Las jidohanbaiki (自動販売機) o máquinas expendedoras forman parte del paisaje tanto urbano como rural de Japón, y son una de las vistas que más sorprenden a los turistas que no están tan acostumbrados a encontrárselas por doquier.

Se dice, aunque no tengo fuentes fiables, que hay una máquina expendedora por cada 23 personas y si tenemos en cuenta que la población de Japón es de alrededor de unos 130 millones de personas, ¡imaginad cuantas jidohanbaiki hay! Así, no es raro que podamos encontrar una máquina expendedora en (casi) cada esquina y hasta en los lugares más recónditos o rurales.

Las jidohanbaiki de bebidas tienen oferta de productos calientes (あたたかい, atatakai, marcados con una franja roja) y fríos (つめたい, tsumetai, marcados con una franja azul) y entre los más comunes hay botellas de té verde, té de limón o con leche, chocolate con leche y latas de café, además de bebidas azucaradas de todo tipo o bebidas con base de yogur. Las máquinas tradicionales son las más frecuentes, pero en estaciones de tren o centros comerciales cada vez podemos ver más máquinas de pantalla táctil, muy modernas y funcionales, que a su vez funcionan también como pantallas publicitarias.

Sin embargo, aunque las máquinas expendedoras de bebidas son las más comunes, no son las únicas. Existen también jidohanbaiki de comida (no sólo de aperitivos, sino también de comidas calientes como ramen, hamburguesas o hasta pizzas) y de otros productos como revistas, manga, paraguas, gafas JINS o hasta de omamori.

Una nota curiosa. En Japón, apenas hay papeleras y las pocas que hay suelen estar situadas siempre al lado de las máquinas expendedoras ya que normalmente uno toma la bebida al lado de la máquina expendedora y cuando termina, tira la botella o la lata y retoma su camino (puesto que comer o beber mientras caminamos está mal visto en Japón).