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El pasado mes de marzo de 2016, Japón ejecutó a dos presos más de su particular “corredor de la muerte”. Y es que Japón, aunque puede que mucha gente no lo sepa, aún mantiene la pena de muerte.

En Japón casi siempre ha habido pena de muerte, aunque por influencias budistas en el periodo Nara, y sobre todo, en el periodo Heian, durante 300 años no hubo ningún tipo de pena de muerte. Pero el Japón moderno considera que ciertos crímenes, como el asesinato con agravantes y la traición pueden ser susceptibles de conllevar la penal capital.

En la actualidad, existen 132 condenados a muerte en Japón, tras la última ejecución, que eleva a más de 16 el número de personas ejecutadas desde que en diciembre de 2012 Abe volvió al poder en Japón.

El sistema japonés marca que la ejecución se tiene que llevar a cabo en el plazo de 6 meses tras haber sido denegada la última apelación del condenado, y tiene que venir firmada por el ministro de justicia. Pero el tiempo que el condenado pasa recurriendo no cuenta, con lo que en la práctica, el tiempo que un condenado a muerte en Japón permanece en el corredor de la muerte está entre 5 y 7 años. Y ha llegado a haber casos extremos como el de Hirasawa Sadamichi, que murió a los 95 años en prisión, y de muerte natural, tras estar esperando 32 años su ejecución.

Cámara de ejecución en Japón

Cámara de ejecución por ahorcamiento en Japón

Japón ejecuta a sus condenados en la horca, sin excepción, y aunque la pena de muerte ya nos parece execrable de por sí, la forma japonesa de actuar nos parece extremadamente cruel, y es que los condenados a muerte tienen menos derechos que otros presos y además permanecen incomunicados durante todo el tiempo que están en el corredor de la muerte. Y por si fuera poco, el condenado sólo se entera de que le van a ejecutar unas pocas horas antes, cuando por la mañana del día marcado se le avisa y se le ofrece una última comida. Además, los familiares y los abogados del condenado no son avisados hasta después de que la ejecución ha tenido lugar.

Y pasarse años en el corredor de la muerte, sin saber si al día siguiente serás ejecutado, y con las duras condiciones que tienen los condenados a muerte en Japón, supone un gran problema mental para los reos. Amnistia Internacional publicó en 2009, de hecho, un interesante (y extenso) documento titulado Hanging by a thread: Mental health and the death penalty in Japan (PDF).

Es especialmente grave que exista la pena de muerte en un país como Japón, que condena al 99% de las personas que van a juicio, cuando existen sospechas de confesiones forzadas, tal y como contaba el Japan Times en un más que interesante artículo. Y más si tenemos en cuenta que en Japón, cuando la policía te detiene, te puede meter en una celda durante 23 días sin derecho a un abogado, y sin que se graben los interrogatorios a los que te someten. Y claro, si ya es grave que haya habido japoneses liberados tras perder años en prisión, sin que nadie les pida disculpas ni asuma responsabilidades, peor es que ese japonés hubiera sido ejecutado, porque ahí no hay vuelta atrás.

Lo peor es que en Japón no existe un debate vivo sobre la pena de muerte, como comenta Kawai Mikio en Nippon.com. Y es que según comenta, muchos japoneses no tienen arraigada la idea de que un condenado pueda tener derechos, y como los asesinatos y las condenas se ven como algo lejano, la propia sociedad no le presta demasiada atención. Es algo que ocurre ajeno a ella, y por tanto, no existe ese clamor popular por abolirla. Aunque es cierto que cuando se pregunta a la opinión pública, el porcentaje de opiniones favorables es muy alto. Pero como digo, no es algo el japonés medio tenga en la cabeza, ni algo sobre lo que exista un debate.

Y vosotros, ¿qué pensáis de la pena de muerte en Japón? En Twitter, ayer mismo unos cuantos mantuvimos un interesante debate que comenzó así:

Y al final, llegó a participar incluso Javier Picazo, que en aquel momento era corresponsal de EFE en Japón, que como yo, está en contra de la pena de muerte y de la forma en que se gestiona en Japón y que fue quien escribió la noticia de EFE que luego muchos medios españoles utilizaron.

 

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