Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

Desde sus inicios como género comercial a finales de la década de 1960, los idols se han convertido en un fenómeno nacional y son una parte importantísima de la cultura popular japonesa, patrocinada por los medios de comunicación de masas, la publicidad y las empresas especialistas en la creación de modas.

Hay quien les quita importancia y les relega a un simple producto de consumo. Pero lo cierto es que, a pesar de ser consumibles, a partir de esta singular producción cultural podemos hablar del rol masculino y femenino de la sociedad japonesa actual. También a partir de ellos podemos hablar de las relaciones verticales y de género que ejemplifican estos idols y asimismo de ciertos puntos de código social japonés. Además, a través de los idols podemos analizar su presencia y su impacto en el resto de países del Asia oriental como diseminadores de la cultura japonesa en Asia oriental.

arashi face down

Arashi es actualmente el grupo idol masculino por excelencia

Pongámonos en contexto

La música es cultura de masas universal. En Japón, la música popular a lo largo de los siglos se dividió en dos grandes grupos: la antigua música de la corte o gagaku y la música popular de las clases bajas o zokkyoku.

A finales del siglo XIX, la mezcla de canciones populares japonesas con instrumentos y armonías occidentales resultó en un nuevo género musical, el enka, y hacia la década de 1920 la música popular estaba básicamente dividida en dos grandes grupos: la música importada de América y Europa y los estilos creados en Japón o kayokyoku, término que englobaba tanto el enka como el J-Pop además de movimientos musicales minoritarios como la new music, los temas de anime y el rock japonés (Craig, 2000, p. 77).

kohaku uta gassen

La artista de enka Godai Matsuko acompañada del grupo idol de J-Pop V6 en el programa musical de Nochevieja Kohaku Uta Gassen 2014

Surgido de las teorías nihonjinron de la posguerra, el enka es un género musical bastante popular en Japón y que, gracias a campañas de marketing, es visto como un arte 100% japonés, como una representación del corazón y el alma de los japoneses, aunque en realidad es relativamente moderno, pues no surgió hasta principios del siglo XX (Darling-Wolf, 2004, p-357).

El J-Pop, por otro lado, es una abreviación de Japanese Pop, es decir, pop comercial de estilo occidental cantado por artistas japoneses, un neologismo que se inventó para diferenciar este género musical de la música tradicional japonesa que no tenía influencias extranjeras. El J-Pop incluye cantautores y músicos populares, dobladores seiyuu y especialmente grupos y cantantes idol, tanto masculinos como femeninos.

Captura de pantalla 2015-01-15 a las 10.31.55

El fenómeno idol

En cuanto a sus orígenes, probablemente no sea ninguna coincidencia que el movimiento idol apareciera en el momento álgido del “milagro económico” del Japón de la posguerra. Era una época en la que el sacrificio de lograr un crecimiento económico rápido dio paso a una nueva cultura de consumo gracias a salarios más altos y a una generación que se sentía diferente, no sólo porque trabajaba duro, sino porque podía disfrutar de los frutos de su trabajo. Fue una época de cambios sociales rápidos, con una fuerte urbanización y el declive de la familia tradicional con la aparición de la nueva familia nuclear urbana (Craig, 2000, p. 317).

Desde su surgimiento como género comercial a finales de la década de 1960, los idols se han convertido en un fenómeno nacional y son una parte importantísima de la cultura popular japonesa, patrocinada por los medios de comunicación de masas, la publicidad y las empresas especialistas en crear modas (Aoyagi, 1999, p.52). Para hacernos una idea de hasta qué punto son productos culturales, los personajes ficticios de anime o manga y los idols ocupan el mismo espacio conceptual. Como si fueran mascotas, un idol que sale en una campaña de marketing en Japón se le llama también imeji kyarakuta o personaje promocional (Galbraith y Karin, 2012).

arashi kirin

Arashi, imagen de la marca de cervezas Kirin

Anatomía de un idol

ídolo
Del lat. idōlum, y este del gr. εἴδωλον eídōlon.
1. m. Imagen de una deidad objeto de culto.
2. m. Persona o cosa amada o admirada con exaltación.

