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Barrio de geishas de Kamishichiken en Kioto
Barrio de geishas de Kamishichiken en Kioto

Hanamachi: los barrios de geishas de Japón

Hanamachi es el nombre que reciben en japonés los barrios de geishas. En Japón todavía existen muchos de estos hanamachi (花街, que significa «ciudad de las flores»), algunos muy bien conservados, como los de Kioto o Kanazawa. En ellos puedes ver edificios del periodo Edo como antiguas casas de geishas o casas de té. Otros barrios de geishas, como los de Tokio o Niigata conservan menos ese aire de antaño.

Pero en todos ellos puedes ver geishas. Porque el hanamachi no es sólo el barrio donde viven las geishas, sino también donde estudian artes tradicionales y donde trabajan por las tardes en los banquetes con clientes.

Barrio de geishas de Kamishichiken en Kioto
Barrio de geishas de Kamishichiken en Kioto

Pero antes de empezar, si eres de los que prefieren la información en formato vídeo, ¡estás de suerte! Te dejamos enlazado un vídeo de nuestro canal de Youtube en el que hablamos de los hanamachi, los barrios de geishas.

Una visión general del hanamachi o barrio de geishas

Cada hanamachi o barrio de geishas tiene su propia historia particular. Pero en líneas generales todos tienen su origen a principios del periodo Edo (1603-1868), un momento histórico de paz, prosperidad y auge cultural.

Fue en este periodo cuando surgen las calles llamadas monzen-machi, alrededor de templos y santuarios importantes. En estos lugares, además de tiendas y posadas para los peregrinos también surgen las llamadas «casas de té» —traducción literal del término japonés ochaya.

Estas casas de té daban alojamiento y servían té a los fieles que iban y venían del templo o santuario. Más adelante pasaron a entretener a clientes, pero siempre fuera de los barrios de placer, ya que en ellos no había cortesanas o prostitutas.

El riachuelo Shirakawa, en pleno hanamachi de Gion, Kioto
El riachuelo Shirakawa, en pleno hanamachi de Gion, Kioto

Es por ello que existe una relación muy cercana entre los barrios de geishas y el templo o santuario cerca del que surgieron. Y por eso el calendario anual de los hanamachi está íntimamente relacionado con los eventos históricos y religiosos de la ciudad. La variedad de celebraciones es muy amplia: desde ceremonias que marcan el inicio o fin de una estación a ceremonias relacionadas con antiguas fiestas religiosas.

Actualmente, los hanamachi están organizados en asociaciones que promueven actividades culturales. Algunos ejemplos son los fantásticos espectáculos de danza tradicional, así como ceremonias del té al aire libre, beer gardens, espectáculos para turistas, etc. Un esfuerzo por reconvertir estos barrios y adaptarlos a los tiempos modernos y asegurar así su subsistencia.

El pasado más reciente de los barrios de geishas

Durante la Primera Guerra Mundial los hanamachi vivieron su momento de esplendor. En aquellos momentos la economía prosperaba y, debido a la fuerte demanda de entretenimiento, el número de maikos y geishas sobrepasó todos los números anteriores. Oficiales del ejército, hombres de negocios con empresas beneficiadas por la guerra y ciertos comerciantes tenían el suficiente poder económico para disfrutar de lujosos banquetes. Y este dinero lo gastaban en banquetes con geishas, lo que hizo que la vida en el hanamachi prosperara rápidamente.

Sin embargo, en 1923 un terremoto sacudió fuertemente la ciudad de Tokio. Este gran terremoto mató a más de 100 000 personas y destruyó el 60 % de los edificios de la zona. Tanto la economía como el sector industrial se tambalearon ante tan duro golpe. Y ante la crisis económica, los hanamachi se resintieron.

Poco a poco, la economía se recobró a pesar de la segunda guerra sino-japonesa y del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Los hanamachi volvieron a recuperar su antiguo esplendor, porque los militares de alto rango y los empresarios de industrias relacionadas con la guerra volvieron a gastar dinero en ellos.

