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KAI Hakone
Imagen de Hoshino Resorts

KAI Hakone, un moderno ryokan con onsen

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KAI Hakone
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Relajante
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Hakone es uno de los destinos turísticos más visitados de Japón, gracias a su naturaleza, a sus baños termales u onsen y a su cercanía con Tokio. Y algunos hoteles, como KAI Hakone, nos permiten disfrutar de la naturaleza de la región, la hospitalidad japonesa u omotenashi y de la mejor gastronomía kaiseki.

Hay mucha gente que visita Hakone en excursión de día desde Tokio. Si leéis el post general de Hakone que tenemos, veréis que sí, se puede hacer. Pero de esta forma se disfruta poco de la región y nos pasaremos todo el día subido a algún medio de transporte. Es por esto que nosotros preferimos alojarnos por aquí y disfrutar de la región. Así, en nuestra última visita a la zona reservamos dos noches en KAI Hakone porque nos apetecía probar esta cadena de hoteles y disfrutar de Hakone de una forma mejor.

Entrada al KAI Hakone
Entrada al KAI Hakone (imagen de Hoshino Resorts)

La marca KAI es parte de la oferta hotelera de Hoshino Resorts y nos ofrece ryokan de lujo con un estilo moderno. En ellos podemos disfrutar de una gastronomía de altísima calidad, en lugares de una naturaleza espectacular, con un diseño cuidado y un servicio atento. Esta marca está un paso por debajo de los hoteles Hoshinoya (como Hoshinoya Tokio y Hoshinoya Karuizawa, que también hemos probado), y reutiliza antiguos hoteles y edificios para darles una nueva vida

Localización

El hotel KAI Hakone se encuentra a orillas del río Sukumo, en la zona de Hakone-Yumoto, que es a la que llegaremos en tren desde Tokio. Pero necesitaremos tomar un taxi o algún autobús para llegar, ya que se tardan 10 minutos en coche hasta llegar a él. Por suerte, si no queremos pagar un taxi, existe una parada de autobús pegada a la entrada del hotel.

Cuando llegamos al hotel ya nos damos cuenta del tipo de experiencia que esperan dar a los huéspedes, totalmente inmersiva. Y es que el hotel se encuentra pegado a las montañas de la zona, encajado en el valle creado por el río. Y hay que bajar una cuesta algo empinada para llegar a la recepción desde la carretera principal.

Onsen del KAI Hakone
Uno de los onsen semiabiertos del KAI Hakone en otoño (imagen de Hoshino Resorts)

Sin embargo, y esta es la parte que menos nos gustó, la inmersión resulta excesiva porque no hay muchas facilidades para movernos por la zona. No existe ningún shuttle o autobús que nos llevé desde la estación de Hakone-Yumoto hasta el hotel, algo que en un establecimiento de esta categoría (y precio) nos parece un error.

Luego, la cuesta de acceso al hotel desde la carretera principal no cuenta con ninguna acera. Es decir, está pensada sobre todo para llegar e irnos en coche o taxi, no para salir andando a tomar el autobús. Y es una pena, porque con una parada de autobús tan cercana, se puede hacer turismo con cierta facilidad por Hakone.

Lo que parece más claro es que la mayoría de huéspedes son japoneses y asiáticos, y llegan aquí para relajarse durante un par de días, más que para hacer turismo.

Instalaciones y servicio

El hotel aprovecha un antiguo ryokan que ha sido reformado extensamente, con dos edificios alrededor de un patio con unas mesas a orillas del río. Para moverse entre las diferentes plantas de la zona de habitaciones y del edificio principal, hay unos pasillos cubiertos que comunican por el exterior las diferentes estructuras del hotel.

KAI Hakone
Patio entre edificios del KAI Hakone

Esto, que con buena temperatura es una gozada, en pleno invierno puede ser un problema. Es verdad que las distancias no son largas, pero esos pasillos, aunque techados, están abiertos. Cuando sopla el viento o llueve y nieva en la zona, se pasa mucho frío.

Además, se echa de menos que haya más zonas comunes para pasar el tiempo, sobre todo cuando el hotel está pensando para que los huéspedes no se muevan de allí. No hay rutas de senderismo que salgan desde el hotel ni nada que nos permita disfrutar de la impresionante naturaleza que lo rodea si no salimos de él.

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Pasillos exteriores, en invierno y con lluvia se agradecería que fueran cerrados

En la entrada principal del hotel siempre encontraremos a algún miembro del personal para recibirnos y acompañarnos al interior. En la planta donde está la recepción hay una biblioteca de viajes, que es algo común a todos los KAI. Aquí encontramos libros (en japonés, todos los que nosotros vimos, eso sí) sobre la historia de la zona, la cultura, las artes tradicionales, etc. Y por supuesto, podemos llevarlos con nosotros a nuestra habitación.

