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El término japonés gaman (我慢) es otro de estos términos que esconden detrás una profunda filosofía y manera de ver la vida

El  término gaman, muy relacionado con el término gambaru y también con la expresión shoganai, puede traducirse de muchas maneras: capacidad de autocontrol, de tener paciencia, de aguantar lo indecible, de resistir ante la adversidad, de aguantar con dignidad y fortaleza, capacidad de superación, de sufrir estoicamente, de perseverar con paciencia, de aguantar y resistir ante los reveses de la vida…

Pero siempre teniendo en cuenta al otro, es decir, siempre teniendo presente el no suponer una carga para el resto, el no incomodar al grupo, para mantener así la armonía social (o wa).

Así pues, gaman no es sólo algo que hacemos para nosotros mismos, sino también algo que hacemos pensando en los demás.

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Después del terremoto de 2011, mucha gente se quedó sin poder volver a casa en transporte público en Tokio… Y aguantaron pacientemente. Imagen de AP / Hiro Komae

El término gaman encierra toda una filosofía de vida muy importante a la hora de entender y analizar los japoneses. Después del fuerte terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011, los japoneses sorprendieron al mundo occidental por su manera de reaccionar ante la desgracia.

Fueron muchos periodistas, en medios occidentales de supuesta importancia, los que definieron su actitud como “calmada”, mientras otros fueron más allá afirmando que los japoneses parecían “no tener sentimientos”, definiéndolos como “fríos e impasibles”.

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Plegarias en el primer aniversario de la tragedia en Ishinomaki. Imagen de Toru Hanai / Reuters

La ignorancia sobre el pueblo japonés hizo que esos periodistas sacaran conclusiones (¿opiniones?) absolutamente simplistas y estúpidas. Sí, soy directa y rotunda, porque parece mentira que tengamos que explicar que los japoneses también sienten tristeza, miedo o rabia. ¡Claro que tienen sentimientos!

Pero a la hora de analizar la situación, hay que tener en cuenta que los japoneses utilizaron en ese momento el gaman, aguantando en ese momento inaguantable, aceptando con suma paciencia y dignidad la adversidad, confiando en sus fuerzas para volver a levantarse, pero suprimiendo sus deseos más íntimos y egoístas en pro de todo un pueblo, en pro del bienestar del grupo (recordemos la importancia del grupo en la sociedad japonesa).

Porque yo puedo haber perdido mi casa, pero mi vecino puede haber perdido a sus hijos.

Para el día del niño, las familias japonesas hacen ondear las banderolas con forma de carpa koinobori. La carpa es un pez que nada contracorriente sin desfallecer, por lo que simboliza perfectamente el espíritu del gaman: la determinación para afrontar los obstáculos en la vida, de persistir en el intento con paciencia y dignidad, aún frente a aquellos desafíos que parecen insuperables”(2)

Hay quien lo traduce como “aguantar lo inaguantable”, recordando las palabras que el emperador Hirohito (1901-1989) pronunció a la nación cuando Japón se rindió de manera incondicional ante los Estados Unidos y las fuerzas aliadas al final de la Segunda Guerra Mundial(1). Pero no hace falta que todas las situaciones en las que se utilice el gaman sean tan dramáticas como las expuestas aquí.

El gaman también se utiliza en la vida diaria cuando, por ejemplo, debemos aguantar trenes absolutamente abarrotados en hora punta, cuando debemos callarnos ante un superior (por aquello de la jerarquía), cuando debemos trabajar largas horas o ir a tomar unas cervezas al salir del trabajo sólo porque el jefe así lo exige… en todas estas situaciones entra en juego el gaman, el respirar hondo y aguantar(se).

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Colas en los andenes y trenes llenos en la línea Yamanote. Imagen de Victory or Dead in the Kitchen.

Nosotros vimos el gaman en todo su esplendor cuando, en un viaje en febrero de 2014 a Tokio, quedamos atrapados por el temporal de nieve en el aeropuerto de Narita durante más de siete horas. Con centenares de vuelos cancelados y suspendida la circulación de trenes, autobuses y taxis, además de tener todos los hoteles de la zona completamente llenos, ya os podéis imaginar cómo estaba el aeropuerto.

Está claro que en una situación así, poco se puede hacer, pero la sensación de ver a todos los japoneses callados, sentados en el suelo aquí y allá, esperando a que se solucionara la situación, sin enfadarse, sin gritar, sin intentar colarse cuando por fin comenzaron a funcionar los trenes… fue impresionante. Un ejemplo de gaman absoluto.

¿Y vosotros?  ¿En qué situaciones os habéis encontrado con esa paciencia, ese aguante, esa perseverancia, ese gaman de los japoneses?

Entrada originalmente publicada el 8 de abril de 2014. Última actualización: 22 de marzo de 2017.

Bibliografía y referencias:
(1) De Mente, Boye (2004). Japan’s Cultural Code Words: 233 Key Terms that Explain the Attitudes and Behavior of the Japanese. Tokio: Tuttle
(2) Patterson, Tim (2011). “Japan Resolve is found in its language” a Matador Network