Barrio de geishas de Gion en Kioto
Barrio de geishas de Gion en Kioto

Sin embargo, con el avance del frente del Pacífico la situación se complicó. Los militares, que habían sustituido a los grandes empresarios como patronos de las geishas, comenzaron a perder su influencia a medida que el resultado de la guerra se decantaba hacia los Aliados. Asimismo, los grandes empresarios comenzaron a tener problemas económicos y a no poder permitirse el prohibitivo coste de estos banquetes.

Finalmente, en 1944, se promulgó un edicto que cerró todos los hanamachi y que obligó a las geishas a incorporarse al resto de la población civil. El objetivo era alimentar la cada vez más necesitada maquinaria bélica japonesa. Muchas geishas y maikos pasaron entonces a trabajar en fábricas de munición, de armamento pesado o de uniformes.

Las más afortunadas aprovecharon sus contactos y la poca influencia que aún les quedaba a sus patronos del ejército. Y así consiguieron trabajo como secretarias o asistentes, realizando tareas mucho menos pesadas que las del resto de la población. Otras maikos y geishas, sin embargo, volvieron a sus pueblos de origen, olvidando para siempre su profesión.

Asimismo, muchas casa de geishas y casas de té fueron destruidas. Y su destrucción no sólo fue fruto de los bombardeos de los estadounidenses. En el caso de Kioto, como estos establecimientos eran de madera se pensaba que serían un peligro en caso de incendio. Sólo en Pontocho, uno de los barrios geishas más importantes de Kioto, se destruyeron más de 30 casas de té.

Zona de Shirakawa, en el barrio de geishas de Gion
Zona de Shirakawa, en el barrio de geishas de Gion

Cuando terminó la guerra en 1945 quedaban muy pocas geishas dispuestas a trabajar. Además, apenas había casas de té en las que celebrar los banquetes. Pero una vez más, los hanamachi mostraron su poder de superación. Se reorganizaron y volvieron a abrir sus puertas tras la rendición en agosto de 1945, justo cuando el nuevo gobierno se lo permitió.

A pesar del sufrimiento de la posguerra, los barrios de geishas aprovecharon que la ocupación aliada supuso nuevos clientes potenciales. Y es que los estadounidenses de las fuerzas de ocupación nunca habían visto una geisha de verdad y para ellos era algo muy exótico. Así, con nuevos clientes, poco a poco pudieron volver a la vida con renovadas energías.

En el año 1958 se promulgó la Ley Anti-Prostitución, que ilegalizaba todos los tipos de prostitución legales hasta ese momento en Japón. Las geishas, por supuesto, estaban fuera de todo aquello, ya que su profesión era totalmente distinta. Pero aquella ley también supuso importantes cambios para ellas.

A partir de ese momento se vio como inaceptable que familias pobres vendieran a sus hijas a una casa de geishas. Y la práctica cayó en desuso. La propia prosperidad del país hizo, además, que esto no fuera necesario para ninguna familia.

Con el tiempo, las maikos y las geishas empezaron a ser mujeres que escogían la profesión libremente. Y que además podían retirarse y casarse o dedicarse a otra cosa cuando quisieran.

Pero con el estallido de la burbuja económica y la crisis de la década de 1990, los hanamachi volvieron a resentirse. El poder adquisitivo de los japoneses se vio muy impactado y el número de banquetes fue en declive. Además, el número de geishas también comenzó a disminuir, porque cada vez había menos chicas dispuestas a aguantar ciertas normas de estos barrios.

Hoy, los barrios de geishas luchan por subsistir y se alzan como los guardianes de la tradición japonesa. Festivales sintoístas, budistas o lunares, que han ido desapareciendo de la vida de los japoneses de a pie, siguen vivos con fuerza en estos barrios. Lo mismo sucede con numerosas artes tradicionales como la ceremonia del té, por ejemplo. U otros aspectos de la vida tradicional japonesa, como vestir el kimono en el día a día.

