En junio de 2013 la UNESCO declaró al monte Fuji Patrimonio de la Humanidad, pasando así a formar parte del interesante listado de lugares Patrimonio de la Humanidad que encontramos en Japón. Un monte que, por cierto, en japonés se dice Fuji-san, y no Fujiyama como estamos acostumbrados a escuchar fuera de Japón (esto lo explicamos en este post).

En la reunión que se celebró en Camboya en 2013 la UNESCO comentó que esté volcán “ha sido inspiración de poetas y artistas y ha sido objeto de peregrinación desde hace siglos”. Y aunque lleva desde 1708 sin entrar en erupción, sigue estando oficialmente en activo. Hay quién pensó que tras el terremoto y tsunami de Tohoku podría haber entrado en erupción. Por suerte no fue así, pero es algo que no hay que descartar de cara a futuro.

No en vano, es frecuente que la gente ascienda el monte Fuji para poder ver amanecer desde su cumbre, a 3.776 metros de altura. Y la visión del monte Fuji, sea desde donde sea, siempre es motivo de alegría y hasta los propios japoneses, que podríamos pensar que están acostumbrados a su visión, no dejan de hacerle fotos.

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Atardecer en el monte Fuji. Foto de Ignacio Izquierdo.

En nuestro viaje por Japón en 2007, aunque pasamos por Hakone, que es un sitio desde el que es relativamente sencillo verlo, no lo divisamos, por ser verano. Pero hubo una mañana en Tokio, desde el hotel, que se dejó avistar y nos volvimos locos de contentos. Aunque en 5 minutos había vuelto a ocultarse.

Más tarde, en 2012, en enero lo vimos varias veces desde el hotel en Shinjuku y también camino de Kioto y Osaka en shinkansen. Y es una visión magnífica, tan imponente y simétrico, con su cima nevada.

Así que si podéis, y estáis por Japón en invierno, mirad hacia el oeste, porque cuando veáis con vuestros propios ojos la silueta del monte Fuji recortada contra el horizonte, comenzaréis a entender por qué los japoneses lo veneran tanto. Y si os decidís a subir, sabed que desde 2015 existe Wifi gratis en el monte Fuji gracias a varios puntos de conexión repartidos por toda la subida. Así podréis compartir en tiempo real las fotos maravillosas que hagáis.

Monte Fuji desde el shinkansen entre Tokio y Osaka

Y cómo no, el propio primer ministro japonés, Abe, se mostraba pletórico tras su designación: “me siento feliz desde el fondo de mi corazón de que nuestro Fuji-san se haya convertido en el Fuji-san del mundo”. Por supuesto, el gobierno japonés espera que esto aumente la afluencia de turistas a Japón, ahora que existe un icono más que visitar.

El monte Fuji en la cultura popular

Incluso antes de que el monte Fuji fuera nombrado Patrimonio de la Humanidad, en Japón ya podíamos encontrar multitud de objetos con su forma. Y es que la imagen de este monte, su silueta, está íntimamente relacionada con el hecho de ser japonés. Pero tras su nombramiento, la cantidad de objetos e iconografía relacionada con el monte experimentó una explosión de creatividad, de la que nos gustaría traeros varios ejemplos.

En muchos de ellos la silueta del monte se utiliza para llegar al gran público, como es el caso de este cuenco llamado Fujiwan, que imita la forma del monte Fuji. Tal como se vende, además, en una caja de paulownia y envuelto en algodón blanco, casi parece que vemos aparecer el monte entre las nubes.

Siguiendo el hilo de objetos cotidianos, de bajo precio y que cualquier japonés podría tener en casa, nos encontramos con esta huevera que imita la forma del monte Fuji llamada Fujisan Egg Cup (富士山エッグカップ) .

huevera del monte fuji

O por ejemplo, el vaso llamado Fuji-san rokku-gurasu (富士山 ロックグラス), en el que podemos ver la silueta del monte en su parte baja. Por si fuera poco, cada vaso se hace a mano de manera artesanal usando técnicas tradicionales del periodo de Edo y, además, cambia de color según el color de la bebida que estemos tomando.

Otro ejemplo lo encontramos en cómo algunos restaurantes han utilizado la imagen del monte para hacer que sus platos sean más atractivos, como en este plato degustación que el restaurante del Highland Resort Hotel and Spa, el hotel oficial del parque de atracciones Fuji-Q Highland, sirvió durante un mes compuesto de sashimi, verduras y marisco de gran calidad.

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Pero el Fuji no sólo ha tenido que ver con la gastronomía, sino también con el arte. Y es que durante la Semana del Diseño de Tokio 2014 pudimos encontrar una escultura en tres dimensiones del monte realizada por el arquitecto Gwengel Nicolas. El artista utilizó centenares de pequeñas pelotas como si estuvieran suspendidas en el aire para crear una escultura en 3D de tres metros de alto que fuera más allá de la abstracción en dos dimensiones del monte Fuji que había creado Hokusai, que era el objeto de aquella exposición.

Y más allá de gastronomía o arte, también la moda se ha rendido a los encantos del famoso volcán. Todo sea por vender más. Así, el propio Issey Miyake celebró el quinto aniversario de su exclusiva tienda en el barrio tokiota de Aoyama con esta falda que llevaba un diseño inspirado en el monte Fuji y que sólo se vendía en esa tienda.

falda monte fuji issey miyake 2

Estos son sólo unos pocos ejemplos de lo omnipresente que está el monte Fuji en la cultura popular japonesa, pero podríamos encontrar muchísimos más. ¿Conocéis algún otro?