japón antes, seguro que encontrarás nuevas curiosidades. Y además hay aspectos de la vida japonesa que también resultan sorprendentes a nuestros ojos. A continuación recopilamos muchas de estas curiosidades para que sepas qué vas a encontrar y dónde mirar. Y para que entiendas el contexto detrás de cada aspecto curioso de Japón.

Porque no hay nada como dejarse sorprender por un destino y entenderlo para volver más enamorado de él.

Curiosidades de Japón para el turista

Japón no es un país raro o exótico, como a veces se cree. Simplemente ha tenido un desarrollo histórico y cultural diferente al de los países occidentales. Y todo esto, sumado a su apertura tras la Restauración Meiji (1868-1912) y su modernización. Así, todo lo que hoy ves es heredero de este desarrollo cultural y, en muchos casos, puede resultarte sorprendente.

Escaparates con comida de plástico

La gran mayoría de restaurantes en Japón tienen un escaparate con una muestra de todos los platos de su menú. La peculiaridad es que toda esta comida de escaparate está hecha con plástico. Aunque la primera vez puedas pensar que son platos de verdad, de lo realistas que llegan a ser.

De esta forma, si no sabes qué pedir o te da miedo enfrentarte a una carta en japonés, no te preocupes. Basta con que eches un vistazo y decidas qué te llama la atención. Posiblemente sea la ayuda más grande que los turistas que visitan Japón tienen para saber qué comer.

En japonés estas réplicas de comida reciben el nombre de sanpuru, del inglés sample 0 «muestra». Ciudades como Gujo-Hachiman, en la prefectura de Gifu, son famosas por su producción de réplicas de comida. Allí puedes hacer incluso talleres para hacer tu propia comida de plástico.

Ejemplos de comida de plástico
Ejemplos de comida de plástico

En busca de la papelera perdida

La ausencia de papeleras en la calle es, sin duda, una de las grandes sorpresas de los turistas que llegan a Japón por primera vez. ¿Cómo es posible que Japón esté tan limpio si casi no hay papeleras? Muy fácil: en Japón se guarda la basura que generas hasta que llegas a casa y te deshaces de ella.

Pero el ataque con gas sarín en el metro de Tokio en 1995 es responsable de esto. Y es que fue en una papelera donde se escondió el recipiente con este gas. Por eso, desde entonces se empezaron a quitar papeleras y contenedores de basura de sitios públicos.

El único lugar donde encontrarás papeleras fácilmente es en estaciones de tren, tiendas de conveniencia y al lado de máquinas expendedoras de bebidas. En los dos primeros casos, las papeleras suelen estar divididas para reciclaje y deberían ser de uso exclusivo de los viajeros o clientes del establecimiento.

Cuando veas las papeleras junto a las máquinas de bebidas, ten en cuenta que son exclusivamente para tirar las botellas o latas que hayas consumido. No está permitido tirar nada más en ellas.

Tiendas 24 horas en cada esquina

Una de las curiosidades de Japón que más gusta a los turistas es poder encontrar konbini o tiendas abiertas 24 horas casi en cada esquina. Los konbini son pequeñas tiendas en las que puedes comprar desde comida preparada y congelados a bebidas, bollería, revistas y artículos de parafarmacia o papelería.

La palabra japonesa konbini proviene de la inglesa convenience, que significa «comodidad». Y es eso es lo que ofrecen estas tiendas, no sólo con sus horarios sino con su oferta de productos. El precio suele ser un poco más caro que si compras en un supermercado, lógicamente. Pero a cambio son muy fáciles de encontrar y están siempre abiertas. Nosotros solemos comprar bebidas o cafés y onigiri o bollería para desayunar al día siguiente, por ejemplo.

Family Mart, típica cadena de konbini
Family Mart, típica cadena de konbini

Máquinas expendedoras por todas partes

Las jidohanbaiki o máquinas expendedoras son parte del paisaje urbano y rural de Japón. De hecho, aunque el concepto no es exclusivo de Japón, el turista se sorprende porque aquí son omnipresentes. De hecho, en Japón hay una máquina expendedora por cada 23 personas. Teniendo en cuenta que la población de Japón es de alrededor de unos 126 millones de personas, ¡imagina cuántas hay!

Estas máquinas tienen oferta de productos calientes (あたたかい, atatakai, marcados con una franja roja) y fríos (つめたい, tsumetai, marcados con una franja azul). Entre los más comunes tienes botellas de té verde, té de limón o con leche, chocolate con leche y latas de café, además de bebidas de todo tipo, ¡hasta sopa de maíz!

En cuanto a los productos fríos, tienes refrescos de todo tipo, incluyendo bebidas isotónicas ideales para el verano japonés. También tienes agua, té verde y a veces hasta bebidas energéticas.

Las máquinas tradicionales son las más frecuentes, pero en estaciones de tren o centros comerciales cada vez se pueden ver más máquinas de pantalla táctil. Y además, puedes pagar en ellas con el dinero que tengas en una tarjeta sin contacto japonesa como una Suica o Pasmo.

Las máquinas expendedoras de bebidas son las más comunes, pero no son las únicas. También hay máquinas de comida que sirven aperitivos y comidas calientes como ramen, hamburguesas, pizzas… o hasta takoyaki y yakisoba. Otras venden productos como revistas, manga, paraguas, gafas JINS o hasta amuletos omamori.

Taquillas de todos los tamaños

Otra de las cosas que más sorprende cuando viajas por Japón es la inmensa cantidad de taquillas que hay por todas partes. Y es que en los pasillos de salida de cualquier estación de tren siempre hay decenas de taquillas, una al lado de la otra. Los japoneses las usan mucho para guardar bolsas, compras y pertenencias y no tener que llevarlas de aquí para allá constantemente. Como turista, pueden ser de ayuda para que guardes equipaje de mano, por ejemplo.

Hay muchos tamaños y tipos de taquillas en Japón. Tienes las tradicionales que funcionan con monedas y una llave que te llevas, una vez introducido el dinero. Y hay otras más modernas, con pantallas electrónicas y sin llave, en las que puedes pagar de manera más cómoda con las tarjetas Suica o Pasmo.

Taquillas modernas en Tokio
Taquillas modernas en Tokio

El retrete japonés moderno y sus chorritos

El retrete tradicional japonés no es nada cómodo para muchos occidentales, pero la cosa cambia si hablamos de un retrete de estilo occidental. Y es que es habitual que estos retretes de estilo occidental o washlet tengan una serie de opciones como calentar el asiento o chorros de agua para limpiarte.

En los baños de muchos centros comerciales y estaciones de tren hay una señal al lado de las puertas de cada cubículo. Estas señales te indican si ahí tienes un retrete japonés tradicional o uno occidental. Hay casos en los que los occidentales son exactamente como los que conoces. Pero si tienes suerte, tendrás uno con todas las comodidades y lleno de botones.

Botones del retrete
Botones del retrete

Máquinas de tickets de comida

Muchos restaurantes de comida rápida japonesa tienen un funcionamiento diferente de lo que estás acostumbrado. Y es que no entras y pides al camarero lo que quieres comer. En estos casos, existe una máquina de tickets de comida en el exterior o en la entrada del lugar. Es muy frecuente sobre todo en restaurantes de carretera y en los que sirven cuencos de arroz donburi o fideos ramen.

