Los matsuri o festivales japoneses son uno de los rituales más importantes de la sociedad japonesa y uno de los eventos más especiales en los que podemos participar como turistas en Japón.

Los festivales japoneses comparten con la gran mayoría de rituales del mundo conceptos universales como el orden cósmico y el lugar que ocupa en él el ser humano (Plutschow, 2013) y aunque muchos surgieron del Japón rural y tienen un origen claramente agrícola, existen otros matsuri dedicados a recordar eventos históricos como grandes batallas o leyendas y mitos específicos de cada región.

De hecho, cada festival es único, pero en esta entrada, nos gustaría explicar qué son los festivales japoneses, cómo se celebran y qué importancia tienen en el contexto social japonés.

Matsuri y sintoísmo

En Japón más rural, la vida dependía de la cooperación de los agricultores para hacer frente a las fuerzas de la naturaleza, y todo el pueblo unido necesitaba el apoyo y la ayuda del kami, el dios protector del santuario, para tener buenas cosechas, prosperidad, recibir protección contra los malos espíritus, etc. De ahí surgieron los primeros matsuri, como forma de adoración religiosa comunal, como manera de unir un grupo concreto de habitantes con su kami.

Festival Sansha Taisai de Hachinohe-13

Actualmente, los festivales japoneses no sólo tienen como objetivo agradecer o alabar a las deidades o espíritus del santuario o templo en cuestión (aunque estos sean el centro del festival y sean tratados como los invitados de honor a la fiesta), sino que también suelen combinar rituales solemnes con celebraciones extremadamente alegres.

Es justamente esta mezcla de la solemnidad casi extrema de los rituales religiosos con a juerga irreverente, de toques incluso vulgares, de las celebraciones populares organizadas por todos los vecinos, lo que más nos sorprende de los matsuri (祭り). Y es que tenemos que tener en cuenta que la sociedad japonesa se caracteriza por la armonía y el autocontrol como principios a seguir en el día a día. En consecuencia, el alcohol menudo se considera un catalizador necesario para conseguir la expresión abierta de opiniones alternativas, aunque sólo en ciertos contextos culturalmente prescritos. El matsuri es uno de estos contextos.

El matsuri es un ejemplo más de los intentos del ser humano de renovar el mundo de manera periódica, entendiendo renovación como la resacralización del mundo humano. Los festivales japoneses son acontecimientos universales que para que sean efectivos necesitan que todo el mundo participe, incluido el kami en cuestión, haciendo así que sea la comunión universal entre todos los miembros de una comunidad y su kami. Para conseguir esta comunión hace falta llevar el kami al mundo humano, para que se les vea o se les pueda tocar de forma simbólica.

Festival Sansha Taisai de Hachinohe-29

De ahí que en muchos festivales, el evento central del matsuri sea una procesión con un mikoshi o palanquín en el que se transporta la deidad sintoísta del santuario, una ocasión única y especial. El mikoshi es una especie de pequeño santuario portátil que se usa siempre que es necesario transportar al dios del santuario, un símbolo de la dicotomía entre los reinos de lo sagrado y lo profano, entre la moderación y la espontaneidad; la esencia del festival (Acker, 1992).

Además de la procesión central del mikoshi, muchos festivales se organizan alrededor de un desfile de carrozas más o menos decoradas (como las del Gion Matsuri de Kioto o las del Nebuta Matsuri de Aomori), desfiles de bailes tradicionales (como los del Awa Odori de Tokushima o los del Sansa Odori de Morioka), festivales del fuego relacionados con el calendario de cosecha del arroz (como el Kurama no Hi Matsuri) o festivales de lucha como el Nada no Kenka Matsuri. Cada ciudad y región tiene sus fechas concretas, aunque normalmente habrá al menos un festival a finales de verano/comienzos de otoño relacionado con la cosecha del arroz, manteniendo vivas las tradiciones de antaño.

Sean del tipo que sean, casi todos los festivales, procesiones y desfiles irán acompañados de de música tradicional japonesa a base de tambores taiko y flautas traveseras, haciendo del festival una celebración llena de vítores y música. A través de la música y vítores como hai-za! hai-za!, roi-sei! roi-sei! o el más popular de todos, wasshoi! wasshoi! los participantes y los espectadores se sienten libres, abandonan las reglas sociales establecidas y se divierten siguiendo su instinto.