El término idol es una palabra genérica para definir artistas japoneses que son cantantes, actores de cine y televisión, modelos, presentadores de televisión y hasta dobladores, pero que, en un principio, no sobresalen en ninguno de estos campos y que, a pesar de ello, son prácticamente indispensables en la industria del entretenimiento japonés actual (Fukue, 2009).

Los idols no nacen para ser cantantes o actores o modelos específicamente, sino para ser idols (Zhang, 2013) y la idea es que tengan un estilo kawaii y sean superiores a la media, pero que no sobresalgan demasiado (Craig, 2000). Así, su falta de habilidades para la canción, el baile o la actuación no es una cuestión válida para criticarles, ya que el estatus icónico de los idols no depende del talento (Galbraith y Karin, 2012), aunque esto nos pueda extrañar a priori.

Su popularidad sólo puede entenderse si nos fijamos en el contexto más amplio de la escena cultural japonesa: la intertextualidad de los medios japoneses ayuda a borrar las distinciones entre textos culturales populares y entre los diferentes papeles que suelen tener los idols, y por eso los idols son simplemente idols, no son cantantes ni actores ni presentadores ni bailarines; lo son todo a la vez.

arashinoshukudaikun1622

Arashi, en uno de sus programas de televisión

Además de la intertextualidad, la proximidad es otra de las claves del éxito de la cultura idol en Japón y en toda Asia oriental. Los idols normalmente comienzan su carrera como malos cantantes, bailarines y actores y se espera de ellos que mejoren con el tiempo y formación específica. Y es justamente esa falta de sofisticación, la posibilidad de que el público pueda ver el progreso de un idol a medida que avanza en su carrera, lo que más gusta y más éxito tiene entre el público general.

El esfuerzo es un concepto muy importante en la cultura japonesa: a menudo es más importante haberlo intentado con todas tus fuerzas (lo que se conoce en japonés como ganbaru) que el éxito en sí. Porque en ganbaru está no sólo el esfuerzo de uno mismo, sino el compromiso con el resto de la sociedad de que uno lo va a intentar con todas sus fuerzas, que lo va a dar todo. Y los idols ejemplifican este concepto al 100%, ganándose así el favor y cariño del público.

Constantemente presentes y expuestos al público, los idols se convierten en “realidad” y consiguen una relación de intimidad con los espectadores (Galbraith y Karin, 2012): los idols son espontáneos y casuales, tienen errores y son imperfectos, como el resto de mortales, y venden un carisma familiar y humano, nunca perfecto (Darling-Wolf, 2004), siempre intentando mejorar.

tumblr_miwwdbheFf1qlpm3fo1_500

Arashi en uno de sus programas de TV.

Por ejemplo, en los castings para entrar a formar parte del grupo idol femenino AKB48, se seleccionan chicas que parezcan inseguras o diferentes, chicas con looks poco convencionales, chicas que no terminan de cantar del todo bien. Y justamente son todas estas cosas las que dan carácter al grupo (Campion, 2005) y las que consiguen fans y seguidores.

El público japonés no quiere la imagen de la perfección; quiere la imagen del esfuerzo y la superación, actitudes que son vistas como bonitas e interesantes. Kawaii, para entendernos. Y aunque el término kawaii suele usarse más en un contexto femenino, en el mundo idol puede definir tanto a hombres como a mujeres. Ver a una integrante del grupo idol femenino AKB48 confundida con un mono en la cabeza es igual de kawaii que ver a un integrante del grupo idol masculino Arashi recibir un beso de un mono (como sucedió en la presentación de la campaña de postales de año nuevo 2015-2016, con Ohno Satoshi). De hecho, kawaii es el adjetivo más usado para definir en muchas ocasiones a Aiba Masaki, otro de los integrantes del grupo Arashi.

akb48 variety

Una de las integrantes del grupo idol AKB48 en un programa de TV, siendo kawaii.

Así pues, los idols no son necesariamente buenos actores o cantantes y si nos fijamos bien veremos que quizás tampoco son tan atractivos. Simplemente son kawaii y populares, admirados y queridos por sus fans (Galbraith y Karlin, 2012) porque son un símbolo, una creación que ayuda a la gente a afrontar el día a día, a comprender el mundo que les rodea (Zhang, 2013), seres imperfectos que trabajan duro para conseguir el éxito y que comparten sus dificultades con el resto de la sociedad. Y al hacerlo, son kawaii y generan un vínculo de proximidad con el público difícil de imitar.

jun en 24h tv

Abuela ‘tonteando’ con Matsumoto Jun, del grupo Arashi, durante un programa de TV (24 horas)

De hecho, esta proximidad es básica para entender el éxito de los idols, especialmente si la analizamos teniendo en cuenta el código social japonés y los conceptos de uchi/soto y la importancia del grupo en la sociedad japonesa.