Geisha Kokimi y maiko Kogiku en un taxi
Geisha Kokimi y maiko Kogiku en un taxi

Las okiya: casas de geishas

En el área de Tokio es habitual que una joven geisha viva en un apartamento, como cualquier chica trabajadora de su edad. Quizás viva acompañada de su pareja, quizás comparta piso con otras geishas o tal vez viva sola. Sin embargo, en Kioto todavía existen las okiya, las llamadas «casas de geishas». Estas okiya son el lugar donde viven las maikos y geishas, donde comen, duermen y se visten y maquillan para ir a trabajar.

La okiya es una casa de estilo tradicional donde conviven la okāsan (que significa «madre») así como las maikos y las geishas que no se han independizado todavía. La okāsan es la propietaria y «directora» de la casa de geishas. Suele ser una antigua geisha o la hija de la propietaria anterior. Es decir, siempre es alguien relacionado con el mundo de las geishas.

Una okiya convencional aloja a unas cuatro maikos y unas cuatro o cinco geishas. Actualmente, sin embargo, puede haber casas con una o dos maikos solamente y con un número similar de geishas, que pueden o no estar residiendo en ella. Y es que aunque una geisha puede ser independiente y no vivir en una okiya, sí necesita estar inscrita en una para seguir trabajando.

La okiya es un mundo completamente femenino, donde sólo hay mujeres. La okāsan controla, ayuda y enseña a las maikos o aprendizas. Les enseña qué decir y hacer en según qué circunstancias, qué kimono escoger para cada ocasión, les presenta a personas de influencia en el barrio, etc. Asimismo, se encarga de dar alojamiento, comida y un salario a las maikos y geishas no independientes. Se encarga, además, de comprar kimonos, acordar citas en banquetes, llamar al peluquero, etc.

Okiya Mikami con placas de nombres de geishas independientes
Okiya Mikami con placas de nombres de geishas independientes

La vida en la okiya no tiene descanso. Las maikos y geishas que viven en ella, a pesar de ir a dormir algo tarde, se levantan temprano para tomar lecciones de baile, música y ceremonia del té, entre otras. Al mediodía, vuelven a casa y tienen tiempo libre para dedicarlo a sus asuntos personales. Pero a las cuatro de la tarde empiezan a arreglarse y maquillarse para los banquetes de la noche, que suelen empezar sobre las 17:30 o las 18 horas.

Actualmente, algunas okiya funcionan también como ochaya o casas de té. Así, disponen de una entrada específica para clientes y salas para realizar banquetes.

Las ochaya: casas de té para banquetes con geishas

La casa de té u ochaya es el lugar ideal para disfrutar de la compañía y las dotes artísticas de una maiko o geisha. Su interior es totalmente tradicional, con salas de tatami y puertas correderas de papel japonés.

Además, también se cuida la entrada y, si el espacio lo permite, comprobarás que es un lugar de relajación, con luz tenue y una pequeña fuente de piedra. Es aquí donde el cliente se descalza y camina a través de un pasillo, por el que normalmente podrá ver un pequeño jardín de estilo japonés.

Al final del pasillo llegará a la sala del ozashiki. El ozashiki es el nombre que recibe en japonés el banquete en el que los clientes reciben atenciones y entretenimiento por parte de maikos y geishas. Asimismo, la palabra también se refiere a las salas tradicionales con suelo de tatami donde se celebran dichos banquetes.

Ichiriki, una de las casas de té más famosas de Kioto
Ichiriki, una de las casas de té más famosas de Kioto

Dentro del ozashiki, los invitados se sientan siguiendo un orden acorde a su edad y rango. De esta manera, los invitados más mayores o de mayor rango se sientan en los asientos más cercanos al tokonoma o altar de la habitación. Estos son, tradicionalmente, los mejores asientos. Por su parte, los más jóvenes se colocan en los asientos más cercanos a la puerta.

Cuando todos los invitados están sentados aparecen las maikos y geishas, que desde la puerta saludan, hacen reverencias muy formales y se disponen a entrar en la sala. A continuación, hace su entrada la okāsan, para dar una bienvenida a los invitados y proponer un brindis. Así comienza el banquete.

