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La ciudad de Fukuoka será la sede del Kyushu Basho, el último torneo de la temporada de sumo en Japón y el que se celebra en la isla más septentrional de las cuatro principales. Desde el día 10 y durante quince días los luchadores buscarán destronar al Yokozuna Hakuho, auténtico dominador de este torneo tras haber ganado los 6 últimos campeonatos aquí disputados.

Y es que empieza a ser ya insultante la tremenda superioridad que el mongol está demostrando sobre todos sus rivales, en un año realmente glorioso para sus intereses en el que sólo se le ha escapado el torneo de enero en el que la victoria fue para su compatriota Harumafuji pero que desde entonces no ha mostrado un nivel lo suficientemente alto como para poder incordiar a Hakuho. Sí lo ha hecho, en cambio, el Ozeki Kisenosato, que sigue ilusionando a todos sus compatriotas por la posibilidad de ver a un japonés alzarse con la Copa del Emperador por primera vez desde que lo hiciera el ya retirado Ozeki Tochiazuma en enero de 2006, en una sequía de casi ocho años en la que sólo los luchadores extranjeros (y principalmente los mongoles) han sido capaces de hacerse con el triunfo final.

Aparte de la lucha por el título, que parece prácticamente vetada para cualquier otro luchador, el interés se centrará en ver si el búlgaro Kotooshu es capaz de salvar el kadoban, algo que sucede cuando un Ozeki no consigue un mínimo de ocho victorias en un torneo, con lo que si al siguiente vuelve a sufrir un registro negativo perdería su rango. El público también va a estar pendiente de la gran estrella emergente Endo, un japonés que ha pasado como un rayo por las categorías inferiores para alcanzar la máxima y al que se le augura un gran porvenir, aunque quizás en este torneo estará lastrado por una lesión en el tendón de Aquiles que se produjo hace mes y medio y que casi no le ha permitido entrenar lo suficiente.

En la parte baja nos vamos a encontrar con otra novedad, el egipcio Osunaarashi, el primer luchador africano en probar en el mundo del sumo y que hasta ahora no ha sufrido ni un sólo make-koshi (más derrotas que victorias), plantándose en la primera división en tan sólo año y medio desde que se inició en el mundo del sumo.

El egipcio Osunaarashi señalando su posición en el nuevo Banzuke

El egipcio Osunaarashi señalando su posición en el nuevo Banzuke

Y como suele suceder en todos los deportes, cuando unos llegan otros se van. Esta vez el turno de la retirada le llegaba al ruso Aran, que apenas unos días después de la finalización del Aki Basho anunciaba que abandonaba la competición, dejando a su país sin representación en las dos principales divisiones y pendientes de que su compatriota Amuru recupere el puesto que tenía antes de que una grave lesión le tuviera casi un año sin poder competir.

Sin duda mucho hay que ver y seguir en este torneo. Las respuestas a todas las incógnitas planteadas, a partir de este domingo sobre el dohyo de Fukuoka.