Aunque inicialmente esta opción pueda darte algo de miedo por su complejidad, comer en estos establecimientos es sencillo. Sólo tienes que seguir estos simples pasos:

  • Mira la carta para encontrar el plato o menú que quieres comer. La carta suele estar colgada en la pared al lado de la máquina.
  • Busca el plato o menú en las opciones de la máquina de tickets de comida. A veces los botones de la máquina vienen con foto, lo que te ayudará a saber cuál pulsar. En otras ocasiones, el botón tiene el mismo número que en la carta. En los casos más complejos, sólo tendrás el nombre, así que fíjate bien.
  • Introduce el dinero y selecciona el plato o menú. A veces estas máquinas sólo aceptan billetes de 1000 yenes. Por si acaso, mejor ten dinero cambiado. Verás que cae un pequeño ticket con dos partes, que tiene el nombre del plato que has comprado.
  • Si quieres otras cosas, por ejemplo una cerveza o algo más de comer, sigue seleccionando. Irán cayendo tickets por cada botón que pulses, siempre que haya dinero suficiente en la máquina.
  • Recoge tus tickets y el cambio y entra en el restaurante. Siéntate donde quieras y entrega los tickets al camarero. El camarero se quedará una parte del ticket, dejándote la otra como tu resguardo de compra.
  • En pocos minutos, te servirán la comida y… ¡a disfrutar!

Este proceso es fácil, rápido y práctico. Ideal además si no quieres hablar con nadie ni tampoco esperar la cuenta y el cambio.

Pero los restaurantes no son los únicos establecimientos con máquinas así. Y es que ya que hablamos de curiosidades de Japón, aquí tienes otra. Porque en la gran mayoría de sento y en muchos onsen de Japón también hay máquinas de tickets. La idea es la misma, compras un ticket por cada servicio que quieras, como por ejemplo entrada al baño o alquiler de toallas.

Máquina de restaurante de ramen
Máquina de restaurante de ramen

Calles comerciales techadas

Las calles comerciales techadas, llamadas shotengai, son muy típicas en Japón. Sólo en Tokio hay unas 550 de ellas, repartidas por toda la ciudad. En estas calles tienes de todo. Desde restaurantes, bares o izakaya, cafeterías y puestos de comida rápida —japonesa y extranjera— hasta lugares donde jugar al pachinko, karaoke, videojuegos o purikura, etc.

Además, en las shotengai también hay tiendas de ropa y complementos, así como supermercados, droguerías y farmacias, tiendas de todo a 1oo yenes, librerías y konbini o tiendas abiertas 24 horas. Como decíamos, de todo.

También es muy normal encontrar en ellas tiendas antiguas que han ido pasando de generación en generación y especializadas en un producto en particular. Y es que es en las shotengai donde muchos japoneses hacen sus compra diaria de productos básicos.

Dado que normalmente son peatonales y están cubiertas, son ideales en días de mal tiempo o cuando apetece pasear tranquilamente en una acera un poco más ancha. Eso sí, ten cuidado porque hay tantos estímulos para comprar que es muy posible que acabes gastando de más.

Hay ocasiones en las que estas calles no están cubiertas completamente, pero sí verás un cartel en los extremos estableciendo que, en efecto, es una shotengai. Y es que este tipo de calles no son sólo una sucesión de tiendas sin más, sino lugares muy cuidados entre todos los propietarios de tiendas. De hecho, estos propietarios se suelen reunir en comité para tomar decisiones sobre la decoración, limpieza, etc.

Entre las calles comerciales techadas más conocidas de Japón están la Musashi-Koyama de Tokio; Shinsaibashi/Sennichimae en Osaka, la calle Sanjo en Kioto o Tannuki-koji en Sapporo.

Típica shotengai, ésta en Koenji (Tokio)
Típica shotengai, ésta en Koenji (Tokio)

Ciudades subterráneas

Muchas  grandes ciudades japonesas cuentan con las llamadas chikagai o ciudades subterráneas. Se trata de una gran red de túneles y pasillos bajo tierra llenos de tiendas y restaurantes. Surgieron como forma de conectar diferentes líneas de tren y metro con las salidas a la calle. A partir de ahí, fueron creciendo hasta convertirse en auténticas ciudades subterráneas con toda clase de servicios.

En otros países, este tipo de aprovechamiento del subsuelo no es tan frecuente, pero no es algo específico de Japón. En países como Canadá, por ejemplo, ciudades como Toronto tienen muchísimos túneles subterráneos para evitar el frío de su invierno. Aunque está claro que los japoneses han aprovechado fantásticamente las posibilidades comerciales de estas chikagai.

La primera gran zona comercial bajo tierra en Asia oriental se construyó bajo la estación de Ueno (Tokio) en abril de 1930. Su objetivo era ofrecer servicios a los pasajeros que andaban por los pasillos subterráneos de la estación y que no salían al exterior. En 1940 se construyó el primer chikagai en Kansai en la zona de Umeda (Osaka), conectando las líneas de Hanshin, de Hankyu y las de metro. Actualmente, la ciudad bajo tierra de Umeda tiene más de 81 000 metros cuadrados y más de 1200 establecimientos.

En Tokio tienes la llamada Yaesu Chikagai en los alrededores de la estación de Tokio. Pero también la red de pasillos y túneles de la estación de Shinjuku, repleta de centros comerciales y toda clase de establecimientos. O la ya nombrada chikagai de los alrededores de la estación y parque de Ueno.

En Osaka destacan la mencionada en la estación de Umeda y también la de la estación de Nanba. En Fukuoka es muy conocida la Tenjin-Chikagai, situada a los alrededores de la estación Tenjin y en Nagoya la más conocida es la Central Park Chikagai.

Pasillos subterráneos en Osaka
Pasillos subterráneos en Osaka

Sótanos de los grandes almacenes

Las plantas sótano (o B1) de los grandes almacenes japoneses reciben el nombre de depachika (デパ地下) y siempre sorprenden al turista. El término viene de la unión de las palabras depaato («grandes almacenes») y chika («subterráneo»). Estas plantas suelen estar dedicadas a la gastronomía y tienen entrada directa desde las estaciones de tren o de metro.

En ellas puedes encontrar tanto productos delicatessen y gourmet como comidas preparadas. También encontrarás dulces tradicionales y pasteles de estilo occidental, chocolates y bombones, encurtidos o productos frescos, frutas y verduras. Y no puede faltar, claro, la zona de bebidas y alcoholes, como sake o whisky.

Muchas veces puedes probar muchas cosas antes de comprar. Además, en muchos puestos se organizan ferias gastronómicas o demostraciones con productos de temporada, como por ejemplo, cómo hacer tempura con verduras de temporada o cómo preparar maki sushi con pescado fresco del día, entre otros.

Pasear por los depachika es pasear por la afición japonesa a la gastronomía. Todo está tan bien ordenado y decorado que todo llama la atención. Muchos trabajadores que salen tarde de la oficina y no quieren cocinar compran aquí la comida, ya que es de más calidad que en un konbini. Si te apetece visitarlas, sin planes concretos, puedes acercarte sobre las 20:00 horas, cuando están a punto de cerrar. En ese momento muchos productos frescos y comidas preparadas suelen tener descuento.

Si estás en Japón durante alguna festividad importante, verás además cómo los depachika se decoran para la ocasión. Por ejemplo, en San Valentín se llenan de bombones, chocolates y tartas de todo tipo. Sin embargo en verano y en invierno se llenan de productos de temporada para los regalos del ochugen y oseibo. Los escaparates también suelen estar especialmente bonitos para el festival de las muñecas o Hina Matsuri en marzo y para el día de los niños o Kodomo no Hi en mayo.

