Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

Hace no mucho os contábamos que el Monte Fuji había sido declarado Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO, y decíamos que algunos medios lo llamaban “Fujiyama” y que no era correcto. ¿Queréis saber por qué?

En japonés, Monte Fuji se escribe 富士山. Los dos primeros ideogramas, 富士, son los que forman el nombre “Fuji”, mientras que el tercer ideograma, 山, significa “montaña”.

Monte Fuji desde el shinkansen

En cuanto al nombre propio del Monte Fuji, los caracteres con los que se escriben reciben el nombre de ateji, es decir, “caracteres asignados”. Cada ideograma tiene su significado, por supuesto (el primero es “riqueza” mientras el segundo es “hombre importante”), pero en este caso, no aportan significado al nombre y se escogieron porque su sonido coincidía con el nombre de la montaña.

Otra cosa que debemos saber cuando hablamos del idioma japonés es que los ideogramas suelen tener 2 lecturas diferentes, una de origen japonés y otra de origen chino. El kanji o ideograma para montaña es 山, como ya hemos comentado. Y como seguro que podéis estar imaginando, sus dos lecturas son precisamente “yama” y “san”. Así, tanto “Fujiyama” como “Fujisan” serían lecturas correctas del nombre de este volcán e icono de Japón, pero la primera de ellas no es correcta.

Monte Fuji al atardecer desde el hotel Park Hyatt Tokyo

Cuando leemos 山 en su lectura japonesa o kun-yomi, utilizamos “yama”, como en el nombre de la famosa línea de tren de JR que hace un recorrido circular por Tokio, la línea Yamanote (山の手), que significa “hacia la montaña”. Pero en otros casos utilizamos la lectura china u on-yomi, en esta caso “san”, como por ejemplo a la hora de referirnos a montañas.

Así, ejemplos como Monte Aso, que se encuentra en Kyushu y se escribe 阿蘇山 en japonés, se pronuncia “Aso-san”. O las montañas Koya, al sur de Osaka y famosas por su gran cantidad de templos budistas en los que se puede hacer noche, en japonés se escribe 高野山 y se pronuncia “Koya-san”.

Monte Fuji al atardecer desde el hotel Park Hyatt Tokyo

Pero el japonés es un idioma en el que siempre encontramos excepciones, y este caso no iba a ser menos. Tenemos el ejemplo del Monte Asama, escrito en japonés 浅間山, y que sin embargo se pronuncia “Asama-yama”. Pero si como norma tomáis que al nombre de cualquier monte o montaña en japonés debemos añadir “san” y no “yama”, acertaréis casi siempre.

De esta forma, cuando un japonés se refiere al Monte Fuji, siempre va a decir “Fujisan”, y sólo escucharéis a extranjeros diciendo “Fujiyama”. Y seguro que también a veces lo habréis pensado, pero ese “-san” no tiene nada que ver con la terminación honorífica que añadimos a los nombres en japonés.

Espero que os haya quedado un poco más claro. Ojalá algún día podamos añadir una sección sobre lingüística a Japonismo, sería de lo poco que falta, ¿verdad?