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Hace un tiempo pudimos leer un magnífico post, que se compartió masivamente en las redes sociales, titulado “Diez palabras que el castellano necesita urgentemente apropiarse de otros idiomas”. Entre ellas, había una japonesa: “hikikomori“, que se refiere a aquellos jóvenes que se encierran en sus habitaciones y renuncian casi por completo al mundo exterior. Hoy os quiero presentar un par más: dos palabras japonesas que una vez las conozcas no podrás prescindir de ellas.

En primer lugar, 積ん読, tsundoku, que viene de tsumu, apilar, y  doku, leer. Es decir: apilar sin leer. Lo que trata es de poner nombre a la costumbre que algunos tenemos de comprar libros y apilarlos sin leerlos. Y sí, me quedé boquiabierto cuando conocí el significado de tsundoku, porque os tengo que confesar que encajo como anillo al dedo en eso de amontonar libros y revistas que sé que nunca voy a poder leer, o que sencillamente necesitaba tener, o que no me apetecía organizar una vez en casa.

En mayo de este año, y gracias a Reddit, descubrimos el dibujo que había hecho la hija de uno de sus usuarios y que sintetiza, mucho mejor que lo antes escrito, qué significa realmente tsundoku.

La otra palabra que el castellano necesita apropiarse del japonés es 幽玄, Yuugen, que viene de Yuu, oscuro, profundo y Gen, misterioso. Nos remite a un sentimiento de fascinación que es difícilmente explicable –seguro que os ha pasado– y que los ideogramas, como en tantas ocasiones, consiguen fundir y explicar perfectamente. De hecho, he reescrito más de diez veces estas líneas, porque sigo sin saber cómo definirlo. Algunos dicen que es el acto de tomar conciencia del Universo, lo que desencadena una respuesta emocional demasiado honda y potente para ser expresada con palabras.

Otros, el sentimiento que nos inunda cuando nos damos cuenta de la inmensidad del cosmos, de las cosas, cuando nos turba y nos hechiza el sentimiento de pequeñez e irrelevancia. O sencillamente un éxtasis contemplativo de gran profundidad reflexiva cuando la naturaleza nos abruma. Para mí, fue todo un descubrimiento saber que los japoneses le habían puesto nombre al inquietante desasosiego que experimento cuando, en las noches estrelladas, me doy cuenta de que soy sólo un puntito más, y de que el Universo es de una belleza que hiere, incluso a simple vista.

Y vosotros, ¿qué otras palabras japonesas pensáis que habría que importar al castellano?