Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

Durante la noche de fin de año, los japoneses de la zona norte de Japón, especialmente en la prefectura de Akita, reciben la visita de unos personajes muy especiales: son los namahage (なまはげ), los ogros de Año Nuevo.

Los namahage son una especie de demonios japoneses que aterrorizan a los pequeños de la zona el día de Nochevieja. Los ogros bajan de las montañas la noche de fin de año y se pasean por las calles de las ciudades y los pueblos de la prefectura de Akita para comprobar que los niños se han portado bien en el año que acaba.

Dice la leyenda que si has sido perezoso, un llorón o no has hecho caso a tus padres, los ogros de Nochevieja se te llevarán a las montañas y no volverás a ver a tu familia jamás, algo que, junto con la apariencia demoníaca de los ogros, aterroriza a los niños que lloran, en muchos casos, desconsoladamente.

namahage 4

Namahage por las calles del pueblo (imagen de página oficial)

namahage 6

Namahage en la noche de Fin de Año (imagen de Joumon)

Pero si los ogros descubren que los pequeños se han portado bien, la cosa cambia. Los padres les ofrecen comida y bebida y a cambio los ogros bendicen y protegen la casa y la familia de enfermedades, desastres naturales y malas cosechas.

Vamos, que en realidad son unos buenazos aunque… ¡los niños seguro que siguen aterrorizados! :)

Al llegar, estos ogros preguntan:

泣く子はいねがぁ
¿No hay llorones por aquí, no?

Y es que todo lo que rodea a los namahage da miedo, a ojos de un niño, porque ya no es sólo la apariencia y lo que puede pasarles a los niños que no se han portado bien, todo parece que está hecho para atemorizar a los pequeños… pero en realidad los namahage son buenos :D

namahage 7

Dan miedo, la verdad… (imagen de Tazawako Blog)

namahage 2

Ogros de Fin de Año (imagen de Matsuri Plaza)

Los namahage son en realidad jóvenes del pueblo disfrazados con máscaras de demonio tradicionales, así como un abrigo de paja y botas de paja aptas para caminar por la nieve, un gran cuchillo y varas de madera sintoístas. Por supuesto, estos jóvenes de pequeños también sufrieron el terror de los namahage y se dedican a continuar la tradición.

Antes de salir de procesión por las calles de los pueblos de la prefectura, los jóvenes participan en una pequeña ceremonia en el santuario sintoísta más cercano y después van casa por casa en búsqueda de los niños del pueblo. En cada casa, golpean el suelo 7 veces antes de entrar, 5 veces cuando les ofrecen comida y bebida y finalmente 3 veces antes de marcharse… ¡no me extraña que los pequeños estén aterrorizados todo el rato!

niña atemorizada por un namahage

El namahage probablemente es alguien de su familia, pero la pequeña está realmente asustada (imagen de Bunka Kobo)

Eso sí, los namahage no entran en las casas donde ha habido un nacimiento o un fallecimiento durante el año ni tampoco en las casas donde hay una persona inválida. En estos casos, los ogros golpean el suelo varias veces en la entrada de la casa, pero jamás entran en ella.

Después de recibir la visita de los namahage, la familia acude al santuario a dar las gracias a los dioses por la visita de los ogros, que les permite afrontar el Año Nuevo con energías renovadas y vuelven a sus casas a celebrar el Fin de Año. Aunque a mí me gustaría saber qué les pasa por la cabeza a los niños, probablemente todavía aterrorizados por la visita de los ogros…

namahage 5

Namahage en una casa (imagen de Matome Naver)

El origen de los namahage no está claro. Hay muchas teorías al respeto, como la que les asocia con el emperador Wu de Han; otras teorías dicen que están relacionados con los dioses de la montaña; otras, con extranjeros llegados desde el mar a la península de Oga, etc. Pero lo que sí se sabe es que al menos datan del periodo de Edo (aunque probablemente sea una tradición anterior), ya que aparecen en un libro de relatos de viajes de la época.

Si queremos saber más de los ogros de fin de Año de Akita, podemos visitar el Museo de los namahage en Oga, donde no sólo se muestran vídeos explicativos, sino que también hay una sala dedicada a la historia de Oga, otra dedicada a los distintos tipos de namahage y una zona especial donde el visitante puede disfrazarse de auténtico ogro.

Asimismo, en el Museo Folclórico Shinzan podemos disfrutar de una actuación que suele resultar muy divertida a ojos de los mayores… ¡y terrorífica a ojos de los más pequeños!

Otra ocasión de ver los namahage en directo es durante el festival Sedo del santuario Shinzan, también en Oga, que suele celebrarse el segundo fin de semana de febrero. Es un festival sintoísta con música, baile y las celebraciones habituales, pero en el que, naturalmente, los namahage son los auténticos protagonistas.

Durante el festival, los ogros bajan de las montañas, antorcha en mano, y se pasean por el santuario donde los sacerdotes les ofrecen goma-mochi (mochi asado en la parrilla en el propio santuario). Los ogros comparten trozos de mochi con todos los espectadores, niños incluidos (si es que en realidad son unos buenazos aunque tengan cara de malas pulgas ^^) y finalmente vuelven de nuevo a las montañas… hasta el año siguiente.

La verdad es que, a pesar de que a ojos de un niño los namahage puedan dar mucho miedo, son ya todo un símbolo de Akita y una tradición de fin de año preciosa que perdura con el tiempo… y que sin duda debe mantenerse.

Y por cierto, que aunque son típicos de Akita, también los podemos encontrar en la prefectura de Iwate, como “pasajeros” de un curioso tren con mesas brasero o kotatsu.

Más información en el documento pdf (en inglés) aquí y aquí.

A mí me encantan estas tradiciones… ¡larga vida a los namahage!