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Una de las reseñas que se nos quedó pendiente de publicar en 2014 fue la de Miro al cielo impotente de Kubo Misumi, autora novel que publica Satori Ediciones en su colección Satori Contemporánea.

Miro al cielo impotente son cinco relatos independientes entre sí pero entrelazados a partir de las vivencias y sentimientos de sus personajes y en los que el sexo tiene un importante papel. Unos personajes que nos muestran cómo es la vida en los suburbios de las grandes ciudades, con algunas historias duras, de miserias e infortunios, que te atrapan y te obligan a seguir leyendo.

En la primera de las historias conocemos a Saito, un joven de instituto que se ha criado entre gritos de parto y lloros de recién nacidos en la casa de maternidad que su madre montó cuando su padre les abandonó. Saito mantiene relaciones sexuales, siempre vestido en cosplay, con una mujer adulta de la que únicamente sabe que está casada. Una relación que, cuando se haga pública, le destruirá la adolescencia.

Si la vida sexual típica de los chavales de mi edad, como la de muchos de mis compañeros de instituto, es ir después de las clases a casa de uno de los dos, a algún hotel de citas o a buscar algún lugar protegido de las miradas de la gente para follar dos o tres veces y volver cada cual a su casa con un peso en las caderas y cenar sin inmutarse con la familia viendo las noticias en la tele, en ese caso, hace tiempo que me he desviado de la norma.

En la segunda de las historias nos metemos en la piel de Satomi, la típica ama de casa japonesa con una relación matrimonial sumida en la más absoluta rutina. Con graves problemas de fertilidad, Satomi se sentirá presionada hasta el límite por su suegra mientras su marido apenas hace nada para apoyarla y se resguardará en el sexo en cosplay con desconocidos para darle sentido a su vida, momento en el que conocerá a Saito y todo su mundo se derrumbará.

Nunca había tenido una experiencia sexual. Temblaba. “Me gustaría que me lo hicieras tal como te lo he escrito en el guión”. No se negó. Se puso el traje y memorizó su papel. Lo hacíamos como a mí me gustaba. Era normal que sintiera placer. Al terminar, siempre me invadía un sentimiento de culpabilidad. Quizás por eso le daba un billete de diez mil yenes doblado, igual que mi padre hacía conmigo.

En la tercera de las historias conocemos a Nana, una joven de instituto enamorada de Saito que descubre unas fotos íntimas de su novio, vestido en cosplay, teniendo relaciones sexuales con una mujer mayor. Todo esto sumado a una situación familar enloquecida por una madre con problemas hormonales y un hermano mayor que acaba engullido por una secta religiosa donde se practica el sexo libre.

Mis planes también incluían tener con él mi primera experiencia sexual más o menos a finales de las vacaciones de verano. Imaginaba que al hacer el amor muchas veces me iba a crecer el pecho, pero el plan se echó a perder a mitad de camino. Ya ha pasado una semana desde que Saito dejó de venir a la piscina a trabajar. Le he enviado varios mensajes y no me contesta. Las vacaciones casi han acabado, aún soy virgen y mi pecho todavía es copa A.

En la cuarta de las historias conocemos a Ryota, un joven de instituto amigo de Saito y Nana, cuyo padre se ahorcó y cuya madre huyó de casa para vivir con otro hombre, dejándole solo al cargo de su abuela, enferma de Alzheimer en una de las zonas más deprimidas del barrio y sin apenas dinero para sobrevivir. Ryota sale adelante como puede trabajando en una tienda de conveniencia, donde conoce a Taoka, un antiguo profesor de una academia de acceso a la universidad que, con su dinero, hará todo lo posible para ayudar a Ryota en sus estudios y en su vida… buscando algo a cambio.

Su coche desprende un olor dulzón a ambientador que me provoca náuseas. En el asiento de atrás hay varios peluches tirados, como esos que regalan a menudo en los salones de juegos.

Finalmente, en la quinta de las historias, nos metemos en la piel de la madre de Saito, mujer luchadora que ha criado a su hijo sola mientras trabaja largas horas en su casa de maternidad. Cuando descubre las fotos íntimas de Saito vestido en cosplay con una mujer adulta, recuerda cómo perdió el control de su vida cuando, de joven, tuvo una relación ilícita con un señor casado y hace todo lo posible por ayudar a su hijo a superar la situación.

Seguido de un encabezamiento que he tomado por una reserva, leo: “De tal palo, tal astilla. Dos generaciones de relaciones ilícitas”. La frase me provoca un profundo desagrado. Aún me reprochan algo que sucedió hace ya más de veinte años.

Cinco historias de miserias, de sufrimiento, de destrucción, donde el sexo es una herramienta más que un disfrute. Pero también cinco historias de lucha ante la adversidad, de grandeza y de esperanza por un futuro mejor que demuestran que el ser humano es capaz de sobreponerse al mayor de los dolores y sufrimientos, algo que, bajo mi punto de vista, simbolizan de manera metafórica los partos, dolorosos, sangrientos y a veces con complicaciones, con los que se cierra la historia.