En Tokio destacan Isetan, en Shinjuku, Daimaru en la estación de Tokio, Takashimaya en Nihonbashi o Shinjuku, Mitsukoshi en Ginza y Seibu en Ikebukuro, que además tiene un pequeño KitKat Chocolatory. Y su tamaño puede llegar a ser realmente impresionante. Por ejemplo, el depachika de los grandes almacenes Isetan de Shinjuku, uno de los mejores de Tokio, tiene unas 160 tiendas diferentes con centenares de productos distintos.

Típico depachika en Tokio
Típico depachika en Tokio

Alcantarillas de diseño

Aunque a priori pueda resultar raro, hay mucho arte en las tapas de las alcantarillas japonesas. De hecho, algo que te recomendamos es que, además de mirar a lo alto, no te olvides de mirar al suelo.

Y es que este objeto tan mundano en Japón adquiere una nueva dimensión. Estas tapas de alcantarillas se decoran con diseños específicos de cada ciudad o pueblo y a veces hasta las verás a todo color. Nosotros, por ejemplo, coleccionamos fotos de tapas de alcantarillas desde hace muchos años. De hecho, en nuestro caso siempre es un incentivo más para pasear la ciudad.

Alcantarilla de Fuji
Alcantarilla de Fuji

Uso de mascarillas

El uso de las mascarillas quirúrgicas en Japón está muy extendido y es una costumbre totalmente normalizada que a veces se malinterpreta desde fuera. Los japoneses llevan mascarilla quirúrgica cuando tienen una gripe o un resfriado. Y lo hacen principalmente por educación, ya que es una manera de evitar contagiar a otros.

De hecho, el uso masivo de mascarillas durante la pandemia del coronavirus hizo que la temporada estacional de gripe en Japón se acortara enormemente y tuviera mucha menos incidencia. Así, además de por respeto y educación a los demás, los japoneses las usan por otros tres motivos:

  • Evitar contagios. Durante los picos de epidemias de gripe, mucha gente sana se pone mascarilla para evitar contagiarse. En este caso lo hacen para sí mismos y no para los demás. No es que la mascarilla evite todo contagio, claro, pero sí lo dificulta.
  • Evitar alergia. Durante la temporada de alergia es común ver a muchos alérgicos con mascarillas para minimizar sus efectos. Y es que con la mascarilla se evita que el polen entre en nariz y boca.
  • Privacidad, aunque sea el caso más minoritario. Famosos, gente de la mafia japonesa o yakuza o personas que no quieren mostrar su cara en público suelen esconderse detrás de mascarillas. De todas formas, cada vez hay más jóvenes que se las ponen simplemente para taparse y poder dormir en el metro, para que no les hablen o si no se han maquillado, etc.

Así que si estás en Japón y te sientes algo resfriado, entra en un supermercado o konbini y compra mascarillas. Además de respetar a los demás, te sentirás totalmente integrado y evitarás miradas de desaprobación si estornudas o toses.

Uso de las mascarillas quirúrgicas en Japón
Uso de las mascarillas quirúrgicas en Japón

Fuera zapatos

Que en Japón es habitual descalzarse para entrar en las casas puede que no te sorprenda tanto antes de viajar. De hecho, gracias a películas y series de anime y es una costumbre conocida. Pero lo que sí sorprende cuando llegas a Japón por primera vez es la cantidad de veces que te tienes que descalzar. Y en una gran variedad de lugares que, seguramente, ni imaginabas.

Una cosa es saber que la costumbre existe y otra cosa es comprobar in situ hasta qué punto está arraigada. Porque te descalzas no sólo en las casas, sino en templos, castillos, jardines de estilo zen, restaurantes, ryokan… ¡y hasta en los baños!

Zapatero de un templo
Zapatero de un templo

Locura en los pachinko

El pachinko es una especie de pinball japonés muy popular y ruidoso. Para jugar tienes que comprar una buena cantidad de bolitas de acero e insertarlas en la máquina. El objetivo es conseguir que las bolitas caigan en una especie de trampillas, lo cual te dará aún más bolitas. Si acabas la partida y mantienes en tu poder una cantidad suficiente de estas bolitas, puedes seguir jugando con ellas o puedes cambiarlas por premios.

Lo curioso del pachinko es que se encuentra al límite de la legalidad, puesto que no recibes dinero cuando ganas, ya que eso está prohibido en Japón. Lo que obtienes son premios como peluches o similares. Pero justo al lado del pachinko siempre hay un pequeño local que pasa desapercibido si no sabes de este juego, donde «vendes» tu premio por dinero.

Y aunque vayas preparado para este tipo de salas de juego, te sorprenderás del tremendo ruido que hay. Cuando pasas por delante de un salón de pachinko y se abren las puertas automáticas, por más que vayas preparado, te sorprenderá el volumen que sale de ahí dentro.

Interior de un pachinko
Interior de un pachinko

Puestos desatendidos

Otra cosa que sorprende mucho a los turistas que viajan a Japón es ver pequeños puestos desatendidos. Suelen ser puestos de frutas o verduras del huerto de un vecino, que las pone a la venta. En el puesto hay una o varias cajas con los productos a la venta, para que cada uno elija lo que quiera. Y al lado, un tarro o espacio donde depositar el dinero.

No hay controles y nadie comprueba que pagues lo que corresponde. Pero al mismo tiempo, nadie roba el dinero ni las verduras del puesto. Simplemente se confía en la gente. Y nos parece algo maravilloso.

Pequeño puesto desatendido en Nagano
Pequeño puesto desatendido en Nagano

Pizzas de toppings curiosos

La pizza es uno de esos platos que ha traspasado fronteras. Y Japón no es diferente, de hecho, es un plato popular, como en cualquier otro país. Lo curioso de Japón es la cantidad de ingredientes y toppings que hay.

Desde luego que puedes encontrar una típica pizza margarita si lo deseas. Pero en Japón puedes comer pizzas con berberechos, mejillones y gambas por encima, por ejemplo. O las puedes encontrar con mentaiko, que son huevas picantes de abajadejo, o con shirasu, que son pequeñas sardinas de un centímetro de largo. Por no hablar de las pizzas dulces, muchas de las cuales dejan bastante que desear…

Pizzas con toppings sorprendentes
Pizzas con toppings sorprendentes

Cortinas noren

Si ves series como Midnight Diner: Tokyo Stories o lees manga habrás visto unas cortinas que cuelgan a la entrada de las izakaya o tabernas japonesas. Estas cortinas se llaman noren y también las verás en puestos de comida callejeros o en baños comunitarios, por ejemplo

En los bares y establecimientos de comida, las cortinas noren suelen tener escrito el tipo de comida que se ofrece o el nombre o logotipo del local. Por otro lado, en los baños comunitarios verás el kanji de agua caliente (湯, yu) o su correspondiente sílaba en hiragana (yu, ゆ).

Las noren son cortinas rectangulares bastante cortas, ya que te llegarán a la altura de los hombros, más o menos. Están divididas en dos o tres secciones que permiten un fácil acceso al establecimiento. Además de en ciertos negocios, también las puedes encontrar en las casas japonesas, separando la cocina o un pasillo del resto de la casa.

