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Uno de los conceptos que más sorprenden al extranjero cuando comienza a estudiar la sociedad japonesa para comprender cómo se comportan en ciertos casos (y especialmente por qué lo hacen de tal o cual manera) es la teoría nihonjinron (日本人論), que significa literalmente teorías o discusiones sobre los japoneses.

La teoría nihonjinron se basa en el análisis de la identidad japonesa a partir de la idea de que los japoneses y su lengua son diferentes al resto del mundo. De ahí que una de las palabras que más leeremos y oiremos cuando se habla de la nihonjinron es “singularidad”: la singularidad es lo que les hace únicos en comparación con el resto del mundo y es la palabra que probablemente mejor define esta teoría socio-lingüística.

La definición de la nihonjinron parece igual de imprecisa que el concepto en sí. Si bien para unos la nihonjinron se basa en un simple mito, concluyendo que no hay nada que diferencie la cultura y lengua japonesas de las otras y definiéndola como una “peligrosa tontería” (Miller, 1982), para otros se puede utilizar el término “japonología” para referirse a la nihonjinron, definiéndola como la literatura centrada en el pueblo, sociedad y cultura japonesas (Mabuchi, 1995). Finalmente, otros dicen que la nihonjinron puede definirse como “la teoría de los japoneses”, es decir, simple y llanamente intentar dar respuesta a la pregunta ‘¿quiénes son los japoneses?’.

Pero ¿qué es exactamente la nihonjinron? ¿Es una herramienta nacionalista? ¿Una explicación de un rasgo distintivo del pueblo japonés? ¿Un concepto para excusarse en caso de no llegar a ciertos niveles de otros pueblos o culturas?

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Imagen de The Japan Times.

Origen y definición de la nihonjinron

Hay quien dice que la nihonjinron surgió con el objetivo de demoler el pensamiento confuciano y elogiar la cultura japonesa, enfatizando las cualidades espirituales de la lengua japonesa y destacando la superioridad, pureza e inocencia de la raza japonesa. Sea como sea, esta manera de pensar está definida bajo un movimiento llamado kokugaku (literalmente, ‘estudios del país’) que se centra en destacar las diferencias entre chinos y japoneses y la superioridad de la cultura japonesa sobre la china.

Durante el periodo de Meiji, Japón tuvo que ponerse las pilas para llegar al mismo nivel que los países occidentales, tanto en lo que se refiere a la tecnología como en temas académicos y organizativos como por ejemplo la adquisición de pensamientos e ideas o instituciones occidentales. Befu (1993) afirma que ésta fue la razón por la que Mori Arinori, ministro de educación de la época, llegó a sugerir la abolición de la lengua japonesa y la adopción de una lengua europea.

Justamente en este punto podemos ver cómo surge con fuerza la teoría nihonjinron, muy decorada con un nacionalismo japonés que vivía un momento ‘dulce’ gracias a las victorias en las guerras sino-japonesas y buscaba el establecimiento de una cultura unificada y totalizadora. Gracias a la propaganda del gobierno imperial, la nihonjinron tenía cada vez más fuerza, ayudada por los medios de comunicación que publicaban la superioridad de los japoneses frente a los chinos o los europeos, especialmente durante la  Segunda Guerra Mundial.

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Kitazawa Rakuten, “Bunmei kaika (Civilization)”.

Sin embargo, cuando Japón perdió la guerra el país quedó sumergido en un estado de búsqueda interior. Si la nihonjinron era cierta, si el pueblo japonés era realmente superior, ¿por qué habían perdido? Todos se hacían la misma pregunta y la reacción fue bastante natural dado el caso: dar la espalda a esas mentalidades y sistemas que les habían llevado hasta esa cruel situación. Pero durante los años 60 del siglo pasado comenzó un cambio de tendencia, probablemente debido al fuerte crecimiento económico que vivió Japón y a los grandes cambios que esto supuso para la sociedad. La nihonjinron comenzó a usarse como ejercicio de introspección que buscaba encontrar las características singulares de la identidad nacional japonesa, fruto de la necesidad de responder a la pregunta básica de quiénes son los japoneses.

Así pues, la nihonjinron hace referencia a muchos aspectos de la sociedad, lengua y cultura del pueblo japonés, pero de manera general podemos decir que se basa en la extracción de aquello que es inherentemente único de Japón. Y ahí está justamente el problema, porque las comparaciones pocas veces son objetivas y suelen ser más juicios de valor que análisis académicos.

