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El concepto de giri (義理), que podríamos traducir como deber u obligación social, hace referencia a la gratitud que los japoneses deben mostrar ante los demás.

Hemos hablado en entradas anteriores de hasta qué punto los japoneses valoran las formas (rei) para mantener la armonía (wa) o que las relaciones de grupo (uchi / soto) están muy jerarquizadas (tate shakai) y como siempre parece que existe una lucha interior entre ser uno mismo (honne) y aparentar para los demás (tatemae), algo muy relacionado con el giri.

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Imagen de liginc

En todo este entramado de comportamientos y organización social entra en juego el giri, la obligación de gratitud ante un superior o persona que nos ha ayudado o hecho un favor. Es el sentir que estás en deuda con la otra persona y que te lleva a sentir que debes devolver esa gratitud. Es pensar en el otro antes que pensar en uno mismo. Es comunidad antes que individualismo.

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Imagen de tokachi

Así, el giri rige de una forma contundente las relaciones jerárquicas como las de maestro/alumno o sempai/kōhai, o las relaciones en la empresa, donde es frecuente que los trabajadores sientan que deban agradecer todo a sus superiores y sientan la obligación de llevar a cabo su trabajo lo mejor posible –algo que podríamos enlazar con el increíble servicio al cliente que encontramos en Japón, por ejemplo– o en la relación entre hombres y mujeres. De esta manera, el giri ayuda a mantener la armonía social o la paz del grupo puesto que obliga a ‘devolver’, a ‘corresponder’ siempre al otro y esto ayuda a limar las asperezas que pudiera haber.

Un ejemplo del pasado (algo extremista, pero así queda claro): los samurái que daban su vida por su tarea o por su maestro. Quizá el ejemplo más crudo de todos pudiera ser el de los kamikaze de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo. Un ejemplo más actual y práctico: la obligación (no escrita) de sentir que debes corresponder con un regalo de vuelta cuando te regalan algo. Supongo que si tenéis contacto con japoneses esto os ha pasado: les regaláis algo y ellos siempre os regalan algo de vuelta, sienten la obligación de corresponder ese regalo, ese sentimiento es el giri. Esto no es algo exclusivo de los japoneses (¿recordáis ese capítulo de The Big Bang Theory en el que Penny le regalo algo fabuloso a Sheldon? Él se siente mal después porque su regalo no está ‘a la altura’) pero en la sociedad japonesa sí es donde aparece de manera más acusada.

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Imagen de Redflower

Otro ejemplo práctico del giri lo encontramos en los chocolates que en Japón se regalan durante San Valentín o el White Day. De hecho, existe el término giri choco para referirse al chocolate que los japoneses regalan a sus compañeros de trabajo por obligación, que no conlleva ninguna confesión de amor, vamos, que es sólo una obligación social. De hecho, el propio White Day (el día en que son los chicos los que corresponden a las chicas con chocolate) es otra demostración de giri.

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Giri choco. Imagen de Puchitto

Un último ejemplo que os queremos comentar lo encontramos en la película americana The Yakuza, en la que el personaje de Robert Mitchum pide la ayuda del personaje interpretado por Ken Takakura, y éste no puede negarse a ayudarlo porque algo que el primero hizo por él en el pasado creó un giri que nunca podrá devolver.

El origen del giri, como el de la gran mayoría de comportamientos japoneses que todavía rigen las relaciones sociales en Japón, lo encontramos en el periodo de Edo, cuando Japón era una sociedad absolutamente clasista y jerarquizada y la obligación, el deber de pagar gratitud al superior era algo que se controlaba hasta sus últimas consecuencias en todas las clases sociales.

Imagen destacada de j-people.