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La edad de los samurai en Netflix
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La edad de oro de los samuráis, el Juego de Tronos japonés de Netflix

La edad de los samurai en Netflix
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3.5
Entretenida

La edad de oro de los samuráis es el título en español de la serie documental de Netflix titulada Age of Samurai: Battle for Japan. Estrenada a finales de febrero de 2021, esta serie de 6 episodios cuenta a grandes rasgos la historia de los tres grandes unificadores de Japón en los siglos XVI y XVII.

A la serie se la ha llamado «El Juego de Tronos japonés», por la mezcla de batallas, situaciones imposibles, traiciones, heroísmo, etc. Lo cierto es que la realidad siempre supera a la ficción. Y es que los hechos alrededor de las tres figuras históricas que protagonizan esta serie avergonzarían a los creadores de Juego de Tronos.

Los tres grandes unificadores de Japón

Japón vivió un periodo histórico de gran turbulencia durante el periodo Sengoku (1467-1568). De hecho, el propio nombre del periodo significa «País en guerra», lo que da una idea del estado permanente de conflicto entre los daimyo o señores feudales.

Por eso, puede sorprender que tras este periodo y un breve interludio (el periodo Azuchi-Momoyama) se llegara a un Japón unificado y en paz que se mantuvo así durante más de 250 años. Y no se puede entender este proceso histórico sin los grandes unificadores de Japón: Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu.

Oda Nobunaga en un momento tranquilo
Oda Nobunaga en uno de sus pocos momentos tranquilo en la serie

De hecho, la serie La edad de oro de los samuráis cuenta la historia de los años en los que estos tres hombres cambiaron la historia del país para siempre.

Pero antes de entrar a hablar propiamente de la serie, merece la pena mencionar un curioso poema japonés que ilustra la personalidad de estos tres hombres:

鳴かぬなら、殺してしまえほととぎす: Si el cuco no canta, mátalo.

鳴かぬなら、鳴かして見せようほととぎす: Si el cuco no canta, convéncelo.

鳴かぬなら、鳴くまで待とうほととぎす: Si el cuco no canta, espera.

Así, el primer verso aplica a Oda Nobunaga por su espíritu belicoso; el segundo aplica a Toyotomi Hideyoshi, más astuto y político que el anterior. Y, finalmente, el tercero aplica a Tokugawa Ieyasu, que fue más diplomático y paciente a la hora de lograr sus objetivos.

La serie: un docudrama de samuráis con historiadores

La edad de oro de los samuráis comienza con la muerte del señor del clan Oda, en un momento de caos y guerra por todo el país. Uno de sus hijos, Oda Nobunaga, le sucede contra la opinión de la familia. Y con sangre y mucha ferocidad consigue ir haciéndose con el control del centro de Japón.

A lo largo de los seis episodios de la serie veremos el ascenso y posterior caída de Nobunaga, al que se le dedican casi los tres primeros episodios. Los dos siguientes se dedican a la figura de su sucesor, Toyotomi Hideyoshi y hacen mención especial a Date Masamune, un importante daimyo del norte del país, apodado «el dragón de un solo ojo». Finalmente, el último capítulo se centra en la figura de Tokugawa Ieyasu y la batalla de Sekigahara, que marcó el comienzo del final de estos momentos tan convulso de la historia japonesa.

Los responsables de la serie, con experiencia previa en este tipo de docudramas, decidieron enfocarse en unos pocos hechos de este periodo de la historia. Eran conscientes de que había demasiado que contar. Y en sus propias palabras, además, no querían centrarse sólo en política y estrategia, sino también en historias de honor, amistad, deber y traición.

Para ello, la serie cuenta con un narrador que da unas pinceladas al comienzo de cada capítulo y en algunos otros momentos de cada episodio. Pero el peso de la narración lo aportan un gran número de historiadores especializados en Japón que van desgranando los sucesos que se cuentan, siempre con un tono accesible y fácil de entender. Podemos ver a Stephen Turnbull, Oleg Benesch, Leslie Downer, Tomoko Kitagawa, David Spafford y muchos otros.

Mientras, la serie muestra recreaciones de esos sucesos en clave cinematográfica. En muchos casos, son simplemente imágenes de apoyo, aunque en otros hay algo más de acción, tanto en batallas exteriores como en interiores de castillos, templos y residencias.

Precisión histórica

Ante una serie como La edad de oro de los samuráis, la principal pregunta que surge es si es históricamente precisa. Si fuera una película sin más, al estilo de El último samurái, esto podría no importar demasiado. Al final en estos casos el tiempo es limitado y las exigencias cinematográficas hacen que haya que cambiar ciertos hechos para que encajen mejor en dos horas de metraje. En estos casos asumimos que no va a ser preciso al ciento por ciento sin que nos importe demasiado.