Los idols suelen definirse de manera colectiva, ya que pocas veces debutan en solitario, sino como parte de un grupo. La unidad del grupo, más que la individualidad de cada miembro, es lo que construye la situación inicial que subconscientemente atrae a los fans. Asimismo, los fans hacen referencia a su grupo idol preferido como uchi, un término que no sólo les identifica de manera personal con los idols, sino que en el contexto sociocultural japonés uchi hace referencia al grupo al que pertenecen, es decir, a la familia (Galbraith y Karlin, 2012).

arashi japonism calendar

Arashi, disfrazados de familia japonesa tradicional, en el calendario de la gira Japonism (2015).

Los idols como productos de consumo

Aunque a menudo ridiculizados por su poco talento, los idols han creado un nuevo dominio de cultura popular patrocinada por los medios de comunicación, la industria del entretenimiento, la publicidad y las empresas de consumo (Craig, 2000). Y es que los idols están en todas partes, desde anuncios publicitarios a máquinas de bebidas, paquetes de ramen instantáneo o hasta en anuncios de pañales (Darling-Wolf, 2004), por poner sólo unos ejemplos.

El idol es un producto que da grandes beneficios y los grupos idol, tanto masculinos como femeninos, son uno de los géneros musicales japoneses contemporáneos de más éxito (Galbraith y Karin, 2012), a pesar de que, en su gran mayoría, no destaquen, como ya he comentado, por sus voces. Ya hemos visto por qué el público se siente atraído por los idols, pero… ¿cómo se explica tanto éxito?

El grupo musical SMAP, por su longevidad y omnipresencia en los medios japoneses desde comienzos de la década de 1990, cuando eran casi unos críos, es un buen caso de estudio (Darling-Wolf, 2004). ¿Cómo un grupo tan mediocre como SMAP, en cuanto a sus habilidades para el canto y el baile se refiere, pudo convertirse en un titán de la música comercial, del mundo del entretenimiento y de la publicidad japonesa? Porque, hasta para los estándares del mundo idol japonés, SMAP nunca ha demostrado tener demasiada ambición por mejorar (Brasor, 2010) en cuanto a bailar y cantar… Y que conste que aquí la autora del post tiene debilidad por SMAP, un grupo al que sigo desde que les conociera en mi primera estancia en Japón, allá por el año 2000, y al que tengo mucho cariño (que no se me enfade ningún fan de SMAP, please).

Captura de pantalla 2015-01-15 a las 10.49.52

SMAP en el Kohaku Uta Gassen.

Justamente ahí está uno de los aspectos más importantes de la cultura idol, porque si bien podríamos comparar SMAP con boy-bands occidentales (algunas de las cuales tampoco tienen demasiado talento, no nos engañemos), lo que hace especiales a SMAP es que hasta los fans del grupo consideran que sus idols no saben cantar y, de hecho, la poca voz de uno de sus miembros (Nakai) es casi un chiste nacional. Así pues, los idols saben reírse de sí mismos: no esconden sus debilidades, no esconden cuando algo no se les da bien. Trabajan para conseguirlo y al hacerlo, resultan kawaii.

Es gracias a esta sinceridad que los idols disfrutan de una popularidad y una presencia mediática que ni los Backstreet Boys consiguieron en su momento de mayor popularidad, por poner un ejemplo occidental (Darling-Wolf, 2004). Cualquier japonés, tanto si le gustaba el J-Pop como si no, conocía [a SMAP]; conocía sus nombres, sus caras y probablemente alguna de sus canciones que cantaba quizás en el karaoke (Aoyagi, 1999) y lo mismo podría decirse en la actualidad de Arashi, los herederos de SMAP.