Gracias a la arquitectura de ciertas casas de té, que normalmente son de dos pisos, todas las noches pueden alojar más de un banquete. En casas de té así cada sala tiene su propio altar tokonoma y están separadas entre ellas por puertas correderas y pasillos. La idea es que los invitados a diferentes banquetes tengan privacidad y no se mezclen.

El kaburenjo: teatros para geishas

El centro neurálgico de las artes tradicionales de los barrios de geishas se encuentra en el teatro kaburenjo. Éste es el lugar donde maikos y geishas actúan en espectáculos de danza y donde suelen tener clases de artes tradicionales. Por eso, el kaburenjo funciona como teatro y, a veces, también como escuela.

Muchos hanamachi tienen escuelas específicas pero incluso así, algunas clases se realizan en el kaburenjo. Por las mañanas, cuando las jóvenes no trabajan, las maikos y geishas suelen acudir al kaburenjo a recibir clases. Esto no es algo temporal, porque la geisha va a clases durante toda su vida profesional. Y es que nunca dejará de perfeccionar su arte y su aprendizaje será continuo.

Kaburenjo o teatro del barrio de geishas de Gion
Kaburenjo o teatro del barrio de geishas de Gion

Las asignaturas típicas para una geisha tienen que ver con la música y el baile. Así, aprenden a tocar el shamisen, el pequeño tambor shimedaiko, la flauta fue o la danza nihon-buyoh y canto tradicional. Por otro lado, en el kaburenjo también se estudian las artes tradicionales que como mujer culta toda geisha debe conocer: arreglo floral ikebana, caligrafía, ceremonia del té, etc.

Asimismo, es en el kaburenjo donde las maikos y geishas representan los famosos bailes de primavera y otoño cada año. Durante esos bailes el kaburenjo está abierto al público que puede ver la representación de las jóvenes. Hasta hace unos años, cuando el mundo de las geishas era aún muy cerrado, estos bailes eran la única ocasión de ver geishas para alguien de fuera de este mundo.

El kenban: oficina de registro

Otro lugar clave en los barrios de geishas es el kenban, la llamada «oficina de registro». No existe una única oficina centralizada, sino que cada barrio tiene su propio kenban. Su labor es la de mantener actualizado el horario y la disponibilidad de cada geisha del barrio.

Los clientes, a la hora de acordar la asistencia de una geisha o maiko a un banquete, hablan con la oficina de registro correspondiente. El kenban, entonces, contacta con las geishas para que asistan a los banquetes y fiestas para las que han sido requeridas.

Kenban en la calle Hanamikoji de Gion
Kenban en la calle Hanamikoji de Gion
Kenban del barrio de geishas de Kamishichiken
Kenban del barrio de geishas de Kamishichiken

Además, en el exterior del kenban, suele haber un tablón de anuncios con los horarios de las clases de maikos y geishas. El kenban del barrio de geishas de Gion, por ejemplo, tiene siempre una pizarra con las clases disponibles y los horarios concretos escritos en tiza.

Tabla con las clases en el kenban de Gion
Tabla con las clases en el kenban de Gion

Secretismo y privacidad en los barrios de geishas

Quizá uno de los detalles más importantes de los hanamachi sea el respeto a la privacidad, sobre todo la de sus clientes. Ésta es posiblemente una de las razones por las cuales han subsistido a pesar de las continuas dificultades. Y es que los clientes pueden hablar de cualquier tema durante el banquete, por más secreto o privado que sea. Saben que pueden confiar en la discreción de las maikos y geishas allí reunidas.

Esto, de hecho, lleva ocurriendo desde hace mucho tiempo. Y es que muchos de los planes para restaurar al emperador y deponer al shogun en la segunda mitad del siglo XIX se hicieron en compañía de geishas. Aquellos conspiradores, que acabarían siendo los hombres fuertes del gobierno del emperador Meiji, sabían que con las geishas tendrían privacidad absoluta.

