Japón es un país obsesionado por la educación, como demuestra la existencia a las academias juku (塾) y las academias yobiko (予備校). Hoy hablaremos de las primeras, academias privadas cuyas clases se realizan después del horario escolar normal y en los fines de semana.

Si os gusta el manga y el anime o veis frecuentemente doramas de estudiantes, probablemente sepáis perfectamente qué es una juku y el papel que juega en la sociedad japonesa, puesto que está presente en multitud de tramas: estudiantes agobiados por pruebas de acceso complicadísimas, estudiantes desastrosos que no logran seguir el ritmo de sus clases normales, estudiantes que van a las juku casi a pasar el rato… Y es que existen tres razones por las que un estudiante acaba yendo a una juku. Veámoslas.

Por un lado son perfectas para para prepararse para las distintas pruebas de acceso del sistema educativo japonés. Especialmente con las últimas reformas educativas, que según muchos padres y educadores han rebajado considerablemente el nivel de la educación nipona, el negocio de las juku está en aumento, a pesar de las bajas tasas de natalidad.

Los recientes cambios sociales también llevan a más padres a dedicar todos sus esfuerzos para conseguir cierta ‘seguridad’ en el futuro de sus hijos, preparándoles para que puedan entrar en una buena escuela de primer ciclo de educación secundaria (junior high) privada que les allanará el camino a un buen instituto de secundaria y desde ahí a una buena universidad. La razón es clara: el Japón que ofrecía trabajos de por vida está desapareciendo muy rápidamente, por lo que cuanto mejor es la universidad a la que uno acude, mejores son las posibilidades laborales.

juku

La segunda razón por la que muchos estudiantes van a las juku es para para poder seguir el ritmo de las clases de su escuela. Para ello, los estudiantes están divididos según sus competencias y de esta manera las juku compensan la poca habilidad de la enseñanza estándar japonesa a la hora de tener en cuenta los problemas y necesidades individuales de cada estudiante.

Finalmente, la tercera razón es para hacer nuevos amigos o pasar más tiempo con amigos que sí comienzan a ir a la juku. Es decir, en este caso las juku juegan un papel social fundamental, puesto que muchos estudiantes no van a las juku porque realmente lo necesiten, sino porque encuentran en la academia una posibilidad de pasar más tiempo con sus amigos. Antes, de pequeños, jugaban en el parque todos juntos y ahora estudian todos juntos en las juku.

En general, tanto padres como hijos suelen estar satisfechos con las juku puesto que las notas suelen subir, gracias a que las clases de las juku son más individualizadas y la relación con los profesores más estrecha, creando un ambiente más dinámico y entusiasta que en la escuela tradicional.

Sin embargo, estas academias están ahora en el punto de mira, especialmente del gobierno. Dada su naturaleza comercial (no deja de ser un negocio, no lo olvidemos) hay quien cree que tienen más en cuentan  las ganancias que la educación en sí. Además, hay familias que no pueden permitirse el lujo de mandar a sus hijos a las juku, lo que añade cierta desigualdad a un sistema educativo relativamente igualitario, al menos en lo que se refiere a la educación pública primaria, que no tanto en la educación secundaria privada (que es el público objetivo más típico de las juku, no lo olvidemos).

juku

Un par de datos para finalizar. En el área metropolitana de Tokio, más del 40% de estudiantes de primaria y un 77,2% de estudiantes de primer ciclo de secundaria van a la juku. Los padres pagan unos 260.000 yenes al año para este tipo de educación (*), que sería equivalente a unos 2.000 euros con el cambio en el momento de escribir esta entrada.

¿Qué os parece este sistema? ¿Creéis que es bueno que chicos tan jóvenes pasen tantas horas estudiando después de las clases normales?

(*) Datos del informe del Misiterio de Educación “Report on Children’s Education Fee” (1996)