La erupción del volcán Ontake el pasado fin de semana, que por desgracia ha supuesto varias decenas de fallecidos, sorprendió a todos por la falta de previsión. Y la pregunta en la cabeza de todos los japoneses es evidente. ¿Podría pasar algo parecido en el monte Fuji?

El volcán Ontake es uno de los 110 volcanes activos en Japón. Antes de entrar en erupción, tenía el nivel 1 de peligrosidad, el nivel más bajo de los cinco que conforman la escala de riesgos. Ahora, sin embargo, su nivel de peligrosidad ha subido al nivel 3, prohibiendo la práctica de senderismo por sus laderas.

“Lo que sucedió el sábado está más allá de nuestros métodos actuales de predicción”
Fujii Toshitsugu, Responsable de la Agencia Meteorológica de Japón.

Por otro lado, el monte Fuji, situado a 100 kilómetros de Tokio, la montaña más alta de Japón, una importante ruta de senderismo y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2013, también tiene nivel 1 de peligrosidad aunque está incluido en una lista de 47 volcanes que están en riesgo de erupción en los próximos 100 años. Pero no seamos alarmistas, que la lista es para un periodo de nada más y nada menos que 100 años y tan sólo cuatro de los 47 volcanes bajo vigilancia tienen nivel 3 de alerta, mientras cinco tienen nivel 2 (que implica peligro cerca del cráter únicamente) y el resto tienen nivel 1 o directamente se consideran sin riesgo.

Según un estudio del gobierno publicado el pasado mes de junio, un 80% de las áreas habitadas amenazadas por los efectos de una posible erupción volcánica cercana no tienen plan de evacuación. Estos datos sí son algo más alarmantes, pero en el caso del monte Fuji al menos sí existe un protocolo de emergencias (disponible online) y una página web interactiva con predicciones de posibles caminos de lava, en caso de erupción. Naturalmente una erupción del monte Fuji podría tener consecuencias catastróficas en toda la prefectura de Shizuoka, las prefecturas colindantes y hasta la ciudad de Tokio, cortando probablemente las conexiones entre Tokio y Osaka y golpeando duramente la economía japonesa.

Lo cierto es que Japón está situado entre cuatro placas tectónicas, por lo que cualquier terremoto puede ocasionar la erupción de un volcán como ya comentó en 2012 Fujii Toshitsugu, haciendo referencia por aquel entonces al gran terremoto de Tohoku del año anterior. De hecho, el monte Fuji erupcionó en 1707 tan sólo 49 días después de un gran terremoto en el sudoeste del país, en una erupción cuyas cenizas llegaron a bloquear la luz solar en Edo (la actual Tokio). Aunque más que el monte Fuji, a los vulcanólogos de la Agencia Meteorológica de Japón les preocupan especialmente las islas de Miyakejima, Iwoto y Nishinoshima.

Sinceramente, y esto es una opinión personal, teniendo en cuenta que no siempre se puede prever una erupción volcánica, creo que más que ser alarmistas y pensar en si el monte Fuji podría ser el próximo y en qué pasaría, habría que asegurarse de que los protocolos de emergencia, las rutas de evacuación y todo el sistema, en definitiva, está actualizado y funciona correctamente para hacer frente a una posible erupción.

monte fuji desde tokio

Vía: Japan Today.