KAI Hakone
Zona de relax en recepción

En esta zona de biblioteca hay espacio para sentarse y será allí donde el personal nos acompañará para hacer el registro mientras nos ofrecen algo de beber (una bebida a base de yuzu, cuando estuvimos). El check-in o registro es de esos que encontramos en establecimientos de alto nivel, donde ellos se llevan los pasaportes, hacen todo el proceso de registro y te traen unos papeles para que los firmes.

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En la zona de biblioteca haciendo el registro

Tras este proceso, nos explicarán las instalaciones del hotel, dónde está el onsen, los horarios del mismo, la zona de restaurante y sus horarios, etc. Además nos informarán también de las actividades que hacen para dar a conocer las artes tradicionales como la marquetería Yosegi Zaiku, que está presente en todo el hotel (y que podemos comprar en la tienda que hay al lado de la recepción).

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Ejemplo de marquetería Yosegi Zaiku que encontraremos por todo el hotel

Entonces nos acompañarán a nuestra habitación, y hasta nos llevarán las maletas. Para ello, hay otro juego de puertas al lado de las principales que conducen a los pasillos que conectan con el edificio de habitaciones. Una vez en la habitación, nos explicarán todos los detalles de la misma y, si lo necesitamos, nos traerán yukata de tallas diferentes a las que hay en la habitación. De hecho, en nuestro caso tuvieron que traernos uno de niño y uno extragrande.

KAI Hakone
Detalles de bienvenida

Todo ello siempre con una sonrisa en la boca y en inglés, que es una de las ventajas de este tipo de establecimiento. Un ejemplo perfecto del omotenashi u hospitalidad japonesa. Además es una hospitalidad perfecta porque en líneas generales no se entrometen y nos dejan disfrutar de la estancia en el hotel a nuestro ritmo.

Por la noche la zona de recepción se convierte en una especie de casa de té, porque se sirve de forma gratuita té para los huéspedes que quieran acercarse e interactuar. Además suelen hacerse esas actividades que mencionábamos sobre marquetería, pero también hay otras en las que nos enseñarán a hacer figuras con papel japonés washi, y hasta cuentacuentos (aunque sólo en japonés, lamentablemente). Todas estas actividades son, por supuesto, totalmente gratuitas.

El onsen

Si hay algo que nos fascinó del KAI Hakone fue su onsen. Y es que en una zona tan conocida por la calidad y cantidad de aguas termales, había que hacer algo especial, y aquí se consigue fácilmente.

En Hakone hay veinte fuentes de aguas termales, todas ellas con diferentes efectos terapéuticos. Y de entre ellas, la que sirve las aguas del onsen del KAI Hakone es la llamada Yumoto. Esta fuente de aguas termales es particularmente famosa, hasta el punto de que está en el nombre de la zona de Hakone en la que se encuentra el hotel.

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Interior del onsen

Luego, encontramos onsen separados por sexos, como suele ser habitual en Japón, que van cambiando. Y es que no son exactamente iguales, con uno de ellos un poco más grande que el otro. En este caso, en lugar de cambiar cada día, el cambio se hace entre la mañana y la tarde. De esta forma, el onsen para hombres por la mañana será el onsen para mujeres por la tarde y noche. Pero esto no tiene que preocuparos porque las cortinas de acceso ya marcan cuál es cuál.

Y lo mejor de los onsen del KAI Hakone es que son semiabiertos, lo que hace que mezclen la experiencia del rotenburo en un mismo baño termal. Cuando hace frío, para separar ambos ambientes, existe una gruesa cortina con una abertura que separa los dos ambientes. De esta forma, podemos lavarnos en los espacios que hay en el onsen sin pasar frío. Aunque el propio hotel recomienda que, en caso de frío excesivo, nos lavemos en nuestra habitación antes de ir al onsen.

Onsen del KAI Hakone
Onsen grande semiabierto del KAI Hakone (imagen de Hoshino Resorts)

Así nos lo encontramos nosotros, ya que estuvimos a finales de diciembre. Y la sorpresa que nos llevamos fue mayor, incluso. Y es que no habíamos querido mirar muchas fotos del onsen antes de ir. Y al pasar la cortina, nos encontramos con que el onsen estaba abierto, y se veía el río y la exuberante vegetación de la zona.