En este contexto se entiende la práctica del ichigen-san okotowari, es decir, no aceptar a desconocidos en los banquetes. Y es que un desconocido no combinaría bien con la atmósfera de relajación basada en la confianza, que es la base de todo ozashiki. En tiempos recientes, sin embargo, y ante la disminución del número de geishas y la crisis económica, se han relajado ciertas prácticas, permitiendo que haya clientes de fuera en ciertos casos.

La propia arquitectura de las casas de té fomenta esta privacidad. Las salas de banquetes suelen estar alrededor de un jardín interior o en un segundo piso, alejadas del exterior. Así, cuando paseas por los barrios de geishas, no verás ni oirás absolutamente nada desde la calle. A pesar de que los banquetes pueden llegar a ser muy ruidosos.

Vida moderna en los hanamachi

La sociedad actual se mueve a través del teléfono móvil y el correo electrónico, pero curiosamente las maikos y las geishas todavía siguen realizando prácticas «del pasado». Hacen visitas personales y envían cartas manuscritas dando las gracias o la enhorabuena a sus mejores clientes ante cualquier acontecimiento importante en su vida.

Pero también se han modernizado. Hoy en día es fácil encontrar cuentes en redes sociales de muchas casas de té, casas de geishas o de maikos y geishas individuales. En algunos casos, además, comparten muchas fotos de su día a día, lo que ofrece una ventana genial a un mundo tan diferente.

Esto es así, a pesar del secretismo en los hanamachi, porque las maikos y geishas son mujeres normales. Y si se ponen de moda las redes sociales, pues ellas también las usan. Y además, salen cuando quieren y van de compras, a dar una vuelta, al cine o a comer, por ejemplo.

Asimismo, con el declive de clientes y de trabajo, las organizaciones de los distintos hanamachi están haciendo un esfuerzo para dar a conocer sus actividades. Y las redes sociales son un reclamo perfecto, porque aún sorprende ver a maikos y geishas con sus elaborados kimonos y peinados. Un ejemplo son los bailes de primavera y otoño o los distintos beer gardens en verano.

Beer Garden en Pontocho
Beer Garden en Pontocho

Con este objetivo se creó en 1996 la Fundación para la Promoción del Mérito Artístico Tradicional en Kioto, llamada comúnmente Ookini-zaidan. Esta fundación ofrece a sus miembros invitaciones para los dos festivales de baile anuales, descuentos para el espectáculo de baile conjunto, asientos reservados durante la procesión del Jidai Matsuri e invitaciones a distintas fiestas. La Fundación también intermedia y presenta a los miembros a una casa de té, para que de esta manera puedan tener la posibilidad de disfrutar de un banquete con maikos y geishas.

Asimismo, las geishas y maikos tienen una gran importancia en el sector turístico: posan para anuncios, postales, programas de promoción cultural y exposiciones de kimonos. No tienen problemas en viajar de un extremo a otro de Japón, en el caso de celebrarse un banquete importante lejos de su hanamachi.

Y algunas tienen otros trabajos, generalmente relacionados con la moda y creación de kimonos. Además, cada vez hay más maikos y geishas que hablan inglés, para poder tener más clientes extranjeros y entretenerles mejor.

Camino al beer garden del barrio de geishas de Kamishichiken en Kioto
Camino al beer garden del barrio de geishas de Kamishichiken en Kioto

El objetivo principal de los barrios de geishas, sobre todo en ciudades de gran tradición cultural como Kioto, es aprovechar el interés de Occidente por todo lo relacionado con las geishas. La lucha está en evitar que este mismo interés destruya sus tradiciones.

Nos encontramos en el siglo XXI y los barrios de geishas tiene una difícil tarea de adaptarse a los nuevos tiempos para sobrevivir, sin perder por ello lo que les hace ser tan especiales, su increíble tradición cultural. Pese a todos estos esfuerzos, los números continúan menguando. Esperemos que puedan adaptarse y sobrevivir, como ya hicieron en el pasado.

Geiko Sayoko y geiko Satomi con maiko Suzuha
Geiko Sayoko y geiko Satomi con maiko Suzuha

Entrada publicada originalmente el 25 de abril de 2011. Última actualización: 12 de mayo de 2020

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