La homogeneidad del grupo

Una de las críticas más abiertas hacia la nihonjinron es que al ser usada por el nacionalismo cultural se basa en la idea de que Japón y los japoneses son una raza y una sociedad culturalmente homogénea, extremadamente aislada y poco abierta a conceptos extranjeros. Poco afectan a la teoría nihonjinron las similitudes entre coreanos y japoneses o la presencia de los ainu o los ryukyuans (de los que hablaremos en otra entrada). De hecho, hay quien ve en la negación oficial por parte del gobierno japonés de la existencia de minorías étnicas (recordemos que el Gobierno no aceptó la existencia de minorías étnicas hasta 1980) como un símbolo de apoyo por parte del gobierno hacia la nihonjinron.

Esta teoría es, por tanto, una manera de mantener a los japoneses dentro de los límites establecidos, obligándolos a obedecer a sus superiores de manera natural, olvidando así todo individualismo (Van Wolfren, 1989). De hecho, si analizamos los temas tratados en la gran mayoría de libros escritos bajo la influencia de la nihonjinron, veremos repetida mil veces la palabra “grupo”: el hecho de ser parte del grupo es uno de los pilares fundamentales de la nihonjinron.

nihonjinron homogeneidad

Ejemplos de nihonjinron

Desde los años 60 se han publicado muchos libros y artículos en revistas sobre la teoría nihonjinron, lo que demuestra la popularidad de la que disfruta esta teoría entre los japoneses. Si bien su estudio debería ser una investigación académica rigurosa, lo cierto es que la gran mayoría de libros que se editan sobre aspectos de esta teoría y de la cultura y sociedad japonesas son más divulgativos que otra cosa, escritos para todos los públicos (Yoshino, 1992), sin un análisis profundo de la situación y pareciéndose a un ejemplo de ‘nacionalismo intelectual’ (Dale, 1986). Sin embargo, su lectura suele ser muy interesante también para los estudiosos de Japón y los japoneses, por lo que voy a nombrar algunos títulos (aunque hay más en la bibliografía) para terminar de reflexionar sobre la nihonjinron.

Probablemente Anatomy of Dependence de Doi Takeo es uno de los ejemplos más claros de esta afición por la divulgación nihonjinron. Editado por primera vez en 1973 lleva 67 reediciones en tapa dura y 147 reediciones en tapa blanda. En este libro, Doi intenta explicar qué hay detrás del comportamiento japonés, ya que para él la dependencia hacia los otros (llamado amae, uno de los conceptos más utilizados de la nihonjinron en el ámbito de la psicología) es una de las características definitorias de los japoneses. El libro se centra en la expresión amae que es “[una palabra] singular del idioma japonés, pero que describe un fenómeno psicológico común en toda la humanidad, algo que demuestra no sólo hasta qué punto es esta característica psicológica familiar entre los japoneses, sino también el hecho de que la estructura social japonesa está formada de manera que permite la expresión de esta característica psicológica”. Así pues, para Doi, el término amae permite comprender la psicología del individuo japonés, pero especialmente, nos ayuda a comprender la estructura de la sociedad japonesa en su totalidad.

En An Introduction to Japanese Society Sugimoto Yoshino reflexiona sobre un concepto inventado: la japonesidad, y lo utiliza para describir a los japoneses: “[los japoneses] tienen una personalidad a la que le falta un ego plenamente desarrollado o la idea de un ‘yo’ independiente. El mejor ejemplo de esta afirmación es la noción de Doi de amae, en referencia a la inclinación psicológica única de los japoneses de buscar la satisfacción emocional en la dependencia ante sus superiores”. Además, reflexiona largo y tendido sobre palabras tan singulares del idioma japonés (y que definen tan bien a los japoneses) como son la dualidad tatemae-honne (lo ‘políticamente correcto’ vs. los verdaderos sentimientos) o la dualidad soto-uchi (lit. ‘fuera-dentro’) para hablar de la importancia del grupo en la sociedad japonesa.

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Imagen de My Navi Woman.

Sugimoto, sin embargo, es crítico con las teorías de la nihonjinron que se basan en el concepto de la homogeneidad de la sociedad japonesa, afirmando que “Japón parece ser excepcional, no tanto por la ausencia de problemas con las minorías, sino por la decisión del gobierno y otras organizaciones de intentar ignorar su existencia”. Sugimoto, de hecho, dedica un capítulo completo de su libro al estudio de las minorías japonesas, ya que según él “dan fuerza a la cuestión fundamental de quién son realmente los japoneses (nihonjin). Uno puede considerar, al menos, siete aspectos de japonesidad: nacionalidad, linaje étnico, competencia lingüística, lugar de nacimiento, residencia actual, identidad subjetiva y nivel cultural”.