Aquí, sin embargo, se cuenta con un gran número de historiadores explicando hechos a cámara. Y la parte dramática se usa sólo para ilustrar lo que nos van contando. Es decir, la propia serie nos transmite que está contando un relato verídico e históricamente cierto. Los historiadores no dudan, no expresan si existen otras ideas, no explican qué es real y qué es leyenda. Y así, como espectadores, podemos tender a creer que todo es exactamente cierto.

Tokugawa Ieyasu mediando entre Toyotomi Hideyoshi y Date Masamune
Tokugawa Ieyasu mediando entre Toyotomi Hideyoshi (derecha) y Date Masamune (izquierda)

A nuestro juicio, La edad de oro de los samuráis peca demasiado de intentar ser una reedición a la japonesa de Juego de Tronos. Es cierto que en el periodo tratado por el documental hubo batallas cruentas, traiciones, alianzas inesperadas y mucho más. Todo ello aspectos que nos recuerdan sin lugar a dudas a las mejores tramas de Juego de Tronos. Pero se dejan por el camino muchos otros detalles, posiblemente porque no son tan vistosos o «cinematográficos».

Además, precisamente por el deseo de los responsables de la serie de mostrar los hechos con más crueldad y sangre, se hacen saltos tremendos. Así, hay capítulos sobre Toyotomi Hideyoshi donde se cuentan ciertas batallas que le permitieron controlar gran parte de la isla principal de Japón. Pero acto seguido se habla de cómo consiguió el control de todo el país y se incluye toda la zona norte de Tohoku, Shikoku y Kyushu. Incluso se muestra toda la isla de Hokkaido como parte de los dominios de Hideyoshi, cuando no fue colonizada en su totalidad hasta 1869.

Asimismo, se nos habla de Mochizuki Chiyome, la más famosa de las mujeres ninja. Sin embargo, el consenso es que este personaje es un relato de ficción que, sin embargo, la serie presenta como totalmente cierto. No menos curioso es ver cómo Date Masamune, afectado por la viruela, se saca un ojo afectado por la enfermedad. Sí, históricamente se sabe que le faltaba un ojo debido a esta enfermedad. Pero que se lo sacó tal como muestra la serie es también un mito. Y no encaja con la idea de seriedad y rigor que pretende transmitir la serie.

Resulta también curioso ver el exceso de importancia que la serie otorga a las katanas en las batallas. Sobre todo cuando las armas preferidas por los samuráis, hasta la llegada de las armas de fuego, fueron lanzas y arcos.

La batalla de Okehazama

Pero, sobre todo, se cuentan cosas sobre batallas importantes usando narrativas antiguas. Un ejemplo es la batalla de Okehazama (1560), en la que Oda Nobunaga derrota a Imawaga Yoshimoto. En la serie se cuenta que el asalto por sorpresa de las fuerzas de Nobunaga funciona porque Yoshimoto está celebrando con sake y confunde los gritos con una pelea entre sus hombres.

En realidad, la historia es algo diferente. La nueva narrativa que se acepta como válida establece que Nobunaga no tendió una emboscada a Yoshimoto, como se puede ver en la serie. Al contrario, Nobunaga lanzó un ataque frontal bajo el amparo de fuertes lluvias que tomó por sorpresa a una parte de las fuerzas de Yoshimoto.

Este grupo, cansado por batallas previas, huyó montaña abajo, con las fuerzas de Nobunaga persiguiéndoles. Y llegaron hasta la zona donde estaba el campamento de Yoshimoto. De hecho, Nobunaga no había planeado ni espera acabar luchando contra Yoshimoto y sus tropas en aquel momento.

Escena de La edad de oro de los samuráis en Netflix
Escena de La edad de oro de los samuráis en Netflix

Y por si fuera poco, se emplea el recurso en la serie de que sea Toyotomi Hideyoshi, entonces un soldado de a pie de Nobunaga, el que mate a Yoshimoto. Algo que es totalmente falso y que, ya que la serie intenta presentar los hechos históricos de forma verídica, no tiene sentido. Sólo si se busca la espectacularidad y el unir las historias de ambos líderes tendría sentido. Pero en una película de ficción histórica, no en un documental.

