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Escribimos esta entrada para conmemorar el día del orgullo friki en 2011. Queríamos aprovechar para hablar sobre el frikismo desde el punto de vista japonés, primero a nivel general y luego centrándonos en el mundo ferroviario, que como sabéis es uno de nuestros favoritos (¿Habéis visto los vídeos de Fun with Trains en nuestro canal de Youtube?).

Carátula de Densha OtokoEn Japón, un friki o nerd lo traduciríamos como otaku, que se escribe siempre en hiragana o katakana. Sin embargo, la palabra deriva del término honorífico que se refiere a la casa o familia de otra persona, que sí se escribe con kanji (お宅), y que también es un pronombre de segunda persona. Y de hecho, algunos animadores de manga lo comenzaron a utilizar para dirigirse los unos a los otros a finales de la década de 1970.

Lo más curioso de este término es que muchos aficionados occidentales del manga y del anime lo utilizan para referirse a sí mismos.

Y es que en Japón, autodenominarse otaku no está tan bien visto como uno podría pensarse, aunque es verdad que el término se ha suavizado con el paso del tiempo. El motivo es sencillo, en 1989, Tsutomu Miyazaki asesinó a cuatro colegialas. Cuando se supo que Miyazaki era ávido consumidor de manga y anime autoproducido los medios le apodaron “El asesino otaku”, lo que despertó una corriente de animadversión en Japón por todo lo otaku. Por eso, muchos japoneses se sentirían ofendidos de definirse a sí mismos como otakus, o de que les digamos que lo son.

Cambiando la percepción del otaku

Perfil de un otakuComo decíamos, la percepción del otaku en Japón es menos negativa que antes, y gran parte de la responsabilidad recae en los hombros de Densha Otoko. Densha Otoko (“el hombre del tren”) es un dorama japonés basado en hechos reales que saltó de las páginas de un foro a la televisión y se hizo muy, muy popular. La serie cuenta una historia de amor entre un friki y una mujer que se encuentran en un tren.

Jesús, uno de los colaboradores de Japonismo, ya escribió sobre este tema hace algún tiempo. Además, utilizando una imagen del protagonista de la película Densha Otoko, le añadió unas “claves taxonómicas” para explicar la típica apariencia del otaku japonés, que podéis ver aquí.

Infinidad de tipos de otakus, entre ellos de trenes

Al igual que un buen friki occidental puede serlo de un sinfín de temáticas, los otaku japoneses no sólo lo son del anime o el manga. Al contrario, hay millones de aspectos susceptibles de convertirse en “obsesiones”: ordenadores, cámaras de fotos, videojuegos o… trenes. Estos últimos reciben el nombre de tetsudō otaku, y claro, si veis algunos de los contenidos que pongo por aquí sobre shinkansen entenderéis que nos toca la fibra sensible.

No es que este fenómeno sea exclusivo de Japón, por supuesto, porque el trainspotting es algo extendido por todo el mundo, pero el caso japonés es especialmente notorio. Cada vez que se estrena un nuevo shinkansen las aglomeraciones de gente en los andenes para verlo partir son increíbles y lo mismo pasa cuando se retira del servicio algún tren. De hecho, las estaciones de tren venden en Japón unos billetes baratísimos que sólo sirven para acceder al andén y así poder despedirnos de la gente que monta en el tren o, simplemente, para hacerle fotos a esos trenes.

Y lo que es más, existen varios tipos de distinciones dentro de los otaku de trenes: los nori-tetsu, que disfrutan del hecho de subirse al tren y viajar; los tori-tetsu, que disfrutan principalmente de hacer fotos a los trenes; los oto-tetsu, que graban sonidos de los trenes; los ekiben-tetsu, que viajan por todas las estaciones de la red ferroviaria para comer todos los obento de estaciones (ekiben) habidos y por haber; los mokei-tetsu, que les gusta hacer modelos a escala; los jikokuhyō-tetsu, cuya afición es la de analizar los horarios o los eki-tetsu, que son aficionados a las estaciones, entre muchas otras subdivisiones. Todo un mundo de frikis ferroviarios, como veis.

De hecho, en las estaciones a veces podemos ver carteles que piden explicitamente que no se utilicen trípodes para no molestar a los pasajeros.

Además, estos aficionados ya tienen identificados los mejores sitios para situarse para hacer fotos de las diferentes líneas de tren. Así, es habitual ver cierta aglomeración de fotógrafos aficionados a los trenes, incluso en puntos en mitad del campo, simplemente porque desde ese lugar hay una buena vista de una línea de shinkansen, por ejemplo. Esto lo pudimos comprobar cuando fuimos a hacer fotos a los trenes bala de la línea Tokaido delante del monte Fuji en dos puntos diferentes en mitad de la nada, casi.

Shinkansen-Monte-Fuji-36

Y claro, Japón está muy preparado para este tipo de frikismos, porque de las más de 9.000  estaciones que hay entre JR y líneas privadas, la mayoría tienen un sello diferente. Y muchos de estos otaku del tren los coleccionan, viajando de estación en estación para conseguirlos todos.

Curiosamente, aunque a menudo parece que el tema otaku, y en especial el de trenes, es propio de hombres, las mujeres también se están sumando a este fenómeno. En el caso de la afición por los trenes son conocidas como tetsuko (chicas del tren). Parte de la responsabilidad de este aumento de fans femeninas viene del manga basado en hechos reales llamado Tetsuko no tabi, publicado entre 2002 y 2006 y que luego tuvo adaptación de anime.  En él la protagonista, que no tiene ningún interés en los trenes, viaja en tren por todo Japón junto con un periodista de viajes aficionado a los trenes.

El manga se basa en la afición del periodista de viajes Hirohiko Yokomi, que durante 15 años se dedicó a visitar absolutamente todas las estaciones de tren en Japón. Este periodista le pidió a la mangaka Naoe Kikuchi que viajara con él para que pudiera ilustrar un manga basado en sus viajes, aunque ella no tenía ningún tipo de interés en los trenes.

El Nomura Research Institute estima que el numero de fans ferroviarios en Japón puede rondar los 140.000 y es uno de los grupos de otaku que, si bien eran motivo de risa hace unos años, ahora se ve con mejores ojos por todo el dinero que mueve. De hecho, a los otaku ferroviaros masculinos ahora se les conoce por el término mucho más kawaii tecchan, y a las chicas, por el término tekko. Ahora, si os gustan los trenes y estáis en Japón, ¡ya no os tenéis que sentir mal!