Una de las tradiciones más bellas de Japón la que nos dice que si hacemos mil grullas de origami, es decir, de papiroflexia japonesa, y las atamos todas juntas, las grullas nos concederán un deseo, que generalmente suele tener que ver con una pronta recuperación tras una enfermedad.

¿Por qué las grullas? En Japón, la grulla es un ser mitológico que vive 1.000 años, y de ahí surge la costumbre del senbazuru (千羽鶴), que también se regala cuando hay un nacimiento, porque otorga una vida larga y próspera; en una boda, porque otorga mil años de felicidad conyugal, etc., y es que este conjunto de grullas de papel es uno de los amuletos más arraigados en Japón.

Heiwa (paz) en las grullas-2

Estas mil grullas de papel se hicieron especialmente famosas al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando Sadako Sasaki, una niña de 12 años que vivía en Hiroshima cuando cayó la bomba atómica enfermó de leucemia debido a la radiación y empezó a hacer grullas para conseguir su deseo de sanar. Desgraciadamente, según nos cuenta la historia popular Sadako sólo completó 644 grullas cuando murió y sus amigos hicieron el resto hasta 1.000 (existe otra versión que dice que sí completó las 1.000 grullas).

Más tarde, cuando se construyó el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima (Hiroshima heiwa kinen kōen) se dedicó un Monumento a la Paz de los Niños (Genbaku no Ko no Zō) y en su cima encontramos a Sadako sosteniendo una gran grulla de papel, y de hecho, cada día niños de todo el mundo envían sus grullas de papel que quedan expuestas alrededor de este monumento, ya que se han convertido en símbolo también de paz, y estas grullas suelen llevar escrita la palabra paz en sus alas (en japonés 平和, leído heiwa, de forma que cada ala de la grulla lleva un kanji o ideograma), como vemos en la imagen anterior.

Monumento a la Paz de los Niños de Hiroshima

Hoy las mil grullas de papel vuelven a estar de actualidad, porque tras el terremoto y posterior tsunami (Higashi Nihon Daishinsai) que asoló parte del noreste de Japón en marzo de 2011, Makiko, una japonesa residente en Madrid decidió abrir un blog para recopilar fotos de grullas de papel de todos los internautas hasta llegar a las 1.000, para pedir por la pronta recuperación de su país. La iniciativa ha tenido un gran éxito (nosotros mismos hemos colaborado con nuestras propias grullas) y a fecha de 2 de abril de 2011 Makiko comentaba que había recibido unas 5.600 fotos.

Y no sólo en Madrid se han hecho grullas de papel para los afectados por el terremoto, ya que incluso la tripulación y el personal de tierra de la Expedición 27 de la NASA hicieron grullas que luego se colocaron dentro del vehículo Kounotori2 de la Agencia de Exploración Aeroespacial Japonesa (JAXA).

La NASA y sus grullas de papel

Si queréis leer algo más sobre esta costumbre, podéis hacerlo en la Wikipedia.