La batalla de Nagashino

Sobre la famosa batalla de Nagashino (1575), la serie se muestra más precisa. En esta batalla, Nobunaga y su aliado Tokugawa Ieyasu derrotan a las fuerzas del clan Takeda. Se cuenta, además, que según lo que se conoce, Nobunaga inventó una estrategia para eliminar la desventaja del largo tiempo de recarga de los arcabuces. Supuestamente, creó tres grupos que se iban alternando, y mientras se recargaban, se usaban flechas. Sin embargo, hay historiadores que hablan de que fueron los Ikko-ikki los primeros en usar los arcabuces de esta forma en Japón. Existen, incluso, evidencias históricas de esta técnica alrededor de 1650 en China.

En el caso de esta batalla, al menos, no se dice que las cosas fueran así de categóricas. De hecho, existen versiones contradictorias basadas en documentos japoneses diferentes que hablan de 1000 o 3000 arcabuces presentes. Pero hay incluso historiadores que consideran que, incluso 3000 arcabuces es un número ridículamente bajo. La serie, en este caso, no entra en eso y se limita a contar cómo se desarrolló la batalla.

Pero algunos historiadores también ponen en duda esta estrategia, porque si funcionó tan bien como se dice, es extraño que nadie más la usara posteriormente. Y es que no tiene mucho sentido tener tres grupos de 1000 arcabuceros disparando a la vez, alternando con flechas. De hecho, con el número que se presupone que podría haber habido, y teniendo en cuenta las barricadas montadas para prevenir el avance directo del clan Takeda, los grupos podrían haber sido mucho más pequeños. Así, con varios grupos de arcabuceros disparando en sucesión, siempre hay alguno disparando. Por otro lado, hay que tener en cuenta que la batalla duró unas 8 horas, lo que indica que la importancia de los arcabuces se magnificó.

La batalla de Sekigahara

Hacia el final de la serie se cuenta la batalla de Sekigahara, que cambió la historia de Japón para siempre. La serie cuenta la batalla con las narrativas tradicionales hasta 2014. Sin embargo, en aquel año, el historiador japonés Shiramine Jun publicó un libro sobre esta batalla dando nuevos datos. Para ello, usó fuentes primarias que arrojaban nueva luz sobre los hechos.

Tokugawa Ieyasu ya convertido en shogun
Tokugawa Ieyasu ya convertido en shogun al final de La edad de oro de los samuráis

La narrativa tradicional habla de que Kobayakawa Hideaki escribió a Ieyasu para comunicarle que traicionaría a Ishida Mitsunari. Y a mediodía, cuando Mitsunari le pidió entrar en batalla, dudó sobre qué hacer. Entonces Ieyasu ordenó disparar a sus arcabuceros hacia las posiciones de Hideaki para conminarle a tomar una decisión. Hideaki se puso del lado de Ieyasu y el resto es historia, como se suele decir.

Sin embargo, las investigaciones de Shiramine indican, primero, que la parte principal de la batalla ni siquiera ocurrió en Sekigahara, sino en el cercano pueblo de Yamanaka. Además, ni siquiera los nombres de «ejército del este» y «ejército del oeste» son ciertos, ya que estos nombres se usaron por primera vez en 1698, casi un siglo después de la batalla.

Lo más importante, sobre todo, tiene que ver con cómo ocurrió la batalla y la disposición de los diferentes ejércitos. Todos los historiadores hasta 2014 habían usado mapas derivados de uno creado por el Estado Mayor del ejército japonés en 1893 para el Nihon Senshi (Historia Militar de Japón). Hay que tener en cuenta que el Nihon Senshi fue escrito por el ejército imperial japonés no sólo para recopilar sucesos históricos. La intención también era la de crear una historia institucional que uniera a los señores feudales de entonces con el ejército del periodo Meiji. De esta forma, además de crear estas tradiciones que servían para crear ideas de unidad, se situaban de igual a igual con las potencias occidentales.

Así, según ese mapa de la batalla, la historia que se cuenta en esta serie es cierta, con Ieyasu y sus fuerzas entrando en un estrecho valle rodeado por tropas enemigas. Sin embargo, las fuentes primarias de Shiramine cuentan otra historia. Y una de las más importantes es la que tiene que ver con Hideaki y su «traición».

Según Shiramine, ambos bandos sabían que Hideaki estaba del lado de Ieyasu. Y cuando comenzó la batalla, las tropas de Ieyasu atacaron desde el este y las de Hideaki desde el norte, prácticamente al mismo momento. Es decir, que la batalla, que se presenta como algo tremendamente épico y que duró todo el día, en realidad no duró más allá de dos o tres horas. Por supuesto, esos disparos de advertencia de Ieyasu que son tan populares a la hora de hablar de Sekigahara son únicamente una leyenda.