Si bañarse en un onsen es una maravilla, hacerlo con vistas al monte Yusaka, al río Sukumo, con lámparas de piedra de estilo tradicional y, si vais por la noche, con una preciosa iluminación, hace que la experiencia sea incluso mejor. Casi daban ganas de levantarse del onsen para caminar por la ladera de la montaña y bajar hasta el cercano río.

Onsen del KAI Hakone
Onsen en invierno del KAI Hakone (imagen de Hoshino Resorts)

Y cuando salimos del onsen, tenemos la Yuagari lounge, un pequeño espacio con unas sillas y algo de beber. Aquí podemos tomar agua para hidratarnos o una bebida a base de yuzu típica de la zona que nos reconfortará.

Habitaciones en el KAI Hakone

El hotel tiene únicamente 32 habitaciones, así que es conveniente reservar con cierta antelación, sobre dependiendo de las fechas en las que queramos viajar. De entre las 32, 24 son habitaciones de estilo japonés, 6 de estilo occidental y 2 de estilo occidental con baño exterior.

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Entrada a la habitación

A pesar de los diferentes tipos de habitaciones, todas ellas dan hacia el río y la montaña. Y por la situación del hotel, resultan silenciosas y muy agradables, ya que nadie nos molestará. En ellas, encontramos camas bajas que simulan futones pero con colchones gruesos y comodísimos y sofás bajos. Son perfectas para familias y, además, muy muy amplias.

KAI Hakone
Vistas del río desde la habitación

Además, al igual que en el resto del hotel y en la cena, las habitaciones están llenas de artesanía regional llamada Yosegi Zaiku y de mobiliario hecho a medida el artesano local Gallery Tsuyuki. El actual responsable de este estudio de marquetería de Odawara es la cuarta generación de una familia que lleva manteniendo vivo este estilo de marquetería. El hotel pretende, además, que los huéspedes disfruten e interactúen con esa artesanía local.

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Salón de la habitación con más marquetería Yosegi Zaiku

Allí encontraremos además los yukata y también los pijamas tradicionales que se pueden usar, tanto unos como otros, para pasear por el hotel. De hecho, es bastante frecuente cruzarse con otros huéspedes ataviados de esta forma.

En nuestro caso, nuestra habitación fue de estilo occidental, con vistas al río y la montaña. Cuando reservamos era la única disponible para 3 personas, ya que íbamos con nuestro hijo. Y la verdad es que la habitación nos encantó. Más de 50 metros cuadrados, con una zona de recibidor muy amplia que da acceso también al baño, al washlet o retrete japonés y a una bañera de madera en la que poder disfrutar de un ofuro.

Al pasar del recibidor a la habitación nos encontramos con un espacio en el que se encontraban tres camas individuales, de gran tamaño. Pese a lo que pueda parecer, no son futones, sino colchones gruesos y muy cómodos.

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Comodísimas camas

Tras la zona de cama se encontraba el salón, con un gran sofá bajo en forma de L frente a una mesa baja. El sofá era ideal para leer, ver la televisión o simplemente descansar, y en uno de sus laterales, el que daba a la zona de camas, había un mueble con diversas muestras de marquetería local.

Al fondo de la habitación, un ventanal del suelo al techo con vistas al río y a las montañas de Hakone, con una zona para sentarnos incluso y admirar las vistas de una forma cómoda.

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Ventanal del salón

El único «problema» de una habitación así es que te atrapa y cuesta salir. Y cuando quieres hacer turismo por Hakone, como nosotros, hay que tener mucha fuerza de voluntad, porque realmente se estaba muy, muy bien.

Comida y bebida

Como en cualquier ryokan, en KAI Hakone se les ofrece a los húespedes desayuno y cena. De hecho, el precio de las habitaciones incluye la media pensión y no hay tarifas sin ella. Hay que tener en cuenta también que, aunque para cenar el hotel ofrece menús para niños, tanto el desayuno como la cena están compuestos de platos japoneses. No hay comida occidental.

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Sashimi variado de gran calidad y frescura

El tipo de cocina que se hace en el hotel es alta cocina tradicional o kaiseki. Para ello, además, usa ingredientes estacionales y locales de alta calidad. A veces, estos platos pueden usar ingredientes japoneses preparados con técnicas occidentales, pero en general, toda la comida es muy japonesa.

La bebida se paga aparte, ya que no está incluida en la media pensión. Nosotros os recomendamos probar sake, porque el hotel cuenta con una buenísima selección de sake, muchos de ellos locales. Y además lo sirven con unos pequeños vasos que son un monte Fuji en miniatura.

