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El kumade (熊手, lit. zarpa de oso) es un rastrillo de bambú que todavía se usa hoy en día generalmente para limpiar el suelo de hojas. Pero además de su uso práctico, también tiene una alternativa ornamental siendo uno de los múltiples amuletos japoneses de la buena suerte.

Los rastrillos de bambú como amuleto de la buena suerte comenzaron a venderse en el periodo de Edo durante los días de festival de los templos, especialmente en aquellos cuyo dios estaba relacionado con los negocios.

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Fue entonces cuando comenzaron a decorarse los rastrillos con símbolos de la buena suerte, como monedas de oro, imágenes de los Siete Dioses de la Fortuna, réplicas del barco del tesoro takarabune, etc. y se pusieron a la venta en festivales en los templos de todo el país para ayudar a los compradores a ‘recoger con el rastrillo’ prosperidad, fortuna, salud y felicidad. Así, el rastrillo pasó de ser un simple artículo de limpieza a ser un amuleto de la buena suerte.

Entre los adornos más frecuentes encontramos la máscara de Otafuku o la diosa del júbilo, un personaje femenino muy usado en el teatro kyogen, ya que su presencia supuestamente nos ayuda a recoger con el rastrillo la felicidad y la prosperidad. Además, encontramos monedas de oro, lingotes de oro y barcos del tesoro como amuletos para los negocios, grullas como símbolo de longevidad, tortugas como símbolo de buena suerte y longevidad, además de pequeñas réplicas de mikoshi o altares portátiles, uno o varios de los Siete Dioses de la Fortuna, ramas de pino y bambú, granosfardos de arroz y besugos como símbolos de la prosperidad y el éxito en los negocios… vamos, de todo. Cuantos más símbolos y amuletos de la buena suerte lleve, más caro será el kumade.

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Rastrillos kumade a la venta en un festival en Takasaki (Imagen de Luis Rodríguez)

Un lugar ideal para comprar kumade es en los distintos festivales Tori no Ichi (酉の市) que se celebran por todo Japón en el mes de noviembre. El mayor festival Tori no Ichi es el del santuario Otori de Asakusa donde se colocan más de 200 puestos diferentes con todo tipo de diseños de kumade.

El festival recibe la visita de miles de personas que buscan comprar su rastrillo de la buena suerte para el Año Nuevo. Un rastrillo kumade pequeño suele costar unos 1.000 yenes, aunque los rastrillos de mayor tamaño pueden alcanzar un precio de 10.000 yenes (unos 75 euros al cambio actual).

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Rastrillos kumade a la venta en un festival en Takasaki (Imagen de Luis Rodríguez)

Tradicionalmente, cuando uno se decide a comprar un kumade, comprador y vendedor dan dos palmas y recitan una pequeña oración (algo así como ‘salud para la familia, éxito para los negocios’) para terminar de conseguir salud, fortuna y prosperidad en el nuevo año. Sin duda, si estáis en noviembre en Japón no os lo deberíais perder.

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Rastrillos kumade a la venta en un festival en Takasaki (Imagen de Luis Rodríguez)

Por cierto, la tradición dicta que cada año tenemos que comprar un kumade de mayor tamaño, para ir aumentado así nuestra buena fortuna, así que cuidado con el tamaño del primer kumade que compremos porque podemos acabar en poco tiempo sin sitio en casa para ponerlo y sin dinero en el bolsillo para pagarlo.

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