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Narisawa, el restaurante del chef japonés Yoshihiro Narisawa, es uno de los restaurantes que recomendamos encarecidamente siempre que nos preguntáis por una experiencia gastronómica de lujo o un lugar para celebrar algún momento especial en Tokio.

Poseedor de dos estrellas Michelin, Narisawa es uno de los mejores restaurantes de Asia y de Japón según la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo (en 2013 fue el mejor restaurante de Asia, y aunque en 2017 está en la posición 6, se mantiene de forma consistente como mejor restaurante de Japón en esta lista).

Y aunque sabemos que todo el tema de las estrellas y las listas al final es bastante subjetivo, nos indica sin duda alguna que es el lugar perfecto para darse un capricho en Tokio.

Les Creations de Narisawa-2

Narisawa, un guiño a la tradición japonesa

Narisawa es un proyecto del chef Yoshihiro Narisawa, quien tiene formación clásica francesa, pues pasó ocho años formándose en cocinas de prestigio a las órdenes de chefs de la talla de Joël Robuchon o Paul Bocuse. En 1996 volvió a Japón donde abrió su primer restaurante, hasta que en el año 2003 se trasladó a Tokio y abrió Les Créations de Narisawa, renombrado simplemente Narisawa ocho años después.

Narisawa no sólo combina técnicas francesas clásicas con técnicas más modernas y de vanguardia, sino que también abraza la cultura gastronómica japonesa del respeto a la estacionalidad y a la naturaleza, que aparece en el plato casi como un ingrediente más. Así, consigue crear una cocina muy personal, de marcado toque japonés, aunque visualmente apartada de la tradición japonesa de la comida kaiseki.

Nuestros comensales deberían caer en el hechizo de las estaciones. No deberían simplemente disfrutar de una comida, sino que deberían poder absorber la vida misma. Y no hay sentimiento más allá de esta experiencia, pues uno no puede perfeccionar aquello que la naturaleza ha creado.

Narisawa sólo cuenta con un único menú degustación y una extensa carta de vinos y espumosos, entre los que hay una gran variedad de vinos japoneses de zonas como Nagano, Iwate o Yamagata o producciones especiales, como el champán Vilmart & Cie que tomamos nosotros, que lucía una etiqueta especial para Narisawa.

El servicio en sala está a la altura de un restaurante de estas características, con todo el equipo, desde la recepción hasta camareros y maitre, hablando en diferentes idiomas (especialmente inglés, por supuesto).

Nuestra experiencia en Narisawa

Visitar Narisawa es una auténtica experiencia para los sentidos, un juego de miradas, de olores, de colores y de sensaciones que no deja indiferente a nadie. Nosotros estuvimos en febrero de 2014 y pasamos a relataros aquí cómo fue nuestra experiencia.

Nada más empezar, nos dejaron una piedra caliente encima de la mesa, avisándonos de que no la tocáramos. La sorpresa vino después, cuando destaparon la piedra y vimos el famoso pan del bosque de Narisawa, que había estado fermentando en mesa sin nosotros saberlo.

A continuación, nos sirvieron un amuse bouche. Dado que nuestra visita fue en invierno, el amuse bouche fue una preciosa representación de un bosque nevado japonés hecho con yogur de soja, polvo de matcha y polvo de bambú, entre otros ingredientes. La mezcla de texturas y el precioso lenguaje visual de los distintos ingredientes nos cautivó.

Amuse (bosque, yogur, polvo de matcha, polvo de bambú, yogur de soja) - Les Creations de Narisawa

Seguidamente nos sirvieron una ostra frita de Toba con rebozado de carbón, una técnica típica de Narisawa que veríamos en algún otro plato. La textura esponjosa del rebozado quedaba perfecta con el sabor de la ostra, aunque el intenso sabor de las brasas quizá la ahogaba un poco. En este plato, no estuvimos de acuerdo. Mientras a Luis le encantó, a Laura le pareció que el sabor del rebozado de carbón era demasiado contundente.

Ostra frita al carbón - Les Creations de Narisawa

Después de la ostra nos sirvieron un auténtico homenaje a las islas de Okinawa con una sopa llena de productos locales: cerdo braseado, melón  de invierno y un dumpling de patata con un espectacular caldo de serpiente de mar. Simplemente impresionante, porque después de un tiempo, aún seguimos recordando el sabor de esa sopa.