Otro de los textos más famosos incluidos dentro de la teoría nihonjinron es el libro The Japanese Society de Nakane Chine. Ya en el prefacio Nakane deja bien claras sus influencias nihonjinron afirmando que “[este libro] no es una descripción de la sociedad o la cultura japonesas o de los japoneses, ni una explicación de fenómenos específicos como la urbanización o la modernización de Japón. Mi intención es que este libro sirva de llave (de fuente de inteligencia) para comprender la sociedad japonesa y esas características que son específicas en ella y que la diferencian de otras sociedades complejas”. De todas características distintivas de la sociedad japonesa, Nakane escoge una por encima de las demás: el concepto de grupo, y demuestra como el idioma japonés, con palabras específicas, hace hincapié en la singularidad de la importancia que en Japón tiene el hecho de pertenecer a un grupo.

nihonjinron estudiantes uniforme

Imagen de investlah.

Por otro lado, Japanese Patterns of Behavior de Takie Sugiyama Lebra es otro ejemplo de esta tendencia de la nihonjinron a contestar la pregunta de “quiénes son los japoneses”. El libro de Sugiyama Lebra puede considerarse un estudio de las características más significativas del pueblo japonés, en el que dedica varios capítulos a reflexionar sobre cómo los japoneses sienten que deben formar parte del grupo, sus sentimientos de empatía, dependencia, reciprocidad y la identidad de uno mismo frente a la del grupo. Todo el libro es una interesante revisión de las características distintivas de los japoneses y la conclusión es especialmente interesante: “si esta diferencia entre generaciones es realmente una señal de un cambio cultural, Japón puede que se esté acercando a un modelo occidental basado en la individualidad, la autonomía, la igualdad, la racionalización, la agresividad y la reafirmación personal, alejándose de los conceptos tradicionales de colectivismo, interdependencia, superordinación/subordinación, empatía, sentimentalismo, introspección y autonegación”.

En The Japanese Today: Change and Continuity, Reishcauer y Jansen dedican todo un capítulo a la singularidad y la internacionalización de Japón: “la barrera del idioma entre Japón y el resto del mundo es relativamente fácil de definir y por lo tanto probablemente fácil de solucionar, pero por debajo encontramos un problema mucho más ambiguo e insidioso. La dicotomía entre la posición japonesa de querer estar entre los líderes mundiales y su percepción de sí mismos de ser diferentes al resto de la humanidad, considerándose únicos […]. Son de manera simultánea líderes y solitarios. Esta situación es confusa, no sólo para los otros sinó también para los propios japoneses y es justo lo que dio lugar al gran debate de la nihonjinron de los años 70 y que quería dar respuesta a la pregunta de qué significaba ser japonés. Hoy en día kokusaika (internacionalización) es la palabra de moda […].

El término internacionalización está en boca de todos, aunque en ocasiones se desconozca qué significa exactamente. Los orígenes del sentido de singularidad de Japón se encuentran fácilmente en su larga historia de aislamiento, primero natural y después autoimpuesto, en su cultura distintiva, en un idioma inusual, en un sistema único y complicadísimo de escritura, y en los fuertes patrones de organización grupal”. Así pues, la nihonjinron es una manera de hacer frente a la comparativa entre aquello moderno y aquello tradicional, entendido como aquello occidental y aquello japonés (o, dicho de otra forma, lo de “fuera” y lo de “dentro”).

nihonjinron tradición vs. modernidad

Imagen de Dailymail.

La nihonjinron más allá de los libros

Pero no sólo podemos encontrar ejemplos de la teoría nihonjinron en literatura de divulgación, sino en muchos aspectos de la sociedad japonesa como el mundo empresarial o el mundo de la televisión. Por ejemplo, el concepto de singularidad se ha utilizado en el mundo empresarial para justificar la falta de comunicación, ya que la cultura comunicativa y lingüística japonesa es un obstáculo para los hombres de negocios, tanto japoneses como extranjeros (Van Wolferen, 1989).