Para entendernos, SMAP tiene un programa semanal en televisión desde hace casi 20 años (SMAPxSMAP) y cada miembro presenta o participa en otros programas y series de televisión. En su época de mayor éxito, Nakai salía en televisión cinco noches a la semana, además de aparecer en multitud de anuncios de televisión y revistas.

smap x smap

SMAPxSMAP

Es fácil caer en la tentación de decir que los idol son sólo fachadas, simples herramientas que incitan el deseo de gastar y comprar discos, merchandising, entradas de conciertos, etc. Sí, son el resultado de una máquina corporativa bien engranada que sabe cómo maximizar las ganancias de manera rápida y eficiente (Galbraith y Karin, 2012); simples productos de consumo, personajes públicos con personalidades e imágenes producidas y utilizadas por sus agencias para sacar un beneficio económico, simples productos culturales creados y estilizados para el consumo público (Aoyagi, 1999), pero en realidad son mucho más.

Es cierto que el fenómeno idol es antropológicamente significativo porque demuestra cuán comercial es la industria que crea y reproduce símbolos y rituales en forma de arte popular, un sistema de producción que utiliza sus recursos humanos como capital y empaqueta los jóvenes artistas como productos idol (Aoyagi, 1999, p.49), sumergiendo al espectador en un ambiente cultural nuevo (Darling-Wolf, 2004, p. 357), pero ¿cuáles son las repercusiones de este producto cultural? ¿Tienen los idols capacidad para cambiar la sociedad japonesa?

Los idols y los roles de género

Definir a los idols como simples productos de consumo (o commodities, que diríamos en inglés) es quedarse muy corto y no analizar, por ejemplo, qué efecto tienen, especialmente los idols masculinos, en las construcciones de género.

Los idols masculinos ayudan a definir las construcciones específicamente japonesas de masculinidad en relación con y en oposición a las representaciones occidentales. La reinterpretación que hacen los japoneses de la masculinidad occidental no sólo gusta al público japonés, sino al asiático en general, de manera que los textos culturales populares japoneses comienzan a reemplazar los textos occidentales como importaciones culturales preferidas que ofrecen modelos de comportamiento (Darling-Wolf, 2004) más adecuados a su contexto sociocultural.

Es por ello que la disponibilidad de estas representaciones en el prime-time televisivo dentro de una cultura popular que, como muchas culturas dominadas por el hombre, tradicionalmente se ha centrado en las necesidades del hombre heterosexual, proporciona a las espectadoras nuevos caminos a través de los que definir su propia identidad sexual (Darling-Wolf, 2004).

vlcsnap-2012-03-04-15h10m57s6

Arashi, en el videoclip de la canción Wild at Heart.

Los idols son la antítesis del sarariiman sin emociones. Son representantes de una nueva generación de japoneses que cuestiona los roles de género tradicionales definidos por hombres que trabajan horas extra y mujeres relegadas a ser amas de casa (Darling-Wolf, 2004).

Mientras para las adolescentes los idols les dan ‘seguridad’, una fantasía romántica que no tiene ninguna de las complicaciones de la vida real ni tampoco puede suponer una desilusión amorosa, para las mujeres casadas de 30 o 40 años, totalmente afectadas por las ideas preconcebidas de la masculinidad del sarariiman, el idol proporciona un espacio de fantasía en el que ellas son las que tienen el privilegio de escoger y vivir sus propios deseos sexuales y románticos (Galbraith y Karlin, 2012).

Captura de pantalla 2015-01-15 a las 11.20.20

Arashi cantando ‘GUTS’ en Music Station.

Así, uno de los aspectos trascendentales de los idols masculinos probablemente sea su proximidad al concepto de shonen (lit. niños), que en el contexto sociocultural japonés proyecta cierta androginia, al menos desde un punto de vista occidental (muy importante tenerlo en cuenta): la ausencia de una imagen de masculinidad madura, cuerpos sin pelo, ropa de colores y estampados que suelen ser considerados, a ojos occidentales, tradicionalmente femeninos, ciertos amaneramientos, etc.

news

Integrantes del grupo musical NEWS.

Pero la aparente contradicción que surge de estas representaciones extremadamente femeninas de hombres jóvenes cuya imagen pública está destinada a un público femenino, se puede entender si nos fijamos en el ambiente sociocultural japonés (Darling-Wolf, 2004).

