¡JAPÓN EN IMÁGENES, NUESTRO NUEVO LIBRO, YA A LA VENTA!
Únete a la Comunidad Japonismo
Heike Monogatari (Utagawa Kunisada/Toyokuni III)
Heike Monogatari (Utagawa Kunisada/Toyokuni III)

Heike Monogatari y el concepto budista de la transitoriedad

Heike Monogatari (平家物語) escrito en 1220 narra la lucha por el poder imperial entre el clan de los Taira (Heike) y el clan de los Minamoto (Genji). Una guerra, la guerra Genpei (1180-1185), que pondría fin a la era clásica japonesa e iniciaría el periodo Kamakura (1185-1333).

Es decir, relata el fin de la corte Heian y la subida al poder de los samuráis, que dominarían el sistema de gobierno japonés hasta finales del siglo XIX. Un momento en el que se sigue respetando la cultura antigua, pero que la capital se traslada de Heian-kyo (actual Kioto) a Kamakura.

La refinada y sofisticada corte Heian destacó por las obras literarias femeninas, con grandes clásicos de la literatura japonesa y universal como El relato de Genji de Murasaki Shikibu o El libro de la almohada de Sei Shonagon, ambos de comienzos del siglo XI. No obstante, con el inicio de la era de los samuráis se da una notable disminución de mujeres en la literatura japonesa y apenas destaca ninguna entre los siglos XIII y XIX.

Imágenes del Heike Monogatari (Utagawa Kuniyoshi)

Introducción a la literatura de la época

Heike Monogatari es un ejemplo perfecto de gunki monogatari, literalmente «cuentos de guerra». Este periodo fue una gran época para los relatos históricos y militares.

También se popularizaron los cuentos populares y relatos con influencias budistas, así como escritos del género zuihitsu, de ensayos. Dos auténticas joya de la literatura medieval japonesa y preciosos ejemplos del género de los ensayos o zuihitsu de la época son Tsurezuregusa (1330-32) y Hojoki (1212).

En ellos, podemos aprender conceptos básicos de la estética japonesa como el mujo (impermanencia) o el yugen (sutileza profunda y misteriosa). Dos obras que te recomendamos leer, te contamos un poco más sobre ellas en este post.

En cuanto a la poesía, el periodo Kamakura y el periodo Muromachi fueron épocas muy prolíficas también. Entre 1188 y 1439 se completaron 15 antologías imperiales, entre las que destaca la «nueva antología imperial» Shin-Kokinshu (1205), sucesora de la clásica antología Kokinshu (905). Esta antología destaca por su simbolismo y a sensibilidad poética. Otra antología destacada es Hyakunin Isshu (1235), que publica 100 poemas waka de 100 poetas distintos.

Introducción a las Guerras Genpei

Como hemos comentado al inicio, las guerras Genpei fueron una guerra civil entre dos clanes rivales, los Taira (Heike) y los Minamoto (Genji), por el poder imperial y el control de Japón.

Si no conoces este momento clave de la historia japonesa, te lo resumimos muy brevemente aquí para que puedas comprender la historia que se relata en el Heike Monogatari.

Nos encontramos en el Japón del siglo XII. Tres clanes rivales, de distintas ramas de la familia imperial, controlaban el poder. Eran los Fujiwara, los Minamoto y los Taira.

En 1179, Taira no Kiyomori elimina a sus rivales de puestos esenciales de gobierno y en 1180 coloca en el trono a su nieto Antoku después de la «abdicación» del emperador Takakura. Minamoto no Yoritomo reacciona y comienza a buscar aliados para luchar por recuperar el poder imperial.

Empiezan las guerras Genpei. De todos los momentos que se suceden durante los siguientes cinco años, te destacamos especialmente uno, y es que en 1183, los Taira pierden el control de la capital, Kioto, y se ven obligados a llevarse a su ejército y al pequeño emperador Antoku hacia el oeste.

Finalmente, el 25 de abril 1185, los Minamoto atacan a los Taira en el estrecho de Kanmon, en la ciudad de Shimonoseki, en la famosa batalla naval de Dan-no-Ura. Según parece, en un primer momento los Taira tenían cierta ventaja, pero los Minamoto armaron más de 3 000 barcos, frente a los 1 000 de los Taira… Y además, fue crucial la deserción de un general de los Taira, que a mitad de batalla reveló a los Minamoto en qué barco se encontraba el pequeño emperador Antoku.

Viendo que la batalla estaba perdida, el pequeño emperador Antoku y su abuela se lanzaron al mar, poniendo fin a sus vidas y marcando la victoria final de la flota de los Minamoto. Fue en ese momento cuando Minamoto no Yoritomo se autonombró shogun, convirtiéndose en el primer shogun en Kamakura, marcando la subida al poder de la clase samurai y la disminución del poder del emperador.