Nebuta Matsuri-16

Asimismo, el matsuri ofrece a los participantes la posibilidad de sentirse parte de una unidad social y cultural específica y utiliza el origen de los matsuri para dar fuerza a su razonamiento: la existencia del ujigami (lit. el kami del clan) es el origen básico del matsuri, un intento de renovar la energía que hay entre el kami y los seres humanos que están a su alcance. Esta renovación se hace a partir de acciones simbólicas en las que la gente, de manera colectiva, saluda y recibe al kami en un intento de enriquecer su poder benévolo y destinar este poder a sus vidas. Normalmente cada pequeña comunidad local tiene su propio santuario ujigami que es el encargado de cuidar de la familia y la vida de la comunidad, es decir, todos los ujiko o hijos del clan forman parte de esta unidad social encabezada por el ujigami; una demostración más de la importancia de pertenecer a un “grupo” de la sociedad japonesa ya desde los inicios de la religión sintoísta.

La religión sintoísta está íntimamente ligada a la forma de ser del pueblo japonés, y sus creencias y kami están bien arraigados en las bases del mundo japonés, razón por la que en el sintoísmo no existe la figura del fundador o de las escrituras sagradas. Es una religión que se centra en la unidad y la comunidad que forma el pueblo japonés, así como en su gente y su existencia en este mundo. Por esta razón, podríamos atrevernos a decir que ser sintoísta y ser japonés es casi sinónimo, ya que la gran mayoría de japoneses dan por supuesta su religión. Y dado que la religión sintoísta no tiene dogma, los rituales y ceremonias como el matsuri para acercarse, dirigirse e interactuar con los espíritus kami toman mucha importancia.

Matsuri y comunidad en el Japón actual

Que los matsuri forman parte de la vida japonesa es un hecho patente a simple vista. Muchos pueblos y ciudades son conocidos por sus matsuri y reciben por ello la visita de miles de turistas, japoneses y extranjeros. Pero no debemos olvidar que el matsuri es un festival de origen sintoísta, es decir, un festival religioso, un acto simbólico de agradecimiento o súplica al kami.

Y aquí es básico entender como de establecida está la religión sintoísta en la vida japonesa. Gracias a ello, el matsuri como práctica religiosa del sintoísmo permea la sociedad japonesa hasta tal punto que no sólo es parte indivisible sino que termina confundido con ella. Algunos estudiosos, como Plutschow (1997) analizan la influencia de los matsuri en la vida política, los deportes, las artes tradicionales y su postura es clara: no pueden desaparecer porque ya forman parte de la cultura japonesa, como la religión de la que surgieron.

Sonoda (1975) hace una afirmación muy parecida concluyendo que las creencias sintoístas se han ido difuminando en las tradiciones socioculturales japonesas y son cada vez más difíciles de diferenciarse del modo de vida japonés. A su vez, posiciona el matsuri como la “práctica religiosa más importante del sintoísmo”, así que al estudiarlos podemos no sólo entender el contexto social sino también descubrir sus creencias. Ambos autores, pues, dan mucho peso al matsuri como herramienta para entender la cultura japonesa y las raíces del sintoísmo y es por ello que intentan explicar con detalle qué es realmente un matsuri. Es lógico, por otra parte, si entendemos que la religión sintoísta está muy arraigada en la vida japonesa.

La comunidad es la base de todo festival y se refiere no sólo la comunión del kami con sus vecinos sino la agrupación de toda la gente del barrio, ciudad o área en un evento común. Este punto es indiscutiblemente una de las bases del matsuri como práctica sintoísta.

AwaOdori-83

Si tenemos en cuenta la definición de Durkheim (1912) del concepto de religión, “un sistema unificado de creencias y prácticas relacionadas con algo sagrado que tiene una Iglesia, una comunidad moral única que les une” está claro que en la sociedad actual no podemos afirmar que el santuario y sus adheridos formen una comunidad moral única, pero el matsuri sí los une en una comunidad con un objetivo común y concreto.

El matsuri, que busca el enriquecimiento de las vidas de la gente y del kami, es un paradigma confeccionado de dos elementos contrarios pero complementarios: el ritual, esencial en cualquier ceremonia sintoísta, y la festividad, secundaria y dispensable en cualquier ceremonia sintoísta pero esencial para la realización de un festival sintoísta, que siempre incluirá varias acciones simbólicas, ya sean rituales y/o festivas, de forma consecutiva o simultánea (Sonoda, 1975). Sólo así se conseguirá el objetivo principal del matsuri, siempre que se cumplan las funciones rituales y festivas de manera combinada.