Los roles de hombres andróginos no son nuevos, son una tradición muy arraigada en Japón, como demuestran los actores de teatro kabuki que representan a personajes femeninos, las actuaciones travestidas del teatro Takarazuka, los festivales sintoístas o del teatro y están muy presentes también en los shojo-manga o cómics para chicas, donde las historias de relaciones románticas homosexuales son muy populares.

takarazuka

Teatro Takarazuka.

El homoerotismo y la androginia dan la oportunidad a las mujeres japonesas de fantasear sobre relaciones amorosas entre iguales, cosa bastante difícil, en términos generales, entre un hombre y una mujer en el Japón actual. Es decir, les permite cruzar los límites de las construcciones dominantes actuales de roles de género (Darling-Wolf, 2004) y es justamente por eso que en el mundo idol la heterosexualidad es vaga.

Los idols pueden hablar de ex-novias anónimas o soñar sobre su pareja ideal en revistas y programas de televisión, pero no pueden verse nunca públicamente con una chica (Galbraith y Karlin, 2012). Probablemente ésa es la razón por la cual el matrimonio no es frecuente entre idols y, de hecho, la gran mayoría de idols no se casan hasta que no abandonan el mundo idol. Una excepción a esta regla no-escrita es Kimura Takuya, del grupo SMAP, que en el año 2000 se casó con su pareja, armando todo un revuelo.

No obstante, Kimura no ha perdido su imagen de eterno shonen (y digo eterno porque… ¡ya tiene 43 años!) porque nunca habla de su vida de casado, ni de su mujer o de sus hijos, creando así casi una realidad alternativa en la que muchos creen que el matrimonio ni existe. Si no se habla de ello, es como si no existiese.

Captura de pantalla 2015-12-07 a la(s) 17.01.31

Kimura Takuya anunciando que se casaba en el año 2000. Imagen y video aquí.

Esta representación de una heterosexualidad vaga, probablemente también es la causa de que el homoerotismo no sea inusual dentro de los grupos idol masculinos ya que la demostración pública de relaciones homoeróticas elimina la perturbación del continuo homosocial/homosexual, dando libertad a la imaginación de las fans para que piensen lo que quieran (son amigos, son pareja, son como hermanos, están de broma, etc.) (Galbraith y Karin, 2012).

La posibilidad de la homosexualidad está parcialmente normalizada y definitivamente atrae menos la atención que el rumor de una posible relación heterosexual de un idol. Es decir, se prevé el escándalo que tienen que evitar a toda costa para mantener su imagen de shonen (Galbraith y Karin, 2012).

juntoshi

Ohno Satoshi y Matsumoto Jun en una sesión de fotos que ejemplifica las relaciones homoeróticas que tanto atraen a los fans.

Los idols son representantes de una nueva generación de hombres, más sensibles y atentos, conscientes de los grandes cambios en los roles de género. Son hombres capaces de comunicar sus sentimientos y que no tienen miedo a mostrarlos, es decir, hombres que están muy pendientes de su lado femenino.

Es fácil verlos en programas de cocina, cuidando de niños pequeños, ayudando a jóvenes estudiantes o acompañando a ancianos. Su buena conducta también se cuida en la vida real con ese control férreo por parte de las agencias y los managers (Darling-Wolf, 2004), pero sin duda alguna con sus apariciones sientan precedente y ejemplifican otro tipo de hombre, un hombre mucho más entregado que el siempre estresado sarariiman.

arashi childminder

Masaki Aiba cuida un bebé en Himitsu no Arashi-chan, 2008. Imagen de HimitsunoAkichan.

De ahí surgen escándalos como el de Inakagi Goro (del grupo musical SMAP) que fue arrestado en 2001 por huir de la policía cuando le estaban multando. Goro se libró de cargos penales, pero su agencia canceló todas sus apariciones mediáticas (final de la gira del grupo, un dorama televisivo que debía comenzar en otoño, campañas publicitarias y apariciones en el programa semanal del grupo, etc.) durante 6 meses. Inakagi falló a la hora de ser la perfecta representación de la ‘fantasía femenina’, no consiguió ser “un buen chico” y por eso fue castigado (Darling-Wolf, 2004).

