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Una de las características que debe poseer toda aspirante a geisha es, sin ningún tipo de duda, el iki, un término japonés que podríamos traducir como la elegancia de las sutilezas e insinuaciones.

El iki es un tipo de elegancia muy sensual, con mucho estilo. Una elegancia sutil cuyo valor principal es insinuar, no mostrar. Una elegancia discreta. Una elegancia (que parezca) natural, simple.

Una geisha debe cumplir con todos estos objetivos: elegante, sensual, con estilo, sutil, discreta, natural, insinuadora… Los kanzashi en el pelo, por ejemplo, pasan de ser bastante opulentos y coloridos cuando la chica es maiko o aprendiza, a ser sobrios y escasos cuando la chica es geisha, y más cuando la geisha ya ni siquiera va ataviada con su maquillaje blanco. Por ejemplo, en vez de llevar kanzashi de joyas brillantes, utilizan adornos hechos de caparazón de tortuga. Mucho más sobrios y elegantes a la vez.

Geiko Mamesuzu getting into an ochaya

La geiko Mamesuzu en una ochaya de Hanamikoji desprendía iki por doquier… (2003)

No obstante, el concepto de iki no es único y exclusivo de las geishas. En realidad, esta palabra surgió en el siglo XVIII cuando la clase gobernante fijó una serie de reglas para controlar las posesiones y la opulencia de los habitantes de las ciudades, sobre todo de los mercaderes.

Estos, debido a la jerarquización de la sociedad, estaban considerados como clases bajas, aunque en muchos casos eran mucho más ricas que las clases más altas de los samuráis, cosa que, naturalmente, molestaba enormemente a los samuráis, de ahí que legislaran para que al menos se notara menos la diferencia de riqueza.

A partir de entonces, los mercaderes comenzaron a mirar con desdén las posesiones y ropas caras de las clases altas y crearon el concepto de iki: ciertas decoraciones, ciertos materiales, ciertos vestidos, aunque extraordinariamente caros, pasaron a ser considerados ‘horteras’ porque mostraban un lujo demasiado evidente.

Así, los mercaderes comenzaron a apreciar las insinuaciones y las sutilezas, y el iki, en pocas palabras, pasó a ser un tipo de elegancia sutil, discreta y natural, tanto en la vestimenta como en la manera de ser.

geisha el iki de las geishas 2

La elegante geiko Sayoko en Gion (2003)

Hoy en día las geishas siguen buscando ese iki, esa elegancia de las sutilezas y las insinuaciones, como parte de su trabajo.

Y probablemente es ese iki el que hace que, cuando nos cruzamos con una geisha por la calle, nos sintamos extrañamente atraídos hacia ella.