Las actividades de un festival sintoísta expresan de manera simbólica no sólo el aspecto religioso o cultural de la comunidad, sino también las relaciones sociales de la propia comunidad. En consecuencia, las dinámicas del matsuri tienen su origen en una simbología religiosa, pero requieren de movilización social para llevarse a cabo. De hecho, a pesar de la evidente debilitación de la simbología religiosa, los matsuri siguen vivos justamente en un intento de promover la comunicación entre vecinos, tan necesaria debido a la movilidad social que se ha intensificado con la modernización del país creando ciudades socialmente poco arraigadas como la gran metrópolis de Tokio.

Así pues, la acción ritual enfatiza la clasificación social de forma que cada grupo actúa de acuerdo a su estatus ritual o social (Sonoda, 1975). La acción festiva no sólo resulta en una difusión de distinciones sociales sino que crea un estado de comunicación fluida que supera el aislamiento social de los diferentes grupos. Ambas consecuencias refuerzan la integración interna en grupos sociales de relevancia y refuerzan su inclusión en la sociedad en general y pienso que probablemente por eso aunque la simbología religiosa se va difuminando la movilización social se mantiene.

AwaOdori-82

Es evidente que la movilidad de la población en el Japón moderno ha supuesto profundos cambios en los festivales sintoístas en las grandes ciudades, donde van perdiendo la simbología religiosa pero siguen manteniendo (e incluso aumentando) la movilización popular. Esto evidencia que los japoneses actualmente participan los matsuri para sentirse parte de una identidad cultural y social específica de la que se sienten orgullosos, haciendo del matsuri una herramienta para crear y reforzar el espíritu de comunidad de una área concreta y ya en menor medida una herramienta para pedir los favores de los kami.

Sin embargo, también hay que tener en cuenta que la unidad a gran escala de la combinación ritual y festividad está desapareciendo con la pérdida de la singularidad de los símbolos religiosos de los festivales (Sonoda, 1975). Es por ello que, de manera general, ni los eventos patrocinados por el santuario ni los desfiles de mikoshi patrocinados por las asociaciones de vecinos pueden, actualmente, unificar de manera simbólica a todos los adheridos al santuario y en vez de expresar cierto vigor o animación , funcionan más bien como formas accidentales de recreo.

Importancia de los matsuri

El matsuri forma parte indivisible de la sociedad japonesa y permea muchos de sus aspectos básicos (Plutschow, 1997). Por ejemplo, no sólo se encuentran presentes en competiciones deportivas, como el sumo, o en la vida política, afirmando que son un vehículo para el cambio político, sino también en las artes tradicionales japonesas o en la aclamada literatura japonesa tradicional.

Es por ello que los matsuri pueden ayudarnos a comprender mejor la cultura japonesa. La estructura y el comportamiento de los festivales sintoístas se extiende al “mundo real” de tal manera que hacen que estemos literalmente rodeados de los vestigios culturales de los matsuri (Plutschow, 1997). Los matsuri personifican la totalidad de la cultura y comportamientos japoneses: nos revelan tanto la naturaleza violenta como pacífica de los japoneses, sus comportamientos ceremoniales, el respeto y la deferencia, la licencia y la severidad, el trabajo duro y la relajación, haciendo que los observadores vean la laboriosidad y la energía pura de los japoneses.

Tokushima-21

Aunque algunos festivales, especialmente en las grandes urbes, probablemente hayan perdido parte de la simbología religiosa de la que surgieron (del deseo del pueblo de pedir y ayuda a los kami) siguen vigentes gracias a la alta movilización de sus participantes. Quizás el deseo o la necesidad de pedir el favor de los kami ya no es tan importante como lo era en el pasado, pero el deseo o la necesidad de sentirse parte de una comunidad, de un grupo específico, y actuar su en consecuencia sí lo es, especialmente en el Japón moderno donde muchos lazos familiares y tradicionales se sustentan por un hilo muy fino.

Si bien la práctica de los festivales se vio muy afectada con la ocupación aliada después de la Segunda Guerra Mundial, como la identidad nacional japonesa está entreligada con la religión sintoísmo está claro que los matsuri resurgieron con fuerza como herramienta para mantener esta identidad cultural y es esta misma razón la que hace que sigan activos hoy en día. Quizás han perdido parte de su simbología religiosa original, pero siguen siendo una práctica sintoísta. Y si el sintoísmo está muy arraigado en la cultura y sociedad japonesas, es normal que su práctica, el matsuri, también.

