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Al igual que hablábamos del shimekazari, otra de las decoraciones típicas en Japón en estas fechas navideñas y de año nuevo es el kadomatsu (門松), un adorno compuesto por bambú, pino y ciruelo que se coloca a la entrada de las casas o edificios para dar la bienvenida al dios del año o toshigami.

Gracias a esta decoración, se ayuda a que ese dios del año establezca en esa casa su hogar temporal durante estos días. Como veis, muy parecido al shimekazari.

La parte principal del kadomatsu está formada por tres ramas de bambú de alturas distintas cortadas en diagonal que representan el cielo, la humanidad y la tierra, siendo el cielo la más alta y la tierra la más baja. Luego se añaden ramas de pino y de ciruelo y se ata todo con una cuerda de paja y se coloca, como os decía, en la entrada de los edificios y siempre en parejas, representando así al hombre y a la mujer.

Lo cierto es que el kadomatsu más simple y original sólo lleva pino, que al fin y al cabo es lo que nos dice el nombre de esta decoración típica, ya que la traducción sería “puerta de pino”. Es curioso también que la palabra matsu, además de pino, también es el verbo esperar, por lo que la colocación del kadomatsu implica que esperamos que el dios del año llegue a nuestra casa.

Como todo en Japón, el kadomatsu está cargado de simbolismo, ya que el bambú representa la fortaleza y flexibilidad, mientras que el pino representa la constancia y la longevidad y el ciruelo aporta los significados de nuevos comienzos y pureza. Así, todos los elementos que lo componen ayudan a traer esa buena suerte para el año que empieza.

Kadomatsu-7

Colocar el kadomatsu es una tradición que se remonta al periodo Edo (1600-1868), y desde entonces las cosas han cambiado ligeramente, aunque el significado al final sea el mismo. De hecho, antes de la Segunda Geurra Mundial, el día 13 de diciembre solía ser el día escogido para ir a cortar ramas de bambú y de pino para luego hacer el kadomatsu, que se colocaba el día 28 de diciembre.

Hoy, la fecha de colocación del kadomatsu se sigue manteniendo, pero lógicamente la gente ya no va a cortar ramas de bambú o de pino, sino que las compran ya cortadas. Y en algunos casos, hasta se utilizan ramas de plástico para ser más ecológicos.

Esta decoración se mantiene hasta el 7 de enero, aunque en el periodo Edo se mantenía hasta el 15 de enero. Y en este día se quema el kadomatsu a modo de ofrenda y también para liberar al dios que ha estado residiendo ahí durante estos días, para conseguir así buenas cosechas y un próspero año. Ahora que queda poca gente en Japón que se dedique a la agricultura, en lugar de buenas cosechas lo que se espera conseguir es un buen año laboral, suerte en todo lo que emprendas, etc. Cambian los tiempos, pero el sentido es el mismo.