Estas cortinas, en establecimientos de cara al público, indican también si está abierto o no. Y es que se quitan y se guardan al final del día. O si se dejan, se recogen en lugar de quedar extendidas. Así, si la cortina está recogida o no hay cortina, sabrás que el sitio está cerrado.

Obento, cajas de comida preparada

El obento es una caja con comida para llevar, lista para ser consumida por una persona. Normalmente la caja lleva una importante base de arroz, carne o pescado como ingrediente principal, así como encurtidos y verduras. Suele presentarse en un recipiente que puede ser de plástico o de madera lacada.

Como turistas, verás obento en las estaciones de tren, en las tiendas 24 horas y las plantas de comida de los centros comerciales que hemos mencionado. Pero también los verás en puestos temporales que algunos restaurantes montan a la hora de la comida, especialmente cerca de grandes centros de oficinas.

Nuestra recomendación es que compres uno de estos obento en la estación, si vas a hacer un viaje en tren a la hora de la comida o cena. Es algo muy japonés y además probarás especialidades locales.

Ejemplos de cajas de comida preparada
Ejemplos de cajas de comida preparada

Regalos ya envueltos

Otra de las particularidades que más sorprenden como turistas en Japón son las columnas y columnas de regalos ya envueltos y listos para comprar. En Japón es habitual que cuando alguien va de viaje compre un omiyage, que no es más que un pequeño recuerdo o souvenir. Estos recuerdos luego se entregan a familiares, compañeros de trabajo, amigos y vecinos, etc.

Generalmente el omiyage más popular suele ser algo de comer. Por ejemplo, cajas de galletas, dulces o comida típica de la región que hayas visitado. Son justamente estas cajas las que verás apiladas en las tiendas de centros comerciales y estaciones de tren. Y lo bueno es que ya van envueltas en papel de regalo, para que no tengas que preocuparte de nada.

Cajas de omiyage listas para comprar
Cajas de omiyage listas para comprar

Calles sin nombre

Otra de las curiosidades que más sorprenden a los viajeros es que la mayoría de calles de Japón no tienen nombre. Actualmente moverse por Japón es fácil gracias a aplicaciones de mapas como Google Maps. Pero en el pasado era necesario consultar los mapas del vecindario para poderte ubicar y encontrar el destino.

Estos mapas de barrio muestran las calles y los edificios que hay en un vecindario concreto, destacando los negocios y establecimientos existentes. Así, si un japonés te da indicaciones para ir a su casa, es habitual que te diga «al lado del restaurante X», por ejemplo. Con estos mapas, te ubicarías fácilmente.

En las grandes ciudades, por supuesto, existen calles y avenidas que sí tienen nombre. Pero sólo las principales, porque incluso en estas ciudades, la mayoría de los barrios usan mapas como los que aquí te mostramos.

Mapas con indicaciones sobre el barrio
Mapas con indicaciones sobre el barrio

Publicidad en paquetes gratuitos de pañuelos

Desde hace más de treinta años una de las imágenes más curiosas cuando visitas Japón por primera vez son los repartidores de paquetes de pañuelos en la calle. Estos paquetes gratuitos de pañuelos sirven para que empresas de todo tipo publiciten sus locales o servicios de un manera mucho más efectiva que con simples octavillas publicitarias. Es, por tanto, una acción de marketing muy popular en Japón que recibe el nombre de tisshu-kubari o reparto de paquetes de pañuelos.

De hecho, la gran mayoría de peatones que aceptan el paquete de pañuelos con publicidad no aceptan publicidad en otros formatos. Mientras que si va en estos paquetitos de pañuelos no tienen problemas. Se dice que cada año se reparten gratuitamente 4000 millones de paquetes de pañuelos de papel en las calles de las ciudades japonesas.

Los paquetes son pequeños y suelen llevar unos 10 pañuelos de papel muy fino de poca calidad. Sin embargo, pueden sacarte de un apuro si te resfrías o en un bar no hay servilletas. O si usas gafas y se te han manchado o incluso si entras a algún baño público en el que falte papel higiénico.

Reparto de publicidad en paquetes de pañuelos
Reparto de publicidad en paquetes de pañuelos

Gashapon, bolas de plástico con juguetes sorpresa

Las gashapon son unas pequeñas máquinas con bolas de plástico en cuyo interior hay pequeñas sorpresas. Estas bolas son de unos 10 cm de diámetro y en su interior contienen una pequeña figura de plástico, llaveros o artículos relacionados con personajes de manga y anime, de idols, etc.

Existen varios tipos de gashapon según la calidad y el nivel de detalle de los juguetes de su interior. Por eso, el precio varía entre 300 y 500 yenes, por regla general. Para comprarla, sólo tienes que poner el dinero en la máquina y girar una rueda. Entonces verás qué te ha deparado la suerte. Y como pasa con muchos otros artículos de colección en los que interviene el azar, las gashapon suelen intercambiarse para completar colecciones.

Bandai comercializó las primeras máquinas expendedoras de gashapon en 1977 y entre las figuras más populares estaban las de Gundam, Macross y Muscleman. El término gashapon, acuñado en la década de 1990, es una onomatopeya del sonido que hace la máquina cuando se usa. Así, gasha es el sonido de la rueda que giras cuando pones el dinero y pon, el ruido de la bola al caer.

Puedes encontrar estas máquinas en casi todas partes, especialmente en centros comerciales, tiendas de manga y espacios recreativos. Incluso las tienes en los principales aeropuertos y estaciones de tren.

Adivinación en plena calle

El término japonés uranai (占い) hace referencia a la práctica de la adivinación en Japón. Esta predicción del futuro incluye la quiromancia (lectura de las líneas de la mano), el uso de una bola de cristal, horóscopos, cartas, oráculos, etc.

Si bien la práctica de la adivinación no es exclusiva de Japón, no se puede olvidar el hecho de que los japoneses son muy supersticiosos. Quizás no creen «a ciegas» en verdades absolutas, pero sí suelen usar a menudo la frase «por si acaso». Así, la sociedad japonesa está repleta de ritos y costumbres ceremoniosas basadas en este «por si acaso». Un ejemplo perfecto de esto es la gran cantidad de amuletos que hay.

Gracias a esto la adivinación no está tan mal vista como en Occidente. Así, es frecuente encontrar uranai (comúnmente señoras mayores, aunque también hay hombres), con pequeñas mesas y sillas plegables y una pequeña lámpara.

Puedes encontrarlos a cualquier hora pero suelen dejarse ver más cuando cae la noche. Sus lugares preferidos son los centros de las ciudades, cerca de estaciones de tren, parques, templos y santuarios. Y, por supuesto, también aparecen durante los festivales o matsuri. En definitiva, allá donde se junte mucha gente podrás encontrar algún adivino, aunque cada vez más usan oficinas compartidas.

Puestos de comida callejeros yatai

Los yatai son puestos de comida callejeros que encuentras fácilmente por las calles de algunos barrios y ciudades de Japón. Son básicamente establecimientos con ruedas que se llevan a cuestas en el coche o en bicicleta. Tienen además mesas de camping y taburetes, palillos desechables y pañuelos de papel y hasta cortinas noren para dar la bienvenida a los clientes. Y no pueden faltar los farolillos rojos que indican la comida que ofrecen.

Estos puestos de comida se montan y desmontan todos los días. Al caer la noche, el propietario llega con todo el material necesario y lo dispone para dar la bienvenida a sus clientes hasta altas horas de la madrugada. Entonces le recogerá todo de nuevo y se lo llevará hasta el día siguiente.