Como apunte final, la lectura hace evidente que la primera de las historias, Mikumari, fue en su momento un relato corto y que a partir de ella surgió, a posteriori, el resto del libro. Y es que es justamente esa primera historia la más intensa y viva de las cinco que forman parte de Miro al cielo impotente, un libro que comienza con gran intensidad, con una voz alta y clara, donde el sexo es casi un protagonista más y baja en intensidad a medida que va avanzando, acabando con una voz más sutil y silenciosa en la que el sexo casi desaparece de la ecuación, para mostrarnos la otra cara de la moneda: el amor. La historia pasa de las pasiones más carnales del comienzo del libro, con un Saito y una Satomi totalmente abocados al sexo, a los sufrimientos más íntimos de una madre que lucha por la felicidad de su hijo y por la de todos los niños que trae al mundo.

Desde luego, especialmente en el comienzo, Miro al cielo impotente tiene lenguaje y escenas de sexo explícito, como buen relato erótico que fue en su origen, pero la verdad es que el sexo es sólo una herramienta para mostrarnos las pasiones, ilusiones, miedos y desengaños de sus personajes protagonistas y es especialmente una manera de subrayar varias problemáticas del Japón actual como son las dificultades y presiones que sufren las mujeres, las relaciones de pareja sumidas en la rutina o la sumisión, las infidelidades que surgen de esa rutina, además de otros temas de candente actualidad como el acoso escolar y los suicidios entre los jóvenes y la diferencia de clases en un Japón que avanza en algunas cosas a pasos agigantados y en otras se mantiene anclado en el pasado.

Hay quien dirá que Miro al cielo impotente es una ventana abierta a la pasión sexual y al amor juvenil a veces sin sentido, pero lo cierto es que sus letras van más allá y nos hablan especialmente de la soledad en la sociedad actual y de la lucha por sobrevivir y, en definitiva, dejar de estar solos. Una lectura joven y fresca, con un lenguaje directo y actual, sin recubrimientos ni artífices.  Porque hay mucho más en la narrativa japonesa actual que Murakami ;)

Finalmente, un apunte sobre la traducción. Si bien en general es acertada, hay algunas elecciones que no terminan de convencerme como ‘hotel de citas’ para referirse a un love hotel; ‘Comi-ke’ para referirse al gran salón del cómic de Tokio, un evento que suele transcribirse como ‘Comiket’ (de hecho, la página oficial del Comiket así lo transcribe, y no ‘Comi-ke’) o la transcripción de ‘janys’ en vez de la forma correcta Johnny’s para referirse a los jóvenes cantantes e idols que forman parte de una de las mayores agencias del entretenimiento japonés. Todas estas elecciones sorprenden, especialmente las dos últimas, porque realmente son errores y denotan falta de investigación por parte de los traductores, porque si no estás seguro de que la transcripción que vas a poner es la correcta, debes investigarlo.

Y esta falta de investigación me molesta, porque a veces me da la sensación de que sólo investigamos y leemos y buscamos información para traducir obras clásicas o antiguas y nos relajamos cuando tenemos que traducir literatura contemporánea. Para mí, como traductora pero especialmente como lectora, es igual de importante que se traduzca correctamente un poema tanka incrustado en una obra clásica de la literatura japonesa, que la referencia a los Johnny’s, la verdad, porque cuando veo ese janys se me salen los ojos de las órbitas y me cuesta volver a la lectura. Traducir significa investigar y, desgraciadamente, creo que la traducción de Miro al cielo impotente es mejorable en este aspecto, porque además, hay algunos errores realmente alarmantes, como el uso del infinitivo en vez del imperativo (página 149: “meterlas en la papelera, por favor”). Todo esto sorprende, porque Satori Ediciones es una editorial que cuida muchísimo todas sus publicaciones, pero es evidente que, al menos en este caso, hace falta una (¿segunda?) revisión exhaustiva.

Espero que no sea vea este comentario como una crítica negativa sin más, sino como una crítica constructiva, porque además es de agradecer que Satori nos traiga títulos tan nuevos y refrescantes como éste.

La autora: Kubo Misumi

misumi-kubo-miro-al-cielo-imponenteKubo Misumi nació en 1965 y trabajó en una agencia de publicidad antes de dedicarse a la escritura. En 2009, su relato Mikumari ganó el premio R-18 que se concede a la mejor autora de ficción erótica escrita “por y para mujeres”.

Con Miro al cielo impotente, su primera novela, obtuvo en 2011 el premio Yamamoto Shugoro y el segundo puesto en el premio Nacional de Libreros. El libro, best seller en Japón, fue llevado al cine en 2012 por Tanada Yuki con gran éxito de público. La película, titulada igual que el libro Fugainai Boku wa Sora wo Mita, se tradujo al inglés como The cowards who looked to the sky.

Datos de Miro al cielo impotente

  • TítuloMiro al cielo impotente
  • Autor: Kubo Misumi
  • Editorial: Satori Ediciones
  • Título original:ふがいない僕は空を見た (Fugainai boku wa sora wo mita).
  • Traducción: Yoko Ogihara y Fernando Cordobés
  • Formato: Tapa blanda
  • Fecha de edición: Primera edición, octubre 2014
  • Páginas: 227 páginas
  • ISBN: 978-84-942390-4-5

 

Reseña: Miro al cielo impotente, de Kubo Misumi
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Cinco historias de miserias y sufrimientos, pero también de lucha y esperanza en las que el sexo es una herramienta más que un disfrute.
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