De escándalo tras escándalo. Así se podría decir que camina el mundo del sumo en la actualidad. Tras la época gloriosa de los hermanos Hanada y de los gigantes hawaianos, el sumo ha ido cayendo en picado en popularidad, principalmente por la falta de jóvenes valores japoneses que sean capaces de hacer frente a la invasión de grandes luchadores extranjeros.

Y es que actualmente tan sólo uno de los 5 luchadores principales es japonés, y a punto como está de cumplir los 39 años la fecha de su retirada no parece demasiado lejana.

Los Yokozunas Musashimaru, Akebono y Takanohana

Los Yokozunas Musashimaru, Akebono y Takanohana

Pero es que además el sumo lleva ya demasiado tiempo saliendo de un escándalo para meterse en otro. Quizás los primeros problemas serios aparecieron con la conducta impropia del Yokozuna Asashoryu, un grandísimo luchador sobre el dohyō pero un personaje poco elegante fuera de él. Tras un sinfín de pequeños altercados y después de recibir varios avisos (peleas con un compañero, no acudir al entierro de un oyakata famoso, ausencias injustificadas del país, etc.), el mongol finalmente fue duramente sancionado con dos torneos sin participar tras vérsele por televisión jugando en Mongolia un partido de fútbol tras haber alegado una lesión de espalda para no acudir a los torneos veraniegos de exhibición por el norte de Japón. A esa sanción le siguió una depresión por el trato recibido (bajo mi punto de vista completamente falsa y destinada a echarle un pulso a la Kyokai) que acabó con la claudicación de la Asociación que le permitió volver a su país para recibir un supuesto tratamiento médico que, al parecer, le hizo volver curado y listo para no volver a ensuciar el rango de Yokozuna.

Apenas un año después, a mediados de 2008 los luchadores rusos Wakanoho, Roho y Hakurozan (a los que a principios de 2009 siguió el japonés Wakakirin) fueron expulsados de forma fulminante del sumo por consumo y, en algún caso, posesión de marihuana. El caso incluso le costó el puesto a Kitanoumi Rijicho, el máximo dirigente del sumo en esos momentos. Todo ello merced a unos controles antidopaje no muy claros (y que desde entonces no se han vuelto a realizar) que muchos han dicho fue una trampa destinada a hacer caer al directivo en cuestión. Esto último son solo rumores, pero sí es cierto que los rusos Roho y Hakurozan siempre han mantenido su inocencia en este asunto.

El Yokozuna Asashoryu durante el dohyo-iri

El Yokozuna Asashoryu durante el dohyō-iri

Parecía que todo se tranquilizaba cuando el Yokozuna Asashoryu, una vez más, se metió en problemas. Durante el transcurso del Hatsu Basho de 2010, el mongol salió a beber por la noche con unos amigos, tanto que acabó completamente borracho y se enzarzó en una pelea con el gerente del último bar en el que se encontraban, provocándole varias lesiones y destrozando parte del mobiliario. Aunque el asunto se zanjó privadamente entre ambos sin que mediara denuncia, la Asociación ya no toleraba más su comportamiento y le “recomendó” retirarse, cosa que el Yokozuna hizo ante la más que probable expulsión en caso de no hacerlo. Sin duda un triste final para uno de los mejores luchadores de los últimos tiempos.

A mediados de 2010 la prensa destapó un caso de apuestas ilegales de varios luchadores de sumo en partidos de béisbol. Hay que hacer notar que en Japón, salvo contadas excepciones, el juego es ilegal y está estrechamente vinculado con las actividades de la Yakuza, la mafia japonesa, por lo que el asunto rápidamente se convirtió en un asunto casi de Estado. El Ozeki Kotomitsuki, el principal encausado, fue fulminantemente expulsado junto a uno de los oyakatas, y varios luchadores fueron sancionados con un torneo sin participar. Asimismo la NHK decidió, por primera vez en su historia, no retransmitir en directo el torneo de sumo en protesta por estos hechos. Y es que al estar en medio la Yakuza, el asunto pasó a manos de la policía, que comenzó una investigación oficial sobre este asunto.

Y mira tú por donde, esta investigación sacó a la luz el que, sin duda, ha sido el mayor escándalo del sumo en toda su historia. Analizando los teléfonos móviles de varios sospechosos de haber formado parte de la red de apuestas ilegales, la policía encontró mensajes de texto que evidenciaban con claridad que varios luchadores estaban amañando determinados combates a cambio de importantes cantidades de dinero. El asunto pronto saltó a la prensa y la Asociación de Sumo, ante las presiones recibidas incluso desde el propio Ministerio de Cultura, se vio obligada a formar un comité de investigación con personas ajenas al mundo del sumo. Y, lo más grave, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, se suspendía un torneo oficial ante el escándalo público y las enormes críticas que se estaban recibiendo.

Sinceramente, todos los aficionados al sumo conocíamos la existencia del yaocho, nombre japonés que recibe el amaño de combates, pero todos pensábamos que simplemente se hacía entre luchadores que ya tenían todo hecho y que en los últimos días no se esforzaban demasiado en ganar sus combates, dejando que los rivales más necesitados consiguieran unas fáciles victorias que les evitaran el descenso de categoría. Nada que ver con una completa red de luchadores que a través de sus teléfonos móviles comerciaban con los combates de forma más o menos impune.

Tras la investigación, un total de 25 luchadores han sido sancionados duramente (la mayoría con la expulsión) y el torneo de mayo ha sido declarado un torneo semi-oficial, cuyos resultados contarán a la hora de establecer el banzuke para el Nagoya Basho de julio pero al que los rectores de la Nihon Sumo Kyokai han declarado de libre acceso, en un intento de hacer que los dolidos y avergonzados aficionados al sumo vuelvan a acudir al Kokugikan para mostrar que los luchadores (cuya gran mayoría, no lo olvidemos, son víctimas inocentes de este escándalo) que se suban al dohyō realizan unos combates limpios y plenos de fuerza y vigor.

Aquí es donde el que suscribe se está planteando el tomarse unos días de vacaciones y marcharse a Japón a ver el torneo. Eso de que sea gratis no va a ocurrir más veces y no he vuelto al país nipón desde el 2006, y de eso hace ya mucho tiempo… demasiado tal vez. No sé si finalmente podré hacerlo (apenas queda menos de un mes para irme) pero si finalmente me lanzo os lo haré saber. Y como dice nuestro amigo Luis, ¡¡así estaré de corresponsal!!