Una ciudad muy famosa por sus yatai es Fukuoka. De hecho, en varias zonas de la ciudad hay hileras de yatai, uno tras otro, que todas las noches cobran vida y ofrecen ramen de Hakata y otras especialidades locales a todo el que pase por ahí. Los yatai de Fukuoka son tan populares que es habitual que haya cola para conseguir sitio en alguno de ellos.

Si eres lector de manga o aficionado a los doramas japoneses, seguro que esto no te sorprende demasiado. Son muchas las veces que los personajes de manga o doramas acaban tomando ramen u oden después del trabajo, mientras toman algo de cerveza o sake. Es un ambiente relajado, que a muchos evoca casi el Japón del pasado. Además de que el precio suele ser barato, por lo que es bastante común encontrar estos puestos callejeros hasta en el bullicioso centro de Tokio.

Los yatai son también muy típicos en festivales (matsuri) donde estos puestos ofrecen platos típicos como okonomiyaki, takoyaki, yakisoba, yakitori, chokobanana, taiyaki, etc.

Patatas de mil sabores

La gran cantidad de patatas fritas de sabores que hay en Japón es algo que nos encanta cuando entramos en un supermercado o tienda de conveniencia. Y seguro que te llevarás una sorpresa cuando veas los sabores tan peculiares de estas patatas. Desde las Pringles de wasabi o gambas al ajillo a patatas con sabor a curry del restaurante Coco Ichibanya o sabor a yakiniku o a takoyaki, por citar algunos ejemplos.

Si no puedes leer japonés no te preocupes. Puedes fijarte en las fotos para adivinar el sabor de las patatas. Y si no, lo mejor es probarlas y descubrir sabores nuevos, que es algo muy divertido de hacer cuando estás en Japón.

Fruta como regalo

La fruta en Japón es cara, a veces muy cara. Es verdad que, por norma general, suele ser de muy buena calidad. Y por eso precisamente en muchos casos se regala fruta, aunque pueda parecer extraño.

Es una sorpresa entrar en un supermercado o en una planta de comida de un centro comercial y ver la sección de frutas para regalar. Allí puedes ver melones decorados con lazos o cajas de frutas perfectamente colocadas y listas para regalar.

Timbres para el camarero

Para llamar la atención del camarero, en Japón es habitual gritar sumimasen (algo así como, «disculpe»). No obstante, en muchos restaurantes existe un sistema de timbres. Así, si quieres llamar la atención del camarero, sólo tienes que pulsar el timbre que hay en la mesa.

Unos segundos después aparecerá el camarero en tu mesa y podrás pedir lo que necesites. Es una manera fantástica de no tener que gritar si te da vergüenza. O de no tener que estar al tanto de si ves al camarero o no.

Timbre para llamar al camarero en un restaurante
Timbre para llamar al camarero en un restaurante

Sushi en cinta transportadora

Para muchos turistas que visitan Japón, comer sushi durante el viaje es casi una «obligación». Poder disfrutar de makis, nigiris y hasta sashimi a precios no tan altos como en los respectivos países de origen siempre es un plus. Y aún más divertido es hacerlo en un kaitenzushi o un local de sushi en cinta transportadora.

El término kaitenzushi (回転寿司) se refiere a los restaurantes de sushi que sirven pequeños platos de sushi en cintas transportadoras por todo el restaurante. Normalmente los comensales se sientan alrededor de la cinta transportadora por la que pasan los diferentes platos de sushi.

Una vez estemos sentados, simplemente tendremos que coger aquellos platos que nos resulten más apetitosos, teniendo en cuenta que el color o diseño de plato indica siempre el precio. Hay restaurantes donde todos los platos tienen precio único, pero la calidad del sushi suele ser peor. Así pues, es conveniente fijarse bien antes de comenzar, para no tener una sorpresa al final. Para pagar, el camarero simplemente revisa el número y color de los platos que hayamos ido apilando en nuestra mesa y se emite la factura.

Kaitenzushi en Uwajima
Kaitenzushi en Uwajima

En la barra o mesa, solemos encontrar siempre palillos desechables, salsa de soja, jengibre y té verde o agua, ya sea en grifo directamente desde la barra o en cómodas jarras.

Y en absolutamente todos los kaitenzushi podemos pedir algo específico para nosotros. En los más modernos suelen tener tabletas, para pedir directamente. En los más tradicionales, hay que gritar, para que los cocineros nos oigan y apunten nuestra comanda.

En los restaurantes más tradicionales será el propio chef o un camarero el que nos traerá la comanda específica. Pero en los kaitenzushi más modernos, nuestra comanda llegará directamente a nuestra mesa a través de una cinta transportadora específica (normalmente situada encima de la cinta común). Y en algunos casos… ¡encima de un shinkansen! El shinkansen se parará en nuestra mesa y debemos coger todo lo que lleva para después darle al botón para que vuelva a cocina… ¡es muy divertido!

Kaitenzushi con cinta de shinkansen
Kaitenzushi con cinta de shinkansen

Los kaitenzushi son locales muy populares en Japón ya que el sushi no es algo que se prepare comúnmente en casa. Suele ser visto como «comida rápida» pero en la gran mayoría de kaitenzushi podemos encontrar sushi de buena calidad a precios muy competitivos. Quizás no sea tan bueno como ir a un buen restaurante de sushi, donde el chef nos prepara el sushi al instante y delante de nosotros, pero desde luego sí mucho más barato.

Mascotas por todas partes

A los japoneses les encantan las mascotas kawaii, es decir, bonitas o monas. Y en Japon todo, absolutamente todo, es susceptible de tener su propia mascota. Desde ciudades a centros comerciales pasando por la propia policía metropolitana de Tokio, todo tiene su mascota.

Las que más éxito han tenido en tiempos recientes son las llamadas yuru-kyara, mascotas japonesas de prefecturas o ciudades que promocionan su región. El término yuru-kyara es una combinación del adjetivo yurui, (que significa «suelto», idea de incompleto o amateur y que por ello gusta o enternece) y el anglicismo character (personaje). Según parece, el término fue acuñado por el dibujante Miura Jun en 2002.

Una de las primeras y más famosas mascotas yuru-kyara fue Hikonyan, un gato con casco y espada samurái, creado para celebrar el 400º aniversario del castillo de Hikone. Su éxito fue tal que animó a otros lugares a promocionarse con mascotas similares. De hecho, hoy en día Hikonyan sigue siendo muy popular hasta el punto de que el miembro más pequeño de Japonismo tiene un peluche suyo en casa.

Idealmente la mascota yuru-kyara se diseña a partir de algo típico de la zona que representa. El mejor ejemplo lo tienes en una de las mascotas que más éxito tuvieron en 2013 (y fue una de las palabras más populares de aquel año). Hablamos de Funasshi o Funassy, como muchas veces se transcribe. Funasshi es una pera gigante a la que le encanta saltar que representa la ciudad de Funabashi en Chiba. Y es que en esta ciudad se cultiva la variedad de pera kosui que es justamente es lo que esta mascota promociona. Eso sí, a veces la promoción queda relegada a algo secundario y la mascota adquiere protagonismo propio.

La particularidad de Funasshi es que no es la mascota oficial de la ciudad de Funabashi, puesto que fue creada por un ciudadano anónimo sin el respaldo del ayuntamiento ni de ninguna organización de turismo o comerciantes de la zona. Pero su éxito fue tan increíble que se ha convertido en la mascota más «oficial» de todas. Con su aspecto poco «profesional» —y por lo tanto muy kawaii para muchos—, su divertida manera de ser y su timbre agudo de voz (además de que termina todas las frases en «nasshi», como su nombre) se han ganado el cariño general de los japoneses.