Kanto Matsuri en Akita-52

Otras celebraciones

Las celebraciones ennichi

Existe otro tipo de celebraciones, parecidas a los matsuri, aunque con otro nombre y otro propósito: son las celebraciones del ennichi (縁日) el día sagrado de templos y santuarios. El ennichi o literalmente ‘día de relación especial’, es un día que tiene un significado especial para el templo o santuario, un día en el que se celebra el nacimiento o la muerte de la deidad del lugar, por ejemplo. Es un día en el que los japoneses conectan con esa deidad en particular, tanto sintoísta como budista. Es algo que podríamos comparar, para entendernos, con la celebración de los santos y santos patrones en España, por ejemplo (San Isidro en Madrid, la Mercè en Barcelona, etc.)

Durante el ennichi los japoneses acuden al templo o santuario para solicitar buena salud y fortuna a la deidad en cuestión. Dado que se dice que visitar el templo o santuario durante los días especiales de celebración es de mayor buen augurio que en un día normal, durante el festival son muchos los que acuden en masa no sólo a pedir el favor de la deidad del templo o santuario, sino también para disfrutar de la multitud de pequeños puestos que se colocan a los alrededores de la zona y que dan un ambiente muy festivo a la celebración, unos puestos que no son exclusivos del ennichi, también los encontramos en los matsuri y celebraciones varias.

festivales-japoneses-ennichi

Quizás si pensamos que es un día sagrado o religioso nos sorprenda el consumismo y el aire festivo de la celebración, pero lo cierto es que en Japón la religión se vive de otra manera y templos y santuarios se autofinancian, por ejemplo, de la venta de artículos como las tablillas ema, los amuletos omamori o la fortuna omikuji, etc. Es decir, una cosa no quita la otra. Además, como hemos dicho antes, tampoco es tan extraño ya que hasta en España celebramos con comida y baile los días de patrones como el de San Isidro en Madrid, por poner un ejemplo.

Los puestos de los festivales

Uno de los aspectos comunes de cualquier festival japonés es la existencia de puestos, llamados roten (露店), en los que encontramos de todo. Destacan principalmente los puestos de comida, de artesanía y manualidades, de productos de gastronomía local, de souvenirs o de juegos y actividades lúdicas especialmente pensadas para niños, aunque realmente podemos encontrar de todo.

Puestos para niños

Los puestos de juegos y actividades para niños son ideales porque les permiten pasar un buen rato sin gastarse demasiado dinero. Entre los puestos más típicos, tenemos:

  • Kingyo sukui (金魚すくい): pescar pececitos de verdad con una pequeña red hecha de papel.
  • Yoyo sukui: (ヨーヨーすくい): pescar globos de agua con un pequeño anzuelo.
  • Sūpā bōru sukui (スパーボールすくい): pescar pequeñas bolas y otros objetos con una pequeña cacerola o colador.
  • Shateki (射的): disparar a objetivos concretos con corchos.
  • Omen (お面): comprar máscaras de plástico de personajes famosos como Hello Kitty o superhéroes varios.
  • Kata nuki (型ぬき): quitar los contornos de una figura sin romper la figura de dentro.

Existen otros muchos juegos, parecidos entre sí y muchos relacionados con el agua, como el de atrapar una anguila (y llevártela a casa para comértela… ¡ñam!)

Puestos de artesanía y souvenirs

Los puestos de artesanía, manualidades y souvenirs son un buen lugar para comprar detallitos o recuerdos de nuestra visita a Japón.

Quizás son artículos algo más caros que en una tienda de 100 yenes, por ejemplo, pero son algo más especiales porque vienen con historia: al entregarlos a la persona en cuestión le podemos explicar cómo era el festival o el puesto donde compramos el regalo, y eso siempre tiene un mayor valor ;)

Puestos de comida

Además de su importancia cultural, social y religiosa, estos festivales, ya sean matsuri o ennichi, nos ofrecen una interesante visión de la gastronomía japonesa, pues la comida juega aquí un papel fundamental.

