El término omiai (お見合い) es frecuentemente traducido como “matrimonio concertado”, pero lo cierto es que esta traducción es poco exacta y, sobre todo, algo anticuada ya que poco tiene que ver con la realidad actual. En esta entrada intentaré explicaros qué significa un omiai realmente para disipar cualquier duda.

Con la palabra omiai nos referimos a una costumbre japonesa, que todavía sigue bastante vigente en la actualidad, a través de la cual se presentan a dos jóvenes desconocidos entre ellos con la idea de matrimonio. La idea principal es que los jóvenes se reúnen en una comida o cena formal con los padres de ambos para conocerse.

En esta reunión, de carácter formal, los participantes suelen vestir kimono, aunque cada vez es más común el traje occidental, especialmente para los hombres, y toman algo mientras charlan tranquilamente. Posteriormente, los jóvenes dan un paseo, los dos solos, para poder hablar así con más privacidad. A partir de ahí, que la relación continúe es una decisión exclusiva de los jóvenes, aunque los padres puedan presionar en muchas ocasiones. Si no se gustan, aquí acaba la historia, pero si se gustan, pueden decidir seguir viéndose y acabar la relación en matrimonio, algo llamado miai-gekkon o matrimonio por omiai.

Novios

Es decir, el omiai es una oportunidad para gente joven que quiere una relación estable (con la vista puesta en el matrimonio) para conocer a alguien con similares aspiraciones y evitarse así relaciones superfluas o encuentros con personas que no quieren nada serio.

El matrimonio a través del omiai ha sido una constante en la vida japonesa, puesto que el matrimonio por amor (o lo que entendemos en Occidente como ‘matrimonio por amor’) no comenzó a ser popular en Japón hasta después de la Segunda Guerra Mundial, momento en que el país sufrió una serie de reformas por la influencia de la ocupación estadounidense y la Constitución de 1946. Sin embargo, no podemos caer en la tentación de definir un matrimonio por omiai como un matrimonio concertado, ya que ambos individuos tienen hoy en día capacidad de decidir si quieren seguir adelante con la relación (y por lo tanto, casarse) o no.

Boda

La práctica del omiai se originó entre la clase samurái del siglo XVI básicamente para formar alianzas, aunque fue en el periodo Tokugawa cuando esta práctica se extendió al resto de la población. En esa época, temas como la clase y el linaje familiar eran muy importantes para la organización y consecución de un omiai. Hoy en día naturalmente esto ha cambiado mucho, aunque sí es cierto que hijos de familias adineradas de celebrar un omiai lo celebrarán con hijos de otras familias adineradas y que cumplan ciertos estándares, con lo que a pesar de los cambios, la idea sigue siendo la misma.

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Matrimonios por amor, al alza; matrimonios por omiai a la baja (de jms)

Si bien el matrimonio por omiai no es tan común en la actualidad, según un estudio de 2005 del Instituto Nacional de la Seguridad Social japonesa, antes de la Segunda Guerra Mundial un 70% de los matrimonios eran concertados a través de un omiai, mientras que sesenta años más tarde la cifra había caído ya a un 6,2%.

Obviamente si lo comparamos vemos los efectos de la occidentalización y las reformas de la mano de la ocupación aliada, pero lo cierto es que la cifra no es nada despreciable y nos deja claro que todavía hoy, en el Japón moderno actual, hay muchos casos de matrimonio por omiai.

En muchos casos el omiai es el inicio pero la pareja decide casarse porque ambos cumplen con sus expectativas, se conocen y no se desagradan y piensan que pueden formar una familia juntos. Sigue habiendo negocios especializados en hacer fotografías para los portafolios de presentación en el omiai, locales especializados en la organización de omiai, etc. Es decir, aún sigue existiendo en número considerable, aunque definitivamente van a la baja.

Y es que para muchos, el omiai sigue siendo una opción válida porque les evita tener que pasar por situaciones incómodas llenas de citas a la búsqueda y captura de la “pareja perfecta” (y teniendo poco tiempo para ello), disponen enseguida del beneplácito paterno (algo que en según qué familias puede ser un verdadero quebradero de cabeza) y, especialmente, es una opción como otra cualquiera y, posiblemente, algo más rápida para conocer a una posible pareja.

En las series de televisión japonesas muchas veces veremos omiai, especialmente cuando los protagonistas superan los treinta años y no tienen pareja ni aspiraciones de matrimonio. Es ficción, sí, pero como decimos siempre, aunque dramatizada, también es un pequeño reflejo de la realidad.