Otro de los yuru-kyara más populares es Kumamon, el famoso oso negro que promociona la prefectura de Kumamoto. Esta mascota se creó cuando se abrió la línea Kyushu Shinkansen, para promocionar la zona. Además, ganó la competición nacional de yuru-kyara en 2011 y se volvió muy popular en todo el país. Y cuando hubo los terremotos en Kumamoto y alrededores en 2016, en muchos de los mensajes de ánimo y en las peticiones de ayuda a la reconstrucción se usó su figura, haciéndola más popular si cabe.

Y es que algunos de estos yuru-kyara son auténticos ídolos en Japón. Aparecen en programas de televisión (como el tradicional Kohaku de la noche de fin de año), participan en concursos, hacen eventos con centenares de asistentes de público, etc.

Pero no sólo las ciudades o destinos turísticos tienen su mascota. Muchos negocios o marcas tiene la suya, como por ejemplo la pastelería Fujiya y su Peko-chan. Peko-chan es una niña de grandes ojos, con dos coletas y relamiéndose que aparece en todos los paquetes de productos de Fujiya. Y también está presente en los locales que la empresa tiene por todo el país.

La particularidad de Peko-chan es que su ropa cambia según la temporada o los eventos que haya en la ciudad. En Año Nuevo, por ejemplo, Peko-chan siempre luce kimono. Y si visitas Japón en época de festivales, la verás con yukata.

A los niños les encanta la imagen de Peko-chan y es casi una tradición golpearle suavemente la cabeza, a modo de saludo, al entrar en uno de los locales de Fujiya.

Curiosidades de la vida en Japón

Hasta ahora te hemos contado cosas que te pueden sorprender si es tu primer viaje a Japón. Pero si ya has estado, seguramente no te sorprendan tanto porque ya las conoces.

Sin embargo, hay detalles de cómo los japoneses viven su día a día que seguro que no esperas. Incluso aunque seas un experto viajero a Japón. Porque suelen ser aspectos que tienen que ver con cómo se vive la vida allí.

Aparcamientos subterráneos para bicicletas

Si has estado en Japón habrás visto que hay una importante falta de espacios para aparcar bicicletas. Sobre todo cerca de las estaciones de tren. Y es que en Japón casi todo el mundo se mueve por el barrio en bici. Muchos japoneses las usan para llegar hasta la estación de tren más cercana e ir a trabajar ya en tren. Pero cuando no hay espacio, se necesitan soluciones innovadoras.

Una de estas innovaciones la creó la empresa Giken hace unos años con su Eco Cycle. Este sistema de aparcamientos subterráneos y automáticos para bicicletas permite aparcar unas 200 bicis sin usar apenas espacio en superficie. Con el Eco Cycle las bicicletas se aparcan a 11 metros de la superficie, en el subsuelo y sólo se tarda 8 segundos.

Aparcamiento subterráneo para bicis en Jiyugaoka
Aparcamiento subterráneo para bicis en Jiyugaoka

Verano y las cortinas sudare

Las cortinas sudare, hechas de bambú, son unas de las cortinas más típicas de Japón, especialmente en los calurosos meses de verano. Estas cortinas se usan para bloquear el paso del sol y del calor y para ocultar el interior de la vivienda o establecimiento.

Dado que son ligeras, permiten que pase algo de brisa, por lo que son perfectas en el húmedo verano japonés. Por eso las verás a menudo en terrazas y porches en estos meses veraniegos. Además, permiten separar espacios entre terrazas y bloquear la visión a ojos no deseados, por lo que son muy típicas en las ventanas y balcones de los barrios de geishas de Kioto. Estas cortinas pueden enrollarse para subirlas más o menos y se mantienen en su posición con una cuerda.

Antiguamente, las cortinas sudare también se usaban para evitar ser visto por extraños, como se puede leer en la novela Genji Monogatari. Y es que durante el periodo Heian las mujeres de la corte nunca podían mostrarse ante un hombre y  debían cubrir su rostro y parte de su cuerpo detrás de una cortina sudare.

Cortinas sudare típicas del verano en Japón
Cortinas sudare típicas del verano en Japón

Protecciones para los árboles en invierno

El invierno japonés es, especialmente en las zonas del noreste, muy frío y con abundantes nieves. Por eso durante el otoño parques y jardines se preparan para proteger a sus árboles y plantas con diferentes técnicas tradicionales. Y aunque esto no es algo exclusivo de Japón, aquí esta técnica ha alcanzado casi al nivel de arte.

Para proteger los árboles del frío y mantener los jardines preciosos durante el invierno se usan diferentes técnicas y diseños. La más popular de todas es el fajín de paja wara no obi, una técnica a veces también llamada wara-maki, que significa literalmente «enrollar con paja». Esta técnica consiste en enrollar una faja de paja hecha a mano en el tronco del árbol para protegerlo del frío y de los insectos que podrían atacarlo durante los meses de invierno.

A partir del simple fajín de paja, sin embargo, la técnica del wara-maki puede evolucionar hasta dar forma a auténticas creaciones artísticas. Siempre, eso sí, aprovechando la forma del árbol y con el claro propósito de protegerlo del frío, los insectos y la nieve. Pero, a la vez que protege, muestra toda la creatividad del jardinero.

Otra de las técnicas de protección que se puede ver en parques y jardines es una construcción cónica de tiras de paja anudadas a un poste central de bambú llamada yuki-tsuri. Esta construcción se sitúa sobre la copa de los árboles, especialmente de pinos japoneses cuya forma suele estar muy cuidada. Esta estructura cubre los árboles completamente y así protege sus ramas y su diseño de la pesada nieve. También puedes verla hecha de madera y no de paja, en cuyo caso recibe el nombre de yuki-gakkoi.

El arte del reciclaje

Una de las cosas que más trae de cabeza a japoneses y extranjeros que viven en Japón es el reciclaje. Este hábito surgió en Japón a raíz del gran crecimiento económico e industrial que vivió el país al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Grandes metrópolis con graves problemas de espacio, toneladas de residuos y problemas de contaminación medioambiental hicieron que el país aprobara estrictas leyes medioambientales en la década de 1960. De estas leyes surgieron las estrictas normas del reciclaje en Japón actuales.

Aunque la idea es la misma para todo el país, cada barrio funciona un poco como quiere. Es por eso que cuando vas a registrarte como vecino al ayuntamiento local te dan un folleto donde te explican todos los detalles del reciclaje en tu zona. Esto incluye qué reciclaje básico tienes que seguir, cuáles son las normas y qué días de recogida hay.

Ésta es una de las grandes diferencias con otros países, donde se puede reciclar cualquier día de la semana. En Japón hay días específicos para deshacerte de cada tipo de residuo. Y también instrucciones muy precisas sobre cómo debe hacerse.

Por ejemplo, en casa tienes que lavar las botellas de plástico, quitarles la etiqueta y el tapón y separarlas en una bolsa aparte. De la misma forma, hay que lavar los briks de leche o zumo y doblarlos para que ocupen el mínimo espacio. Por otro lado, la recogida de residuos especiales como cacerolas, paraguas o artículos rotos también se realiza en días especiales. Y debe estar perfectamente señalizada con unas etiquetas identificativas.