Da igual de qué tipo de festival se trate, uno siempre puede encontrar una serie de puestos de comida donde se sirven platos que nada tienen que ver con la idea de comida “sana” que comúnmente se tiene de la gastronomía japonesa. Ahondamos en los más populares a continuación.

La comida típica de los festivales

Entre los distintos tipos de comida que podemos encontrar en los matsuri el más popular es la comida sōsu, un término que proviene del inglés sauce (salsa) y que hace referencia a la salsa agridulce oscura y viscosa que se utiliza para condimentar varias recetas de comida.Un ejemplo de esta comida sosu serían los takoyaki, los okonomiyaki, o los yakisoba.

De todas formas, en los matsuri también podemos encontrar especialidades regionales que se pueden degustar en pequeñas dosis, como aperitivo o tapa. A continuación, vemos  algunos de los platos más comunes de los matsuri.

03082012TohokuD2_Hachinohe-29

Buñuelos de pulpo takoyaki

Los takoyaki (たこ焼き) son buñuelos rellenos de pulpo, aderezados con una salsa especial, mayonesa, copos de bonito seco katsuobusi y alga aonori (podéis ver la receta aquí).

Para hacer takoyaki es indispensable tener una plancha especial hecha de hierro y parecida a una huevera. Hoy en día es fácil comprar una de estas planchas para su uso doméstico, tanto en su versión eléctrica como de hierro para utilizar en los fogones, pero lo cierto es que los japoneses prefieren comer takoyaki en los puestos callejeros especializados.

Los takoyaki son originarios de la región de Kansai, aunque actualmente pueden encontrarse en todo Japón, tanto en puestos callejeros como congelados en las grandes superficies. Sin embargo, los japoneses prefieren los takoyaki de la región de Kansai, pues son los que según su opinión están más deliciosos.

Takoyaki

Fideos fritos yakisoba

Los yakisoba (焼きそば) son, como su nombre indica, fideos fritos que llegaron al recetario japonés a través de la cultura china. A pesar de que el término soba forma parte de la palabra yakisoba, lo cierto es que estos fideos no están hechos de trigo sarraceno (como los soba), sino que están hechos de harina de trigo (podéis ver la receta aquí).

Los fideos yakisoba se fríen con tocino, gambas, zanahoria y repollo, se riegan con una salsa especial (parecida a la salsa Worcester), se acompañan de jengibre encurtido rojo beni-shoga y se espolvorea alga aonori. Es una de las comidas más típicas de los matsuri.

07082013T6_Sendai&Harajuku-39

Torta okonomiyaki

El okonomiyaki (お好み焼き) es una especie de tortilla que se prepara con los ingredientes deseados por cada uno, aunque los más comunes son la cebolleta, el tocino o la ternera, el calamar o las gambas y varias verduras como setas o kimchi (podéis ver la receta aquí). Este plato se adereza, a gusto del consumidor, con una salsa especial, mayonesa, alga aonori y copos de bonito seco katsuobushi.

Según la región en la que uno se encuentre, el okonomiyaki estará preparado de una manera u otra, aunque elokonomiyaki de la región de Kansai tiene mucha fama. Asimismo, el okonomiyaki de la zona de Hiroshima es especialmente conocido en todo el país al servirse con un huevo frito y fideos yakisoba.

Brochetas yakitori

Los yakitori (焼き鳥) son brochetas de pollo a la parrilla que pueden aderezarse con sal o salsa tare. Tradicionalmente, estas brochetas tan sólo se preparan con trozos de pollo y trozos de cebolleta verde, pero lo cierto es que el recetario de brochetas kushiyaki (literalmente, brochetas a la parrilla) se ha ampliado para dar cabida a todo tipo de ingredientes como el hígado o la piel de pollo, el vientre de cerdo, los espárragos, el tofu o el pimiento verde.

Este tipo de brochetas es muy popular en todo Japón y es uno de los platos que más se consumen no sólo en losmatsuri, porque resultan fáciles de comer, sino también en los bares izakaya, bien acompañados de una buena cerveza fría.

puestos-festivales-japoneses-yakitori

Pollo frito karaage

El karaage (からあげ) es pollo troceado y marinado con salsa de soja, rebozado y frito en abundante aceite (podéis ver la receta aquí). En los matsuri, los trozos de karaage se sirven en vasos de plástico para que se pueda comer más fácilmente.

