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Hoy es el día del orgullo friki y tras ver la que ha montado el Capitán Urías en su blog con el Nexo #TLQM, no queríamos dejar pasar la oportunidad de sumarnos y escribir un poco sobre el frikismo desde el punto de vista japonés, primero a nivel general y luego centrándome en el tema ferroviario. Y seamos sinceros, si habéis visto los contenidos de Japonismo, seguramente ya pensáis que un poco frikis somos, así que capacitados estamos!

Carátula de Densha OtokoEn Japón, un friki lo traduciríamos como otaku, que se escribe siempre en hiragana o katakana, pero que deriva del término honorífico que se refiere a la casa o familia de otra persona, que sí se escribe con kanji (お宅), y que también es un pronombre de segunda persona que, tal como nos cuenta la Wikipedia, algunos animadores de manga usaban para hablarse desde finales de la década de 1970.

Lo más curioso de este término es que muchos aficionados occidentales del manga y del anime lo utilizan para referirse a sí mismos, y debo reconocer que incluso yo mismo pequé de esto hace años, con unos compañeros de trabajo japoneses, y cuando vi que se reían, me quedé sorprendido y decidí investigar.

Y es que en Japón, autodenominarse otaku no está tan bien visto como uno podría pensarse, aunque es verdad que el término se ha suavizado con el paso del tiempo. El motivo es sencillo, en 1989, Tsutomu Miyazaki asesinó a cuatro colegialas (mejor no os cuento todo lo que hizo, que da escalofrios) y los medios le apodaron “El asesino otaku”, lo que despertó una corriente de animadversión en Japón por todo lo otaku. Por eso, muchos japoneses se sentirían ofendidos de definirse a sí mismos como otakus, o de que les digáis que lo son.

Cambiando la percepción del otaku

Como ya os decía, la percepción del otaku en Japón es menos negativa que antes, y gran parte de la responsabilidad recae en los hombros de Densha Otoko, un dorama o serie de televisión japonesa basada en hechos reales que saltó de las páginas de un foro a la televisión y se hizo muy, muy popular, que cuenta una historia de amor entre un friki y una mujer que se encuentran en un tren.

Y por si fuera poco, uno de los ex-Primer Ministros japoneses, Taro Aso, era un reconocido otaku de manga y anime, lo que le granjeó muchísimas simpatías entre la comunidad otaku japonesa.

Jesús, uno de los colaboradores de Japonismo, ya escribió sobre este tema hace algún tiempo, y además, utilizando una imagen del protagonista de la película Densha Otoko, le añadió unas “claves taxonómicas” para explicar la típica apariencia del otaku japonés, que podéis ver aquí.

Anatomía de un Otaku

Anatomía de un otaku, imagen de Entomoblog.net

Infinidad de tipos de otakus, entre ellos de trenes

Al igual que un buen friki occidental puede serlo de un sinfín de temáticas, los otakus japoneses no sólo lo son del anime o el manga. Al contrario, hay millones de aspectos susceptibles de convertirse en “obsesiones”, como podrían ser los ordenadores, las cámaras de fotos, los videojuegos o… los trenes, que reciben el nombre de tetsudō otaku, y claro, si veis algunos de los contenidos que pongo por aquí sobre shinkansen (y algunos otros sobre trenes que todavía no han visto la luz) entenderéis que me toca la fibra sensible.

Fans de los trenes

No es que este fenómeno sea exclusivo de Japón, por supuesto, porque el trainspotting es algo extendido por todo el mundo, pero el caso japonés es especialmente notorio, porque cada vez que se estrena un nuevo shinkansen las aglomeraciones de gente en los andenes para verlo partir son increíbles, como veíamos en el caso del E5, y lo mismo pasa cuando se retira del servicio algún tren. De hecho, las estaciones de tren venden en Japón unos billetes baratísimos que sólo sirven para acceder al andén, y así poder desperdirte de la gente que monta en el tren o, simplemente, para hacerle fotos a esos trenes.

Y lo que es más, existen varios tipos de distinciones dentro de los otakus de trenes: los nori-tetsu, que disfrutan del hecho de subirse al tren y viajar, los tori-tetsu, que disfrutan principalmente de hacer fotos a los trenes; los oto-tetsu, que graban sonidos de los trenes; los ekiben-tetsu, que viajan por todas las estaciones de la red ferroviaria para comer todos los obento de estaciones (ekiben) habidos y por haber; los mokei-tetsu, que les gusta hacer modelos a escala; los jikokuhyō-tetsu, cuya afición es la de analizar los horarios, o los eki-tetsu, que son aficionados a las estaciones, entre muchas otras subdivisiones. Todo un mundo de frikis ferroviaros, como veis.

De hecho, en las estaciones a veces podemos ver carteles que piden explicitamente que no se utilicen trípodes para no molestar a los pasajeros, como podemos ver en la siguiente imagen.

鉄ちゃん・・・

Además, estos aficionados ya tienen identificados los mejores sitios para situarse para hacer fotos de las diferentes líneas de tren, y es habitual ver cierta aglomeración de fotógrafos aficionados a los trenes, incluso en puntos en mitad del campo, simplemente porque desde ese lugar hay una buena vista de una línea de shinkansen, por ejemplo.

Y claro, Japón es que además está muy preparado para este tipo de frikismos, porque de las 9.161 estaciones que hay entre JR y líneas privadas, la mayoría tienen un sello diferente que muchos de estos otakus del tren coleccionan, viajando de estación en estación.

Curiosamente, aunque desde siempre parece que el tema otaku, y en especial el de trenes, es propio de hombres, las mujeres también se están sumando a este fenómeno, y son conocidas como tetsuko (chicas del tren). Parte de la responsabilidad de este aumento de fans femeninas viene del manga basado en hechos reales llamado Tetsuko no tabi, publicado entre 2002 y 2006 y que luego tuvo adaptación de anime.  en el que la protagonista, que no tiene ningún interés en los trenes, viaja en tren por todo Japón junto con un periodista de viajes aficionado a los trenes.

fans japoneses de los trenes

Aficionados japonesas a los trenes fotografiando el tren imperial. Imagen de Mizuechan.

El manga se basa en la afición del periodista de viajes Hirohiko Yokomi, que en los últimos 15 años ha visitado absolutamente todas las estaciones de tren en Japón. Este periodista le pidió a la mangaka Naoe Kikuchi que viajara con él para que pudiera ilustrar un manga basado en sus viajes, aunque ella no tenía ningún tipo de interés en los trenes.

El Nomura Research Institute estima que el numero de fans ferroviarios en Japón puede rondar los 140.000, y es uno de los grupos de otakus que, si bien eran motivo de risa hace unos años, ahora se ve con mejores ojos y es que mueve mucho dinero. De hecho, a los otakus ferroviaros masculinos ahora se les conoce por el término mucho más kawaii tecchan, y a las chicas, por el término tekko. Ahora, si te gustan los trenes y estás en Japón, ¡ya no te tienes que sentir mal!

Imágenes de Entomoblog.net, 自主映画まみれ! y gyazickr en Flickr.