Si no sigues las normas y no reciclas correctamente, es fácil que tu basura aparezca de nuevo en tu puerta. Pero en este caso, incluyendo una amable nota de tu comunidad pidiéndote que, por favor, recicles correctamente. Esto es algo que posiblemente le ha pasado alguna vez a todos los extranjeros que hemos vivido en Japon.

Como curiosidad, normalmente los edificios no tienen cubos de basura. Lo que existe es un espacio habilitado para que los vecinos dejen ahí las bolsas de residuos según el día y el tipo de recogida, siempre en el horario establecidos. Esa zona, además, suele estar cubierta por una tela que evita que los cuervos disfruten cotilleando y esparciendo la basura.

Finalmente, hay que recordar que el reciclaje no es una obligación exclusiva en casa, sino también en la calle. Cada persona es responsable de los residuos que genera, incluso en la calle. Cada uno lleva su basura consigo y la recicla en casa.

Academias de estudio juku y yobiko

Japón es un país obsesionado por la educación. Esto lo demuestra la existencia de las academias juku y las academias yobiko. Las primeras son academias privadas cuyas clases se realizan después del horario escolar y en fines de semana y sirven para repasar lo que se explica en clase. Las segundas también dan clases por la tarde y los fines de semana pero tienen el objetivo final de preparar a los estudiantes para los exámenes de acceso a las distintas universidades japonesas.

Si te gusta el manga y el anime probablemente sepas perfectamente qué es una juku o una yobiko y el papel que tiene en la sociedad japonesa. Estas academias están presentes en multitud de tramas: estudiantes estresados por pruebas de acceso muy complicadas, estudiantes desastrosos que no logran seguir el ritmo de sus clases normales, estudiantes que van a las juku a pasar el rato, etc.

Hay tres razones por las que un estudiante acaba yendo a una juku. Por un lado son perfectas para prepararse para las distintas pruebas de acceso del sistema educativo japonés. Especialmente con las últimas reformas educativas, que según muchos padres y educadores han rebajado considerablemente el nivel de la educación nipona, el negocio de las juku está en aumento.

La segunda razón es para poder seguir el ritmo de las clases normales. Para ello, los estudiantes están divididos según sus competencias. De esta manera las juku compensan la poca habilidad de la enseñanza estándar japonesa a la hora de tener en cuenta los problemas y necesidades individuales de cada estudiante.

Finalmente, la tercera razón es para hacer nuevos amigos o pasar más tiempo con los que ya están yendo a estas academias. Es decir, en este caso las juku tienen un papel social fundamental. Antes, de pequeños, jugaban en el parque todos juntos y ahora estudian todos juntos en las juku.

En general, tanto padres como hijos suelen estar satisfechos con las juku puesto que las notas suelen subir. Esto se debe a que las clases son más individualizadas y la relación con los profesores más estrecha, lo que crea un ambiente más dinámico y entusiasta que en la escuela tradicional.

Y están siendo un éxito precisamente por los cambios sociales recientes. Los padres, aunque un futuro incierto, no tienen dudas a la hora de dedicar esfuerzos y dinero para que sus hijos puedan acceder a escuelas privadas. Porque en Japón, acceder a una escuela de primer ciclo de educación secundaria (junior high) privada te hace más fácil entrar en un buen instituto de secundaria. Y desde ahí, es más fácil poder acceder a una buena universidad. La realidad es que el Japón que ofrecía trabajo de por vida está desapareciendo rápidamente. Por eso, cuanto mejor es la universidad en la que se estudia, mejores son las posibilidades laborales.

Sin embargo, estas academias están en el punto de mira del gobierno. Dada su naturaleza comercial (no deja de ser un negocio, no lo olvides) hay quien cree que tienen más en cuenta los beneficios que la educación en sí. Además, hay familias que no pueden permitirse el lujo de mandar a sus hijos a las juku, lo que añade cierta desigualdad al sistema educativo.

En el área metropolitana de Tokio, más del 40 % de estudiantes de primaria y un 77,2 % de estudiantes de primer ciclo de secundaria van a una academia juku. Los padres pueden pagar entre 600 000 y 800 000 yenes al año para este tipo de educación, algo que no está al alcance de cualquiera.

Las yobiko, por otro lado, son academias que preparan a los estudiantes para las pruebas de acceso a la universidad. En Japón los estudiantes que quieren estudiar en universidades nacionales deben hacer dos tipos de exámenes. El primero es el examen de capacitación nacional, de tipo similar al que se hace en todos los países para acceder a las universidades. Pero luego se hace otro examen, que es el correspondiente a la universidad a la se quiera ir. En las universidades privadas, sin embargo, los estudiantes sólo deben hacer este último examen.

La competencia es feroz y no siempre es posible entrar en la universidad deseada. En estos casos, el estudiante puede escoger otra universidad de su lista o hacer otro tipo de estudios no universitarios. Una opción adicional, bastante popular, es esperar al año siguiente y volver a hacer el examen de acceso. Estos estudiantes repetidores de pruebas de acceso, que popularmente se llaman ronin, se pasan todo el año estudiando única y exclusivamente para aprobar el examen de acceso a la universidad deseada.

Originalmente, las yobiko surgieron específicamente para cubrir las necesidades de estudio de estos ronin. Sin embargo, en la actualidad son muchos los estudiantes de secundaria que van a clases en estas academias sin ser ronin. Es por esta razón que las yobiko tienen distintos programas, tanto de día completo (para los ronin) como por horas durante dos o tres tardes a la semana, los fines de semana, las vacaciones de verano, etc.

Además, las yobiko tienen cursos especiales según los exámenes para los que se quiera presentar el estudiante y las carreras universitarias de destino. También ofrecen clases especiales para aprender a hacer frente a este tipo de exámenes. Ir a una yobiko tampoco es barato y las clases suelen costar, como mínimo, unos 100 000 yenes al mes.

Calles de Koenji, en Tokio
Calles de Koenji, en Tokio

Más espantapájaros que habitantes

El pueblo de Nagoro, en la prefectura de Tokushima (isla de Shikoku) ha sufrido la despoblación de una forma brutal. Tanto que, en 2018, llegó a tener únicamente 27 habitantes. Pero eso no sería más que otra historia triste del problema de la despoblación de las zonas rurales. Si no fuera, claro, porque justamente en Nagoro hay el doble de espantapájaros que de habitantes.

Ayano Tsukimi cumplió 69 años en 2019 y es una de las vecinas más jóvenes del pueblo. Aunque no siempre vivió aquí, ya que se trasladó desde Osaka en 2000 para cuidar de sus padres. Fue entonces cuando comenzó a hacer espantapájaros para proteger los campos de los cuervos. Y ya nunca dejó de hacerlos.

Actualmente hay más de 270 espantapájaros repartidos por Nagoro y otros pueblos de Shikoku que ayudan a recordar cómo era la vida en el pueblo cuando había más habitantes: «Esa señora solía venir a charlar conmigo y a beber té. A ese hombre le encantaba beber sake y contar historias… me recuerdan los viejos tiempos, cuando todos estaban sanos y vivos».

El pueblo de Nagoro, con su única calle, es una de las miles de comunidades del campo japonés que se están convirtiendo en pueblos fantasma. O, si tienen suerte, en museos al aire libre detenidos en el tiempo. De hecho, la gota que colmó el vaso fue el cierre de la escuela primaria en 2012, hoy llena de espantapájaros en las aulas, que recrean el ajetreo de niños y maestros.