Al final, la historia la escriben los vencedores. Y una batalla con un impacto tan grande no podía tener una resolución tan rápida y falta de épica. Por eso, más adelante la historia se reescribió para hacerla más grande e impactante. Sorprende que el propio Stephen Turnbull, autor de libros sobre la batalla y que aparece en la serie, cuenta la historia «clásica». Cuando en un artículo escrito para el blog de su editorial, Osprey, menciona precisamente todos estos nuevos detalles extraídos del libro de Shiramine.

Nuestra opinión

Siempre es de agradecer que se realicen documentales sobre la historia japonesa que ahonden en personajes y momentos concretos que marcaron el devenir de Japón. Para los apasionados de Japón, esto siempre es un regalo. Y más cuando se tienen seis episodios, que permiten contar más cosas.

No obstante, al asumir una narrativa que caricaturiza en exceso a personajes importantes y que se centra casi exclusivamente en la brutalidad de aquella época, La edad de oro de los samuráis pierde fuerza. Así, la figura de Oda Nobunaga resulta un tanto caricaturesca. Un hombre pragmático al que le importaba poco la tradición al que casi vemos más veces gritando, bebiendo sake o intimando con alguna concubina que en el campo de batalla.

Asimismo, la figura de Tokugawa Ieyasu queda bastante maltratada en la serie. Aparece desde el principio, siempre como secundario y casi parece que se encuentra las cosas ya hechas y no le queda más remedio que convertirse en shogun. Quizás es que, salvo la batalla de Sekigahara (1600) y el asedio de Osaka (1614 – 1615), Ieyasu usó otras estrategias que no eran tan vistosas para la serie.

Date Masamune, el "dragón de un solo ojo"
Date Masamune, el «dragón de un solo ojo»

Por otro lado, hay ciertas afirmaciones que se hacen en la serie que nos sorprenden para mal. Porque ya en el primer episodio se dice que «los samuráis eran, posiblemente, los mejores guerreros del mundo». Más adelante se dice que las espadas de los samuráis eran «las mejores del mundo». Este tipo de afirmaciones son más propias de fans acérrimos de Japón o de guionistas que buscan vender su producto. Y restan credibilidad al conjunto.

Resulta también bastante molesto que, en cada episodio, cada batalla que se menciona es «la más importante». Esto es algo que se escucha en innumerables ocasiones y hace que se pierda parte del interés, cuando no hay una escala clara de importancia ni un marco de contexto específico.

Por otro lado, la serie abusa un poco de la sangre digital para mostrar lo crueles y sanguinarios que eran los samuráis. Todo ello con una cinematografía excesivamente oscura que parece imitar a películas de Kurosawa o, incluso, apuntarse a la moda del juego «Ghosts of Tsushima». Además, en cuanto te fijas un poco, se ve que muchas de las escenas se usan una y otra vez a lo largo del metraje.

Quizás es el modo de llegar a aquellos que no conocen este momento de la historia japonesa de una manera atractiva, alejándose del documental puro. Sin embargo, nos parece excesivo el uso de tantos historiadores diferentes, que a veces despista al espectador. Sobre todo cuando, pese a ser tan numerosos, la serie muestra inexactitudes históricas y mezcla hechos y leyendas como si fueran la misma cosa.

De todas formas, la serie se puede disfrutar incluso sabiendo que se han tomado ciertas licencias a la hora de contar la historia. Pero es interesante conocerlas y tener un espíritu crítico para entender dónde la serie es más rigurosa y dónde prima la ficción. Si queréis aprender más sobre historia japonesa, podéis el libro que reseñamos en Japonismo titulado Japón en su historia.

Datos de La edad de oro los samuráis

  • Título original: Age of Samurai: Battle for Japan
  • Fecha de emisión: febrero de 2021
  • Cadena: Netflix
  • Episodios: 6 episodios de poco más de 40 minutos cada uno.

 

La edad de los samurai en Netflix
La edad de oro de los samuráis, el Juego de Tronos japonés de Netflix
Nuestra opinión
Un docudrama que se centra en los tres grandes unificadores de Japón con historiadores expertos y recreaciones de hechos reales, pero que peca de querer ser el "Juego de Tronos" japonés.
Positivos
Cuenta aspectos menos conocidos de la historia japonesa
Muy visual
Negativos
Se centra en lo más escabroso
Se habla poco de Tokugawa Ieyasu
Usa narrativas antiguas para batallas importantes
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3.5
Entretenida

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