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Sake y vasos con forma de monte Fuji

Pero no sólo los vasos para sake, sino que toda la vajilla es también una obra maestra de la marquetería de estilo Yosegi Zaiku. Y es que el responsable de la decoración del hotel, Gallery Tsujuki, también se encarga de toda la vajilla, todos esos recipientes de varias formas y tamaños para que la comida luzca aún más apetitosa.

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Refinamiento y elegancia en la cena

La cena es, sin duda, el momento en el que el hotel se luce. Sirven un menú degustación de alta cocina tradicional japonesa, con un montón de pequeños platillos que nos van llevando hasta los principales. Y la selección de ingredientes no escatima en gastos. Desde pescados fresquísimos, hasta carne de wagyu o incluso shirako, esperma de bacalao, una delicatessen, servido en un gratin.

A continuación os dejamos una galería con los platos que pudimos disfrutar en las dos noches que estuvimos. En las fotos hay tanto platos del menú infantil como del menú de adultos. En ambos casos, los ingredientes eran de primera calidad (wagyu, ventresca de atún, vegetales de temporada, etc).

Como decíamos, además, se utilizan productos estacionales y también se intenta que lo que se come refleje la zona en la que estamos. Y es que Hakone era una parada importante en la ruta que conectaba Tokio con Kioto en el pasado, así que los viajeros necesitaban comida que les diera energía para continuar el camino.

El desayuno también bebe de estas tradiciones y productos locales y estacionales, aunque aquí todos comen lo mismo, no hay desayuno infantil. El desayuno suele incluir pescado, sopa de miso, pasteles de pescado con arroz, etc.

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Uno de los desayunos que tomamos

En nuestro caso, si bien disfrutamos mucho de la cena, el desayuno nos resultó algo más anodino. La calidad de los ingredientes es indiscutible, pero si nos alojamos durante más de dos días, puede que nos resulte excesivo.

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Servicio atento, preparando uno de los platos de la cena

Existen dos turnos para cenar, y nos preguntarán al llegar al hotel a qué hora queremos hacer la cena ese día, y nos lo irán preguntando con tiempo suficiente en los días siguientes. Así, cuando llega el momento, ya tienen preparado nuestro espacio.

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Espacios para cenar con total privacidad

Y es que la zona de restaurante está dividida en cubículos que tienen techo abierto y puertas correderas con rejillas de madera, que dan privacidad sin sentirse claustrofóbicas. El personal irá entrando y saliendo de forma perfectamente sincronizada para servirnos el menú degustación que toque esa noche.

Nuestra valoración

KAI Hakone, y en general, la cadena KAI, es un punto intermedio entre los hoteles Hoshinoya y los nuevos OMO como el OMO5 de Tokio. Y se nota. Es lujoso pero sin ser excesivo y tiene un servicio muy atento y una gastronomía japonesa de alto nivel, pero se siente a un nivel inferior a Hoshinoya. Que es, evidentemente, lo que se pretende.

Las habitaciones nos encantaron, así como el onsen, aunque echamos en falta que el hotel tuviera un shuttle o lanzadera para llevar a los huéspedes entre la zona de la estación de Hakone-Yumoto y el hotel. También echamos en falta alguna zona para pasear por entre las montañas.

Está claro que es un hotel para relajarse, para quedarse allí y casi no salir, ya que incluso la entrada al hotel no tiene una zona marcada para peatones. Está pensado para llegar en coche y quedarse allí durante los dos días de estancia mínima y disfrutar de esa hospitalidad japonesa.

Cómo llegar

La mejor manera de llegar a KAI Hakone es en taxi o en coche de alquiler, aunque si no vamos muy cargados, podemos llegar perfectamente en el autobús K que sale de la estación de autobuses situada enfrente de la estación de tren de Hakone Yumoto has la parada «Kuzuhara» (10 minutos, aproximadamente).

Para saber cómo llegar a Hakone, podéis mirar nuestro post general de Hakone enlazado al principio de este post. En ese post os explicamos cómo llegar a la región desde diferentes puntos del país.

¡Disfrutad de KAI Hakone!

KAI Hakone
KAI Hakone, un moderno ryokan
Nuestra opinión
KAI Hakone es un ryokan que mezcla la mejor hospitalidad japonesa con un estilo moderno y un onsen maravilloso en la popular Hakone.
Positivos
Habitaciones grandes y tremendamente cómodas
Omotenashi u hospitalidad japonesa de primer orden
Alta gastronomía japonesa en la cena
Onsen maravilloso semiabierto con vistas a la montaña y al río Sugumo
Negativos
Desayuno únicamente japonés
Algo retirado de Hakone Yumoto para ir caminando y sin shuttle
Precio
87
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