Japón y la pena de muerte

En marzo de 2016, Japón ejecutó a dos presos más de su particular «corredor de la muerte». Y en julio de 2018, a Shoko Asahara y otros 6 miembros de la secta Aum Shinrikyo, responsables de los ataques con gas sarín en el metro de Tokio en 1995. Y es que Japón, aunque puede que mucha gente no lo sepa, aún mantiene la pena de muerte.

En Japón casi siempre ha habido pena de muerte, aunque por influencias budistas en el periodo Nara y, sobre todo, en el periodo Heian, durante 300 años no hubo ningún tipo de pena de muerte. Pero el Japón moderno considera que ciertos crímenes, como el asesinato con agravantes y la traición pueden ser susceptibles de conllevar la penal capital.

El sistema japonés marca que la ejecución se tiene que llevar a cabo en el plazo de 6 meses tras haber sido denegada la última apelación del condenado, y tiene que venir firmada por el ministro de justicia. Pero el tiempo que el condenado pasa recurriendo no cuenta, con lo que en la práctica, el tiempo que un condenado a muerte en Japón permanece en el corredor de la muerte está entre 5 y 7 años. Y ha llegado a haber casos extremos como el de Hirasawa Sadamichi, que murió a los 95 años en prisión, y de muerte natural, tras estar esperando 32 años su ejecución. En el caso de Shoko Asahara, aunque mucha gente dice que se ha tardado 23 años, la realidad es que fue declarado culpable de los ataques y condenado a muerte en 2004. En cualquier caso, 14 años de espera hasta que la sentencia ha sido llevada a cabo, sobre todo por las sucesivas apelaciones de sus abogados, siendo la última de ellas en 2016.

Japón ejecuta a sus condenados en la horca, sin excepción, y aunque la pena de muerte ya nos parece execrable de por sí, la forma japonesa de actuar nos parece extremadamente cruel. Y es que los condenados a muerte tienen menos derechos que otros presos y además permanecen incomunicados durante todo el tiempo que están en el corredor de la muerte. Y por si fuera poco, el condenado sólo se entera de que le van a ejecutar unas pocas horas antes, cuando por la mañana del día marcado se le avisa y se le ofrece una última comida. Además, los familiares y los abogados del condenado no son avisados hasta después de que la ejecución ha tenido lugar.

Y pasarse años en el corredor de la muerte, sin saber si al día siguiente serás ejecutado, y con las duras condiciones que tienen los condenados a muerte en Japón, supone un gran problema mental para los reos. Amnistia Internacional publicó en 2009, de hecho, un interesante (y extenso) documento titulado Hanging by a thread: Mental health and the death penalty in Japan (PDF).

Centro de detenciones de Tokio © Wikipedia

Es especialmente grave que exista la pena de muerte en un país como Japón, que condena al 99% de las personas que van a juicio. Sobre todo cuando existen sospechas de confesiones forzadas, tal y como contaba el Japan Times en un más que interesante artículo. Y más si tenemos en cuenta que en Japón, cuando la policía te detiene, te puede meter en una celda durante 23 días sin derecho a un abogado y sin que se graben los interrogatorios a los que te someten. Y claro, si ya es grave que haya habido japoneses liberados tras perder años en prisión, sin que nadie les pida disculpas ni asuma responsabilidades, peor es que ese japonés hubiera sido ejecutado, porque ahí no hay vuelta atrás.

Lo peor es que en Japón no existe un debate vivo sobre la pena de muerte, como comenta Kawai Mikio en Nippon.com. Y es que según comenta, muchos japoneses no tienen arraigada la idea de que un condenado pueda tener derechos. Y precisamente, como los asesinatos y las condenas se ven como algo lejano, la propia sociedad no le presta demasiada atención. Es algo que ocurre ajeno a ella y, por tanto, no existe ese clamor popular por abolirla.

¡Esperamos vuestras aportaciones en los comentarios!

Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed

¿Cómo empezar a planificar un viaje a Japón? Sigue estos pasos:

  1. Compra vuelos
  2. Reserva alojamiento
  3. Compra el JR Pass
  4. Consigue un seguro de viaje
  5. Lleva internet: Pocket Wifi o SIM
  6. Planifica tu itinerario
  7. Decide qué intereses quieres cubrir en tu viaje
  8. Añade actividades y guías a tu viaje
  9. ¡Disfruta!

Centro de preferencias de privacidad

    Cookies imprescindibles

    Se usan para almacenar tu nombre, correo, IP y demás datos que dejas en los formularios de comentarios, contacto, acceso y tus preferencias de privacidad.

    AUTH_KEY, SECURE_AUTH_KEY, LOGGED_IN_KEY, NONCE_KEY, comment_author, comment_author_email, comment_author_url, rated, gdpr, gawdp

    Cookies de terceros

    Usamos cookies de terceros en las que se almacenan externamente para conocer tus usos de navegación, si ya estás suscrito al boletín y los elementos compartidos en redes sociales

    _mcga _mc PHPSESSID _new-status-app_session JSESSIONID mc_blog_Session _mcid KB_ID _integrations_session _AVESTA_ENVIRONMENT _experts_session PHPSESSDATA whatsNewLastVisited KB_HIS[e369e2fc-2e5a-c7b0-e18c-f3aceadae113] KB_HIS[83ca6c2f-deff-0e5e-6863-b2d0de144b6d], _ga, _gid
    _mcga _mc PHPSESSID _new-status-app_session JSESSIONID mc_blog_Session _mcid KB_ID _integrations_session _AVESTA_ENVIRONMENT _experts_session PHPSESSDATA whatsNewLastVisited KB_HIS[e369e2fc-2e5a-c7b0-e18c-f3aceadae113] KB_HIS[83ca6c2f-deff-0e5e-6863-b2d0de144b6d]
    _ga, _gid