Éste es quizá uno de los platos que mejor ejemplifican el hecho de que en los matsuri podemos encontrar comida muy variada pero muy poco “sana”. El karaage no tiene nada que ver con los sabores y texturas de la exquisita y refinada comida de Japón; es pollo rebozado en una masa bastante contundente y frito en abundante aceite… ¡una bomba!

Calamar yaki-ika

El yaki-ika (焼きイカ) es una brocheta de calamar a la parrilla sazonado con salsa de soja, que muy comúnmente se encuentra en puestos de los matsuri, aunque a veces en vez de calamar se usa pulpo.

Para su preparación, se corta el calamar en dos, se asa a la parrilla, se pincha con una brocheta de bambú y se adereza con una salsa especial hecha a base de soja. El único problema de este plato es la propia textura del calamar, que a veces puede llegar a ser demasiado duro, complicando el momento de comer en la calle.

Mazorca yaki-tomorokoshi

La yaki-tomorokoshi (焼きともろこし) es una mazorca de maíz asada a la parrilla que se pinta con una mezcla de salsa de soja, mirin y azúcar que le termina de dar un sabor espectacular al maíz.

Patatas jaga-batā

Las jaga-batā (じゃがバター) son, como su nombre indica, patatas que se sirven con mantequilla y que a veces llevan un poco de salsa de soja y alga aonori.

Pepinillos kyūri-ippontsuke

Los kyūri-ippontsuke (きゅうり一本漬け) son pepinillos en vinagre. La diferencia con los pepinillos que podemos encontrar en España, por ejemplo, es que estos son bastante grandes y se sirven como si fuera una brocheta (para que no nos manchemos).

Salchichas furanku

Los furanku o furankufuruto (フランクフルト) son salchichas de frankfurt, normalmente servidas como una brocheta (para que las podamos comer sin mancharnos las manos) acompañadas de ketchup o mostaza.

Pescado ayu

El ayu (鮎) es un pequeño pescado de la familia del salmón de unos 20cm de longitud muy apreciado en la gastronomía japonesa. En los matsuri es muy común encontrarlo en brocheta, asado a la parrilla y normalmente sazonado con sal.

Para los japoneses, el ayu es un símbolo claro del verano, al igual que los fuegos artificiales. En los pueblos, es muy típico que los niños se metan en el río para pescar ayu con sus propias manos, cocinarlos enseguida y disfrutarlos con la familia allí mismo, cerca del río.

comida-festivales-japoneses-ayu-pescado-a-la-parrilla

Panecillos al vapor nikuman

Los nikuman (肉生まん) son unos panecillos de origen chino cocidos al vapor y tradicionalmente rellenos de carne. Actualmente, sin embargo, podemos encontrar nikuman con otros rellenos: anman con relleno de pasta de judías rojas, pizzaman con relleno de pizza o kareman con curry.

Al cocerse al vapor, estos panecillos se comen extremadamente calientes, por lo que son muy populares durante los meses de invierno, aunque se puedan disfrutar durante todo el año. Además de en los matsuri, podemos encontrar nikuman en las tiendas de conveniencia y supermercados.

Cocido oden

El oden (おでん) es una especie de cocido japonés con una gran variedad de ingredientes como huevo, daikon, tofu, gelatina de verduras konnyaku, pastel de marisco kamaboko o pastel de pescado chikuwa cocidos en un caldo hecho condashi o con miso.

Al servirse extremadamente caliente, el oden es un plato muy popular en invierno que puede encontrarse en puestos callejeros yatai o en las tiendas de conveniencia.

Obuse

Manzanas ringoame

Las ringoame (りんご飴) son las típicas manzanas caramelizadas que tanto gustan a los niños, tanto en Occidente como en Oriente ;)

Plátanos bananachoko

Los bananachoko (バナナチョコ) son plátanos cubiertos de chocolate y mil y una decoraciones diferentes. Como es típico en este tipo de cmidas, se sirven a modo de brocheta, para que no nos manchemos las manos.

07082013T6_Sendai&Harajuku-38

Algodón de azúcar watagashi

El watagashi (綿菓子) es el típico algodón de azúcar, que en Japón se vende en cómodas y prácticas bolsas a menudo decoradas con personajes de dibujos animados o películas que gustan a los niños.

Helados kakigori

El kakigōri (かき氷) es un helado o sorbete japonés hecho con hielo picado y siropes de varios sabores y es un must en el verano japonés.