Okinawa - Les Creations de Narisawa

A continuación nos sirvieron una cigala cocinada en su propio caparazón y acompañada de un puré de tomate, vinagre, yuzu y hierbas y flores. Al prepararse de esta manera su carne queda templada, casi como si fuera sashimi, respetando su textura y sabor. Espectacular.

Cigala - Les Creations de Narisawa

Seguidamente llegó el momento de la sorpresa: nos descubrieron el pan del bosque, con nueces y castañas en su interior, que ya había terminado de fermentar encima de la mesa. Lo acompañaron de una curiosa mantequilla de musgo que realmente fue un vicio.

Mantequilla de musgo - Les Creations de Narisawa

Posteriormente nos sirvieron un calamar al carbón con puré de paprika al carbón y cenizas de aceite de oliva, limón y paprika hechas con nitrógeno líquido. Al tocar el calamar, recién salido de las brasas, las cenizas se fueron convirtiendo en una salsa de intenso sabor que combinaba perfectamente con el sabor y la textura perfecta del calamar.

Calamar al carbón - Les Creations de Narisawa

Calamar al carbón - Les Creations de Narisawa

A continuación fue el turno de una sopa o crema de pargo, rape y cangrejo con tomate y aceite de oliva que nos sorprendió por su sencillez y su densa textura, además de su intenso sabor.

Sopa de pargo - Les Creations de Narisawa

Seguidamente nos sirvieron el sawara, uno de los pescados más populares de Japón, hecho ligeramente al carbón con yuzu y acompañado de un risotto de trigo sarracerno con crema de vieiras. Uno de los mejores bocados de toda la cena.

Sawara - Les Creations de Narisawa

A continuación nos sirvieron otro pescado, el tilefish o blanquillo, que estaba en temporada. Lo cocinaron al estilo tradicional, con hojas de pera y puré de hojas de crisantemo y quizás fue el plato que menos nos convenció de todo el menú.

Blanquillo (tilefish) - Les Creations de Narisawa

Y posteriormente nos sirvieron la carne, un wagyu de Okinawa que se cocina poco a poco para que mantenga el interior rosado y jugoso. Visualmente parecía una especie de piedra volcánica, de aspecto carbonizado, pero al cortarla por la mitad pudimos disfrutar de su color. De nuevo, para Laura el sabor de las brasas fue demasiado potente en boca y no terminó de encajar con la suavidad de la carne.

Buey de Okinawa - Les Creations de Narisawa

Finalmente, llegamos a los postres. Nos sirvieron en primer lugar un helado de magnolia, cuya crema se hacía con los sedimentos del sake y cuatro cítricos japoneses típicos del invierno y ayudaba a limpiar el paladar. A continuación, nos sirvieron un postre dedicado a la pera de invierno que quería combinar diferentes texturas: pera fresca, sorbete de pera, pastel de arroz warabimochi de pera y sopa de pera

Les Creations de Narisawa-24

Pera - Les Creations de Narisawa

Y para acabar, fue el momento de los petit fours, servidos en un carro precioso, decorado con troncos, ramas y flores, que de nuevo nos acercaban a la naturaleza. Era tan atractivo visualmente que uno no sabía ni qué escoger.

Petit fours - Les Creations de Narisawa

Información adicional

  • Narisawa dispone de página web en distintos idiomas, desde la que podemos reservar cómodamente por Internet: http://www.narisawa-yoshihiro.com/en. A menudo es complicado reservar, de todas formas, por lo que os recomendamos este servicio de reservas de nuestro proveedor de confianza en Japón, ¡no perdéis nada por probar!
  • Está abierto de 12:00 a 15:00 horas (último pedido a las 13:00 horas) y de 18:30 a 20:00 horas (hora ésta también del último pedido). Cierra los domingos y los lunes.
  • El menú de almuerzo son 23.760 yenes, mientras que el menú de cena son 29.700 yenes. Como decimos, para una ocasión especial.

Cómo llegar

El metro más cercano es Aoyama Icchome, aunque podéis usar la opción de ‘cómo llegar’ del mapa inferior desde vuestra ubicación para ver el recorrido ideal: