Ayer pude asistir a la master class que daba el director japonés Hirokazu Koreeda (más conocido como Hirokazu Kore-eda) en la Cineteca del Matadero de Madrid.

Más que una master class, el evento fue una charla distendida, llena de preguntas y respuestas del presentador y del público, sobre la carrera cinematográfica de Koreeda, haciendo especial hincapié en la película que vimos el jueves pasado: De tal padre, tal hijo (そして父になる), gracias a Cine en Serio y cuya reseña publicaré en breve.

Si seguisteis el twitter de japonismo ayer ya pudisteis leer algunas de las cosas que nos contó Koreeda durante la master class, pero en esta entrada me gustaría recopilarlo todo y añadir alguna cosa más que se me quedó en el tintero (que resumir preguntas y respuestas en 140 caracteres, ¡no es fácil!).

De sus inicios como director

La charla se inició preguntando a Koreeda sus razones para ser cineasta. Curiosamente, Koreeda quería ser escritor, pero durante su época universitaria se aburría tanto en clase que acababa yendo al cine cada dos por tres… y de ahí surgió su inspiración para convertirse en director.

hirokazu koreeda

De la ficción y los documentales

A continuación, se habló de que las películas de Koreeda tienen imágenes tan costumbristas que casi parecen documentales. Al preguntarle por la dirección de actores, por cómo consigue que sus actores sean tan naturales que casi parezcan reales, como si de un documental se tratara, Koreeda sonrió de manera natural y afirmó que él no hacía nada especial, que lo único que hacía era rodearse de muy buenos actores. Me pareció una respuesta sublime y muy japonesa, la verdad. Quizás podríamos pensar que es falsa modestia, pero me dio la sensación de que sinceramente no sentía que él hiciera nada especial o digno de mención.

El presentador reflexionó sobre lo interesante de que Koreeda rodara tanto películas de ficción como documentales, algo que, anotó, muchos directores españoles no hacen. Koreeda se sorprendió al saberlo, puesto que para él es natural y hasta necesario rodar tanto ficción como documentales, y es que, si sólo rodase ficción perdería todo sentido de la realidad, del mundo real y eso sería totalmente inaceptable. Su mundo pasaría a ser el rodaje y sus actores, un mundo falso, y por lo tanto sus películas de ficción perderían fuerza. Es decir, para Koreeda los documentales son necesarios para mantener una visión real del mundo y a partir de ella poder trabajar mejor en ficción.

Koreeda nos explicó que para él hay tres elementos básicos a la hora de rodar tanto ficción como documentales y son la observación, la memoria y la imaginación. Si pesa más la observación, la obra se convertirá en documental, mientras que si pesa más la imaginación, la obra será ficción.

De su trabajo con niños

Uno de los temas recurrentes durante toda la charla fue su trabajo con los niños actores. Koreeda nos habló de que no todo es improvisación, cuando trabaja con niños, pero que sí suele dejarles espacio para crear y salirse del guión, ya que así saca más jugo a sus interpretaciones. Una de las cosas que me pareció más interesante es que Koreeda elige a sus actores adultos en función de cómo conectan con los actores niños, ya que usa los adultos para gestionar en pantalla esas pequeñas improvisaciones o saltos de guión de los niños.

Así, para Koreeda es básico que los actores adultos disfruten de las improvisaciones de los niños y sepan trabajar a partir de ellas, sepan seguirles el juego y mantener la escena ‘controlada’. Koreeda afirmó que le estaba encantando trabajar con niños en la actualidad y que sin duda seguiría trabajando con ellos en el futuro, aunque no suele repetir “niños talento” para así darles la oportunidad de trabajar con otros directores.

Del proceso de creación

A pesar de haber querido ser escritor, Koreeda confesó que no visualiza la historia de sus películas de principio a fin, como podría hacer un novelista, sino que la historia siempre le surge a partir de una imagen o un par de imágenes concretas. Recordó como el guión de After Life le surgio a partir de un sueño, en el que él yacía muerto pero obligado a ver películas sin fin. A partir de esa imagen, creó el resto de la película.

Koreeda confesó que donde más le surge la inspiración es viajando, es decir, en aviones, en el shinkansen y en habitaciones de hoteles en el extranjero. Cuando está ya de vuelta en Japón, el primer boceto del guión siempre lo escribe en el ryokan Chigasaki-kan de Kanagawa, donde se hospedó también el director Ozu (que escribió, entre otras, Tokyo Monogatari, según muchos muy influyente en su obra). Koreeda nos contó que siempre escribe ese primer borrador del guión a mano y que luego lo corrige junto a todo su equipo hasta… ¡30 veces!

Koreeda no sólo escribe y dirige sus películas, sino que también las edita, pero no hace todo este trabajo por orden, sino que lo hace todo a la vez. Cuando termina de rodar, edita por la noche lo que ha rodado ese día y corrige el guión y hace los cambios pertinentes para que se ajuste mejor a lo que acaba de editar. Confesó que era un trabajo duro, porque le exigía estar al 100% durante varias semanas y que dudaba, entre risas, que pudiera seguir haciéndolo muchos años más.