07082013T6_Sendai&Harajuku-34

Bolitas dango

El dango (団子) es una brocheta de tres bolitas hechas con pasta de arroz hervidas y asadas a la parrilla. Al añadir otros ingredientes se consigue crear dango de varios colores y sabores como de pasta de judía roja, de huevo, de té verde, de semillas de sésamo, etc.

Tortita taiyaki

El taiyaki (たい焼き) es un dulce japonés con forma de pez muy común en los matsuri cuyo origen se encuentra en la pastelería Naniwaya de Tokio en 1909. Como si fuera una tortita dorayaki, está hecho de harina y comúnmente relleno de pasta de judía roja, aunque también podemos encontrar otros rellenos más modernos como chocolate o una pasta hecha a base de natillas. También es común encontrar rellenos ‘salados’ como queso, salchichas o ingredientes que suelen utilizarse para hacer pizza.

Para hacer auténticos taiyaki es necesario disponer de un molde con forma de pescado, por lo que es muy común adquirirlos en los matsuri ya que los japoneses no suelen disponer de estos moldes en sus casas.

07082013T6_Sendai&Harajuku-32

Además de todas estas comidas, podemos encontrar otras típicas de festivales como hamburguesas, kebabs y hasta crepes. Así pues, no sólo os quedéis haciendo fotos de las celebraciones del festival. Acudid a la zona de los puestecillos y disfrutad comiendo, jugando y comprando en los múltiples puestecillos que hay.

Es una manera muy festiva de disfrutar del día sagrado del templo o santuario o de la festividad que se celebre  y una experiencia cultual única.

Bibliografía

  • Acker, Caren (1992). “The Gods on My Shoulder” en Japan Quarterly, vol. 39, nº 3, p.359.
  • Akaike, Noriaki (1976). “Festival and Neighborhood Association” en Japanese Journal of Religious Studies, vol. 3, nº 2/3, p.127.
  • Anderson, Richard W. (1991). “What Constitutes Religious Activity? (I)” en Japanese Journal of Religious Studies, vol. 18, nº 4, p.369.
  • Durkheim, Emile (1912). The Elementary forms of the Religious Life”. Londres: Hollen Street Press.
  • Gilday, Edmund T. (1993). “Dancing with Spirit(s): Another View of the Other World in Japan” en History of Religions, vol. 32, nº 3, p.273.
  • Hansen, Kári V. (2012). Participation and Motivations in Shinto Rites and Rituals in Modern Japan. Sigillum Universitatis Islandiae.
  • Moriarty, Elisabeth (1972). “The Communitarian Aspect of Shinto Matsuri” en Asian Folklore Studies, vol. 31, nº 2, p. 91-140.
  • Morioka, Kiyomi (1968). “Religious Behaviour and the Actor’s Position in his Household” en Journal of Asian and African Studies, vol. 3, nº 1/2, p.25.
  • Nelson, John K. (1996). “Freedom of Expression: The Very Modern Practice of Visiting a Shinto Shrine” en Japanese Journal of Religious Studies, vol. 23, nº 1/2, p.117.
  • Ooms, Herman (1967). “The Religion of the Household: A case study of ancestor worship in Japan” en Contemporary Religions in Japan, vol. 8, nº 3/4, p. 201.
  • Plutschow, Herbert (1997). “Matsuri in Everyday Japan” en Japan Quarterly, vol. 44, nº 3, p.66.
  • Plutschow, Herbert (2013). Matsuri: The Festivals of Japan”. Nueva York: Routledge. 320 páginas.
  • Reader, Ian (1991). “What Constitutes Religious Activity? (II)” en Japanese Journal of Religious Studies, vol. 18, nº 4, p. 373.
  • Sakurai, Tokutaro (1968). “The Major Features and Characteristics of Japanese Folk Beliefs” en Journal of Asian and African Studies, vol. 3, nº 1/2, p.13.
  • Schnell, Scott (1997). “Sanctity and Sanction in Communal Ritual: A Reconsideration of Shintō Festival Processions” en Ethnology, vol. 36, nº 1, p.1.
  • Shimazono, Susumu (1998). “The Commercialization of the Sacred: The Structural Evolution of Religious Communities in Japan” en Social Science Japan Journal, vol. 1, nº 2, p. 181-198.
  • Sonoda, Minoru (1975). “The Traditional Festival in Urban Society” en Japanese Journal of Religious Studies, vol. 2, nº 2/3, p.103.