Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

A estas alturas, probablemente no hace falta que explique qué significa la palabra karaoke, ¿verdad? Seguro que quien más quien menos ha podido disfrutar (o no :D) de una buena sesión de karaoke. Sin embargo, hay diferencias entre los karaoke japoneses y los karaoke occidentales.

Mientras en Occidente la moda de cantar siguiendo la letra que aparece en una pantalla aterrizó en bares y clubes de karaoke, donde uno espera su turno tomándose algo mientras otros van cantando (o intentándolo), en Japón los establecimientos dedicados al karaoke son bien diferentes ya que parecen más un hotel que un bar. Veamos.

El karaoke japonés

Lo primero que llama la atención de los karaoke japoneses es que no son ni un bar ni un pub, sino un establecimiento, normalmente con neones, fuertes luces y música a tope, con una amplia recepción donde tendremos que inscribirnos y decir cuántas personas vamos a ser, para que nos den la sala más adecuada.

Y probablemente ésa sea la mayor diferencia con los karaoke occidentales: el establecimiento está dividido en varias salas o habitaciones independientes, de diferentes tamaños y formas, cada una con su máquina de karaoke, sus sofás y sus mesas.

Las habitaciones son de uso privado, exclusivas del grupo que la ‘alquila’ en ese momento y nadie más entrará en ellas mientras estén reservadas. Así pues, en un karaoke japonés, sólo cantaremos delante de nuestros amigos y no tendremos que aguantar las sesiones de desconocidos.

karaoke

Pasillo interior de un karaoke, con sus salas privadas.

Utilizar una máquina de karaoke suele ser muy sencillo. Disponemos de muchas opciones (para modular la voz, efectos de sonido, etc), pero si tan sólo queremos cantar, basta con teclear el código de la canción que habremos encontrado o bien en los gruesos libros de canciones o bien en la guía electrónica que muchos ya tienen. Para encontrar la canción que queremos, podemos buscarla por el título de la canción en orden alfabético o por el artista o grupo.

Además, mientras estamos cantando podemos ir introduciendo códigos de canciones que queramos cantar después para así no parar en ningún momento y disfrutar al máximo del tiempo que estemos allí.

Además de cantar, los karaoke disponen de un servicio de bar a través del cual podemos pedir refrescos y bebidas alcohólicas y algo de picar para ir pasando el rato. En la gran mayoría de karaoke pagamos por hora, aunque hay descuentos en días especiales o por las mañanas (cuando hay menos afluencia) y existen planes de nomihodai o “bebe todo lo que quieras” por un precio concreto. Para solicitar las bebidas o la comida, normalmente tendremos que descolgar el teléfono que encontraremos en la pared y hacer nuestro pedido. En pocos minutos, un camarero nos lo traerá a la sala sin que nosotros tengamos que movernos.

El origen del karaoke

El origen del karaoke no está claro. Hay quien encuentra el origen del karaoke en un programa de la televisión estadounidense de los años 60 en el que se sobreimprimían las letras de las canciones que sonaban para que el público, en casa, pudiera cantarlas, aunque esto no sea exactamente igual a un karaoke.

karaoke

Luis dándolo todo en un karaoke de Tokio.

En cuanto a las teorías japonesas, hay quien dice que  el creador fue el cantante Inoue Daisuke, quien, en 1971 creó una máquina que reproducía grabaciones de sus canciones, sin su voz, para que otros pudieran cantarlas en reuniones y celebraciones (algo que parece ser le habían solicitado en varias ocasiones).

Esa máquina, que alquilaba a restaurantes y hoteles, funcionaba con monedas de 100 yenes. Sin embargo, parece ser que nunca registró el invento y un inventor filipino llamado Roberto del Rosario desarrolló un sistema similar llamado “menos-uno” en 1975 cuya patente es lo que actualmente utilizamos para referirnos a la máquina de karaoke.

Otra teoría, mucho más popular, dice que el karaoke nació en un pequeño bar de Kobe, en el que una noche el guitarrista que tenía que actuar se puso enfermo y el propietario decidió poner varias grabaciones de canciones y ofrecer micros a los clientes para que las cantaran. Parece ser que la idea tuvo éxito y de ahí surgió el popular karaoke.

karaoke

Máquina de karaoke.

Sea como sea, una cosa sí es cierta: a los japoneses les encanta cantar, y más en reuniones o comidas familiares, por lo que no es raro que fueran ellos, y no otros, los que popularizaran esta forma de entretenimiento y que sea en Japón, como en ningún otro país, donde podamos encontrar establecimientos de karaoke en cualquier esquina.