Algunos turistas paran en el pueblo para ver los espantapájaros de cerca, algo positivo, según Ayano, porque sin estas figuras la gente pasaría de largo. De hecho, el pueblo sale destacado en uno de los capítulos de la serie documental James May Our Man in Japan (Prime Video) precisamente por este hecho.

Espantapájaros en Japón
Espantapájaros en Japón © blew_s / Shutterstock.com

El consumo de carne de ballena

La ciudad costera de Minamiboso (prefectura de Chiba) inicia cada año su temporada de caza de ballenas con la disección pública de una ballena seguida de un barbacoa.

A pesar de que los ecologistas condenan la caza de ballenas, Japón sigue manteniendo que es una parte importante de su herencia cultural y gastronómica. Por este motivo enseñan orgullosos a los niños de Minamiboso lo que ellos consideran una tradición centenaria local. Y aunque esta práctica tuvo una moratoria durante unos años, Japón ha vuelto a cazar ballenas, con «fines científicos», supuestamente.

La carne de ballena es algo muy poco común en la mayoría de casas japonesas. Pero los habitantes del pueblo de Wada, hoy parte de Minamiboso, sí la comen con regularidad, tanto en casa como en las escuelas. De hecho, en toda la zona hay tiendas de recuerdos, restaurantes, supermercados y tiendas especializadas en carne de ballena que venden todo tipo de productos relacionados y sirven desde sushi de ballena hasta carne de ballena frita.

Taiji y la caza de delfines

La ciudad de Taiji, al sur de la prefectura de Wakayama, es una de las «capitales» de la horrible caza de delfines. Pero habría pasado bastante desapercibido de no ser porque aparecía en la película The Cove, ganadora en 2009 del Oscar al mejor documental.

Desde entonces, hay mucha más información de ello y de los muchos organismos y asociaciones internacionales que critican esta controvertida práctica. Pero tanto las autoridades de Taiji como el gobierno japonés la defienden como actividad tradicional y parte intrínseca de la cultura gastronómica japonesa.

Es cierto que los delfines de Taiji (todavía) no son una especie en peligro de extinción, como dice el gobierno japonés. Pero esta caza de delfines, cuya temporada se extiende de septiembre a marzo, es una práctica muy cruel. En Taiji se sigue el método tradicional creado por los pescadores del propio pueblo hace años, con embarcaciones creando un muro de sonido que empuja a los cetáceos hacia la bahía donde son seleccionados y arponeados.

La mayoría de los delfines se capturan con arpón y se destinan al consumo, mientras que unos pocos se capturan vivos para venderlos a zoos y acuarios de todo el mundo. Los defensores de la caza de delfines consideran las críticas a esta práctica una muestra de hipocresía y se preguntan por qué la comunidad internacional no critica la matanza de vacas, cerdos y ovejas para el consumo humano. Los críticos, sin embargo, consideran que la demanda es insuficiente y que el método de caza es cruel. De hecho, cada año, la policía local tiene que desplegarse en la zona y supervisar las operaciones para evitar conflictos entre pescadores y activistas.

Ante las críticas y para aliviar la presión internacional, Japón se ha autoimpuesto restricciones en la caza de delfines para «usar los recursos marinos de manera sostenible», según un trabajador de la Agencia de Control de la Pesca. Así, se permite la caza de siete tipos de delfines y se han estipulado cuotas en cada prefectura.

En el caso de Wakayama, las cuotas suman un total de 2000 calderones negros, falsas orcas, delfines risso, delfines moteados pantropicales, delfines de nariz de botella, delfines listados y delfines de costados blancos del Pacífico.

Inemuri o quedarse dormido en el trabajo

El término japonés inemuri hace referencia al hecho de quedarse dormido en el trabajo, pero allí esto no se ve como negativo. Y es que tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial, los japoneses se esforzaron trabajando horas y horas para sacar al país adelante, algo que consiguieron en un tiempo récord. Con el estallido de la burbuja económica en la década de 1990 las cosas comenzaron a cambiar y actualmente la situación es radicalmente diferente, aunque hay algunas prácticas que siguen muy enraizadas en la cultura corporativa japonesa.

Un ejemplo es esta práctica del inemuri o, literalmente, «dormir mientras uno está presente». La práctica del inemuri no se ve con malos ojos, porque demuestra en cierto modo el cansancio acumulado de un trabajador tras haberse dedicado en cuerpo y alma a la empresa. Es decir, el inemuri se ve como una consecuencia de esta dedicación absoluta al trabajo.

Eso sí, para que sea aceptable, el trabajador tiene que quedarse dormido sentado en su silla de oficina, en su lugar de trabajo. Es decir, mientras «está presente», de ahí el nombre de esta práctica. No vale irse a otra sala y tumbarse, por ejemplo, o cosas parecidas. De esta forma, aunque tengas los ojos cerrados los compañeros y jefes entienden que aún sigues trabajando y dedicado a la empresa. Y que estás listo para seguir trabajando, aunque hayas cerrado los ojos un rato por el cansancio acumulado por tanta dedicación.

Está claro que el inemuri va desapareciendo poco a poco, a medida que la mentalidad corporativa japonesa va aceptando que ciertas prácticas del pasado ya no son aceptables. Pero, sinceramente, mejor dormir en el trabajo a morir o suicidarte por exceso de trabajo y estrés laboral.

Las ryosangata-joshidaisei: ¿son iguales todas las chicas japonesas?

La expresión ryosangata-joshidaisei significa algo así como «chicas universitarias producidas en masa». Hace referencia a la falta de originalidad a la hora de vestirse, arreglarse y posar de las chicas japonesas, haciendo que parezcan todas iguales, como si fueran clones. Con este término se define a chicas que llevan un mismo peinado, color de pelo, maquillaje, ropa y que hasta posan de la misma manera.

Existe otro término en japonés, kōde kaburi, que significa algo así como coincidir en estilismos. Sería aquello que sucede cuando llevas el mismo estilo de vestido (parecido o igual) que tu mejor amiga sin planificarlo. Es algo que suele dar rabia, porque a nadie le gusta coincidir con otra persona, pero que a la vez hace sentir que vas «a la moda». Sin embargo, esas chicas «clónicas» van un paso más allá.

Curiosamente, este comportamiento también ocurre entre los hombres japoneses jóvenes. Y es que ellos también siguen las mismas tendencias de ropa, de peinados y hasta de depilado de cejas, por poner un ejemplo. Sin embargo, no existe un término específico en este caso. Un sitio en el que poder ver fácilmente ambos casos es en Tokyo Disneyland y Tokyo Disneysea. A los japoneses les encanta conjuntarse para ir a estos parques… ¡es muy curioso de ver!

En realidad esto no es algo exclusivo de Japón, porque este tipo de tendencias juveniles tan ubicuas ocurren en todos los países. Pero para nosotros es otro ejemplo de la facilidad del idioma japonés para poner nombre a conceptos generales que en otros países no tienen nombre.

Tokyo DisneySea
Tokyo DisneySea

Esperamos que con este artículo conozcas algunas cosas curiosas de Japón. Y si alguna de ellas no la conocías, mejor que mejor, así tienes algo más en lo que fijarte en tu próximo viaje.

Por supuesto, seguiremos añadiendo curiosidades de Japón, no tengas dudas. Mientras tanto, ¡disfruta del país!

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