Asimismo, con el acceso de la mujer al mercado laboral, el concepto de christmas cake que define la presión que sentía la mujer japonesa de casarse antes de los 25 años ha ido desapareciendo. Ahora las mujeres retrasan el matrimonio hasta bien pasados los 30 años y el movimiento idol también lo refleja. Idols del mundo pop actuales como Ayumi Hamasaki o Namie Amuro tienen ya cerca de 40 años, mientras que los miembros de uno de los grupos idol más longevos, SMAP, se acercan y hasta pasan de los 40 años. Incluso madres solteras poco tradicionales, como Namie Amuro son consideradas como creadoras de tendencias (Grunebaum, 2010).

ayumi hamasaki 2015

Ayumi Hamasaki, con una imagen renovada, en 2015.

Así pues, el idol japonés es una personalidad mediática que comienza a trabajar desde una edad muy temprana (comienzan a los 11 o 12 años) y ejemplifica el concepto de kawaii, siendo un ejemplo de pureza (especialmente ellas) y de asexualidad (especialmente ellos, que personifican el perfecto y eterno shonen).

Curiosamente, sin embargo, ellas son probablemente más objetos sexuales que los idols masculinos, pues deben dar una imagen de inocencia sexual, una imagen de aparente virginidad y castidad pero con un toque lolita. Tienen que ser puras, decentes y kawaii, pero sexys. ¡Menuda combinación! De hecho, quizá os acordaréis de que hace unos meses la integrante de AKB48 Minegishi Minami se rapó el pelo al cero como autocastigo después de que salieran a la luz unas fotos en las que se la veía salir de su casa por la noche acompañada de su supuesto novio. Aunque las malas lenguas decían que todo esto había estado orquestado por el creador del grupo para conseguir mayor atención mediática.

o-MINAMI-MINEGISHI-facebook

Minegishi Minami antes y después del escándalo.

Aunque la virtud de los idols masculinos sea su imagen de shonen y casi de asexualidad, lo cierto es que ellos también juegan con su belleza y su sexualidad (Darling-Wolf, 2004). Tal vez no lo hacen de forma tan acusada como sus compañeras femeninas, que editan libros de fotografías en las que aparecen semi-desnudas, en bikinis y en posturas extremadamente sexuales, pero hay algunos idols masculinos que también venden su faceta de sex symbol, especialmente en los dorama televisivos en los que participan y en menor medida en sus vídeos musicales. Lo demuestran escenas totalmente prescindibles (fan-service, para entendernos) en la ducha como las de Kimura Takuya en Love Generation, Ohno Satoshi en Maou, Matsumoto Jun en NatsuNiji o Lucky Seven, etc.

735137_original

Ohno Satoshi en el dorama de suspense Maou.

Idols y código social

La sociedad japonesa, sobrecargada de obligaciones sociales y laborales, quiere pasar un buen rato sin tener que pensar mucho y el karaoke es la mejor manera de hacerlo. Y justamente el éxito de la cultura idol está ligado al karaoke, a la facilidad de cantar la música que cantan los idols del J-Pop.

10707_640

Karaoke en Himitsu no Arashi-chan, 2009. Imagen de Arashi Bangumi.

De hecho, nada ha sabido mantener la estética idol tanto como el karaoke. Si la teoría original tras la estrategia de marketing de los idols era encontrar artistas que pudieran cantar en nombre de sus fans, los karaoke pueden entenderse como los fans cantando en nombre de sus idols. Y como realmente no hay un agujero cualitativo importante entre las habilidades vocales de unos y otros, parecerse a los idols en el karaoke es algo fácil de conseguir.

De hecho, en Japón todos los singles incluyen una versión en karaoke de la canción y cuando los idols cantan en la televisión, siempre se muestran las letras sobreimpresionadas para que los espectadores puedan cantar también (Basor, 1997). Al contrario que en Occidente, donde la radio ha tenido un papel fundamental en la promoción de la música popular, en Japón la televisión es el medio natural por el J-Pop (Campion, 2005) y lo cierto es que la invención del karaoke allanó el terreno para la retorno de la música a la televisión.

arashi my girl hawaii music station

Arashi cantando My Girl desde Hawaii en conexión con el programa de TV Music Station.

Los idols como diseminadores de cultura en Asia oriental

La presencia y éxito de los idols no es una producción cultural única en Japón, sino que también se puede encontrar en otros países de Asia oriental, ya que se han convertido en diseminadores de la cultura japonesa en Asia.