De anime, héroes y personajes débiles

Al ser preguntado, desde el público, por su posible relación con el anime, Koreeda afirmó que no es muy fan del anime (él utilizó la palabra otaku, ^^) pero que sin duda se ha visto influido por algunas ilustraciones de Miyazaki que le ayudan a componer sus escenas. Es decir, no se ha visto influido por el anime en sí sino por los bocetos e ilustraciones de Miyazaki, algunas de las cuales tiene en su casa y le inspiran en la creación de sus escenas.

Otra pregunta desde el público fue sobre el uso repetido de personajes “débiles” y poco “heroicos” en sus películas. Para Koreeda, son justamente esos personajes débiles los que son más humanos y por lo tanto más interesantes de rodar.

Y nos puso un ejemplo en la historia de los 47 rōnin: mientras en ficción se sigue hablando de ellos como ‘héroes’, en comedia y rakugo (un tipo de entretenimiento japonés con monólogos de humor) se hace hincapié en el resto de samuráis del clan, unos 250, que huyeron. Son justamente estos 250 samuráis que huyeron los que más interesan a Koreeda. Es decir, su ojo se sitúa no tanto en las historias heroicas, sino en las más humanas y reales.

Del sentido del humor

Al ser preguntado por el uso del humor en sus películas, Koreeda afirmó que es en los momentos de más seriedad o de más dolor cuando más espacio tiene el sentido del humor, algo que notamos fuertemente en su última película. Cuando los espectadores de De tal padre, tal hijo le dicen que se han reído más de lo que pensaban o han llorado menos de lo que pensaban, Koreeda sabe que ha hecho un buen trabajo, porque cree que es más interesante este resultado que hacer una película dramática y triste.

Como apunte anecdótico, nos confesó que durante su viaje y estancia en Madrid, ya está escribiendo su próxima película, sobre un hombre abandonado por su familia. Curiosamente, es la primera vez que Koreeda viaja con su mujer y su hija, así que le está resultando muy raro escribir sobre un hombre abandonado por su familia mientras tiene a su mujer y a su hija durmiendo a su lado en la habitación de hotel. Haciendo uso de su gran sentido del humor, se preguntó si no acabaría cambiando la historia…

De la música y los sonidos

Para Koreeda, más importante que la música es lo que él llama “el diseño del sonido de las imágenes de la película“, como podría ser, por ejemplo, una puerta que se cierra. Así pues, para Koreeda, la música (y no necesariamente música “melódica”) no debería “estorbar” a ese ‘diseño’ de los sonidos, sino que debería acompañarlo.

Cuando Koreeda escribe el primer boceto del guión, ya entonces decide el instrumento básico que dará forma a la música de esa película y esto normalmente lo decide a partir de una imagen, de una escena concreta. Por ejemplo, en el caso de De tal padre, tal hijo, se decidió por el piano también por el uso que harían de él los niños de la película.

De las series de televisión

Al ser preguntado desde el público por ello, Koreeda nos habló de su experiencia en series de televisión. En su primera incursión, en 1991, junto con otros directores, se divirtió mucho porque le permitió hacer pruebas y arriesgar, de una manera que no es posible hacer en sus películas.

En su segunda y última incursión, Koreeda se encargó en solitario del proceso de dirección y quedó encantado, aunque exhausto. De nuevo, haciendo uso de su sentido del humor, comentó que le gustaría hacer más series de televisión, aunque teniendo en cuenta que la última había tenido poca audiencia, no sabía si le sería posible :)

De la influencia de su familia

Koreeda habló en varias ocasiones de su familia y de cómo su infancia y los roles de su madre y de su padre habían influido en sus películas. Por ejemplo, habló de su padre, un hombre poco trabajador e implicado en la familia, que sin duda ha influido muchísimo en cómo se muestran en pantalla algunos de los personajes con el rol de padre de sus películas, que son bastante débiles.

Al ser preguntado sobre si había alguna razón por la que los niños en sus películas siempre fueran sometidos a situaciones muy adultas, Koreeda reflexionó sobre su propia infancia. Él, de pequeño, quería ser mayor cuanto antes para poder independizarse y alejarse de su padre y afirmó que quizás eso se colaba en sus películas, donde los niños son más maduros o se exponen a situaciones difíciles.

También desde el público le preguntaron por el uso repetido del tren en sus películas, y aunque Koreeda afirmó que él proviene de una familia pobre, sin coche, y que por ello iban en tren a todas partes, lo cierto es que en Japón el tren está presente siempre y yo sinceramente no le doy una segunda lectura, en este caso.

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Se hablaron de muchas cosas más, aunque me fue imposible anotarlo todo. Sin duda alguna, fue una charla muy distendida y agradable, la verdad. Koreeda me pareció un director muy cercano, que se rige por imágenes, por instintos, y trabaja a partir de ellos para recrear historias y eso me gustó.

Espero que os haya gustado el resumen ;)