Pero un ejemplo más visual de la nihonjinron más allá de los libros es la televisión. En Japón, a los niños no se les permite jugar demasiado, deben estudiar y estudiar, tanto en la escuela como en las academias de repaso o las escuelas preparatorias que existen para ello. Es por ello que muchos se sienten más “en casa” cuando están en clase que no cuando están en sus hogares. Sin embargo, al terminar la universidad y entrar en el mundo empresarial, muchos se sienten perdidos y es por esa razón que la televisión emite varios programas culturales y educativos, vestidos de entretenimiento (Miller, 1982). Por ejemplo, un programa que tuvo muchísimo éxito en el Japón de finales de los 90 y comienzos de 2000 fue “Koko ga hen da yo, nihonjin!” (ここがヘンだよ日本人), presentado por Beat Takeshi y que se emitió en la TBS de 1998 a 2002. Cada semana, invitados extranjeros hablaban de temas triviales pero siempre destacando las “rarezas” de Japón. El objetivo del programa era muy claro: destacar la singularidad del pueblo japonés.

http://www.youtube.com/watch?v=H5O5NQ50xLc

Conclusión

La nihonjinron surgió de la búsqueda identitaria y de análisis del pueblo japonés, pero fue usada como herramienta nacionalista que llevó a la afirmación de muchas barbaridades al reflexionar y afirmar la homogeneidad y singularidad de la nación japonesa. Después de la derrota en la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, la nihonjinron se alzó como herramienta del nacionalismo más benigno (y no militarista) y se centró en el objetivo de responder a la pregunta “quién son los japoneses” para destacar aquellos conceptos que diferencian al pueblo japonés del resto de pueblos y países y que por lo tanto lo hacen único y singular.

Y aunque es increíblemente interesante leer las explicaciones de conceptos como el amae o dependencia, la organización grupal, las dualidades de tatemae y honne y uchi y soto, lo cierto es que no podemos perdernos en estas descripciones.  Para mí, la nihonjinron debería ser una herramienta para extraer los conceptos básicos de la sociedad japonesa y no tanto como una demostración de la singularidad, homogeneidad o, especialmente, superioridad del pueblo japonés.

Leer estudios sobre la teoría nihonjinron es profundamente enriquecedor para conocer las características del pueblo japonés. Pero siempre requerirá de nosotros, como extranjeros, una commparativa con nuestras propias sociedades, grupos y características.

 

NOTA: Esta entrada es una edición de un ensayo bastante más amplio sobre la teoría nihonjinron escrito y presentado para la obtención del Máster en Estudios de Asia Oriental (UOC).

BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA

  • Befu, Harumi (1993). “Nationalism and Nihonjinron” en Cultural Nationalism in East Asia: Representation and Identity. Berkley: The Regents of the University of California.
  • Dale, Peter (1986). “The myth of Japanese Uniqueness”. Nueva York: Pelgrave MacMillan.
  • Doi, Takeo (1971). “The Anatomy of Dependence”. Tokio: Kodansha.
  • Mabuchi, Hitoshi (1995). “The Problem of Japanology” en Cultures & Communication, Kioto: Yamaguchi Shoten.
  • Miller, Roy Andrew (1982). “Japan’s Modern Myth: The Language and Beyond“ Nueva York: Weather Hill.
  • Morimoto, Tetsurō (1985). “Nihongo omote to ura” (Japanese inside and outside). Tokio: Shinchōsha.
  • Nakane, Chie (1970). “The Japanese Society”. Berkeley: University of California Press.
  • Plath, David (2009). Review on “The Ways of Thinking of Eastern Peoples” en American Anthropologist, vol 64, nº 5.
  • Pollack, David (1992). “Reading against culture: Ideology and narrative in the Japanese novel”. Ithaca: Cornell University Press.
  • Poole, Brent (2003). “Nihonjiron: Identity, Misconception and Controversy” en PALE Journal.
  • Reischauer, Edwin y Jansen, Marius (1995). “The Japanese Today: Change and Continuity”. Cambridge: The Belknap Press of Harvard University Press.
  • Sugimoto, Yoshio (1997). “An Introduction to Japanese Society”, Cambridge: Cambridge University Press.
  • Sugiyama Lebra, Takie (1976). “Japanese Patterns of Behavior”. Honolulu: University of Hawaii Press.
  • Suzuki, Takao (1987). “Reflections on Japanese Language and culture” en Institute of Cultural Linguistic Studies, Vol. 15.
  • Tsunoda, Tadanobu (1985). “The Japanese Brain: Uniqueness and Universality”. Tokio: Taishukan Publishing.
  • Van Wolfren, Karel (1989). “The Enigma of Japanese Power “. Londres: Macmillan.
  • Watanabe, Shōichi (1954). “Nihongo no kokoro”. Tokio: Kōdansha Gendai Shinsho.
  • Yoshino, Kosaku (1992). “Cultural Nationalism in Contemporary Japan: A Sociological Enquiry”. Londres: Routledge Chapman & Hall.