En muchas ciudades de Asia oriental, encontramos muchos productos de cultura popular japonesa, como revistas de moda, manga y anime, y también música y dorama televisivos protagonizados por idols, la popularidad de los cuales es uno de los ejemplos recientes más interesantes de diseminación cultural en Asia oriental (Ormazgin, 2008). Así, gracias a los idols, la cultura popular japonesa es tan conocida como los coches o los productos electrónicos.

sakurai sho singapore

Sakurai Sho, junto al resto del elenco de la película Nazotoki wa Dinner no Ato de, en el estreno oficial del filme en Singapur.

La diseminación de la cultura popular japonesa ha presentado a los habitantes del resto de Asia oriental nuevas imágenes y opciones de consumo cultural. Japón no sólo es un modelo de éxito económico y un gigante industrial de gran peso, continuamente produciendo y exportando automóviles, electrónica y productos de consumo, sino también una potencia cultural que crea y exporta artículos e innovaciones culturales.

El llamado ‘antiguo Japón’ probablemente se simbolice por sus inagotables sarariiman, maquinaria robotizada y sistemas de manufactura eficientes, mientras que el ‘nuevo’ Japón’ se muestra a partir de productos de cultura popular. La cultura popular japonesa es vista como un ejemplo y un modelo a seguir que ha influido en el desarrollo de industrias locales a otros países de Asia oriental, como demuestra la reciente k-wave u ‘ola coreana’ de música y dorama (Ormazgin, 2008) siguiendo en estilo de los japoneses. De hecho, el gobierno japonés ha apostado seriamente en ello y de ahí surgió el concepto de Cool Japan, que quiere promocionar Japón a través de productos de cultura popular como el manga o el anime.

remake boys over flowers lee min ho

Lee Min Ho protagoniza el remake coreano Boys over Flowers después del éxito del dorama japonés Hana yori dango (protagonizado por Matsumoto Jun), basado en un manga del mismo nombre.

El impacto de la cultura popular japonesa en Asia oriental no debería evaluarse exclusivamente por la diseminación de sus productos y ventas, sino también por toda la serie de procesos que genera, su influencia general y la adaptación detallada a las sociedades locales (Ormazgin, 2008).

Un formato japonés famoso es la producción de idols, que son más que artistas musicales, ya que las habilidades vocales o de baile son menos importantes, como os hemos contado. Son modelos a seguir y se espera que los idols sean cercanos al público; representan el hecho de que todo el mundo puede ser una estrella (Ormazgin, 2008), algo que no es tan diferente en Occidente, como demuestra el éxito de ciertos youtubers, por ejemplo, con Justin Bieber a la cabeza o Elrubius en España y Latinoamérica.

super junior idol coreano

Super Junior, grupo idol coreano.

Los idols y la universidad

Reconociendo la importancia de los idols en la cultura popular japonesa, la universidad de Meiji, una institución privada de gran prestigio en Tokio, ofrece un curso sobre psicología social centrado en la popular banda de J-pop Arashi.

Desde hace veinte años la universidad de Meiji ofrece este curso de psicología social, cubriendo temas que van desde la psicoanálisis hasta la filosofía contemporánea, dando mucha importancia a la investigación. En los últimos tiempos, sin embargo, había cierta demanda de estudiar temas más relacionados con la sexualidad, de manera que se añadió al programa el estudio de la banda SMAP.

Coincidiendo con el 15º aniversario de la creación del grupo, la universidad decidió centrar el curso en Arashi y estudiar su trayectoria como grupo y las repercusiones que ha tenido, lo que sin duda demuestra la importancia del grupo en la sociedad japonesa.

arashi en la universidad

 Para mí, que centré mi trabajo de fin de posgrado en la influencia de los idols masculinos Arashi y SMAP en los cambios de la masculinidad japonesa actual, este curso tiene una pinta genial :D

El programa tiene los siguientes contenidos:

  1. Introducción – la era de Arashi
  2. La cultura de Johnny’s Entertainment
  3. Antes de Arashi (centrándose en SMAP)
  4. Cambios en los vídeos de Arashi – antes del gran éxito
  5. Cambios en los vídeos de Arashi – después del gran éxito
  6. Comparación de todos los miembros de Arashi
  7. Arashi en programas de variety
  8. Arashi en doramas
  9. Arashi en la publicidad
  10. Arashi en concierto
  11. Arashi y el J-Pop
  12. Arashi y el K-Pop
  13. La compañía Johnny’s después de Arashi
  14. Resumen de la era de Arashi
  15. Examen

¡Que levante la mano quien quisiera hacer ese curso!

