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Como sucede todos los años, el mes de marzo es el mes del Haru Basho, el torneo de sumo de Osaka. La segunda ciudad de Japón abre sus puertas para recibir a la caravana del sumo profesional con el atractivo de ver si el mongol Kakuryu puede o no alcanzar el rango de Yokozuna, el máximo grado existente que ya ostentan otros dos luchadores también de Mongolia.

Y es que la Nihon Sumo Kyokai se ha metido ella solita en un berenjenal del que ya veremos a ver si consigue salir. Su obsesión por promover al rango de Yokozuna a un luchador japonés hizo que en el pasado torneo de Tokio rebajase de forma casi alarmante los requisitos que se le suelen pedir a un Ozeki para alcanzar el máximo grado (dos victorias consecutivas).

De esta forma, intentaban facilitar el ascenso del luchador Kisenosato a Yokozuna y darle así a los aficionados locales un héroe al que seguir y que hiciera frente a la imparable llegada a las categorías altas de luchadores extranjeros. Incluso se llegó a decir que si Kisenosato conseguía alcanzar un mínimo de 14 victorias en el torneo de enero podría ser promovido aunque no consiguiera el triunfo final, algo que no ocurría desde que en 1986 fuese promovido Futahaguro (Kitao) tratando de buscar un revulsivo a la, por entonces, insultante supremacía de Chiyonofuji.

Aquel experimento de la Asociación de Sumo salió fatal y Futahaguro, un luchador díscolo y mal encarado, acabó siendo expulsado del sumo tras una fuerte discusión con su oyakata en la heya y se convirtió en el único Yokozuna que nunca consiguió alzar la Copa del Emperador.

Vuelta a los errores de los 80

Al parecer la NSK se ha propuesto volver a cometer los mismos errores del pasado buscando los beneficios a corto plazo en vez de la estabilidad a largo plazo. El problema es que este tipo de errores casi siempre te estallan en el rostro. Y es que no solo el japonés Kisenosato no cumplió ni de lejos con las expectativas que se crearon en torno a él sino que, además, la Asociación se encontró con que Kakuryu, otro Ozeki de Mongolia, alcanzaba las 14 victorias y forzaba un desempate ante el Yokozuna Hakuho, que acabaría llevándose el torneo.

El mongol Kakuryu cuando fue promovido a Ozeki (Foto: Martina Lunau)

El mongol Kakuryu cuando fue promovido a Ozeki (Foto: Martina Lunau)

La Asociación de Sumo está ahora arrinconada, ya que después de ofertar unas condiciones tan sumamente ventajosas a un luchador japonés para alcanzar el máximo rango se encuentra con otro luchador extranjero al que, como es lógico, tiene que ofertar las mismas condiciones para llegar a ser Yokozuna.

Podría ser que las pésimas decisiones tomadas en pro de lograr tener un gran campeón local acaben con el resultado de tres Yokozuna mongoles en lo alto del banzuke. Sin duda sería un justo castigo a una serie de decisiones caprichosas e injustas tomadas por un grupo de dirigentes a los que el cargo les viene excesivamente grande.

Hakuho, de nuevo el gran favorito

Centrándonos únicamente en la parte deportiva, Hakuho parece de nuevo el rival a batir, algo que se está convirtiendo en habitual torneo tras torneo. Tan sólo sus compatriotas mongoles Harumafuji y Kakuryu parecen estar en condiciones de disputarle la competición con alguna posibilidad de dar la sorpresa, así como un Kisenosato que afronta la competición tras tener que retirarse en enero y del que no sabemos si su lesión estará totalmente olvidada como para afrontar este torneo con aspiraciones de volver a ser la gran esperanza nipona.

El japonés Endo, una de las grandes esperanzas locales (Foto: Martina Lunau)

El japonés Endo, una de las grandes esperanzas locales (Foto: Martina Lunau)

También tenemos que seguir al japonés Endo, que se ha convertido en los últimos meses en la gran atracción local y al que su situación como maegashira 1 obligará a pelear contra todos los grandes, lo que sin duda será una excelente piedra de toque para ver hasta dónde puede llegar este chico que, a sus 24 años, es la gran esperanza japonesa para poner fin a los años de supremacía extranjera en el sumo.

No parece, de todas formas, que este vaya a ser el torneo en el que lo pueda conseguir, pero sí que le va a servir de experiencia para saber cómo afrontar los combates ante los luchadores del sanyaku. Otros luchadores como Goeido, Okinoumi y Tochiozan también fueron catalogados como grandes esperanzas locales para, al final, acabar estrellándose contra el muro que supone tener que conseguir de forma continuada un mínimo de 10 victorias si se quiere optar a metas más altas.

La cita será en el Gimnasio de la Prefectura de Osaka y las fechas entre el 9 y el 23 de marzo. Atractivos hay muchos y peligros (para la Asociación) aún muchos más. En menos de un mes veremos si consiguen salir con bien de ellos o si han caído de forma vergonzosa en su propia trampa.

Por cierto, que si es la primera vez que leéis de sumo en Japonismo, tenemos dos entradas con un glosario extenso para que no os perdáis: Glosario de sumo de la A a la K y Glosario de sumo de la M a la Z.