Taira no Kiyomori (Utagawa Hiroshige)
Taira no Kiyomori (Utagawa Hiroshige)

Heike Monogatari

Heike Monogatari narra la rivalidad y la lucha por el poder entre los Heike (Taira) y los Genji (Minamoto), describe la violenta irrupción de la clase guerrera y evoca con cierta nostalgia la elegante vida cortesana de la capital.

Por ello, es un ejemplo perfecto del género de los gunki monogatari o relatos de guerra, estando a medio camino entre la epopeya y la elegía. Es una gran muestra del heroísmo marcial y un ejemplo perfecto del género épico, una epopeya sin final heroico y, sorprendentemente, sin héroe protagonista único.

En él, encontramos muestras del código de honor de los samuráis y ejemplos de su crueldad, poder, valor, gloria, sacrificio y pena, así como grandes batalles y episodios sobrenaturales, típicos de la narrativa de la época.

Asimismo, sorprende especialmente por la multitud de personajes, desde guerreros heroicos a damas, cortesanos y monjes y ascetas, plebeyos… Esta gran multitud de personajes fue una importante fuente de inspiración para la literatura japonesa posterior.

Su autoría no clara y todo parece indicar que es el resultado de la tradición oral biwa hoshi, es decir, la tradición de los monjes ciegos que recitaban relatos y cantares de la época. Sin ningún tipo de duda, el texto es el resultado de la tradición oral de la época, con textos llenos de improvisaciones. Esto explica, por un lado, el estilo excepcionalmente musical y dramático-lírico de la obra. Pero también, quizás, es la razón por la que el Heike puede resultar algo desigual: hay escenas increíbles, que motivan e inspiran al lector, seguidas de pasajes algo más aburridos.

De todos modos, el Heike Monogatari tiene un gran valor didáctico, especialmente en cuanto a conceptos importantes para el pensamiento budista, como son los conceptos de fugacidad e impermanencia. Refleja la doctrina budista del karma, a través de la cual cada acción tiene consecuencias y que sirve de explicación del mal moral y natural. Así como del cumplimiento del destino, que se hace a través del «lamento melancólico y nostálgico de un pasado cortesano esplendoroso»

Concepto de mujo

En el sonido de la campana del monasterio de Gion resuena la caducidad de las cosas. En el color siempre cambiante del arbusto de shara se recuerda la ley terrenal de que toda gloria encuentra su final. Como el sueño de una noche de primavera, así de fugaz es el poder de un orgulloso. Como el polvo que dispersa el viento, así los fuertes desaparecen de la faz de tierra.

Comienzo del Heike Monogatari

El sonido de la ampana del monasterio de Gion, con la que abre el Heike Monogatari, parece resonar a lo largo de los episodios y presagia la extinción de la estirpe de los Heike. Su eco nos recuerda que todo, por muy poderoso que sea, está condenado al olvido. Éste es el concepto de la fugacidad y la conciencia de impermanencia de las cosas, que sigue siendo un tema básico en la literatura, sociedad y cultura japonesas.

El concepto de transitoriedad (anitya) es una doctrina esencial del budismo y una de las “tres características de la existencia”. Según esta doctrina, toda existencia condicionada, sin excepción, está sujeta al cambio. Todo es transitorio y, por lo tanto, aferrarse a las cosas sólo conduce al sufrimiento.

De acuerdo con esta doctrina, todos los seres manifiestan el ciclo del samsara (nacimiento, vida, muerte y renacimiento). La única realidad no sujeta a la transitoriedad es el estado de Nirvana (que no conoce cambio).

Toda la obra está impregnada del sentimiento de lo efímero de la vida y la brevedad de los actos humanos. Por ejemplo, en un pasaje. dela obra, Shigehira, teniente del clan de los Heike, es hecho prisionero y enviado a Kamakura. De camino, llega a una posada y la hija del mesonero le recita:

De vigas vistas
este humilde aposento,
acoge a un hombre
que la ciudad añora
y de nostagias pena.

Shigehira le responde:

Ciudad no añoro,
pues en este viaje
esto aprendí:
morada permanente
no queda para mí.

Otras obras con conceptos budistas

Además del Heike Monogatari, en esta época se publicaron dos auténticas joyas que son perfectas para profundizar más en el pensamiento budista.

Tsurezuregusa

Una de ellas es la mencionada Tsurezuregusa, un ejemplo maravilloso del género de ensayos zuihitsu, junto con El libro de la almohada (1002) y Hojoki (1212).

