El servicio al cliente en Japón es exquisito, algo que llama mucho la atención a los turistas que visitan el país y es algo que podemos entender analizando la palabra okyakusama.

El término japonés okyakusama (お客様) puede traducirse de varias maneras, desde cliente y posible comprador hasta invitado o huésped de honor. Así pues, la palabra para referirse a cliente es la misma que para referirse a un invitado, algo que sin duda explica el por qué de la exquisitez del servicio al cliente en Japón, donde el cliente no sólo es un posible comprador, sino sin duda un invitado al que cuidar.

okyakusamaPara entender esto debemos retroceder en el tiempo, específicamente al Japón de la era Tokugawa de los siglos XVII-XIX cuando la sociedad japonesa estaba dividida en clases sociales muy diferenciadas. Por aquella época, muchos samuráis se volvieron casi administrativos y se dedicaron a vigilar que se cumplieran las normas y las leyes del país.

Una de ellas era regular los signos de ostentación de los mercaderes, que en muchas ocasiones tenían más poder adquisitivo que los propios samuráis pero que eran de una clase social inferior y por lo tanto no podían mostrarlo.

De ahí que los mercaderes, por miedo al poder de los samuráis y a su régimen que aplicaba justicia con poder absoluto, elaboraran formas de cortesía muy elaboradas. El esmero en el servicio y la cortesía era, pues, una cuestión de supervivencia que ha llegado hasta nuestros días y es la razón por la que en Japón se nos da la bienvenida cuando entramos en cualquier local o se nos da las gracias siempre al salir del mismo, entre otras cosas. Recordemos, además, que en Japón hay cierto culto a las formas (el concepto del rei), así que más razón todavía para tratar al cliente como un invitado de lujo, porque es “lo que toca”.

Da igual que sea una tienda de artículos de lujo, unos grandes almacenes, una tienda abierta 24 horas, un pequeño bar de yakitori. Da igual que hayas comprado o no. Siempre se te dará la bienvenida y se te darán las gracias, ademas´de servirte con un trato simplemente exquisito.

Y la verdad es que aunque a veces se haga pesado escuchar tantos irasshaimase! y tantos arigato gozaimashita! lo cierto es que la atención al cliente en Japón es exquisita y es sin duda algo que se echa mucho de menos cuando uno vuelve a España (y que supone casi un shock cultural inverso ^^).