*levanta la mano*

arashi en la universidad de Meiji (PV GUTS)

Conclusión

El ambiente cultural japonés es excepcionalmente capaz de tomar prestados y transformar, darle la vuelta y redefinir señales y códigos ya disponibles en otros ambientes culturales, o simplemente revivirlos del pasado.

Por eso los idols sirven para todo: pueden actuar con un cantante de enka (como sucede año tras año en el famoso programa musical de Nochevieja Kohaku Uta Gassen), pasearse en yukata o imitar a un artista americano (Darling-Wolf, 2004), presentar programas de televisión, actuar en un teatro, vendernos pañales, salir en doramas históricos o películas futuristas o participar en programas de variedades, porque los idols no son actores ni cantantes ni modelos ni presentadores; son simple y llanamente idols.

Kazunari Ninomiya Letters from Iwo Jima

Ninomiya Kazunari (Arashi), con un papel en la película estadounidense Cartas desde Iwojima, dirigida por Clint Eastwood.

Pero eso no significa que no tengan importancia o que podamos despreciarlos por su supuesta falta de talento, porque los idols tienen un papel fundamental no sólo en la industria del entretenimiento sino en un contexto sociocultural mucho más amplio. Los idols ayudan a definir las construcciones específicamente japonesas de masculinidad, son la antítesis del sarariiman sin emociones y representantes de una nueva generación de japoneses que cuestiona los roles de género tradicionales; son promotores de una potencia económica e industrial que también crea y exporta artículos e innovaciones culturales.

Los idols son sólo idols, sí. Pero eso no es nada sencillo de conseguir.

beautifulworldconcert

Arashi saludando al final de un concierto de la gira Beautiful World.

NOTA: Entrada escrita a partir de un trabajo que realicé para la asignatura de Sociedad del master en Asia oriental de la UOC y que inspiró mi trabajo de fin de máster posterior, que dediqué a la masculinidad japonesa y que estoy publicando semana tras semana en Japonismo.

Bibliografía
• ‪Aoyagi, H. (1999). Islands of Eight-Million Smiles: Pop-Idol Performances and the Field of Symbolic Production. Faculty of Graduate Studies. Department of Anthrolopolgy and Sociology. The University of British Columbia.
• Basor, P. (1997). “Idol Chatter: The Evolution of J-Pop” en Japan Quarterly. Asahi Shimbun.
• Basor, P. (2010). “SMAP put on the spot” en The Japan Times Online [13 de mayo, 2013]
• Campion, C. (2005). “J-Pop’s bizzare music industry” en Observer Music Monthly. The Guardian [13 de mayo, 2013]
• Craig, T. (2000). Japan Pop‬! ‪Inside the World of Japanese Popular Culture‬. ‪ Armonk, Nueva York: M.E. Sharpe‬.
• Darling-Wolf, F. (2004). “SMAP, Sex, and Masculinity: Constructing the Perfect Female Fantasy in Japanese Popular Music” en Popular Music and Society, vol. 27, nº 3, pg. 357-370.
• Fukue, N. (2009). “So, You Wanna Be a Johnny?” en The Japan Times Online [13 de mayo, 2013]
• ‪Galbraith‬, P. i Karlin‬, J. (2012). Idols and Celebrity in Japanese Media Culture. ‪Londres: Palgrave Macmillan‬.
• Galbraith, P. W. (2009). The Otaku Encyclopedia: An Insider’s Guide to the Subculture of Cool Japan. Tokio: Kodansha International.
• Grunebaum. D. (2010). “As Japan Ages, Pop Idols arent’ as Spry as They Used to Be” en The New York Times [13 de maig, 2013]
• Ormazgin, N. K. (2008). “Contesting soft power: Japanese popular culture in East and Southeast Asia” en International Relations of the Asia-Pacific, vol. 8, pg. 73–101.
• Zhang, C. (2013). When We Consume Belief: An Examination of Johnny & Associates’ Idol Production Industry. Simon Fraser University.