Se trata de una colección de notas y ensayos “en trocitos de papel” escritos entre 1330 y 1332 por el monje budista Yoshida Kenko. A pesar de que un monje es el autor del texto, no es una obra religiosa, sino una colección de historias, vivencias, opiniones, recuerdos de su paso por la corte.

Se sabe poco de cómo se editó el libro, pero existe la leyenda de que el monje iba escribiendo sus pensamientos y notas en trozos de papel, que clavaba en las paredes de su choza. De ahí que se hable del Tsurezuregusa como la colección de notas y ensayos «en trocitos de papel».

El tema constante de la obra es la impermanencia de la vida, es decir, el ya mencionado concepto de mujo. Se trata de una creencia particularmente budista que en esta obra se trata desde un punto de vista secular, tratándolo desde un punto de vista de la estética: la belleza de la naturaleza radica en su impermanencia.

Además, el texto destaca el gran aprecio por la naturaleza incierta de las cosas, la idea de que «Nada dura para siempre» como motivación para que apreciemos aquello que tenemos. Y también relaciona la impermanencia con el equilibrio en la vida, destacando la idea de que los comienzos y los finales son interesantes y deben valorarse.

Las ramas a punto de florecer o los jardines cubiertos de flores marchitas son más dignos de nuestra admiración. En todo, son los comienzos y los finales los que son interesantes.

Si el hombre nunca se desvaneciera como el rocío del monte Adashino, nunca se desvaneciera como las nubes sobre el monte Toribe, sino que permaneciera para siempre en este mundo, ¡las cosas perderían su poder de conmovernos! Lo más precioso de la vida es su incertidumbre.

Tsurezuregusa

Hojoki

Otra de las joyas del género de ensayos zuihitsu que queríamos destacar es Hojoki, una de las tres obras destacadas de este género junto a El libro de la almohada (1002) y el ya mencionado Tsurezuregusa (1330-1332).

Hojoki fue escrito en 1212 por Kamo no Chomei durante su retiro en una diminuta cabaña en un monte. En el texto, describe el concepto budista de impermanencia (mujo) especialmente a través de la descripción de varios desastres en la ciudad de Kioto. De hecho, las primeras líneas del Hojoki son muy conocidas en Japón como ejemplo perfecto del concepto de mujo:

La corriente del río
jamás se detiene, el agua fluye
y nunca permanece
la misma.

Las burbujas que flotan
en el remanso
son ilusorias:
se desvanecen, se rehacen
y no duran largo rato.

Así son los hombres
y sus moradas
en este mundo.

Hojoki

Asimismo, el Hojoki también se centra en otro concepto básico de la estética japonesa: el yugen , que puede traducirse como la sutileza profunda y misteriosa. O, según el propio autor: «la exploración del misterioso sentido de la belleza» y la triste belleza del sufrimiento humano.

Así, mientras Chomei describe el gran terremoto que ocurrió en su tiempo, revela el sentido de la belleza en el universo y la triste belleza del sufrimiento humano.

Otras obras posteriores

En el posterior periodo Muromachi (1333-1568) se siguieron escribiendo gunki monogatari o relatos de guerra. De entre todos ellos, destacamos Taiheiki (“La gran pacificación”), una epopeya histórica que cubre 50 años desde 1319 hasta 1367 cuando el emperador Go-Daigo ascendió al trono.

Y ya de mediados a finales del siglo XV, también destacamos dos relatos históricos con tintes de romance:

  • Soga Monogatari: Para muchos, el último de los gunki monogatari. Relata la venganza llevada a cabo por los hermanos Soga en 1193 (una de las tres venganzas más populares del país (junto a la de Ako de los 47 Ronin y la Igagoe).
  • Gikeiki (“La crónica de Yoshitsune”): Relato que describe la vida del gran samurái Minamoto no Yoshitsune y el clan de los Minamoto durante las guerras Genpei.

Ambas obras inspiraron la creación de muchísimas obras posteriores de teatro , kabuki y ningyo joruri (teatro de marionetas), así como muchísimas pinturas y grabados. Y además, también se han llevado a la gran pantalla en multitud de ocasiones (tanto en el cine como en la televisión)… ¡y han llegado hasta al manga!

Como ves, muchas obras de literatura japonesa te sirven también para aprender más de conceptos básicos de pensamiento y estética japonesas… ¡esperamos haberte inspirado a su lectura!

¿Cómo empezar a planificar un viaje a Japón? Sigue estos pasos:

  1. Compra vuelos
  2. Reserva alojamiento
  3. Compra el JR Pass
  4. Consigue un seguro de viaje
  5. Lleva internet: Pocket Wifi o SIM
  6. Planifica tu itinerario
  7. Decide qué intereses quieres cubrir en tu viaje
  8. Añade actividades y guías a tu viaje
  9. ¡Disfruta!