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El maneki-neko (招き猫), o el gato que nos invita a entrar con su patita levantada, es quizá uno de los amuletos japoneses más conocidos fuera de las fronteras niponas pero, como hemos dicho en otras ocasiones, a veces se piensa que es chino.

Este gato japonés de la buena suerte es un divertido gato blanco con una de sus patas levantada a la altura de la oreja y con la palma hacia delante, gesto japonés para llamar a alguien y pedirle que se acerque a nosotros.

maneki-neko o gato japonés de la buena suerte

Maneki-neko típico (imagen de NekoJirushi).

El gato es muy querido por los japoneses y es frecuente verlo en cualquier establecimiento o casa japonesa, ya que se cree que llama a la prosperidad, la felicidad, el éxito o el dinero. Normalmente el maneki-neko usa la pata izquierda, que es con la que se supone atrae a los clientes, mientras que si levanta la pata derecha atrae al dinero y la fortunaHay algunos gatos que tienen ambas patas levantadas, pero a los japoneses no les gustan demasiado porque les da la sensación de querer abarcar demasiado, de estar haciendo trampas, por decirlo de alguna manera. 

Del cuello del maneki-neko cuelga un pequeño cascabel que, se supone, ahuyenta a los malos espíritus, mientras que en la otra pata tradicionalmente tiene agarrada una moneda de oro ovalada del periodo de Edo llamada kobansímbolo de la fortuna y la prosperidad.

El origen del maneki-neko no está claro y existen muchas teorías al respecto. Para algunos, el dulce gatito fue creado durante la restauración de Meiji imitando el gesto que hacían las prostitutas para llamar a sus clientes en la calle mientras que para otros su origen se encuentra en una leyenda del santuario de Imado, en Tokio pero lo cierto es que la teoría más extendida sobre el origen del maneki-neko es la que podemos encontrar en el templo Gotokuji de Tokio y que podéis leer en profundidad en el post que dedicamos a este templo. La historia cuenta que un gato, con sus señas, salvó la vida de un señor feudal de gran fortuna haciendo que dejara un árbol bajo el que se cobijaba y fuera hacia ese templo.

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Maneki-neko de distintos tamaños en el templo Gotokuji de Tokio.

Cuenta la leyenda que un día, un señor feudal y hombre de gran fortuna llamado Ii Naokata, fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba. El hombre se refugió en un árbol cerca del templo y, mientras esperaba a que amainara la tormenta, vio un gato que parecía hacerle señas para que se acercara a la puerta del templo.

El hombre quedó tan sorprendido que dejó el refugio que le daba el árbol para acercarse a al gato y verlo mejor, justo cuando cayó un rayó sobre el árbol que le había dado cobijo. Agredecido por haber salvado su vida, el hombre donó al templo campos de arroz y tierras de cultivo, financió las reparaciones del templo y éste prosperó y cuando el gato murió, recibió un solemne y cariñoso entierro en el cementerio para gatos del templo Gotokuji y se creó el maneki-neko en su honor.

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Maneki-neko en el templo Gotokuji de Tokio.

Actualmente, hay varios tipos de maneki-neko, aunque el original blanco sigue siendo el más popular. Por ejemplo, el maneki-neko negro es especialmente bueno para ahuyentar a los malos espíritus, mientras que el rojo nos asegura una salud de hierro, el dorado muchísimo dinero y el rosa –una invención muy moderna– éxito en el amor.

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Maneki-neko de colores (imagen de Japan Navi)

En Occidente, el maneki-neko ha llegado sobre todo desde Estados Unidos, donde lo han adaptado a sus costumbres, cambiando la forma en que el gato mueve la pata. Mientras que el japonés lo hace con la palma mirando hacia abajo –como ya hemos visto, gesto típico de los japoneses para llamar la atención de alguien–, el occidental lo hace con la palma mirando hacia arriba, porque si no les parecía que el gato les estaba saludando sin más.

Cabe destacar, finalmente, que el maneki-neko se hizo muy popular en los barrios chinos de todo el mundo, así como en tiendas chinas de productos baratos, razón por la cual mucha gente cree que el gato de la suerte es un invento chino, y no japonés, como decíamos al principio.

Y por supuesto, aunque podemos encontrarlos de todos los tamaños y precios, con diseños clásicos y otros más modernos, son un regalo ideal para traer de vuelta de nuestro viaje por Japón.